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martes, 22 de septiembre de 2020

WA, "LA VIA JAPONESA DE LA ARMONIA"

 

 

A diferencia de lo que puedan pensar los extranjeros (y muchos japoneses), wa no es ni el Kimono ni el sushi, no es la arquitectura de las casas tradicionales ni la exuberancia de los anime y de los manga. No es uno de los santuarios inmersos en la plenitud de una naturaleza tan venerada como sagrada; los ocho millones de dioses o los movimientos sinuosos y refinados de las geishas de kanazawa y Pontocho no son wa.

¿Qué significa wa?

Si se busca en el diccionario monolingüe Kojien encontramos un amplio abanico de significados: lo que es de estilo japonés, lo que se ha producido en Japón, las cosas quietas, tranquilas, moderadas, amables, cordiales y serenas. Llevarse bien, estar en perfecta sintonía, el equilibrio entre las cosas. La suma, el total.

Abriendo con lentitud los pliegues del abanico descubrimos que wa es el Kanji japonés que alude a la "armonía" y que a la vez ilustra todo lo que está estrechamente relacionado con la cultura del Sol Levante: evoca lo que es apacible, sereno y moderado, el tono tranquilo, la unión pacifica y sosegada de los elementos, la calma y la gracia de las personas y las cosas. Aparece incluido en las palabras que significan "paz" y en términos clave como chowa, "armonía y concordia", que convertido en verbo chowa suru significa "mezclar sin retorcer las partes".

La cultura japonesa ha tendido desde la Antigüedad a privilegiar la armonía del grupo, la colaboración en aras del objetivo común, frente al interés personal.

Esto se debe sobre todo a que wa hace especialmente referencia a la "mezcla", que no equivale a la disolución de un elemento en otro o en muchos otros, sino a la convivencia pacífica y respetuosa de las partes, al intercambio eufónico y equilibrado.

Wa se traduce también como "evitar el enfrentamiento de manera incondicional", lo que implica actitudes como la paciencia, pedir perdón de antemano incluso cuando no se tiene ninguna culpa, ignorar lo negativo, tener siempre en cuenta las emociones ajenas y estar dispuesto a sacrificarse.


Valorizar lo incompleto y lo imperfecto

Para relacionarse de manera eficaz con Japón es necesario frenar la prisa por comprenderlo todo, ya que se trata de un lugar donde, en cambio, da la impresión de que es justo el tiempo, incluso cuando parece vacio de acontecimientos e intercambios, el que sedimenta una relación. No hay que tratar de interpretar y descifrar por completo al otro, hay que limitarse, como aspecto inalienable del conocimiento, a contemplar primero su máscara y solo después (sin cargar jamás la mano) pasar lentamente al otro lado de la cortina.

Wa significa, por tanto, aceptar, más aun, privilegiar lo incompleto, lo asimétrico, lo imperfecto y, por encima de todo, el vacio, que es el origen de todo.

Acoger, elegir, transformar

De nuevo se repite la pregunta: ¿qué es realmente wa? ¿Qué representa?

Wa no coincide con ninguna de las cosas materiales de Japón: wa es la capacidad de acoger e integrar lo diferente, de armonizarlo. Algo que va más allá de lo específico y se convierte en un principio aplicable en cualquier lugar, tiempo y contexto.

El "coste" de wa

En la actualidad, Japón atrae por cierta idea de sencillez, por la cortesía y la honradez que impresionan a los extranjeros que viajan al Sol Levante o que oyen hablar de él; fascina por una manera de vivir cívica que permite que estén limpias y sean seguras unas ciudades de varios millones de habitantes, donde todo parece funcionar y donde el respeto por el medio ambiente y la atención al prójimo sigue siendo una costumbre extendida.

A pesar de no saber qué nombre atribuirle, el mundo percibe wa y siente en Japón la armonía, la conoce gracias a las lecturas, los viajes que organiza para explorar su cultura y su territorio, el estudio de la lengua y las disciplinas artísticas, filosóficas o marciales, y le gustaría contagiarse de ella.



Saber decir, saber pensar

El poeta y escritor uruguayo Mario Benedetti escribió que "gracias a ellos, a los sentimientos, somos conscientes de no ser otros, de ser nosotros mismos. Los sentimientos nos dan un nombre y con ese nombre somos lo que somos". Saber decir, saber hablar, saber, en general, nos hace más fuertes.

Aumentar nuestro vocabulario nos ayuda a expresarnos mejor con los demás, a darnos un nombre. Podemos comprendernos mejor, identificar lo que deseamos de verdad, lo que, en pocas palabras, constituye el origen de la felicidad: entender lo que estamos buscando, relacionarlo con el bienestar ajeno, regenerar la alegría a través de u sistema que nos permite comunicarnos con los demás y viceversa, ponernos un objetivo y dirigir hacia el nuestro impulso vital (ikigai)

Una de las lecciones que se pueden extraer del pensamiento japonés es precisamente que este no pretende enseñar nada a nadie.

Es cierto que Japón goza de una calidad de vida muy elevada, que el sentido social es prioritario, que la seguridad, la honradez y la armonía que se respiran allí constituyen una extraña conjunción, pero a la vez es cierto que para conseguir una tranquilidad semejante es necesario, por encima de todo, pensar un poco menos en uno mismo y un poco más en los demás: hay que sacrificar parte de la alegría individual en aras de una felicidad plural en la que participan no solo los amigos y familiares, sino también los perfectos desconocidos con los que no se comparte ni una mirada ni una palabra.

Hay que desechar la obtusa oposición entre público y privado. Una demarcación demasiado nítida entre lo mío y lo que no me pertenece, puede disminuir el grado de empatía de una sociedad. El pensamiento japonés sugiere que la felicidad solo se puede alcanzar distanciándose de la materialidad del mundo, de las pasiones que nos parten el corazón. Considerar con atención que todas las cosas, están destinadas a consumirse y terminar, esto nos acerca a nuestras necesidades reales lo que nos garantiza verdaderamente la serenidad.

 


Conclusiones

Es necesario cuidar de uno mismo, en el sentido de atribuir una importancia justa a las cosas que nos conciernen en primera persona, pero también en el de no atribuir a otros responsabilidades que son solo nuestras. Salvo limitaciones de cualquier tipo, el mantenimiento de la existencia corresponde por encima de todo al individuo y las personas que sufren un drama son las que demuestran tener un temple más fuerte.

A lo largo de la vida, escribió Kenko Hoshi en horas de ocio, que hay que examinar con atención los diversos proyectos que nos interesan los que cuentan más que los demás y, una vez identificado el que vale más, descuidar el resto y dedicarse exclusivamente a realizar ese único objetivo. Es necesario ocuparse de lo que supone una ventaja para nosotros, aunque sea mínima, desechar lo demás y esforzarnos con diligencia en lo que importa de verdad. Si uno se enreda en un sinfín de proyectos y no está dispuesto a sacrificar ninguno, no concluirá nada".

Así pues, en la materia inagotable del mundo, wa también consiste en elegir una cosa y en concentrase exclusivamente en ella, en concederle toda la atención, en atribuirle el máximo valor y hacerla propia.

El espíritu wa no puede ser más claro: la cultura del Sol Levante es precisamente una mezcla de cosas diferentes, se caracteriza por el esfuerzo lento y constante de armonizar partes igualmente dignas de ser apreciadas, aunque en apariencia no tengan nada en común.

Wa es un prefijo que se aplica tanto a cosas como a conceptos. A través de wa, Japon nos enseña su mejor lección: la belleza, la alegría y el civismo se construyen con grandes dosis de compromiso, mediante el trabajo continuo en uno mismo, ejercitando la paciencia, haciendo las cosas con cuidado y nunca a expensas de otros, porque una felicidad verdaderamente duradera es un proyecto de todos y nunca de uno solo.


Te gusta pasear por el parque, disfrutar de los arboles y su olor.

te invito a participar en mi grupo de facebook


https://facebook.com/groups/320633389144993



BIBLIOGRAFIA:

IMAI MESSINA, Laura: WA "LA VIA JAPONESA DE LA ARMONIA" (2020) ED. Aguilar.

miércoles, 11 de julio de 2018

EL ARTE JAPONES DE LOS BAÑOS DEL BOSQUE



Nuestra relación con los bosques, por el Dr. Quing Li
Todos sabemos lo bien que nos hace sentir el contacto con la naturaleza. Lo hemos experimentado durante milenios. Los sonidos del bosque, el olor de los arboles, la luz del sol colándose entre las hojas, el aire fresco y limpio... todas estas cosas nos dan una sensación de bienestar. Nos quitan el estrés y las preocupaciones, nos ayudan a relajarnos y a pensar con mayor claridad. El contacto con la naturaleza puede quitarnos el mal humor, devolvernos nuestra energía y nuestra vitalidad, refrescarnos y rejuvenecernos.
Eso es algo que llevamos en las entrañas. Es como una intuición o un instinto, una sensación que a veces resulta difícil explicar. En japonés tenemos una palabra para describir esas sensaciones demasiado profundas como para expresarlas con palabras: yugen. Lo yugen nos comunica un profundo sentido de la belleza y del misterio del universo. Es algo de este mundo, pero sugiere algo del más allá. El dramaturgo Zeami Motokiyo lo describe como las "sutiles sombras del bambú sobre el bambú", la sensación que tienes cuando "contemplas la puesta de sol tras una colina cubierta de bosques" o "cuando paseas por un bosque inmenso sin pensar en el regreso".
Pero ¿qué es exactamente esa sensación tan difícil de expresar con palabras? ¿Qué es lo que hay detrás? ¿Qué hace la naturaleza para provocar que nos sintamos así? Yo soy científico, no poeta. Y he pasado muchos años estudiando la base científica de esta sensación. Quiero saber por qué nos sentimos mucho mejor cuando estamos en la naturaleza. ¿Cuál es ese poder secreto de los arboles que nos hace sentir mucho más sanos y felices? ¿Por qué nos sentimos menos estresados y recargamos energía solo con pasear por el bosque? Hay quien estudia los bosques. Hay quien estudia medicina. Yo estudio la medicina de los bosques para descubrir todos los modos posibles en que un simple paseo por el bosque puede mejorar nuestro bienestar.

Shinrin Yoku
Los fines de semana visito los parques verdes de Tokio y paso allí varias horas. Y cada lunes por la tarde me llevo a mis alumnos a dar un paseo. En realidad es más que un paseo. Practicamos lo que en Japón llamamos "baño de bosque" o Shinrin Yoku Shinrin en japonés significa "bosque", y yoku significa "baño". Así pues, "Shinrin- Yoku" significa sumergirse en el ambiente del bosque o absorber el bosque a través de los sentidos. No es una forma de hacer ejercicio, ni de excursionismo, ni una especie de carrera. Se trata simplemente de estar en la naturaleza, conectar con ella a través de los cinco sentidos. Cuando estamos bajo techo, tendemos a usar solo dos sentidos: la vista y el oído. Es fuera donde percibimos el olor de las flores, el sabor del aire fresco. Es fuera donde vemos el color cambiante de los arboles, donde oímos el canto de los pájaros y notamos la brisa sobre la piel. Y abriendo los sentidos podemos empezar a reconectar con el mundo natural.
Formamos parte del mundo natural. Nuestros ritmos son los de la naturaleza. Cuando paseamos lentamente por el bosque, observando, oyendo, oliendo, saboreando y tocando, sincronizamos nuestros ritmos con los de la naturaleza. El "Shinrin-Yoku" es como un puente. Abre nuestros sentidos y crea un puente entre nosotros y el mundo natural. Y cuando estamos en armonía con el mundo natural, podemos empezar a curarnos. Nuestro sistema nervioso puede reiniciarse, nuestro cuerpo y nuestra mente pude volver a su estado ideal, recuperar la sintonía con la naturaleza, renovarse y corregir sus defectos. Quizá nuestro paseo por el bosque no nos lleve muy lejos; sin embargo, al conectarnos con la naturaleza, el Shinrin- Yoku nos traslada y nos pone en contacto con nuestra propia esencia.



Los cinco pasos del Shinrin-yoku
Antes de ir a los cinco pasos, es importante prepararnos mentalmente para disfrutar del shinrin-yoku. Para ello hemos de dejar atrás las preocupaciones cotidianas, los compromisos y obligaciones pendientes, cualquier cosa que nos pueda distraer del aquí y ahora del bosque.


1. Entrégate totalmente a la experiencia, aquí y ahora
  • Para que el baño del bosque sea efectivo, debes renunciar al multitasking. Pon el teléfono móvil en modo avión y guárdalo en un lugar fuera del alcance de la mano.
  • Toma conciencia de cada paso, de la temperatura del aire, de la brisa, de los juegos de la luz. El objetivo del shinrin-yoku es que estés totalmente presente en el bosque.
  • Al igual que no es lo mismo tomar el té en un bar hablando de futbol o de política que sentados sobre un tatami con vistas a un bosque, conversando sobre el sonido de la lluvia, la intención es esencial en nuestro paseo. Caminaremos en silencio o, si vamos acompañados, evitaremos charlar de temas mundanos o que nos resulten estresantes.

2. Ten una ruta en mente, pero deja espacio a la improvisación

  • Es esencial no tener prisa ni agobiarse por alcanzar un determinado punto del itinerario. Toda nuestra atención debe estar puesta en caminar plácidamente, respirar y detenernos donde nos lo dicte la imaginación.
  • Date permiso para sentarte en una roca o sobre un tronco caído cuando te asalte la fatiga. Disfruta del universo de sonidos que llenan el bosque: pájaros, cigarras, el rumor de las hojas mecidas por el viento...Aspira los olores frescos y reparadores del bosque.
  • Toma una ruta alternativa si aparece un sendero que te atrae más. Entrega la brújula a tus pies para que caminen siguiendo la inspiración del momento.
  • Detente a contemplar los paisajes idílicos, especialmente el atardecer o el amanecer.

3. Respira lenta y profundamente

  • Además de caminar sin prisas y dejarte envolver por la naturaleza, vaciando la mente de problemas, la finalidad del shinrin-yoku es respirar. Hazlo de forma reposada y profunda, caminando, detenido de pie, sentado o tendido bajo la copa de un árbol.
  • Al respirar lentamente, movilizando el vientre, los pulmones y las clavículas, que se levantan, visualiza como las fitoncidas benefactoras penetran en tu interior. Con cada inspiración, absorbe los efluvios curativos de la naturaleza.
  • Siente que te inundas de verde, baña tu cuerpo y tu mente en esa sensación.

4. Deja pasar las nubes mentales

  • Acostumbrado a las distracciones constantes que obnubilan la mente, pude que en medio del shinrin-yoku te lleguen pensamientos de preocupación. Que no cunda el pánico, es normal.
  • Respira hondo y visualiza estas preocupaciones como si fueran nubes en el cielo de tu mente. Pasan de un lado a otro hasta que se las lleva el viento. Etiquétalas como "pensamientos" y déjalas pasar, sin rechazarlas ni retenerlas, sin analizarlas ni juzgarlas. Son solo pensamientos que vienen y van como nubecitas que se pierden en la lejanía, dejándote por fin sentir el presente.
  • Si te notas estresado por la tensión de la semana, haz una pausa en tu paseo para realizar unos estiramientos en pleno bosque, posiciones de tai chi o qigong.

5. Siéntete parte del todo

  • Anclada en el aquí y ahora, totalmente presente, empezaras a sentirte integrado en el bosque, la naturaleza, el universo entero.
  • Experimenta el yugen, la magia de ser uno con las plantas y animales que te rodean, con todos los seres humanos, con este bello planeta al calor de una estrella lejana.
  • Asume que eres parte importante del universo, no algo separado de él. Eres universo y el universo eres tú. Deja que tu ego se diluya en el entorno hasta fundirte con la naturaleza. Volviendo a Alan Watts: "Tú eres parte de lo que todo el universo está haciendo, de la misma forma que una ola es parte de lo que todo el océano está haciendo".

Principios curativos
La buena noticia es que solo pasar una pequeña cantidad de tiempo en la naturaleza pude tener un gran efecto en nuestra salud. Un baño de bosque de dos horas te pude ayudar a desconectar de la tecnología y a bajar el ritmo. Te devolverá al presente, te destresara y te relajara. Cuando conectas con la naturaleza a través de los cinco sentidos, empiezas a beneficiarte de los numerosos efectos positivos del mundo natural. Actualmente disponemos de muchísimos datos que demuestran que el Shinrin- Yoku puede:
  • Reducir la tensión arterial.
  • Reducir el estrés.
  • Mejora la salud cardiovascular y metabólica.
  • Reducir el nivel de azúcar en sangre.
  • Mejora la concentración y la memoria.
  • Combatir la depresión.
  • Mejorar el umbral del dolor.
  • Recargar la energía.
  • Potenciar el sistema inmunitario al aumentar el recuento de las células NK
  • Aumenta la producción de proteínas anticancerigenas.
  • Ayuda a perder peso.

Mindfulness al aire libre
El Monje Thich Nhat Hanh presenta una técnica para meditar y estar presente en cualquier lugar. También en medio de la naturaleza.
Meditar caminando por el bosque:
"Dondequiera que caminemos, podemos practicar la meditación. Esto significa que sabemos que estamos caminando. Y caminamos solo por caminar. Lo hacemos con libertad y solidez, ya no tenemos prisa. Estamos presentes con cada paso. Y cuando deseamos hablar, detenemos nuestro movimiento y prestamos toda nuestra atención a la otra persona, a nuestras palabras y a escuchar.
"Caminar de esta manera no debería ser un privilegio. Deberíamos poder hacerlo en todo momento. Mira a tu alrededor y date cuenta de cuán vasta es la vida, los arboles, las nubes blancas, el cielo ilimitado. Escucha a los pájaros. Siente la brisa fresca. La vida está por todas partes y estamos vivos y sanos y somos capaces de caminar en paz.
"Camina como una persona libre y siente que tus pasos se vuelven más livianos. Permítete disfrutar de cada paso que das. Cada paso es nutritivo y curativo. Mientras caminas, imprime tu gratitud y tu amor a la tierra.
Thich Nhat hanh


El shinrin-yoku es una excelente oportunidad de recuperar la percepción háptica, es decir, volver a percibir el mundo con todos nuestros sentidos.

Meditar con los cinco sentidos en la naturaleza
Este ejercicio se puede realizar tanto en el bosque como en un jardín urbano. Lo único importante es que estamos rodeados de verde. Puede hacerse tumbado o sentado, incluso en un banco de un parque. Hay que llevar algo pequeño para comer, como una pasa u otro fruto seco, o incluso un poco de chocolate.
Tras realizar unas cuantas respiraciones largas y profundas, hazte estas preguntas:

¿Que ves?
  • Observa las ramas que se mueven, los pájaros, las hojas caídas, los insectos volando...
  • Fijarte en las luces y sombras, en el Komorebi.
  • Registra con la mirada los troncos viejos, las rocas desgastadas, el wabi-sabi de la naturaleza.
  • Aprecia los distintos colores y el contraste entre ellos.

¿Qué hoyes?
  • Presta atención a la sinfonía de sonidos que te rodean.
  • Trata de separar e identificar cada uno de ellos, como si reconocieras los distintos instrumentos de una orquesta.

¿Qué hueles?
  • Con los ojos ahora entrecerrados, aspira profundamente los aromas del bosque que te rodea.
  • Trata de captar el olor de las flores, el frescor de las hojas, la humedad de la tierra...

¿Qué puedes tocar?
  • Extiende las manos para palpar suavemente alguna planta, una roca o incluso el suelo.
  • Explora la rugosidad de un tronco, la fría suavidad de una piedra, la fragilidad del tallo de una planta...
  • Siente en tu cuerpo la temperatura, la frescura de la brisa, la caricia del aire que entra y sale por tus fosas nasales.
  • Si estas de pie, descálzate y nota la textura del suelo, tu peso sobre la tierra... puedes dar unos cuantos pasos conscientes para sentirlo mejor.

¿Qué sabor tiene?
  • Llévate a la boca el pequeño alimento que has llevado contigo.
  • Mantenlo primero entre los labios, notando su textura.
  • Luego llévalo a la lengua para que la saliva empiece a desgranar su sabor.
  • Finalmente muérdelo y mastícalo para extraer todo su jugo.


BIBLIOGRAFIA:
DR. QUING LI: El poder del bosque, Shinrin Yoku. (2018). ED. Rocaeditorial
GARCIA Héctor y MIRALLES Francesc: Shinrin Yoku, El arte japonés de los baños del bosque. (2018). ED. Planeta


martes, 19 de mayo de 2015

Distintas interpretaciones que hacemos cuando nos hablan del amor


Introducción:

 “Cuando amamos de verdad nos reconocemos en los otros; y, por ello, lo que hacemos a los demás nos lo hacemos también a nosotros mismos.” 

            Siempre que pienso en la palabra AMOR, surge inmediatamente otra en mi cabeza y es DAR. Los días que me reúno con mis alumnos, lo primero que siento es una gran ilusión, voy cargado de material que recopilé y trabajé a lo largo de la semana. Sé que les va a gustar, les va a sorprender y hará que  surja en ellos nuevas preguntas y nuevos retos.

            El hecho de DAR, es para mí una manera de ser agradecido por todas las cosas buenas que me da la vida, es mi manera de sentirme a gusto, sabiendo que lo estoy haciendo bien, ya que es lo que sé hacer y en ello pongo todo mi AMOR.
 
Aún cuando yo hablase las lenguas
humanas y angelizas,
pero no tuviese amor,
soy como metal que resuena,
o cimbalo que retiñe.
Y si tuviese el don de la profecía
y entendiese todos los misterios
Y toda ciencia,
Y si tuviese toda la fe,
De tal manera que trasladase los montes,
pero no tuviese amor,
Nada soy.
Y si repartiese todos mis bienes
para dar de comer a los pobres,
y si entregase mi cuerpo para ser
Quemado,
pero no tengo amor,
de nada me sirve.
El amor es sufrido, es benigno;
El amor no tiene envidia,
el amor no es jactancioso,
no se envanece;
no hace nada indebido,
no busca lo suyo,
no se irrita,
no guarda rencor;
no goza de la injustuicia,
más goza de la verdad.
Todo lo sufre, todo lo cree,
todo lo espera, todo lo soporta.
1 Cor 13
 
 
Cuando amamos de verdad, nos reconocemos en el otro y experimentamos la posible maldad del otro como maldad propia. Solo esta forma de amor puede ofrecer la otra mejilla, solo ella puede ofrecer también la túnica cuando nos piden la capa. Si este comportamiento surgiese solo de la bondad, se quedaría en algo superficial y sin relación con nuestro verdadero ser. Cuando amamos de verdad, no podemos hacer otra cosa, porque experimentamos la unidad de todo lo vivo y nos autolesionamos si le hiciéramos daño al prójimo.
 
            Este amor nos capacita para abrazar a nuestro contrincante y relacionarnos con benevolencia con aquellos que nos odian. Entonces reconocemos a los contrarios y en los opositores la dinámica de la vida, que no se desarrolla de forma lineal, sino que presenta de forma continua situaciones que con frecuencia parecen caóticas. Dejamos de querer unos padres perfectos, un maestro o una maestra perfectamente sabios, un compañero perfecto, una compañera perfecta, una familia perfecta, una comunidad perfecta, un estado perfecto y una iglesia perfecta. Entonces sabemos que todo contiene simultáneamente también su contrario.
 

 

Manifestaciones del amor

En las relaciones de la persona con su medio, el amor se ha clasificado en diferentes manifestaciones; en virtud de ello, pueden aparecer una o más de las siguientes:
 
Amor autopersonal: El amor propio, amor compasivo, es, desde el punto de vista de la psicología humanista, el sano amor hacia uno mismo. Aparece situado como prerrequisito de la autoestima y, en cierto contexto, como sinónimo de ésta. Es algo positivo para el desarrollo personal e indispensable para las buenas relaciones interpersonales, y no debe confundirse con el narcisismo, que conlleva egocentrismo y que coincide con una autoestima baja. Para el budismo, que califica al ego como una mera ilusión de nuestra mente, el amor real, amor compasivo, sólo existe cuando se dirige hacia otra persona, y no hacia uno mismo. Para el psicoanálisis, que, de forma completamente opuesta al budismo, califica al ego como la única realidad, el amor autopersonal siempre es narcisismo, que puede ser, a su vez, saludable o no saludable.
 
Amor incondicional: Es el amor compasivo, altruista, que se profesa sin esperar nada a cambio. El amor espiritual, predicado por las diferentes religiones, es el amor incondicional por antonomasia. El amor maternal, o amor de madre a hijo, se reconoce también como amor de este tipo, y, por tradición, se considera motivado por un fuerte instinto que lo hace especialmente intenso; no obstante, hay también quien cuestiona la existencia de dicho instinto.

Amor filial: Entre hijos y padres (y, por extensión, entre descendientes y ancestros).
 
Amor fraternal: En su sentido estricto, es el afecto entre hermanos, aunque puede extenderse a otros parientes exceptuados los padres y los descendientes. Nace de un sentimiento profundo de gratitud y reconocimiento a la familia, y se manifiesta por emociones que apuntan a la convivencia, la colaboración y la identificación de cada sujeto dentro de una estructura de parentesco. Desde el punto de vista del psicoanálisis, el fraternal es, al igual que el amor filial, sublimado, ya que está fundado en la interdicción del incesto.
 
Amistad: Cercano al amor fraternal, es un sentimiento que nace de la necesidad de los seres humanos de socializar. El amor al prójimo nace a su vez del uso de la facultad de la mente de empatizar y tolerar, y constituye la abstracción de la amistad. Para Erich Fromm, dicho amor al prójimo equivale al amor fraternal y al amor predicado en la Biblia mediante la frase «amarás al prójimo como a ti mismo».

Amor romántico: Nace en la expectativa de que un ser humano cercano colme a uno de satisfacción y felicidad existencial. Este sentimiento idealiza en cierto grado a la persona objeto de dicha expectativa, definida en la psiquis.
 
Amor confluente: Amor entre personas capaces de establecer relaciones de pareja, definido a mediados del siglo XX. Aparece por oposición al amor romántico: no tiene que ser único, no tiene que ser para siempre, no supone una entrega incondicional, etc.[]
Amor sexual: Incluye el amor romántico y el amor confluente. El deseo sexual, según Helen Fisher, es diferente del amor romántico y del afecto (véase su estudio al respecto). Desde el punto de vista de la psicología humanista, el amor romántico —y el amor interpersonal en general— está relacionado en gran medida con la autoestima.
 
Amor platónico: Con propiedad, es un concepto filosófico que consiste en la elevación de la manifestación de una idea hasta su contemplación, que varía desde la apariencia de la belleza hasta el conocimiento puro y desinteresado de su esencia. Para Platón, el verdadero amor es el que nace de la sabiduría, es decir, del conocimiento. Vulgarmente, se conoce como una forma de amor en que no hay un elemento sexual o éste se da de forma mental, imaginativa o idealística y no de forma física.
 
Amor a los animales y a las plantas: Nace de un sentimiento protector.
 
Amor hacia algo abstracto o inanimado: A un objeto físico, una idea, una meta, a la patria (patriotismo), al lugar de nacimiento, al honor, a la independencia (integridad). Puede considerarse amor platónico en su sentido filosófico. El patriotismo puede ir asociado a la heroicidad, en cuyo caso constituye un comportamiento de altruismo respecto a su grupo, que en esencia es un comportamiento de egoísmo respecto a otro grupo en la medida en que no se considera al otro grupo de la misma condición.
 
Amor hacia un dios o una deidad (devoción): Suele nacer de la educación recibida desde la infancia, y se basa en la fe. Se considera a Dios como la fuente de todo amor. En la mayoría de los casos, existe la creencia de que, tras la muerte, Dios premiará de alguna forma a las personas que la correspondiente religión considere virtuosas.
 
Amor universal: Amor espiritual que, según diferentes religiones, todas las personas pueden llegar a profesar al medio natural y que los grandes místicos experimentan como expresión del nirvana, éxtasis o iluminación, estados de conexión absoluta con el universo o con Dios. Es una manifestación sublime en la que se eclipsan o confluyen el resto de las manifestaciones. Eckhart Tolle sostiene que el amor, como estado continuo, aún es muy raro y escaso, tan escaso como un ser humano consciente.
 
 
Una visión psicológica 
 
Desde corrientes psicoanalíticas, para Erich Fromm el amor es un arte y, como tal, una acción voluntaria que se emprende y se aprende, no una pasión que se impone contra la voluntad de quien lo vive. El amor es, así, decisión, elección y actitud. Según Fromm, la mayoría de la gente identifica el amor con una sensación placiente. Él considera, en cambio, que es un arte, y que, en consecuencia, requiere esfuerzo y conocimiento. Desde su punto de vista, la mayoría de la gente cae en el error de que no hay nada que aprender sobre el amor, motivados, entre otras cosas, por considerar que el principal objetivo es ser amado y no amar, de modo que llegan a valorar aspectos superficiales como el éxito, el poder o el atractivo que causan confusión durante la etapa inicial del pretendido enamoramiento pero que dejan de ser influyentes cuando las personas dejan de ser desconocidas y se pierde la magia del misterio inicial.
 
Desde un punto de vista de la terapia cognitivo-conductual, el amor es un estado mental orgánico que crece o decrece dependiendo de cómo se retroalimente ese sentimiento en la relación de los que componen el núcleo amoroso. La retroalimentación depende de factores tales como el comportamiento de la persona amada, sus atributos involuntarios o las necesidades particulares de la persona que ama (deseo sexual, necesidad de compañía, voluntad inconsciente de ascensión social, aspiración constante de completitud, etc.). 
Desde la psicología cognitiva y psicología social, destacan las investigaciones efectuadas acerca del amor de Robert J. Sternberg, quien propuso la existencia de 3 componentes en su teoría triangular del amor:
  • La intimidad, entendida como aquellos sentimientos dentro de una relación que promueven el acercamiento, el vínculo y la conexión.
  • La pasión, como estado de intenso deseo de unión con el otro, como expresión de deseos y necesidades.
  • La decisión o compromiso, la decisión de amar a otra persona y el compromiso por mantener ese amor.
Estos tres componentes pueden relacionarse entre sí formando diferentes formas de amor: intimidad y pasión, pasión y compromiso, intimidad y compromiso, etc. 
Desde el punto de vista de la psicología humanista, la definición de amor más delimitada que aporta el humanismo es la de Carl Rogers, también considerada por Abraham Maslow: «amor significa ser plenamente comprendido y profundamente aceptado por alguien». Según Maslow, «el amor implica una sana y afectuosa relación entre dos personas». Partiendo de estas dos definiciones, la necesidad de amor se basa en algo que incita a las personas a ser aceptadas y adheridas a una relación. Dice Maslow: «La necesidad de amor implica darlo y recibirlo […], por tanto, debemos comprenderlo; ser capaces de crearlo, detectarlo, difundirlo; de otro modo, el mundo quedará encadenado a la hostilidad y a las sombras».
 
 
Bernabé tierno, de su libro la fuerza del amor 
 
No hay dificultad que amor suficiente no pueda conquistar. Ni enfermedad que bastante amor no pueda curar.
No hay puerta que no se abra con bastante amor, ni brecha que con bastante amor no se pueda cerrar.
Ni muro  que con amor bastante  no se pueda derribar, ni pecado que con bastante amor no se logre redimir.
No importa cuán profundo sea el problema, ni cuán desesperado sea el futuro, ni la monstruosidad del error cometido, con bastante amor todos se resolverá.
Si solo pudieras amar lo suficiente serías el ser más feliz y más poderosos del  mundo.
Emmet Fox
 
La vida es vida, solamente cuando hay amor.
Gandhi
 
El amor es la base de la existencia, su esencia y su fin. Solamente por el amor conseguimos conocernos a nosotros mismos, así como comprender el mundo y la vida.
Herivert Rau
 
Algunas reflexiones sobre el amor 
 
            Decía Helen Keller que las cosas mejores y más hermosas del mundo no pueden verse ni tocarse, pero se sienten en el corazón. Son duda, el amor es la mejor y más bella de las cosas que no tocamos ni vemos.
            E. Rod, escritor Frances decía que” en el fondo de cada persona existen tesoros escondida que realmente descubre el amor”. Y se da cuando la comunicación ha llegado a convertirse en una forma de intimidad mas profunda, plena e intima. Esto el autor lo identifica como “comunión” del amor, cuando los que se aman hacen mutuas donaciones de sus más íntimos secretos y deseos. 
            D. Stern, dice que cabe afirmar que no hay fuerza que mas unifique sinérgicamente los procesos de la personalidad que el amor. La fuerza del amor es, pues, evidente, y hasta para convalidar la verdad necesitamos de él; si amor es imposible alcanzarla.
El amor es la única fuerza que nos hace penetrar en el mundo de los valores, aquello que hace buenas a las cosas, lo cual constituye el objetivo del amor como deseo del bien.
            El amor humano se perfecciona y purifica en la medida en que, de forma consciente, se abre a un mayor número de personas, no se agota en la pareja, sino que esta se convierte en benefactora universal, en sembradora de bondad y amor. Bien lo expresa el aforismo latino: “Todo amor necesita contagiarse”.
            Victor Frankl, decía que quien ama siempre crea valores, porque ofrece a otros la oportunidad de amar y, por tanto, de madurar, enriquecerse y perfeccionarse con la fuerza del amor. Pero añadía otra consideración no menos profunda y reconfortante, al considerar “Que nadie es inútil en el mundo mientras sea objeto de amor”, pues hasta el ser mas ruin nos ofrece la oportunidad de amarle y, por tanto, de enriquecernos y enriquecerle, de perfeccionarnos y perfeccionarle. 
 
Decálogo de la felicidad en la pareja 
 
  1. Cultivad lo mejor de vosotros mismos para un mayor crecimiento personal.
  2. Mostraos siempre tal como sois, sin temor a mostrar la propia fragilidad y vulnerabilidad.
  3. Sed empáticos al máximo, procurando ver las cosas desde el punto de vista del otro. En esto consiste la verdadera comprensión.
  4. No pretendáis corregir los defectos del otro sin antes reconocer sus virtudes. nadie es perfecto.
  5. El mutuo respeto en el presente es la base de la felicidad del futuro. La dignidad de la persona es el mayor valor del hombre.
  6. La complementariedad no basta; hace falta la afinidad en gustos y objetivos para entenderos plenamente. “lo semejante atrae lo semejante.”
  7. Mantened la unidad de criterios en la educación de vuestros hijos. No los utilicéis nunca como medios para vuestros fines.
  8. Tomad la decisión de amaros todos los días. En el amor siempre es posible crecer.
 El amor a uno mismo 
 
            El amor a uno mismo, la completa aceptación de las propias virtudes y defectos, es el principal motor que impulsa a vivir. Sin embargo, para esos momentos especialmente difíciles en los que no contamos ni siquiera con nosotros mismos, Sandra Ray nos da unos buenos consejos: 
Cuando sientas que no te amas, comienza por amarte tú mismo, y después sal a amar a alguien.
Cuando sientas que no te aprecian, comienza por apreciarte tú mismo, y después sal a apreciar a alguien.
Cuando sientas que no se te reconoce, comienza por reconocerte a ti mismo, y después sal  a dar reconocimiento a alguien.
Cuando sientas que no se te toca, comienza por tocarte a ti mismo, y después sal a tocar a alguien.
Cuando sientas que no se te hace caso, comienzas por hacerte caso a ti mismo, y después sal a hacer caso a alguien.
Cuando sientas que se te rechaza, comienza por aceptarte tú, y después sal a aceptar a alguien.
Cuando te sientas solo, encuéntrate, y después sal a encontrar a alguien.
Cuando te sientas pobre, comienza por darte a ti mismo, y después sal a darle a alguien.
Y entonces encontraras a alguien que te ame, te aprecie, te reconozca, te toque, te haga caso, te acepte, te encuentre y te dé.
 
 
 
 
Algunas opiniones de algunas personas cercanas 
 
En este camino que recorro  siempre con gran ilusión y con muchas ganas aparecen personas que participan, enseñan, iluminan, comparten, avivan, motivan, ofrecen… llenas de ilusión… su tiempo, su cariño su amistad y su AMOR… 
 
Emi, cuyas fotos que iluminan este artículo son suyas y las ha cedido de manera desinteresada. Dice que:
 
            “El amor, es lo que hay en millones de actos. Respirar es el acto de amar esta vida. Es amor el acto de acariciar, y atusar, una forma simpática de hacerlo.
Amor, es besar y abrazar para curar.
Cantar y bailar, es celebrar el amor.
Sonriendo, salpicamos amor.
Amor es decir la verdad, amor, es mentir por piedad.
Perdonar y pedir perdón, es otro acto de amor.
Jugar con un niño, escuchar aun anciano.
Plantar un árbol, regar una flor.
Pero, el mayor acto de amor, nos lo da el sol amaneciendo, para todos igual y de forma incondicional. Repartiendo sosiego al atardecer, para retirarse después, y dejar a la luna ejercer, también su acto de amor, que es dar la luz que recibió.
El amor es esperanza de PAZ.” 
 
Ana también sobre el amor: 
 
“AMOR; ¡¡Que concepto tan ampliamente tratado en su espectro multicolor,!!
Embriaga nuestras vidas con su sutil aroma dando un toque especial a lo cotidiano.
Seduce, trasforma.
Natural, espontáneo y sorpresivo.
Lindeza, profundidad, vértigo, risas, complicidad, vivencias y cierta dosis de incertidumbre.
No es gobernable ni requiere esfuerzo alguno.
Cuando se AMA, en el más amplio sentido de la palabra, la LIBERTAD adquiere su máximo esplendor, las perspectivas se modifican y se inundan de luz y suavidad cualquier interacción.
Lo que el futuro reserva depende de la capacidad de AMAR estrechamente ligado al CONTENTO INTERIOR (Alegría de vivir) y SOSIEGO. 
“…AMAR es comprender el cielo, es tener, estando dormidos o despiertos,
Claridad para los ojos y
Música para los oídos” (Víctor Hugo) 
AMOR… una palabra sencilla,  un sentimiento claro hasta el instante en que nos posee, nos penetra el alma e invade   generando:
Espectáculos fascinantes. Sentimiento mágico.
La música del corazón.
La GRATITUD en su máximo potencial
La RAZÓN de la SINRAZÓN,
AMOR… eres tú
Está en ti.