lunes, 12 de septiembre de 2011

COMO INFLUYE LA PSICOLOGIA POSITIVA EN LA CALIDA DE VIDA


Desde hace años, la psicología moderna ha estado preocupada, por curar a las personas que llegan enfermas a la consulta. En los últimos años, se da un nuevo enfoque, la psicología deja de ser una ciencia victimista que ve a las personas, como seres pasivos. Ahora según Seligman, las enfermedades se pueden prevenir, ya que todos tenemos o podemos adquirir una serie de habilidades o fortalezas, que nos protegerán contra las enfermedades mentales, (Ej.: valentía, optimismo, ética, responsabilidad, creatividad, trabajo). Con esto las personas son capaces de tomar decisiones.

La psicología positiva quiere dejarnos un mensaje y es: que no solo sirve para intentar arreglar lo que falla, sino que también su objetivo es encontrar esas cualidades o fortalezas que tienen las personas para mejorar su calidad de vida.


Por otro lado los seres humanos mejoramos a través del conocimiento, y mediante el desarrollo del aprendizaje también crecemos a lo largo de toda la vida a diferentes ritmos, que nosotros nos ponemos.


 
“Uno crece: cuando no hay vació de esperanza, ni debilitamiento de voluntad, ni perdida de fe. Uno crece, cuando acepta la realidad y tiene aplomo de vivirla. Cuando acepta su destino, pero tiene la voluntad de trabajar para cambiarlo.”


También sabemos que el ser humano es un ser social, nuestro comportamiento y nuestra actitud se centra en la interacción con los demás. Desde mi experiencia, y como reflexión, diría que aquellas personas que quieren mejorar su calidad de vida y no enfermar, deben:

“Mantener viva la curiosidad, aprovechar las oportunidades y saber rodearse de las personas adecuadas.”

Ademas: dedicarle tiempo a una buena lectura, aprender cosas nuevas, movernos, viajar, pensar siempre en positivo, hablar, relacionarnos, reír y dedicarse a una buena obra social.


Cuando pensamos de forma positiva, nos preparamos para afrontar aquello que pensamos o nos llega, darle una respuesta más provechosa más eficaz y que nos haga menos daño, así aumentamos nuestro nivel de bienestar y felicidad.

Nuestra calidad de vida es proporcional a la calidad de nuestros pensamientos. Así pensamos, así somos.

El pensamiento positivo nos dice que lo que nos afecta no son los sucesos en si mismos, sino la interpretación que hacemos de ellos y el significado que le atribuimos, determinado por el aprendizaje que hemos tenido a lo largo de nuestra vida.

Siempre te beneficia hacer lo correcto, a largo, a medio y a corto plazo. Si llenas tu vida de muchos buenos momentos, esa es una buena vida.

Tu felicidad personal no esta separada de la felicidad de las demás personas, si ayudas al entorno que te rodea, al planeta, te ayudas a ti mismo.

“No hay nada tan malo que no esconda aspectos positivos, ni nada tan bueno que no incluya negativos.”

Según el Dalai Lama, debemos empezar “identificando los factores que nos hacen felices y aquellos que nos producen sufrimiento”. El paso siguiente consiste en “suprimir gradualmente los factores que nos conducen al sufrimiento y fomentar los que nos conducen a la felicidad”.


“El optimismo es como una profecía que se cumple por si misma. Las personas optimistas presagian que alcanzaran lo que desean, perseveran, y la gente responde bien a su entusiasmo. Esta actitud les da ventaja en el campo de la salud, del amor, del trabajo y del juego, lo que a su vez revalida su predicción optimista”.
(Susan C. Vaughan)



Como influye el pensamiento positivo en la calidad de vida de nuestros mayores



Tomamos como referencia a Marie Hennezel, psicóloga y terapeuta que trabaja con mayores y en uno de sus libros “La suerte de envejecer” nos dice:

Me puse a trabajar. Recogí testimonios, y más tarde cuando encontré personas mayores llenas de luz, que me ayudaron a cambiar mi percepción acerca de la ancianidad, pude comprobar hasta que punto esta vejez luminosa era fruto de un verdadero trabajo de conciencia y lucidez, que se prepara desde el principio.


A la generación de los baby-boomers, es a quienes corresponde inventar un nuevo arte de envejecer, paradójico, porque se trata justamente de aceptar envejecer sin por ello volverse “viejo”

¿Cómo convertirse en símbolo de felicidad en lugar de en una presencia perjudicial para nuestro entorno? Lo han adivinado, el talismán que guiara nuestra búsqueda es la convicción de que hay algo en nosotros que nunca envejece. Le llamare el corazón. No el órgano, que obviamente si envejece, sino la capacidad de amar y desear. Esa fuerza inexplicable, incomprensible, que mantiene al ser humano vivo, y que Spinoza denomino “conatus”, la intencionalidad de vivir.

No podemos aspirar a tener una vejez serena y luminosa sin haber hecho el duelo por la juventud perdida, así como sin haber meditado sobre la llegada de la muerte.

Para finalizar el artículo os dejo esta bonita reflexión de Bernard Bauch:

“Yo nunca seré viejo, porque para mi ser viejo es siempre tener diez años mas de los que tengo”.


Bibliografía:

DE HENNEZEL, Marie. (2009): la suerte de Envejecer. ED. Orión Ediciones.

ROJAS MARCOS, Luís. La fuerza del Optimismo.

SELIGMAN E. P., Martin. (2005): La autentica felicidad. ED. Ediciones B





lunes, 5 de septiembre de 2011

EL SENTIDO REALIZADOR DE LA JUBILACIÓN (2 parte)


Jubilación, sentido lúdico

El concepto de jubilación se presenta en la actualidad como dos contrasentidos: dos significaciones contrarias y antagónicas. Por un lado el sentido real y social de la jubilación pero alejado del contenido semántico del término. Por otro el sentido lineal, semántico, pero ideal y utópico. Uno con una significación traumática y el otro con una significación liberadora. Y aunque contrarios y antagónicos a la vez uno está contenido dentro del otro.

El concepto social, económico - laboral, de la jubilación es el cese definitivo de la actividad laboral, mediante una imposición social o una ley estatal. Este hecho en sí mismo puede carecer tanto del sentido traumático como del sentido liberador. En las circunstancias actuales debería, quizá, tender más hacia el aspecto liberador. Sin embargo, las condiciones lo inclinan mayoritariamente hacia el sentido traumático. El sentido real por lo tanto, es un trauma. Y el sentido lineal, ideal, es una falacia.

Yo quiero aferrarme al sentido lineal de la palabra. Jubilación como júbilo, sinónimo de alegría, placer, felicidad. Mi deseo es convertir este sentido ideal y utópico en el sentido real. Deshacer el contrasentido acabando con el trauma. Pero hasta llegar a esa meta un largo y arduo camino nos espera. No debemos rehuir el camino por largo y dificultoso. Aún sabiendo que nunca llegaremos al final hemos de ponernos en marcha. Otros lo continuarán y seguro que podrán llegar al final del camino.

¿Cómo una persona que ha estado trabajando toda su vida, sin tiempo libre prácticamente, quizá con un trabajo embrutecedor y nada realizador, no agradece el momento de su retiro?

El trabajo también encierra un contrasentido. Por un lado es un sufrimiento y por otro supone una valorización. Para disfrutar de una hay que pagar con la otra. El camino para conseguir la valorización es el sufrimiento. De tal forma que llega a tener más peso la valorización. Porque es la única que se tiene en la vida y de la cual se derivan otras.

En este mecanismo, el tiempo libre supone únicamente el descanso necesario para poder seguir trabajando. En ningún caso perder el tiempo, no hacer nada. Porque esto se convertiría en una desvalorización.

La dedicación a sí mismo, como desarrollo de sus potencialidades más íntimas se centra exclusivamente en el trabajo y no en otros aprendizajes, aptitudes o aficiones. Ese trabajo único se va a convertir en una tela de araña de donde le va a resultar imposible salir.

Aunque pudiera desligarse del trabajo y acrecentar y cultivar otras actividades, el objetivo está en acaparar trabajo y de ese modo también valorización social además de poder económico del que nunca va a poder disfrutar. Cuando llega el momento de su retiro se queda sin ningún papel que representar. El asiento sobre el que se sentaba y se sentía, se ha roto y ha caído al suelo. No sabe hacer nada, nunca se preocupó por ello, ahora tiene todo el tiempo del mundo y no sabe absolutamente qué hacer con él.

 
Se necesita otra concepción del trabajo, junto con otra concepción del tiempo libre, que no sean antagónicas sino complementarias. Pero ello implicará otra concepción de la riqueza social, -de su distribución-, y otra concepción del ser humano.

La primera supone, en principio una redistribución del trabajo, de modo que se trabajen menos horas, para tener más tiempo libre y además para que puedan trabajar más personas. Es la única forma de acabar con el paro, que la jubilación impuesta no ha conseguido, ya que en el trabajo se ocupa el mayor tiempo posible.

Una redistribución del trabajo y de los beneficios, más igualitaria, que hoy es posible gracias al desarrollo de los medios de producción, pero a lo que no están dispuestos quienes acaparan la mayor parte de esos beneficios. Y esa redistribución puede empezar a llevarse a cabo ya, en cuanto a la jubilación. Una jubilación no obligatoria, sino voluntaria según las necesidades y posibilidades de cada persona. Y gradual para que el jubilado pueda ir adaptándose a la nueva vida y comience a buscar nuevas posibilidades de actividad sin perder la profesional.

El ser humano no puede ser valorado únicamente como agente de producción. Debe ser antes valorado como persona, potenciando el desarrollo de sus potencialidades más esenciales e íntimas. Solo el ser humano autorrealizado en sí mismo puede volcarse en la construcción social de forma solidaria.

En esa concepción, trabajo profesional remunerado y otras actividades vocacionales no profesionales, deben complementarse. El trabajo es la parte dedicada más directamente a contribuir a la construcción social y debe ser lo más grata posible. No alienante. Las otras actividades dirigidas a satisfacer las necesidades más intimas y personales, con las que las cualidades humanas van superándose y enriqueciéndose, y por supuesto también contribuyen a enriquecer la sociedad, quizá de forma más cualitativa y desde luego más libre. No puede ser un tiempo muerto, sino un tiempo de disfrute total, creativo, realizador. Las posibilidades de ello son prácticamente infinitas.

Solo entonces la jubilación adquiriría el sentido lúdico del término, pero ya no sería necesario porque el júbilo formaría parte de toda la vida.

Mientras tanto hemos de dirigir nuestros esfuerzos porque la jubilación sea el momento donde empieza la alegría y desde ahí y para siempre, el tiempo del placer. Una vez liberados del trabajo alienante, dediquemos toda la vida a hacer lo que hasta ahora nos había estado prohibido. A vivir. A los 70 años aun se puede aprender y descubrir la vida. No hay que perder el tiempo.

 
Para un modelo integral de jubilación

Volvamos, para terminar estas páginas, a la unidad dialéctica bio-psico-social, que materializa y encarna el ser humano.

La vida humana se encuentra en la encrucijada entre lo genético y lo adquirido. El cuerpo es el soporte material de la persona.

La tríada bio-psico-social conforma al ser humano. Y todos los aspectos que forman esa personalidad han de verse en una interacción constante y nunca como compartimentos aislados, sin relación entre ellos o con relaciones unidireccionales.

Lo que al humano diferencia de las demás especies es su dimensión psico-social. Esto es lo que le confiere su esencia humana. En el desarrollo de la dimensión psico-social centraré los esfuerzos del modelo programático que pretendo esbozar.

El cuerpo no es algo ajeno a esa dimensión. En el cuerpo se materializa el ser. En el cuerpo y desde el cuerpo la personalidad se forma, se manifiesta y se expande. Lo que la persona es se lo posibilita la sociedad a través del cuerpo. Este es el medio posibilitador. Receptáculo, receptor y transmisor. Los estímulos son recogidos por el cuerpo y enviados a la mente para que los codifique. Lo social es adquirido y aprendido por el cuerpo mediante sus canales sensoriales, -a la vez que estos van desarrollándose, agudizándose y enriqueciéndose-. De este modo se va elaborando el contenido psíquico, se integra y se organiza dando lugar a la representación mental. Ese bagaje, creciendo continuamente va creando y diversificando nuevos contenidos que revierten de nuevo a la sociedad, -utilizando de nuevo el cuerpo como canal expresivo-, de variadas formas. La sociedad se enriquece con ello, crea nuevas formas y lo vuelve a revertir a las personas. El ciclo se repite y retroalimenta continuamente.

La sociedad no es aquí un ente ni una organización superior. Son las personas. En esa relación persona – sociedad hay siempre cuerpos, personas. La relación se da entre cuerpos y entre personas, siendo la base primaria de esa relación corporal el afecto.



Volvamos a subrayar diversos aspectos de la unidad cuerpo – mente.

Aún siendo dos entidades distintas, cuerpo y mente se determinan mutuamente. Y siempre todo planteamiento debe basarse en esa interrelación. Sin embargo se observan y pretenden vivirse como si fueran dos entidades completamente distintas y contradictorias.

Existe una preocupación excesiva, obsesiva, por el componente corporal en cuanto elemento físico, separado de lo mental y poco o nada por este último. Pero cuanto más se desgaje el cuerpo de la mente, más dejamos de ser humanos. Lo que ocurre es que aunque nosotros los separemos intelectualmente, cuerpo y mente siguen funcionando como una unidad indisoluble y esto nos salva. Pero olvidarlo supone encarar los problemas parcial y superficialmente.

Se dedican importantísimos esfuerzos económicos y humanos para alargar la vida y luchar por la salud física, más allá incluso de las fronteras previsibles, pero pocos caminos se abren para engrandecer el contenido psíquico y alejarse de la vida vegetal. Hoy, gran parte de ancianos mantienen una vida meramente vegetal.

El cuerpo debería observarse más como medio por el que la psiquis se forma y se engrandece. Queremos cultivar el cuerpo en este sentido y no en el de la belleza estereotipada, la fuerza muscular y la competitividad.

Hay que agudizar los canales sensoriales, receptivos, para que a la mente llegue la máxima información y posibilitar también los canales de expresión para que el contenido de la comunicación sea completo. De igual forma que el niño necesita cuanto más pequeño y más handicaps padezca, una mayor estimulación, un mayor énfasis por desarrollar los canales sensoriales, según sea su grado de deterioro, necesitará más o menos de ello. La mente es el resultado de las sensaciones, vivencias y experiencias corporales. De la riqueza de éstas depende la psíquis. El cerebro las organiza y estructura, creciendo a partir de ellas, el pensamiento y la representación abstracta, y mediante diversos canales expresivos que -también hay que desarrollar- revierten al exterior. En la elaboración propia, -creación- que la mente realiza partiendo de las informaciones sensoriales y en la expresión posterior, -comunicación- , (que puede llegar a ser ARTE), se encuentra la máxima realización humana. En esa comunicación se vuelca toda la personalidad humana: emociones, sentimientos, vivencias, experiencias, imágenes…


Y para concluir, enumeremos a continuación una serie de puntos dirigidos a establecer un modelo de actuación permanente con las personas de edad avanzada, desde la etapa de la pre-jubilación, incluso mucho antes, como un continuo reciclaje.

Basándonos en la potenciación máxima de todas y cada una de las capacidades y posibilidades del ser humano. Desde el ámbito interno, propio, individual, hasta el ámbito intergrupal e intergeneracional. Atendiendo prioritariamente al grado de estimulación de la actividad y a su calidad y erradicando las actividades cuyo grado y calidad de estimulación se acerquen a lo nulo o negativo. Las formas pasivas de entretenimiento en las que se permanece como espectadores embobados, han de ser eliminadas. Hay que acabar con la inercia y la pasividad como hábito de vida, porque no son formas de vida, sino más bien formas de muerte. La inercia y la pasividad es el camino de la vegetalización. La actividad es vía de vida. El movimiento es vida. Genera vida y humanización desde la filogénesis a la ontogénesis.

 
Mi propuesta, aunque pueda considerarse en muchos casos, ambiciosa, sabiendo conscientemente que los niveles que podamos alcanzar queden muy por debajo de nuestras propuestas, los mantenemos claramente como meta, como camino a seguir y como objetivos por los que tenemos que seguir trabajando permanentemente.



• Programas de estimulación sensorio-psico-motora. (Táctilo, cutáneo, quinéstesico, visual, auditivo) potenciando todo tipo de sensaciones: óseas, musculares, articulares, tónicas, temporales, espaciales, desde prácticas como la psicomotricidad, la eutonía, la relajación, el ritmo, la expresión corporal…

• Programas de estimulación hacia la creatividad, cualesquiera que sean sus formas o manifestaciones (plástica, musical, escénica, visual…)

• Programas de aprendizaje de técnicas y manualidades.

• Programas de alfabetización y culturalización. Establecimiento del hábito de la lectura como forma de acceso al mundo literario, desarrollando su fluidez y comprensión. De igual forma posibilitar el hábito de la escritura como forma de expresión y pensamiento.

• Programas educativos teórico – prácticos. Materias de interés general. Especialidades. Temas de actualidad. Seminarios. Talleres. Deportes. Viajes culturales…

• Programas de participación socio – cultural entroncados en el medio.

• Establecimiento de canales de expresión y comunicación multimodal (verbal, corporal, escrita, dramática, plástica, literaria, deportiva…)



Alfa Institut



Movimiento - Expresión – Danza – Teatro

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lunes, 29 de agosto de 2011

EL SENTIDO REALIZADOR DE LA JUBILACIÓN (I parte)






Joaquín Benito Vallejo








De nuevo, y con las pilas cargadas por este merecido descanso vacacional que cada cual ha experimentado a su manera, volvemos a contactar a través de este Blog.

Y que mejor manera de reinicializar esta nueva andadura que comenzar con un artículo de Joaquín Benito Vallejo, el título ya es sugerente y el contenido creo que amplio, por lo que he creído conveniente dividirlo en dos partes. Espero os resulte interesante su lectura.

El tema está centrado en la jubilación: la primera parte nos habla del concepto de “la tercera edad” y su proceso evolutivo, como cambiamos a nivel biológico, como cambia nuestro cuerpo y nuestro estado emocional. La segunda parte se centra en la jubilación, pero como Joaquín dice, desde una perspectiva lúdica.

Aprovecho para dar las gracias a Blogueros Mayores, donde he encontrado una calurosa bienvenida y aceptación “gracias por vuestros comentarios”.


Este artículo es una colaboración de Joaquín Benito Vallejo. “podéis ver su currículum en su pagina Web que está al final del artículo.”


“Tercera Edad”: concepto engañoso

Aunque carente de todo contenido científico a cualquier nivel, el concepto de “Tercera Edad” tiene una significación precisa, pero no es aquella que aparenta, sino la que esconde.

Como todo eufemismo –palabra bonita para denominar algo que creemos feo-, su significación hay que buscarla en la fealdad que pretende ocultar. Es una máscara bajo la cual hay que rebuscar si de verdad queremos saber lo que esconde. Quizá no queramos saberlo nadie, ni las instituciones ni las personas. Y por esa razón adquiramos tan fácilmente el hábito, porque ello supone una justificación de nuestro comportamiento.

Lo que hoy todo el mundo llama “Tercera Edad” siempre se ha llamado vejez.

¿Qué tiene de feo la vejez para que se adopte ese calificativo, en el mejor de los casos “cariñoso”?

A mi modo de ver, la visión que tenemos de la vejez es mala, porque nos han inculcado que la vejez supone la pérdida de algo que también nos habían inculcado como bueno. La sociedad ha ensalzado la juventud adornándola con una serie de tópicos. En contraposición debe desvalorizar la vejez al carecer de dichos tópicos y añadiéndole otros distintos.

Lo desvalorizado inmediatamente se convierte en marginal y segregativo. Pero como esos viejos son nuestros padres, -y nosotros también seremos viejos-, adquirimos un complejo de culpa y adoptamos un comportamiento y un calificativo que lo encubre. Un calificativo “cariñoso” y un comportamiento caritativo, condescendiente, de favor y de limosna. Donde la justicia ha sido raptada se preconiza la caridad. Y se refleja en una política, en su grado más óptimo, de entretenimiento y distracción. Matar el tiempo. No aprovecharlo para vivirlo y desarrollarse plenamente.

Como todo eufemismo adquiere un nuevo significado, calificando más a quien lo utiliza –por su comportamiento-, que a quien va dirigido.

Una sociedad competitiva, individualista, cuyo valor supremo es la productividad, rechaza todo lo que no sea productivo. No valora a la persona por sus capacidades humanas, sino como objeto o máquina productiva. Después de pasarse toda una vida exprimiendo la máquina obligándola a superproducir, cuando la máquina se agota se la arrincona y nos olvidamos de ella. Lo mejor para esa maquinaria económico social es que cuando la máquina, -la persona- no produce lo que se esperaba, se la aproveche para chatarra, -se la inhabilite, se la retire, muera-. Ve como una carga al viejo porque tiene que alimentar una máquina que ya no produce. Su condición absolutamente explotadora no quiere reconocer que esa máquina –el viejo- ha estado pagando muy caro, durante toda su vida, la vejez de ahora.

No es una caridad ni un favor, hacer que su vejez sea plácida y llena de disfrute. Es sencillamente su derecho. Y la sociedad tiene la obligación de cubrirlo. Pero esta sociedad además cree, se justifica creyendo, que los ancianos no tienen necesidades como los adultos o los jóvenes. –Son considerados vegetales o animales rumiantes o se les convierte en ello-, con lo cual, con un regalito cariñoso se quedan tan contentos. Además el sistema ha descubierto la forma de “reciclar” a los viejos. Si no producen que consuman. Así la máquina seguirá siendo rentable. Y este es el ocio que se ha creado para ellos. Matar el tiempo que les va quedando, pero… consumiendo.

“Tercera Edad” tiene además un significado clasista. Solo se denomina así a la masa pobre, baja e inculta que vive de los Servicios Sociales. La denominación no es aplicable a políticos, intelectuales, banqueros, artistas… etc.

Un nombre in-significante, -sin significado- para ocultar muchos significados. Una ideología y unos comportamientos. Se oculta lo que se piensa, lo que se hace, lo que se debe hacer y se exorciza la culpa, la mala conciencia.

(Afortunadamente, desde 1990 en que fue escrito este artículo, algunas de estas cosas han cambiado para bien en las instituciones españolas)


Vejez: proceso final de desarrollo

El ser humano es una entidad bio-psico-social, tres aspectos que se conforman mutua y dialécticamente. Cada uno influye en los demás, determinando y siendo determinado por ellos. Y de esa dialéctica depende el ser humano. Es necesario tener presente siempre esta perspectiva. Si algo falla hay que indagar dentro de esa interacción, tratando de delimitar los campos de donde pueda proceder. Cuál es la causa y cuál el efecto.

Formando parte de un proceso evolutivo de doble vertiente, hacia atrás el proceso filogenético –las especies- donde la vida se asienta casi exclusivamente en un proceso biológico. Dentro del ser humano, el desarrollo –ontogenético-, se dirige más hacia lo social. Sin embargo, no puede concebirse la sociedad como una entidad alejada de la naturaleza. En el ser humano lo social es inherente a lo natural. Lo natural deja de ser exclusivamente biológico. Lo que determina la esencia del ser humano es convertir en realidad lo que únicamente es potencial, lo inscrito genéticamente, que solo mediante la interacción social llegará a aflorar.

La evolución del ser humano, -un proceso en sí mismo-, consta de otra serie de procesos desde el nacimiento a la muerte. Cada proceso, por un lado, está inscrito genéticamente desde la concepción pero depende de factores externos, sociales, si aquel va a desarrollarse y cómo y de qué manera ocurrirá.

La vejez es considerada la etapa final, anterior a la muerte, del desarrollo ontogenético. Olvidando a menudo la dialéctica bio-psico-social vemos la vida y sus fases como compartimentos aislados. Las primeras etapas de la vida son consideradas como las de un desarrollo progresivo de las capacidades y de un enriquecimiento de los comportamientos y las actitudes. Mientras que la etapa final se describe como una fase regresiva de la vida donde los comportamientos van deteriorándose, las capacidades y aptitudes empobreciéndose y degradándose hasta su extinción. Se la llama la etapa involutiva de la evolución.

El error está en ver esta etapa llamada involutiva y degradante como algo natural y genético. Pero todo lo contrario: para que se desarrollen las capacidades es necesaria la acción estimulante del medio social. Por lo tanto, si los comportamientos se empobrecen y degradan es porque el estímulo social ha dejado de existir.

Durante la etapa de la vejez se asiste a una serie lenta de transformaciones visibles desde antes de los 40 años. Estos son cambios físicos respecto al sistema piloso, a los tejidos. Cambios estructurales en las células, cambios funcionales: de los sentidos, de la motricidad, del sistema cardiovascular, del digestivo… Basándose en unos u otros se han elaborado diversas teorías del envejecimiento, de las que prácticamente ninguna tiene en cuenta la influencia socio ambiental y la forma de vida. Sin embargo, incluso en el cambio más pequeño considerado físico o químico, puede encontrarse la influencia de las condiciones de la forma de vida.

También se ha aplicado el baremo de la degradación y de la pérdida para los procesos psicológicos: sensaciones, percepciones, memoria, comprensión, inteligencia… En su contra, otras investigaciones han demostrado que siempre que esto ocurría, el que realmente estaba degradado era el estímulo social. Lo que ocurre es que se está aplicando el carácter de natural a lo que es habitual, a lo que ocurre a menudo, pero una cosa es que sea habitual y otra natural. Con ello se evade la responsabilidad social. En un medio social degradado, carente de estímulos, un anciano de 80 años puede estar por debajo de las capacidades de un niño de 4 años. Por el contrario, en un medio rico en estímulos, el anciano de 80 años puede estar en al plenitud de sus facultades, de modo muy similar a como estaba a los 60 años. Los ejemplos que demuestran esto son muchos, recordemos solo a Picasso, Kant, Churcill… En la actualidad tenemos muchos más.

La vejez es el resultado, mejor o peor, de la vida anterior desde la infancia. Se envejece como se ha vivido. De la calidad de lo vivido depende la calidad de la vejez. La forma de vida que se haya desarrollado, aún siendo particular y propia en cada persona, depende de las posibilidades que la sociedad le haya proporcionado. Así, las condiciones particulares son condicionadas por la historia, la economía, la cultura, etc. Por ello el problema del envejecimiento es un problema social y hay que abordarlo desde esa perspectiva. Hemos de cambiar las condiciones sociales para mejorar la vejez. Lo demás son parches.

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lunes, 8 de agosto de 2011

REFLEXION SOBRE LA PELICULA: "EL FIN ES MI PRINCIPIO"


Me gustaría hacer un alto, en este periodo vacacional, y volver a retomarlo en Septiembre. Muchos estáis disfrutando ya de las vacaciones, otros ya os queda poco para regresar y otros quizás tendréis que permanecer en vuestras casas.

Para todos y desde el descanso que las vacaciones nos ofrece disfrutándolas cada uno a su manera, quiero deciros que es importante hacer una reflexión y sacar a pasear a “nuestro yo” el oculto, el que sabemos que esta ahí, con el que necesitamos ponernos en paz y al que siempre dejamos para más tarde. Llevémosle por los lugares que nos gustan y disfrutemos de una buena charla. Seguro que ambos nos beneficiaremos.

También me gustaría compartir con vosotros una película de reciente estreno, su titulo “El fin es mi principio” el titulo y el tema, me llamo la atención, pensé que era interesante ver una película donde se hablara con un enfoque positivista sobre el largo recorrido de una vida, de la vejez, la muerte y el compromiso con la familia.

El encuentro:

Nuestro protagonista un hombre octogenario que a punto de enfrentarse con la muerte, decide juntar a su familia. La película se centra en las vivencias y experiencias de este hombre ocurridas a la lo largo de toda su vida las cuales recoge el hijo, fruto del cual saldrá un libro.

El encuentro trascurre en una zona montañosa de Italia, el paisaje es de una gran belleza, que el director desea y creo que acierta al trasmitirnos con sus imagines la grandiosidad que aporta la naturaleza en esta comunión del hombre con ella.

Sobre la muerte:

Nuestro personaje con una gran base y fortaleza espiritual basada en las filosofías orientales, sabe que le queda poco tiempo, y quiere contar a su familia, que la llegada de la muerte solo es un cambio. Esta dentro de un cuerpo, maltrecho por la enfermedad, lo que le provoca que apenas pueda moverse, pero no le va a impedir que en sus últimos días, disfrute de la compañía de sus seres queridos y pueda trasmitirles todas sus vivencias y su testamento vital.

Le gustaría llegar a la muerte con una sonrisa, y si es una carcajada mejor, quiere dejar ese envoltorio que es su cuerpo y caminar por la senda que aunque no sabe hacia donde le llevara, esta convencido que nunca será mala.


Sobre su juventud:


Cada día se sientan cerca de un árbol centenario, desde donde se puede apreciar el hermoso paisaje que rodea a la casa. Como si fuera un ritual, el hijo conecta la grabadora y el padre se pone a hablar recordando los hechos que han marcado su existencia deseando trasmitir a su hijo su increíble curiosidad por las cosas y las personas.


Esta vez el padre recuerda su juventud, la pobreza de la época y la que le toco vivir a su familia “de origen Florentino”, todo esto hace que se vaya creando en él una importante conciencia social. Vive el mayo del 68 francés y la revolución comunista china y empieza a surgir un gran deseo de irse a China.


Encuentra una oportunidad como corresponsal de un periódico. En un primer momento se sumerge en la cultura, en la gente, los primeros años son de comunión total con el régimen, hasta que poco a poco va entendiendo la situación y se va desilusionando, participa como corresponsal de guerra en Vietnam lo que le provoca un problema existencial, se marcha al Tíbet, donde permanecerá tres años conviviendo con monjes y pasando largos periodos de tiempo viviendo como los ascetas, tendrá su primer encuentro consigo mismo.


Sobre el ser:


Una de las partes más brillantes de la película bajo mi punto de vista es una escena donde nuestro protagonista esta en lo alto de una montaña, el hijo lo esta mirando a distancia y observa a su padre rodeado por nubes que se van moviendo lentamente. La impresión que me causa es de una gran belleza haciendo resaltar la grandiosidad del ser “nuestro hombre”, su comunión con el resto del universo, el cielo, la tierra, los seres que la habitan, “todo esta relacionado y tiene su sitio y su porque”.



Seremos recordados:


Una de sus mayores preocupaciones, es su continuidad después de la muerte, si seguirá siendo recordado y que puede hacer para seguir presente ante los demás.

Piensa que si los demás creen en el, siguen sus objetivos existe un proyecto, una búsqueda unas ilusiones, sí, se podrá lograr una continuidad y un estar presente.


Testamento vital:


Esta toda la familia reunida, se siente feliz, esta rodeado de todas las personas que han compartido su vida. Están todos reunidos y su hijo le pregunta: ¿papa tienes miedo a la muerte? El padre dice que lo que las personas temen de la muerte es el miedo a perder todo lo que tiene. Y el sabe que lo que tiene lo tiene cerca y que mejor que morir rodeado de los suyos.


Despedida de la familia:


Viendo aproximarse su fin, reúne a su alrededor a la familia, les habla, pone sus cosas en orden y se va despidiendo de cada uno de sus hijos hasta quedar a solas con su mujer. Es el momento de reconfortarse, recuerda cuando la conoció cuando en los momentos buenos y malos estaba a su lado, como pareciendo que aun estando en un segundo plano, siempre aparecía cuando la necesitaba. Fue compañera, amiga, siempre permaneciendo cerca. El, aunque permaneció mucho tiempo lejos de ella debido a su profesión y estilo de vida espiritual siempre estuvo enamorado.


Una de las imágenes mas tiernas es, cuando ella sentada a su lado cogiendole de la mano lo mira y si nos fijamos en sus ojos y en su gesto vemos que esta trasmitiéndole serenidad y tranquilidad, el la mira, sonríe y deja de respirar.

Cuando contemplo esta escena, me viene a mi memoria uno de los ppt, más hermosos que he leído, es la historia de un hombre mayor que tiene prisa por ir a ver a su mujer enferma de Alzheimer que está en una residencia de ancianos y que visita desde hace cinco años. Le preguntan por qué tanta prisa, ya que ella no sabe quién es él y él contesta:

“ella no sabe quién soy, pero yo aun se quien es ella”


Yo, También creo en ese amor, “en la aceptación de todo lo que es, ha sido, será y no será”

Las cenizas:


Tal como empieza la película con la historia del monje Budista que dibuja un círculo con un pincel sobre un pergamino que da nombre a la película, nuestro protagonista termina su ciclo cuando su hijo esparce sus cenizas en la colina donde se había encontrado consigo mismo. Ahora será su familia quien tendrá que completar el suyo.

La novela:

El autor es Tiziano Terzani,” uno de los periodistas mas importantes Italianos y reconocido mundialmente. El titulo de la novela es el mismo que el de la película.

Como dice en el libro es: “Un padre, un hijo y el gran viaje de la vida.”

Existe también una edición de bolsillo, editorial: “EMBOLSILLO”

martes, 26 de julio de 2011

CON QUE NOS ENCONTRAMOS A LA HORA DE IMPARTIR FORMACIÓN


A la hora de impartir formación en centros y ayuntamientos, nos encontramos con una población cuya predisposición a trabajar no es en todos la misma, bien sea por falta de motivación o bien por impedimentos de tipo físico o psíquico.


Se dice que los mayores son poco participativos, pero el error esta en que no participan porque muchas veces se les ofrecen demasiadas actividades, de las cuales una gran mayoría no les motiva.


Naturalmente cada grupo precisara una adecuación y adaptación de la metodología y técnicas a utilizar en función de sus características específicas e intereses particulares.


Creemos que a la hora de preparar un programa, proyecto o cualquier tipo de curso o taller, lo primero que se nos plantea es: primero, que las actividades llenen todas las esferas tantas de conocimiento como físicas y psíquicas y segundo, que motiven a nuestros alumnos.


Debemos valorar el ser mayor siempre como enriquecimiento y siempre abierto a muchas posibilidades, nunca como deterioro o problema social. Buscamos potencial más que manera de entretenerlos. Ellos así lo entienden y de hecho aportan “su sabiduría”.


Debemos alcanzar como uno de nuestros objetivos una gran desinhibición, (aunque es algo que ya va con ellos, como lo demuestran en los talleres), enseñarles a relacionarse, disfrutar con los demás y a saber vivir y así empezar a lograr que se motiven por la tarea que están haciendo.


Los educadores, pedagogos, terapeutas, psicólogos y demás profesionales que trabajan con personas mayores saben y reconocen de la importancia del sentido del humor:

Tanto de cara a la propia estabilidad emocional y cuidado personal al trabajar con una población vulnerable.


Como una búsqueda de estrategias de intervención socioemocionales. Creando talleres, elaborando materiales, diseñando dinámicas.


Debemos enseñar a las personas mayores estrategias y habilidades intra e interpersonales con la intención: de que aparte de conocer y reconocer emociones y vocabulario emocional, empatia, autoestima y habilidades sociocognocitivas como la toma de decisiones. Lograr como una prioridad mejorar su sentido del humor para supera frustraciones, superar el duelo, Salir y Comunicarse con los demás, superar momentos de apatía así como valorar aquellos momentos, situaciones y personas que nos hacen reír y divertirnos con el objetivo de establecer una buena comunicación consigo mismo y con las personas con las que se interrelaciona y con el entorno.


En nuestros cursos cobra un especial auge, el sentido del humor y la risa. Sobre esto partimos a la hora de plantear los objetivos.


Es también una experiencia social, nos ayuda a sentirnos mas relajados con los demás, fomenta la sensación de unidad y pertenencia al grupo, reduce los sentimientos de soledad o aislamiento.


Estar activo durante la vejez, es uno de los factores que mejor explica el bienestar subjetivo, porque además de ejercer un efecto directo sobre la satisfacción con la vida, el realizar actividades es positivo para la salud física, la salud mental, la percepción del envejecimiento y las relaciones sociales; variables todas ellas, fundamentales para mejorar el sentimiento de felicidad (Zamarrón y col, 2000).


Utilizar el humor como herramienta educativa, es una de las causas mas serias e inteligentes que se le ha ocurrido al ser humano. Si al comenzar un curso, un taller, sorprendemos, rompemos los esquemas, mantenemos la atención, de los alumnos, con un juego, una dinámica.. Estamos logrando, que el alumno, comience a mostrarse a descubrir un mundo fascinante que pondrá en movimiento todas las emociones y de ninguna manera lo dejara indiferente.


Podéis ver la formación que impartimos en:  

http://formacioncalidadvida.blogspot.com/

martes, 19 de julio de 2011

NECESIDAD DE FORMACION A LO LARGO DE TODA LA VIDA


La formación, tanto formal, como no formal con personas mayores, sigue dos pautas:

• Prevenir declives prematuros como consecuencia del envejecimiento normal y/o patológico.

• Desarrollar o potenciar el crecimiento personal y aumentar la calidad y disfrute de la vida.


En cuanto a la primera vemos que:

El contacto con otras personas; el aprendizaje mediante el uso de recursos culturales hace que las personas estén menos expuestas a la depresión e incluso algunos trabajos han mostrado una relación favorable para retrasar o evitar algunas enfermedades como el Alzheimer.

Destacar la importancia y el interés que debe tener la estimulación intelectual para nosotros. Tenemos que la educación, al proporcionar un conjunto de patrones de actividad intelectual, (ejemplo: a través de la lectura, la escritura, actividades discursivas que ejercitan el desarrollo del lenguaje y el pensamiento, etc.) ayuda a seguir manteniendo los niveles de activación cerebral o, en muchos casos, a recuperar y compensar la perdida de estimulación ambiental o contextual que, de manera particular, se produce después de la jubilación laboral.

Desarrollar o potenciar el crecimiento personal y aumentar la calidad y disfrutar de la vida:


La intervención socioeducativa en la vejez busca aumentar los niveles de autonomía personal y de pertenencia social, evitando el distanciamiento gradual y progresivo y disminuir los de dependencia familiar y social, mediante el desarrollo de nuevos papeles y funciones sociales como los que se derivan de la participación social, cultural o educativa.

Otro aspecto básico es que el escenario en el que se realiza la actividad educativa (mediante actos de habla, escucha y de relación con otros) generalmente viene dado por un contexto grupal. La fuerza del grupo como fuente de apoyo social resulta un ingrediente fundamental, siendo considerado el contacto con los demás un apoyo imprescindible para la salud y el bienestar personal.

Los programas de educación permanente para personas mayores:

Tendría que ser un programa que se adaptase a sus necesidades y con la finalidad de contribuir a mejorar sus situaciones de vida tratando de integrar los aspectos de la educación formal (cuando esta es requerida y solicitada en diferentes materias de estudio de su propio interés) con las actividades no formales e informales.

Según el análisis realizado en la ponencia sobre “Igualdad de Oportunidades” presentada en el III Congreso Estatal de Personas Mayores, la oferta educativa en nuestro país puede diferenciarse en seis áreas fundamentales (CEPM; 2009, pp. 6-7):

1. Educación como alfabetización, ya que muchos de nuestros mayores, por circunstancias sociohistoricas, no tuvieron la oportunidad de cursar los estudios básicos, sobre todo en el caso femenino.

2. Educación para el ocio y la cultura, que se ha incrementado en los últimos años considerablemente.

3. Educación orientada hacia la preparación para la jubilación, dado que ha aumentado considerablemente la esperanza de vida, por lo que se requiere, cada vez mas, la necesidad de reflexionar acerca de los nuevos proyectos que queramos desarrollar en esta nueva etapa de la vida.

4. Educación para promover la participación que desde el año 1992, a través de la ANS, se proclamaba en el plan Gerontológico Nacional.

5. Educación para la sensibilización hacia el envejecimiento, en la línea de difundir las dimensiones positivas de la persona mayor para proporcionar un envejecimiento activo y así prevenir contra la dependencia.

6. Educación para el desarrollo personal, adaptándose a los nuevos cambios sociales sobre todo el ámbito de las nuevas tecnologías.

La asociación Mundial del Ocio y la Recreación indica que el propósito principal de la educación para el ocio es el desarrollo en las personas de valores, actitudes, conocimientos y habilidades que les permita sentirse más seguros y les conduzca a obtener un mayor disfrute y satisfacción vital.

Unido a ello, otros elementos también a tener en cuenta y que van a influir en la mayor o menor realización de actividades por parte de las personas serian
(Elizasu, 2002, p.29):

• Condiciones economías.

• Nivel cultural.

• Estado de salud fisco y/o psíquico.

• Hábitos de ocio previos a la jubilación.

• Etc.


Educación permanente:

1. Las aulas de la tercera edad.

2. Programas universitarios para personas mayores.

3. Animación sociocultural.


Programas universitarios para personas mayores:

Los programas universitarios para personas mayores: Cada Universidad, en el marco de su propia autonomía, es la que define el tipo y características del programa que pretende ofrecer a este grupo de personas.

Aulas de la tercera edad:

Según la UNATE el fin de las aulas de la tercera edad seria:

Promover la Asociación Cultural de las Personas Adultas que deseen perfeccionar su formación artística o de entretenimiento del ocio, mediante la realización de clases, de actividades de: Psicología, Cultura, Idiomas, Música y Canto, Pintura y Dibujo, Cerámica, Yoga, etc. Así como conferencias semanales, teatro, cineforum, audiciones musicales, excursiones, etc.…


Animación sociocultural:

De este modo, la utilización de determinadas técnicas y conocimientos propios de la animación de grupos, entendida como antitesis de la metodología tradicional escolar o de corte academicista, ofrece un sentido relacional y lúdico a la intervención que se convierte en la base de la acción pedagógica en la vejez. En este caso, y aunque la mayor parte de las técnicas de trabajo especificas que utiliza la animación sociocultural puedan estar apoyadas en las técnicas vivénciales de animación de grupos (técnicas y actividades de presentación, conocimiento, comunicación, autoestima, asertividad resolución de conflictos...).

Con la Animación Sociocultural se logra completar los tres ejes de las necesidades de las personas mayores (Sociabilidad, Seguridad, Conocimiento y desarrollo personal).

Podéis ver la formación que impartimos en:



BIBLIOGRAFIA:

MARTINEZ DE MIGUEL LOPEZ, S. Y ESCARBAJAL. A. (2009). Alternativas socioeducativas para las personas mayores. Madrid: Dykinson




martes, 12 de julio de 2011

SUPERAR LAS CRISIS QUE NOS AFECTAN AL FINAL DE NUESTRA VIDA


¿Son tan importantes las emociones en nuestro desarrollo vital?

Una gran mayoría de la barreras que las personas establecemos en nuestras vidas, incluso los miedos, las fobias, etc. Parecen tener un mismo origen: el miedo a que dejen de querernos, a que los demás se queden con una imagen negativa de nosotros, en definitiva, a sentirnos solos.

La segunda razón proviene de estudios realizados sobre el tema de la muerte. Autores como Kubler-Ros (1991) o Shelley Taylor (1991) en sus investigaciones con personas han vivido experiencias excepcionales en el umbral de la muerte o con aquellas que se han enfrentado a los momentos críticos anteriores a la misma, no han encontrado que estas, en sus reflexiones, se lamenten o se quejen de no haber trabajado más durante su vida. Por el contrario, muchas de estas personas, sin ni siquiera llegar a situaciones tan criticas, se arrepienten de no haber dedicado mas tiempo a cultivar y expresar afectos profundos a sus parejas, amigos, hijos, padres, o en general, a personas con un alto valor afectivo para ellos. Es decir, lo emocional, lo afectivo resurge como dimensión prioritaria para el óptimo desarrollo personal y se hace especialmente evidente en esta última etapa, cuando la vida comienza a verse retrospectivamente.


Erikson: superación de la última crisis de la vida

Erikson (1970) afirma que solamente la persona que ha cuidado de cosas y de personas, que se ha adaptado a sus triunfos y a sus desilusiones, que se ha adaptado también al hecho de ser generador de otras personas o de productos e ideas es un individuo capaz de madurar las etapas de la vida en general y de resolver la ultima con éxito.

Según Erikson, existen diferentes estilos de vida, que tienen la recompensa de otorgar significado al esfuerzo humano. El hecho de que la persona consiguiera la integridad, haría que la muerte perdiera ese carácter atormentador que tiene en nuestra sociedad. Por el contrario, si no se consigue esta integración se teme a la muerte. La desesperación expresa el sentimiento de que ahora el tiempo que queda es corto, demasiado corto para intentar otra vida y para `probar caminos alternativos hacia la integridad. La persona que no logra esta integridad tiene remordimientos y se encuentra desesperada. El concepto de logro de integridad, esta en aquella persona que acepta de manera responsable la vida tal y como la ha vivido, que es capaz de integrarla, de darle un sentido, de sentirse feliz y de acuerdo con ella, de aceptar lo que ha sido, lo que ha hecho, las decisiones que ha tomado.

Erikson pone en conexión dos conceptos fundamentales en esta última etapa de la vida: integración y sabiduría y los iguala.

Y es que el concepto de sabiduría parece centrarse más con los aspectos sociales, el autoconocimiento y los problemas de la vida personal.

Por este motivo parecería lógico deducir que ha medida que una persona envejece, es decir, a medida que trascurre la vida se incrementa la sabiduría, ya que se tiene mas oportunidad de experiencias, las cuales potencialmente son elementos importantes para aumentar el conocimiento (Rubio y Dosil, 1994).

Fontana (1977) en parte de sus estudios apoya a Palmore y dice que: la actividad está relacionada con la satisfacción vital. Las personas entrevistadas pensaban que conservarse activo era permanecer joven, y al contrario, permanecer pasivo significaba hacerse viejo. Una cita del mismo investigador (Fontana, en Rubio, 1996:114) resume perfectamente esta situación “los americanos pueden haber tenido éxito liberándose a sí mismos desde la ética del trabajo, pero el monstruo de la muerte ha lanzando nuevos frentes: las actividades. A la larga, el trabajo no proporciona la identificación central de la vida para muchos, pero las actividades si lo hacen. Así ¿ los individuos ancianos encuentran nuevas formas de dar sentido a sus vidas, siendo un jugador de mus, un miembro de un club de petanca, un oponente barajando las cartas, yendo a pescar, viendo la televisión, escribiendo postales, o paseando por los bosques. No sólo proporcionan sentido las actividades, sino que ellos las ven como la panacea para curar la plaga de la vejez:

“Permanecer activo es tener la vejez a raya“


Otros factores



Parece ser que hacer cosas con otras personas es una de las estrategias que la gente considera como más eficaces para combatir la tristeza. El aislamiento; cuidado con los mayores porque a veces, o bien tienden a ello, o bien por circunstancias personales terminan aisladas, el desprecio hacia los demás, o el miedo a mostrarnos tal como somos son contrarios al bienestar.

Para terminar queremos insistir en algunas características que se han atribuido a las personas más sanas y optimistas; entre ellas destacar la vitalidad, la sensibilidad, la curiosidad, la fantasía o la veracidad, en el sentido de fidelidad a sus propias creencias e intereses. La capacidad de iniciativa y el gusto por la aventura, cualidades igualmente resaltadas, tienen que ver, en definitiva, con la ausencia de miedos y en suma, con la libertad.