jueves, 27 de abril de 2017

KINTSUKUROI



Adentrarnos en el mundo oriental y en su filosofía no es perdernos en un mundo complicado y solo apto para unos pocos eruditos, sino que muchas de sus enseñanzas están construidas en una realidad sobre lo más elemental y simple, basada en valores y principios que deben regir el comportamiento humano y las relaciones entre los hombres y su entorno, quedándonos rendidos ante su simplicidad y profundidad.
En un artículo hablé sobre el kaizen:
La belleza y el desafío del kaizen es que requiere fe. No necesariamente fe religiosa, o un rígido e irreflexivo compromiso, pero sí la creencia en el poder de tu cuerpo y tu cerebro para llevarte a donde necesitas ir. Dando pasos pequeños, orientas tu brújula mental hacia una nueva dirección, permitiendo que tu mente haga el resto.
"Añoro cumplir una tarea grande y noble, pero mi principal obligación es cumplir pequeñas tareas como si fueran grandes y nobles." HELEN KELLER
En el artículo de este mes voy a hablaros del "Kintsukuroi"
Antiguo arte japonés de recomponer lo roto. Este arte se remonta al siglo XV y consiste en arreglar las fracturas de los objetos de cerámica, que con el tiempo o por accidente se han agrietado.
Cuando se rompe una pieza de cerámica, los maestros Kintsukuroi la reparan con oro, dejando a la vista la reconstrucción, ya que, para ellos, una pieza reconstruida es a su vez símbolo de fragilidad, fortaleza y belleza.
Su filosofía hace que en lugar de deshacerse del objeto dañado, éste se recupere, se restaure y luzca de nuevo más fuerte.
La cerámica es frágil, fuerte y bella a la vez, como las personas. Al igual que nuestra vida, puede romperse si sabes cómo.
La pieza así restaurada no trata de replicar el aspecto intacto de la cerámica nueva ni de ocultar o disimular los daños, sino que los resalta ennoblecidos con el oro para transformarla otra vez, eso sí, en algo completo. La restauración es tan especial, y los resultados tan sorprendentes, que las piezas así reintegradas son con frecuencia más valiosas que los ejemplares intactos.
Técnica y arte con un significado trascendente, objetos restaurados que enaltecen su valor, demostración de fragilidad y de la capacidad de recuperarse que los hace más bellos, permitiendo admirar las cicatrices y la historia que cuentan.
El cuerpo y el alma de las personas, al igual que cualquier objeto de porcelana, son frágiles y están expuestos al paso del tiempo. Este paso del tiempo desgasta tu cuerpo y tu alma, hay momentos de tu vida en que estás roto por fuera y por dentro. Y aquí es donde tomamos el Kintsukuroi y vemos que lo bueno que tiene dicha rotura, tanto en el objeto como en el cuerpo y el alma, es que tiene la posibilidad de repararse mediante el polvo de oro en la cerámica y las fortalezas humanas y la resiliencia en las personas.


En lo Humano:
 Tal vez sintamos que nuestras relaciones o nuestro corazón están rotos; quizá pensemos que nuestra vida ya no tiene ningún valor.
Tenemos que buscar nuestra resina mezclada con oro en cada uno de los rincones de nuestro espíritu y en él encontraremos las fortalezas emocionales que usaremos como herramientas para recomponer lo que se rompe:

Fortalezas.

Curiosidad, interés por el mundo
Está abierto a la experiencia, participa de la novedad. Explorar y descubrir nuevas cosas.
Amor por el conocimiento y el aprendizaje
Las personas que poseen esta fortaleza psicológica están motivadas para adquirir nuevas habilidades, conocimientos o experiencias. Saben que en cualquier sitio existen oportunidades de aprender.
Juicio, pensamiento crítico, mentalidad abierta
Esta fortaleza nos permite enfrentarnos a situaciones novedosas de manera efectiva, vivir con plenitud y aprender continuamente de lo que nos rodea. No precipitarse, capacidad de cambiar de opinión. No sacar conclusiones al azar, sino tras evaluar cada posibilidad.
Creatividad
Con esta fortaleza disfrutamos produciendo ideas o comportamientos originales que contribuyen de manera notable en nuestra vida o en la de otras personas.
Perspectiva, sabiduría
Sin la perspectiva y la sabiduría nuestro conocimiento sigue siendo una mera serie de datos y hechos. La sabiduría es necesaria para que esos nuevos conocimientos sirvan para mejorar nuestra vida y las vidas de quienes nos rodean.
Valentía
Una persona valiente actúa siguiendo sus convicciones y creencias frente a cualquier peligro o dificultad. Ausencia de temor, separa aspectos emocionales de los conductuales.
Persistencia y diligencia
Una fortaleza que nos mantiene en pie a pesar de los obstáculos, visualizando nuestras metas, trabajando duro y perseverando en nuestros esfuerzos hasta que logremos nuestros objetivos., es decir acaba lo que comienza. Asume y termina.
Integridad, honestidad, autenticidad
La integridad nos ayuda a vivir nuestra vida de acuerdo con nuestros valores personales y responsabilizarnos de quiénes somos y de lo que hacemos. Gusta de la verdad. Tiene los pies sobre la tierra. Ir siempre con la verdad por delante, no ser pretencioso y asumir la responsabilidad de los propios sentimientos y acciones emprendidas.
Vitalidad y pasión por las cosas
Esta fortaleza se encuentra en aquellos individuos que viven plenamente cada momento de la vida, evitando el abatimiento y llenos de energía vital. Afrontan la vida con entusiasmo. Su energía es contagiosa.
Amor en cualquiera de sus formas
El amor es una de las fortalezas que más nos llena y realiza. Eric Fromm (1956) define cuatro elementos básicos en todas las formas de amor: Cuidado, Responsabilidad, Respeto y Conocimiento. Tener importantes y valiosas relaciones con otras personas, en particular con aquellas en las que el afecto y el cuidado son mutuos.
Generosidad, altruismo, compasión
Nunca se está demasiado ocupado para hacer un favor, realizando buenas obras para los demás. El verdadero altruismo significa cuidar o ayudar a los demás por el hecho en sí y no por un reconocimiento especial o cualquier tipo de galardón.
Inteligencia social
Si la inteligencia emocional se refiere a la capacidad para utilizar la propia información emocional de manera eficiente, la inteligencia social se refiere a la capacidad de comprender y apreciar los matices emocionales de una relación. Ser consciente de las motivaciones y sentimientos de los demás y saber responder a ellos. Es decir tener empatía.
Civismo, responsabilidad social, trabajo en equipo
Las personas con esta fortaleza son aquellos individuos que se orientan hacia la comunidad tanto o más que hacia su propio interés. El civismo conlleva una participación con la comunidad, la búsqueda de igualdad y cooperación, la cohesión social y el optimismo.
Sentido de la justicia, equidad
Esta fortaleza conlleva el desarrollo de habilidades para el consenso equitativo, la sensibilización con la justicia social, la expresión de compasión por los demás y la perspicacia necesaria para comprender las relaciones y obtener resultados equitativos. No deja que los sentimientos personales influyan en decisiones sobre los otros, dando a todo el mundo las mismas oportunidades.
Liderazgo
Organiza y se asegura de que las cosas se lleven a cabo. Mantiene las relaciones entre los miembros de su equipo.
Capacidad de perdonar, compasión
La fortaleza psicológica del perdón se caracteriza por “perdonar a aquellos que han cometido un error, aceptando sus defectos, dando a la gente una segunda oportunidad, y liberándose de emociones negativas como la ira o la angustia.” El perdón es beneficioso para nuestra vida interior.
Modestia, humildad
Dejar que sean los demás los que hablen de uno mismo. La verdadera humildad necesita de una gran autoestima para poder hacer un análisis realista de nuestras capacidades, reconocer nuestras limitaciones y abrirnos a nuevas ideas. No le interesa ser centro de atención, prefiere que sus logros hablen por ella/él.
Prudencia
Ser cauteloso a la hora de tomar decisiones, no asumir riesgos innecesarios ni diciendo o haciendo nada de lo que después uno se puede arrepentir.
La prudencia es una orientación hacia nuestro futuro personal, una forma de razonamiento práctico y autogestión que ayuda a lograr los objetivos individuales a largo plazo de manera eficaz.
Auto-control, auto-regulación
Esta fortaleza nos ayuda a controlar nuestros deseos, emociones y conductas con el objeto de obtener alguna recompensa posterior. Es capaz de estar de buen humor incluso en situaciones delicadas.
Apreciación de la belleza y la excelencia, capacidad de asombro
La apreciación de la belleza está muy relacionada con la elevación, el asombro, la admiración, la sorpresa o el maravillarse. Se convierte en una fortaleza cuando las personas descubren la belleza y la excelencia a su alrededor y esta experiencia les deja una maravillosa mezcla de relajación, sobrecogimiento y ganas de reaccionar de manera positiva.
Gratitud
Ser consciente y agradecer las cosas buenas que a uno le pasan. Saber dar las gracias.
Esperanza, optimismo
Esperar lo mejor del futuro, planificar y trabajar para conseguirlo. Actitud positiva.
Sentido del humor
La capacidad para relativizar y destrozar las rígidas reglas de nuestra vida, trascenderla y aumentar nuestra perspectiva. El sentido del humor aumenta nuestras emociones positivas. Gusta de reír y hacer reír a otras personas. Ver el lado positivo de la vida.
Espiritualidad, fe, sentido religioso
Posee una filosofía concreta de la vida, que le añade significado, propósito y vinculación con algo más elevado que da forma, determina nuestra conducta y nos protege.
Reparar nuestras imperfecciones con la resina de la reconciliación, cada error cometido en nuestra vida nos ha dejado una enseñanza, nos ha convertido en las personas que somos. Si en lugar de ocultar nuestros errores, mostramos nuestra fortaleza al superarlos, seremos como las pequeñas vasijas japonesas que, orgullosas de su historia, muestran sus imperfecciones cubiertas con el metal precioso de su cambio.
A veces la vida nos juega malas pasadas, nos fragmenta el alma con la muerte de un amigo, un familiar, nuestra pareja.. Pasará un tiempo y el alma se irá recomponiendo lentamente, trozo a trozo, con la ayuda de la fe, la resignación frente a lo inevitable.
Si te equivocaste lastimando aquello que amabas, repara tus errores con el oro de tu amor, de tu arrepentimiento.
Debemos darnos cuenta que el oro que utilizaremos para reparar nuestro corazón, está dentro de nosotros.
El arte japonés Kintsukuroi nos enseña la manera de encontrar el verdadero valor de las personas. Este valor no está en su perfección, sino precisamente en sus imperfecciones; pero, sobre todo, en su reparación misma que junto a todas sus cualidades, trasforma a las personas en seres dignos de admirarse´.
"los caracteres mas sólidos están plagados de cicatrices" Jalil Gibrán.
"El mundo nos rompe a todos pero, después, muchos se vuelven fuertes en los lugares rotos" Ernest Hemingway.
Tiene que ver con la posibilidad que tenemos, que está en nuestras manos de hacer cosas maravillosas a partir de nuestras equivocaciones o de una mala experiencia... no sólo aprender de ellas, sino salir fortalecidos, enriquecidos.
¿Cuántas veces no te has atrevido a hacer algo por miedo a equivocarte? ¿A cuántas cosas has renunciado por temor a no lograrlo?
Debemos saber que con haber dado el primer paso ya obtendríamos un beneficio, el placer de haber tomado la decisión de intentarlo, de sentirnos valientes, útiles.
Tal como sucede con los seres humanos, a veces herimos o nos hieren. Debemos intentar corregir los errores fortaleciendo, reparando y recuperando relaciones y situaciones para seguir adelante. Una forma diferente de mirar la vida aprendiendo a rellenar cicatrices, estas cicatrices que nos dan mayor valor y nos recuerdan que podemos volver a empezar.
Al igual que esa vasija fragmentada se ha trasformado en una obra de arte, las cicatrices forman parte de nosotros y a través de ellas se puede leer la vida de cada uno.
En Occidente podríamos equipar este arte con la "Resiliencia", que sería la capacidad de toda persona de superar las consecuencias de una vivencia traumática y recuperan un estado psíquico y emocional adecuado para poder continuar con la vida de una forma sana y adaptativa. Ése pudiera ser el arte del Kintsukuroi: La reconstrucción de la cerámica reconociendo las fragilidades y las heridas, aceptándolas y dejando de esconderlas, aprendiendo de ellas y fortaleciéndose.
Nos dice Tomas Navarro en su libro "Kintsukuroi, el arte de curar heridas emocionales":
"La vida no se recompondrá espontáneamente. No esperes a que pase algo sólo por el mero hecho de desearlo, pues con el mero deseo no basta para recomponer la vida. La acción será la encargada de darte esa vida mejor, de ayudarte a superar las adversidades, de recogerte tus pedazos y recomponer tu vida. ¿Estás dispuesto a pasar a la acción? ¿Estás dispuesto a recomponerte?
Agáchate con calma y disponte a recoger todos y cada uno de los pedazos de tu alma. Hazlo minuciosamente, sin prisa, con cuidado de no recoger suciedad junto con los trozos; no te confundas:
  • Recoge los pedazos para poder comprender lo que te pasó, lo que sientes y lo que piensas. Éste es el primer paso para entender lo que ocurrió y la representación mental que te has formado sobre lo acontecido.
  • No esperes a tocar fondo para recoger los pedazos. Si quieres estar mejor, tienes que hacer algo, tienes que pasar a la acción.
  • El mero hecho de saber que en un futuro estarás mejor ya es buen motivo para empezar el proceso de recomposición de tu vida.
  • El final del problema no supone el final del sufrimiento. Los problemas tienen que cerrarse activamente."


BIBLIOGRAFIA:
NAVARRO Tomas: Kintsukoroi, El arte de curar heridas emocionales. (2017). ED. Zenith



lunes, 13 de marzo de 2017

Llegar a viejo de la mejor manera posible y... un poquito más



"El objetivo de la existencia no es vivir largo tiempo, sino disfrutar de la vida"


Cómo lograrlo
"Hay un tiempo para preparar el terreno, otro para sembrar y otro para cosechar, no alteres esos momentos si quieres lograr tus objetivos".
Anónimo
Define tu objetivo
La mente necesita mensajes claros para actuar con eficiencia. Por tanto, primero y fundamental: define tu objetivo. Para Antonio Martin, psicólogo, director de la Clínica Belagua: "Definir metas hace que dirijamos nuestras acciones y esfuerzos hacia lo que queremos conseguir, ayudan a que nuestro cerebro desarrolle estrategias para alcanzarlas, y nos empuja a ser constantes y persistentes".
"De nada servirá tener las estrategias, los conocimientos y las habilidades si no tienes claro hacia donde te diriges-reflexiona el psicólogo-. Establecer un objetivo, naturalmente, no te garantiza su consecución, pero aumentará considerablemente las probabilidades de alcanzarlo", concluye el experto.
Un objetivo claro te ayuda a:
  • Mantenerte centrado.
  • Facilita la gestión del tiempo.
  • El establecimiento de prioridades.
  • Evita la dispersión y la pérdida de recursos.

El optimismo
No podemos hacer desaparecer los problemas, pero saber afrontarlos positivamente puede ayudarnos a llevar una existencia mucho más apacible y e consecuencia no precipitarnos de cabeza al proceso de envejecimiento.
El optimismo no tiene la capacidad de mejorar las cosas, pero sí nos permite verlas con otros ojos. Y es que, la dicha o la desdicha no depende tanto de los avatares del día a día, como del significado que le damos.
Ser optimista no significa:
  • Ponerse una venda en los ojos.
  • La pérdida de objetividad.
  • No es una postura ilusa e idealista.
Nada tiene que ver con la ausencia de problemas, sino con la habilidad de hacerlos frente. La persona optimista no es una ingenua ni se deja llevar por ideas prometedoras. Una actitud optimista no es hacer alarde de seguridad en uno mismo tomando decisiones a la ligera. Eso es imprudencia, no optimismo.
La alegría de vivir
Las personas que están siempre preocupadas o tristes ven su cara marcada de forma permanente con arrugas en la frente, entrecejo y comisuras, por no hablar de su mirada, pues esta actitud apaga su rostro y le resta cualquier atractivo. Así mismo, la excesiva preocupación o el pesimismo tiene reflejo en los efectos del mal descanso (bolsas, ojeras, piel apagada...) en el porte y en la presencia de la persona. "Suelen tener una actitud corporal hundida, con los hombros caídos y la mirada perdida".
La alegría es una emoción intensa, positiva y gozosa, que nos ayuda a vivir la vida con más ligereza: emoción primordial, gratuita y generosa.
Dice Fernando Savater en ética para Amador que la alegría es un "sí" espontáneo a la vida que nos brota de dentro, a veces cuando menos esperamos. Un "sí" a lo que somos, o mejor, a lo que sentimos ser. Quien tiene alegría ya ha recibido el premio máximo y no echa de menos nada. Supone un estado de satisfacción que lleva a la persona a realizar hechos espléndidos y generosos, a ofrecer su buena energía a todos cuantos nos rodean.
"Si exagerásemos nuestras alegrías, como hacemos con nuestras penas, nuestros problemas perderían importancia".
Anatole France
"Para que pueda surgir lo posible, es preciso intentar una y otra vez lo imposible".
Hermann Hesse

Las tres principales claves emocionales de la longevidad


Querer llegar a viejo
Si usted quiere llegar a viejo, deberá considerar que, realmente, se trata del mayor bien que el destino le puede otorgar. Nunca más piense en la vejez como algo malo, acabado o penoso.

Estar convencido de que llegará
No debe tener ninguna duda de que llegará a ser muy viejo, pleno de facultades. No piense más en la vejez como algo malo, acabado o penoso.
Tener una gran fe en nosotros mismos, estar seguro de nuestras capacidades de realizar todo cuanto nos propongamos en la vida.

Tener una razón para llegar
Ten un motivo que conduzca tu vida. Aquello por lo que merece la pena luchar, la mayoría de las personas que tienen muchos años, tiene un motivo importante, algunos de ellos:
  • Dejar huella en este mundo.
  • Alcanzar sus sueños.
  • Cuidar familiares.
  • Cuidar personas desvalidas.

Espiritualidad y salud
La espiritualidad es un sentimiento gratificador de conexión emocional profunda con algo que se encuentra fuera, que puede ser creencias religiosas, solidaridad, el amor, la libertad o el resultado de una sintonización especial con la naturaleza.
La verdadera belleza es la expresión externa de la salud y el equilibrio. La palabra salud, en sanscrito es "swasta", y significa estar conectado con el ser interior que existe en cada uno.
El bienestar espiritual ayuda a mejorar la salud y la calidad de vida:
  • La espiritualidad aporta valores como: amor, perdón, agradecimiento, esperanza, paz y fortaleza, con lo que reforzar poderosamente la salud emocional.
  • Disminuye la ansiedad, la depresión, el enojo y el malestar.
  • Disminuye la sensación de aislamiento (sentirse solo) y el riesgo de suicidio.
  • Disminuye el abuso de bebidas alcohólicas y medicamentos.
  • Reduce la presión arterial y el riesgo de enfermedades cardiacas.
  • Provee de un sentimiento de crecimiento personal.
  • Proporciona una mayor satisfacción con la vida.
  • Otorga una mayor sensación de paz interior.
  • El bienestar espiritual también puede ayudar a vivir más y, sin duda, mejor.


Religiosidad y espiritualidad, no es lo mismo; en el primer caso se trata de personas involucradas en creencias, valores y prácticas propuestas por una institución organizada, y la búsqueda de lo divino se logra a través de una manera concreta de vivir.
La espiritualidad puede definirse como la búsqueda de lo sagrado o de lo divino, a través de cualquier experiencia de la vida.


Solidaridad y bienestar
Ayudar, tender una mano a otro cuando lo necesita, hace que el organismo libere determinadas sustancias químicas, como la dopamina, la serotonina y la oxitócica, que generan una agradable sensación de bienestar. "la dopamina, tiene un efecto calmante, al igual que la serotonina, que es una sustancia química utilizada para tratar la depresión", señala Stephen, profesor de medicina preventiva en la universidad de Stony Brook en Nueva York y autor de The Hidden Gifts of Helping.
La solidaridad es un valor que se puede definir como la toma de conciencia de las necesidades de los demás y el deseo de contribuir, y de colaborar, para su satisfacción. Como el acto mediante el cual una persona realiza acciones en beneficio de otro sin recibir nada a cambio. Compartir tiempo con los demás, ocuparse de otros, no solo genera felicidad, sino que es bueno para la salud.

De qué debemos huir

El miedo
Porque nos desconocemos, estamos llenos de miedos. Miedo al amor y miedo a la muerte. Miedo a nosotros mismos y a los otros. Miedo al abandono y al fracaso. Miedo a la soledad que provocamos y a la compañía que tenemos. Miedo a la dependencia y también a la libertad. Miedo a la oscuridad de cualquier clase y a las imágenes de la muerte. Miedo a la vejez, que nos pone de empujón frente a lo que somos y hemos sido, frente a lo que hemos dejado de ser y frente a lo que seremos. Miedo a la nada, y miedo, que cosa tan terrible, al mismo Dios.
Antonio Gala.
Las afueras de Dios.
Sentimos miedos irracionales, excesivos, demasiado intensos, demasiado largos, responsables de la gran mayoría de nuestras limitaciones. El miedo, sin duda, nos protege de los peligros, pero el temor a sentirlo puede ser tan dañino como sus causas los temores que no responden a una amenaza real suelen gestarse en el pasado, en las vivencias negativas que un día ocurrieron o proyectarse hacia el incierto futuro. "Vivamos entre el recuerdo y la imaginación, entre fantasmas del pasado y fantasmas del futuro, reviviendo peligros viejos e inventando amenazas nuevas, confundiendo realidad e irrealidad".
Te has preguntado qué harías si no tuvieras miedo?
Dedícale sólo unos segundos, sin que nada te interrumpa. Medítalo. Haz una lista de las limitaciones que provocan tu miedo: qué mundo te impide conocer, qué personas te obliga a evitar, qué actividades dejas de realizar. Es probable que te sorprendas. Interpretar los retos como amenazas, significa ver los desafíos en relación con sus posibles consecuencias negativas en vez de las positivas, haciendo más énfasis en qué puedes perder en lugar de dar una oportunidad a lo que podrías ganar.

"El miedo está siempre dispuesto a ver las cosas peores de lo que son".
Tito Livio
"Si haces lo que siempre has hecho, obtendrás lo que siempre has obtenido".
Anónimo

La culpa
La culpa es una emoción tan invasora y abrumadora que, rara vez, somos conscientes de ella. mujeres que viven inculpándose, sin consuelo, por no haber acertado con la educación de los hijos, por haber tomado determinada actitud, por haber pronunciado aquellas palabras por no haber atendido suficientemente a tal persona, por haber hecho el ridículo delante de alguien que consideraban importante...
Incluso por no haber hecho lo que otros esperaban de nosotros: "No estuve allí cuando me necesitaban", "le di un gran disgusto", "esperaban otra cosa de mí", "creo que le he decepcionado". Detrás de todas estas angustias se esconde el temor a dejar de ser queridos: "La consciencia de culpa es, más que todo, una angustia frente a la pérdida del amor". Resumía Freud.

Las creencias: ideas que envejecen
"Somos lo que pensamos"
"Si quieres saber cómo será tu cuerpo mañana, observa tus pensamientos hoy"
Proverbio Hindú
Cientos de estudios demuestran que las personas que tienen pensamientos positivos logran una existencia más longeva, mayor calidad de vida, una piel más joven y menos problemas cardiovasculares.

"La realidad se origina en las percepciones. Al cambiar sus percepciones, usted modifica su realidad. Al cambiar la percepción sobre su cuerpo, su envejecimiento y el tiempo, podrán revertir su edad biológica.
DepraK Chopra

"No vemos las coas tal como son, sino tal como somos".
Talmud

"la mayoría de las personas buscan la autoconfianza y el autorrespeto en todas partes menos dentro de sí mismas, y por ello fracasan en la búsqueda".
Séneca
"Procúrate, cada día, un tiempo. Aunque sean unos minutos de silencio con los ojos cerrados, sin música, sin ruido. Estar contigo mismo, se trata de calmar tu mente.

La queja
Contrariamente a lo que muchas personas piensan, la queja no nos sirve de válvula de escape, muy al contrario, aumenta nuestro malestar. La explicación es sencilla y nos resultara familiar: al enfocar nuestra atención en lo que está mal, lo estamos agrandando. Al quejarnos, criticar o juzgar, emitimos pensamientos y, por tanto, energía negativa que se vuelve hacia nosotros como un búmeran, pero aumentada.

Superar los 100 años


Llegar a los 100 años, empieza a convertirse en una expectativa realista para muchas personas. Ya no sólo se llega a viejo, se llega a ser "muy Viejo" e incluso en condiciones físicas y mentales plenas.
Científicamente se está probando, que quien vive 100 años vive mejor que quien vive 80. ¿Cómo es posible? El geriatra de la universidad de Boston Thomas Perls, descubre que las personas que llegan a superar los 90 años, generalmente conocidas como los "viejos más Viejos", suelen ser más saludables y ágiles que los ancianos de 80. Esta idea, hoy contrastada científicamente, hace pensar a los gerontólogos que las personas centenarias son un grupo de población saludable y generalmente poco comprendido. Lo que nos sugiere este tipo de datos, que los ancianos que más tiempo sobreviven están más preparados para superar las enfermedades propias de la edad. Se trataría, por tanto, de una especie de "supervivencia del más fuerte"; por algún motivo desconocido, algunos individuos resisten mejor que otros el paso del tiempo. Ellos no solo viven más, sino que viven mejor. Esta tesis de la "supervivencia del más fuerte", nos llevará a conocer mejor los mecanismos del envejecimiento no sólo en centenarios sino en toda la población mayor.


Centenarios en Japón

Nos dice Junko Takahashi:
El país nipón volvió a batir en 2016 el record mundial de centenarios registrados, 65.692 en total, según los datos publicados por el Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar. Esta cifra pone de manifiesto un crecimiento extraordinario desde que se inicio el censo en 1963: Hoy hay 402 veces más centenarios que entonces, y su número no ha dejado de aumentar desde 1971."
Nos dice también: "Cuando empecé a investigar sobre los centenarios activos y las claves de su longevidad, imaginaba que encontraría con facilidad todo lo que tienen en común y con esta información, podría sacar una receta para vivir cien años. Pero mis expectativas se derrumbaron, de inmediato, en cuanto hable con la primera persona centenaria a la que entreviste para mi investigación. Y mi confusión aumentó a medida que hablaba con más centenarios. Pues lo primero que descubrí fue que cada persona tiene su modo y manera de vivir.
Le comente mis dudas al gerontólogo Nobuyoshi Hirose, del centro para la investigación de Supercentenarios de la Universidad de Keio (Japón). Este científico, que ha estudiado a más de 800 personas centenarias, ha llegado a la conclusión de que cada una de ellas vive a su propia manera, lo que significa que hay tantos modos de vida diferentes como centenarios. Unos son tan ordenados como un reloj, pero otros actúan tal como manda el instinto y duermen y comen cuando y lo que les da la gana; también los hay que disfrutan del alcohol, mientras que algunos no prueban ni una gota.

 
Encontré otras cosas en común aparte de sus muchos años: tienen una mente libre y son muy luchadores. Me pareció que estaban ávidos de disfrutar de la vida y desde luego no les importaba nada su edad. Tengo la impresión de que son libres y honestos. Honestos en el sentido de que persiguen sus deseos y no se mienten a si mismos. Si quieren hacer algo lo hacen, sin importarles lo que piensen los demás.
 
La importancia de una buena alimentación
Una reducción de un 30 por ciento en las calorías consumidas es difícil de mantener en la mayoría de las personas, pero es la cifra que hay que perseguir.
A partir de los 60 años de edad, las necesidades más imperiosas se centran en los aminoácidos, oligoelementos, ácidos grasos y antioxidantes. Las grasas no deben superar una proporción del 15% de la dieta total y exclusivamente de características poliinsaturadas. Las proteínas deberían aumentarse hasta al menos un 25% de la dieta total, puesto que la gran abundancia de tejidos desgastados necesita de un mayor aporte proteico para reconstruirlos. No obstante, la menor eficacia del sistema renal para depurar el ácido úrico, obliga a una disminución drástica de las proteínas de origen animal. Sin embargo, las proteínas que se encuentran en los cereales integrales y a pesar de tener una calidad biológica inferior a la carne, son mejor aprovechadas por su buena disponibilidad neta. Una suplementación en aminoácidos esenciales podía ser recomendable, ya que a partir de ello el organismo fabricaría las proteínas necesarias.
A esa edad vuelven a tomar protagonismo los hidratos de carbono complejos presentes en los cereales, tal y como ocurre en la niñez. Las papillas, los cereales en el desayuno e incluso los azúcares naturales como la miel, la melaza o el azúcar moreno no integral, serían altamente recomendables en la vejez.
Sobre la importancia de las frutas destacaremos en primer lugar la reina de todas ellas, la manzana, seguida de las uvas, las peras, los dátiles, los higos y la piña, tesoros de la naturaleza. Siempre bien maduras.
Finalmente, los frutos secos constituyen un recurso para las personas inapetentes, pues en cada uno de ellos está todo lo necesario para la vida. El problema es que al tratarse de alimentos concentrados requieren una larga masticación que no siempre es posible. Triturarlos previamente sería una buena solución.

Ver:
Videos de Adolfo Pérez Agustí sobre revertir el envejecimiento
https://www.youtube.com/watch?v=ecZy2F8XE1k
https://www.youtube.com/watch?v=2VuFnTlmi9o

Y el libro del Dr. Andrew Weil... "Las fuentes de la eterna juventud"


Bibliografía:

FREIRE RODRIGUEZ, Carlos y FERRADAS CANEDO, María del Mar. Calidad de vida y bienestar en la vejez. ED. Pirámide.
BOSCH, Mª José. Manual Antiaging. 2015
PEREZ AGUSTI, Adolfo. Como vivir 120 años, de la utopía a la realidad. Ediciones Obelisco.
TAKAHASHI. Junko. El método Japonés para vivir 100 años. ED. Planeta 2017.
DE HENNEZEL. Marie. La suerte de envejecer.


jueves, 16 de febrero de 2017

La importancia de reconocer y superar las limitaciones



Para querer alcanzar un sueño, hay que contar con que se requiere un poco de tiempo. Sin embargo, quizás no tanto como tú piensas. Dicho esto, no quiero que creas que tienes que limitar tus deseos de algún modo, que tienes que dejar de soñar con la forma en que te gustaría vivir. Porque no debes olvidar que la mayor limitación que puede tener una persona es la impuesta por su propia mente.

El problema es que tendemos a escuchar la voz interna que nos dice, continúa con tu rutina, continúa con lo que tienes seguro, ¿qué pasa si no funciona? ¿Qué pasa si no te va bien? ¿Qué pasa si fracasas?   Si no es nuestra voz interna, entonces es la voz de al lado....
¿Te has puesto a pensar alguna vez cómo sería tu vida si desaparecieran esas limitaciones que te impiden conseguir lo que quieres? Seguro que sería maravillosa, pero la mayoría de nosotros sigue pensando que es un sueño y que es del todo imposible, así que siguimos sin tomar acción alguna, alegando que la responsabilidad la tienen los demás o las circunstancias.
Ya sea buscar  mejorar en tu vida personal, el  trabajo, cambiarte de área, buscar subir de puesto, encontrar otro  empleo o emprender un nuevo negocio… no te detengas ante la posibilidad de que algo malo puede pasar, detente sólo porque estás planeando hacerlo bien y las limitaciones nos las ponemos nosotros mismos, no nos las ponen los demás.
El único límite a nuestros logros de mañana está en nuestras dudas de hoy (Franklin D. Roosevelt). Nosotros mismos somos los que decidimos ver problemas donde hay oportunidades y los que nos marcamos límites antes ni siquiera de intentarlo en muchas ocasiones.
Nuestras limitaciones y nuestros éxitos estarán basados muchas veces en las expectativas que tenemos respecto a nosotros mismos, sin darnos cuenta de que lo que la mente crea, el cuerpo lo transforma en resultados. Como dijo Buddha, ‘todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado. La mente lo es todo. En lo que pensamos, nos convertimos’.
Si nosotros creamos límites y barreras, eso es lo que nos encontraremos. Por el contrario, si lo que creamos son oportunidades y lo unimos a mucho esfuerzo, el éxito llegará. A fin de cuentas la oportunidad está en el hombre, no en el trabajo. Por lo tanto somos nosotros los que debemos superar las tareas, no éstas a nosotros.
Podemos aceptar el fracaso porque es algo humano, todos podemos fallar en algo, pero lo que no podemos aceptar es el no haberlo ni siquiera intentado.
Ahora bien: ¿Cómo vamos a trabajar para superarlas si no sabemos cuáles son? Así que para empezar podemos hacer una lista. Ahora pensaréis: ¿Qué fácil, no? Hemos dicho que era posible, no que fuera fácil.
Así que vamos a establecer los pasos que podemos seguir para ordenar las ideas y conseguir nuestro objetivo: vencer nuestras limitaciones.
1.- Crea tu vida ideal y define tus objetivos. Describe exactamente cómo te gustaría que fuera tu vida ideal, con todo lujo de detalles.
2.- Enfoque. De esa lista de objetivos (algunos a corto, medio o largo plazo) hay que elegir los más importantes, pueden ser tres o cuatro, pero no más porque si no nos dispersaremos demasiado. Tenemos que marcarnos un plazo de tiempo para conseguir cada uno de ellos y que cada día que pase, con cada acción que emprendamos, podamos estar más cerca. También nos acercará más el asociar con cada objetivo las sensaciones que tendremos al conseguirlo, así como hacer una relación de los recursos de que disponemos (de relaciones con los demás, nuestros puntos fuertes o nuestras aptitudes). Para acompañar ese enfoque es importante destacar que lo que nos motive a alcanzar nuestros objetivos nos dará fuerza para seguir y llegar a ellos.
3.- ¿Qué tipo de persona deberíamos ser para poder conseguir nuestros objetivos? Quizás tendríamos que hacernos un autoexamen para descubrir si necesitamos potenciar algunos rasgos de nuestro carácter, como aptitudes, actitudes o creencias.
4.- Identificar esas limitaciones y describirlas. Todo el mundo cree que conoce sus limitaciones, pero para tomar conciencia de ellas hay que hacer una lista y tomarte el tiempo que necesites para identificarlas.
5.- El último paso a tener en cuenta es idear un plan de acción. Si no lo hacemos nosotros, simplemente seguiremos las directrices que nos vayan marcando los demás. Sólo alcanzaremos nuestra meta si sabemos cuál es, tenemos determinación y no nos alejamos del camino. Así que evita lo cómodo y toma decisiones AHORA.
Factores importantes que nos ayudaran a efectuar nuestro cambio
La decisión
El ser humano ha sido capaz de demostrar en infinidad de ocasiones su capacidad para adaptarse a todo tipo de circunstancias, sobreviviendo a las situaciones más dramáticas, ya que todo ser humano tiene unas capacidades innatas para cambiar, adaptarse y desarrollarse como persona.
La pregunta es: ¿Por qué se da ese cambio? ¿Cuál es el factor que marca la vida de una persona para que pueda dar ese vuelco total en su existencia?
Ese factor es su capacidad de decidir. A veces, mientras permanecemos sumergidos en la rutina, envueltos en una falsa seguridad, no tenemos tiempo para reflexionar sobre nuestro destino, sobre el sentido de nuestra vida. Seguimos corriendo de un lado para otro, cumpliendo con las obligaciones diarias, viviendo o tal vez sobreviviendo en la conformidad y la inercia.
En todos esos casos a los que nos referimos existe un hecho, una situación o unas circunstancias que llevan a esas personas a un punto de inflexión. Puede ser un momento de hastío, de no aguantar más, o puede ser un acontecimiento dramático, como te he dicho. Pero en todos ellos se llega a un momento clave, que hace que tomemos una decisión y asumamos el compromiso de hacer lo que sea necesario para comenzar un nuevo camino y averiguar realmente de qué estamos hechos. Las decisiones que tomamos vienen dadas por dos motivos, para huir del dolor o por una gran visión de lo que podemos llegar a lograr.
Tú tienes que descubrir cuáles son tus barreras, cuáles son tus miedos conscientes o inconscientes, las creencias que te han retenido e impedido que lograras tus objetivos. Debes rebelarte y enfrentarte a esas limitaciones que tienes en tu mente, a esos lastres que pueden llegar a través de la educación, del entorno y de la familia, y que te han hecho creer que no puedes aspirar a otras cosas. A algo mejor. Tienes que averiguar cuáles son esas creencias autolimitadoras para derribar esos muros que te han mantenido prisionero, para destruir los miedos y la inseguridad sobre tu auténtica capacidad y tu verdadero potencial. Si quieres tomar el control de tu vida, tienes que liberarte de esos falsos límites para volar más alto.
En muchas ocasiones nos autoimponemos limitaciones sin saberlo, sin darnos cuenta de ello. Creamos esas limitaciones como sistema de defensa ante las dudas, los miedos o el qué dirán. Al obrar así, nos negamos la oportunidad de descubrir nuestro potencial, de revelarnos lo que realmente podemos llegar a ser. Nos atamos las alas, nos impedimos volar y descubrir nuevos horizontes. Actuamos de ese modo guiados por la creencia de que con ese proceder no nos haremos daño. Así, con seguridad no fracasaremos ni tendremos que enfrentarnos al dolor ni a las desilusiones. Bienaventurados sean aquellos que no esperan nada de la vida, porque jamás serán decepcionados.
Sin embargo, todo ser humano tiene un momento en la vida en el que se pregunta si hay algo más. Un momento en que quiere creer que tiene que haber algo más que levantarse, ir a trabajar, volver a casa, ver la televisión y divertirse el fin de semana, y repetir el mismo ciclo durante años.
Todos tenemos la sensación de que nos falta algo o de que podemos mejorar en algún área de nuestra vida, todos en algún momento nos preguntamos: adónde voy, cuál es mi propósito, dónde vaya a estar dentro de cinco años, cómo será mi vida si no cambio… todos queremos sentirnos más completos, encontrar un verdadero sentido y un propósito, sentir plenitud.
Las decisiones que tomes, nadie las puede tomar por ti, ya que no se puede ayudar a nadie que no esté dispuesto a ayudarse a sí mismo.
Son las decisiones que tomamos las responsables de nuestro destino. Aunque te equivoques, tienes que seguir tomando decisiones, porque es la única manera de controlar tu destino, es el único modo de avanzar.
Como dijo Séneca: “No nos falta el valor para emprender ciertas cosas porque sean difíciles, sino que son difíciles porque nos falta el valor para emprenderlas”.
Ten presente que los resultados del futuro dependen de las decisiones y acciones que tomes hoy. El momento de diseñar tu futuro es ahora. El pasado, lo que has hecho hasta ahora, no equivale a tu futuro. No importa tu situación actual, ni dónde ni cómo estés, sino lo que vas a hacer a partir de ahora. Hoy puedes comenzar a crear tu nuevo yo.

 
Los miedos y las falsas creencias
¿Qué crees que, hasta ahora, te ha frenado en la vida? ¿Por qué no estás donde te gustaría estar en la vida? ¿Qué te ha impedido hacer las cosas que realmente querías hacer? ¿Qué crees que te impide seguir avanzando y progresando?
Todos creamos y nos creemos nuestra propia historia. A veces culpamos a nuestros padres, a las circunstancias, a nuestra pareja, al entorno, pero no necesitas excusas para sentirte bien. Es hora de abandonar esas viejas excusas y falsas creencias, porque si le das ese poder a otra persona o a las circunstancias, estás aceptando que no puedes hacer nada por ti mismo. Todos tendemos a buscar culpables, como si eso solucionara algo. Pero es el momento de que asumas la responsabilidad de ti mismo y de tu situación.
Todos tenemos una idea sobre nosotros mismos, tenemos unas creencias sobre nuestra personalidad y la clase de persona que somos, con nuestras fortalezas, nuestras inseguridades, nuestras dudas o convicciones. Esa personalidad con la cual nos identificamos en el presente, la imagen que tenemos de nosotros mismos, no es algo con lo que nacemos, ni tiene mucho que ver con la genética, sino con nuestra propia percepción.
Esa imagen que tenemos de nosotros, la vamos adquiriendo con el tiempo en función de nuestra educación, las experiencias y el entorno en el que vivimos.
Son las creencias negativas o limitadoras sobre nosotros mismos las que tenemos que cambiar. ¿Es eso lo que realmente somos? ¿Es lo que queremos ser?
"Somos algo mucho más grande que todo eso, mucho más de lo que creemos, pero tenemos que redescubrirnos, desaprender y reinventarnos."
"Las cosas no son fáciles o difíciles; lo que tú crees las hace difíciles o fáciles. Son tus pensamientos y tus creencias los que condicionan tu percepción y crean tu realidad."
Roosevelt influido por Napoleón Hill dijo:
No hay nada a lo que tener miedo, salvo al propio miedo”. Todas las personas pasan por esos miedos en distintos momentos de su vida, pero a aquellas que son conscientes de ese proceso, no las detiene. Pasan a la acción y hacen lo que tienen que hacer a pesar del miedo, ya que tienen un propósito, un porqué muy claro y definido mucho mayor que los miedos.
El motivo por el que la mayoría de la gente no logra su objetivo y no consigue sus metas o sueños es porque no tiene la suficiente pasión y energía emocional por su sueño. Si no tienes la suficiente pasión por lograrlo o cambiar tu vida no tendrás la energía necesaria para realizar el esfuerzo exigido, no tendrás el coraje para enfrentarte a los miedos.
Superar un complejo de inferioridad
Tenemos la tendencia a convertirnos en los que nuestros padres, maestros y compañeros esperan que lleguemos a ser. Nuestras expectativas han forjado nuestra personalidad, con mayor frecuencia de un modo negativo.
El antídoto es que nueve veces sobre diez la creencia de una persona de que es inferior no se basa en hechos. Es puramente imaginaria.


Desarrollar la confianza en sí mismo
Cuando te liberes de tu complejo de inferioridad, llegarás a tener más confianza en ti mismo. Te asombrarás ante tu propia audacia en determinadas situaciones. Te sorprenderás ante el modo en que puede manejar situaciones que antes te hubiesen paralizado de miedo. Tendrás presencia y te resultará fácil tratar a otras personas, y nunca te ocurrirá que no encuentras las palabras. La confianza en uno mismo es de importancia capital. Si no tienes confianza ¿Por qué otras personas deberían tener confianza en tí?
Para hacer realidad tus aspiraciones trabaja con metas concretas y accesibles.
Con metas pequeñas, asequibles en cada momento, podemos ir avanzando. Lo importante es ser realista y consciente de dónde nos encontramos, plantear retos sencillos y dar el paso hacia el siguiente escalón cuando estemos preparados para ello. No es lógico pretender, si estamos en la parte baja de una escalera, ascender hasta el quinto piso de un solo impulso. Un peldaño es suficiente. Un peldaño nos pondrá en el comienzo de la escalera, veremos la pendiente, nos ilusionará dar un paso más. ¡Fue tan sencillo escalar el primer peldaño, que los siguientes serán igualmente fáciles!
El músculo de la voluntad se fortalece con metas asequibles, paso a paso. Escalonadamente. Valorando cada una de las metas conseguidas, a través de afirmaciones motivadoras.
"Descubre el tipo de vida que te motive y para el que estés dotado."

Poema de: Douglas Malloch

Si no puedes ser pino de la cumbre
Se la mata del valle, la más linda
De las matas que van junto al arroyo;
Sé el arbusto, si el árbol está arriba.
Si no llegas a arbusto, sé la hierba
Que al camino feliz y humilde vista;
De no ser almizcleña, sé la atocha
Que entre todas el lago más estima.
Tripulantes, si no los capitanes
Que un lugar siempre guárdanos la vida,
Hay que hacer cosas grandes y pequeñas,
Pero siempre ha de hacerse la más chica.
De no ser el camino, sé el sendero,
Si no el sol, sé la estrella que titila,
No busquemos tamaño en la pelea
Sino ser el mejor en nuestras filas.


Con este lenguaje que todo lo puede, el de la poesía, Malloch nos trasmite algo que no podemos dejar pasar sin darnos cuenta de que contiene una de las claves más importantes para la felicidad, para el desarrollo personal: que siempre hay algo para lo que estamos perfectamente dotados para la naturaleza que nos creó, y que precisamente esta naturaleza siempre está dispuesta para ofrecernos los frutos pródigos de su generosidad… todos hemos nacido con un sino, con un sentido y debemos convertirlo en realidad. De alguna manera, la vida nos va a ofrecer una profesión, una ocupación, un trabajo acorde con nuestras potencialidades y con nuestras inclinaciones. Pero tenemos que buscarlo con tesón, poniendo toda nuestra voluntad y nuestras fuerzas en ello; siendo insistentes, tercos y obstinados. Nada se nos va a dar por nada. Pero nuestro esfuerzo siempre encontrará tarde o temprano fruto maduro que recoger.