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miércoles, 6 de noviembre de 2019

Formación de monitores para desarrollar el proyecto “EL SENTIDO DEL HUMOR, SU REPERCUSIÓN EN LA CALIDAD DE VIDA DE LAS PERSONAS MAYORES"



Introducción:

El monitor es la persona que inspira y motiva a los demás. Es el responsable de lo que sucede en el grupo, él propone los ejercicios, pero sin negar la corresponsabilidad de los participantes en ese taller.

El monitor no es solamente la persona que entretiene y que organiza salidas, no es solamente un experto en juegos. Un monitor es un educador, y para ser educador tiene que ser uno mismo, debe tener un espíritu crítico, ser auténtico y buscar el equilibrio.

El taller debe constituirse en un “espacio privilegiado” donde ocurren procesos profundos en cada una de las personas. Por ello, la información no sale al público ni se mencionan nombres, lo que acrecienta la confianza y fidelidad del grupo.
El monitor hace las funciones de guía, de inspirador, de apoyo y ayuda a los participantes a crecer.

Él crece en cada taller, si es que ha mantenido una actitud abierta y de autoobservación en un camino inacabado de aprendizaje continuo.

Es un ser con valores y sentimientos, que comparte y se expresa con entusiasmo, por ello su presencia acapara la atención. Es flexible, pero sabe exigir. Deberá ser una persona disciplinada y manejará situaciones de conflicto y ambigüedad. No debe rendirse ante el fracaso.

Debe ser responsable de formar a cada persona en el aprendizaje de percibir las realidades cotidianas desde otra perspectiva más favorable.

Un monitor que va a trabajar desde el humor ha de ser, ante todo, una persona optimista, cargada de razones para reír y exteriorizar su alegría, para contagiar a los demás su visión positiva de la vida. Ha de ser capaz, a través del ejemplo, de romper con las creencias destructivas y sembrar, desde la empatía, la paciencia y la comprensión, la esperanza y la ilusión en las personas que acuden al taller.

Debe trasmitir a los mayores la necesidad de vivir el presente con entusiasmo, para que disfruten de las pequeñas cosas y hacerles ver que la felicidad es el camino a recorrer, no una meta a la que llegar de cualquier modo.

Reaprender a reír puede ser una de las mejores estrategias para sanar a los que en estos momentos sufren dolor físico o de espíritu.

1. A El curso consta de dos partes: una teórica y una práctica

a) Índice de la parte teórica:

  • Importancia de la aplicación del juego, la creatividad y las técnicas de grupo.
  • Concepto: el sentido del humor.
  • El humor en nuestra sociedad.
  • La risa, el humor y la felicidad.
  • Entrenar en habilidades sociales.
  • Obstáculos y barreras para su utilización.
  • Funciones del humor.
  • La risa y el humor como terapia.
  • Ejercicios para provocar la risa.
  • Aplicación del humor en situaciones reales.
  • Técnicas para hacer reír a los mayores.
  • Técnicas de restructuración cognitiva.
  • Entrenamiento en resolución de problemas.
  • Humor y autocuidado: Autoestima y asertividad.
  • La expresión corporal y su aplicabilidad con los mayores.
  • La dramatización. Enseñarla y aplicarla como juego en distintas situaciones de la vida que se le pueden presentar al mayor.
  • Controlar situaciones y eventos negativos.
  • Ejercicios para activar lo mental y lo físico.

b) Parte práctica en un centro:

Consistirá en preparar y desarrollar una clase de dos horas.
1.B Objetivos


Generales:

Capacitar al alumno para ejercer como profesional de la animación social con mayores desde la perspectiva de utilizar el humor en la mejora de su calidad de vida.

Específicos:

  • Que el participante sea capaz de que los mayores entiendan los conceptos de habilidades sociales: “Autoestima, asertividad, resiliencia…etc
  • Que el participante esté sensibilizado ante el mayor.
  • Que el participante sea capaz de comprender la importancia que el humor tiene en nuestra sociedad.
  • Obtener los recursos y las herramientas necesarias para dirigir una sesión completa desde el inicio de la misma hasta la finalización y la despedida de los participantes.
  • Conocer técnicas de dramatización, creatividad y juego.
  • Que el participante sea capaz de aplicar el humor y la risa en todas las dinámicas que utilice con personas mayores.
  • Que sea capaz de gestionar de forma eficaz un grupo de personas mayores frente a sus demandas y necesidades.
  • Que sea capaz de aprender y practicar los procesos de resolución de problemas.
  • Que sea capaz de experimentar, identificar y conocer las relaciones entre el educador y los participantes desde el tipo de personalidad de cada uno.

Nivel de profesionalización:

Podrán realizarlo aquellas personas que posean una formación no reglada en este ámbito. (Monitores de tiempo libre, monitor cultural o voluntarios no formados,).
También podrán asistir los técnicos de animación sociocultural, que hayan estudiado algún ciclo formativo de grado superior de esta materia, es decir animadores, dinamizadores y coordinadores de programas).



1.C Qué conocimientos debe poseer el animador que va a trabajar en este proyecto:

  1. Poseer las actitudes y aptitudes necesarias para trabajar con mayores, es decir conocer sus modos de pensar, sus intereses y sus valores.
  2. Formarse continuamente para responder adecuadamente a los nuevos retos que debe asumir.
  3. Debe potenciar el trabajo y la cohesión grupal desde el respeto y la aceptación mutua.
  4. Se le debe exigir estabilidad y madurez, tener confianza en sí mismo, capacidad de ayudar y un gran sentido del humor.
  5. Debe tener una gran empatía que le haga cercano al individuo y al grupo para potenciar las relaciones.
  6. El animador es la persona que dinamiza y ayuda a organizar el proceso de animación, es el técnico que ayuda a los individuos y a los grupos, grandes o pequeños, a que planifiquen sus actividades, las pongan en práctica y consigan sus objetivos.
  7. Debe poseer entrega, vocación social y altruismo.
  8. Debe favorecer la puesta en marcha de acciones que sean fruto de la toma de decisiones de las propias personas mayores con las que trabaja.
  9. Estimular la creatividad dentro del grupo.
  10. Potenciar y favorecer la ilusión por vivir, comunicar a través de la expresión corporal, desarrollar el gusto por el juego y la travesura.
  11. Propiciar la diversión y un clima distendido y agradable.


Formación:

  • Dominar las técnicas de grupo, administración y elaboración de proyectos.
  • Formación cultural suficiente.
  • Poseer unas habilidades específicas en música, expresión corporal, teatro, títeres, danza, artes plásticas y juegos.
  • Habilidades sociales y de comunicación.
  • Conocer los componentes específicos del colectivo con el que trabaja.

Actitudes:

  • Actitud democrática, respetuosa y tolerante.
  • Capacidad de escucha.
  • Sentido de la responsabilidad y del compromiso.
  • Que sea una persona equilibrada.
  • Capacidad para el diálogo.
  • Motivación e iniciativa.
  • Entrega, vocación social y altruismo.
  • Amabilidad y sentido del humor.


1.D Visión pedagógica:

Mayor, ejes:
  • Activar lo mental y lo físico.
  • Ofrecerle la posibilidad de relacionarse con los demás.
  • Su propio desarrollo personal.

Objetivos de la educación:

  • Prevenir el grado de deterioro, tanto físico como psíquico, de los mayores (consecuencia del envejecimiento).
  • Desarrollar papeles y situaciones mediante dinámicas, trabajos y lecturas.
  • Desarrollar y potenciar su crecimiento personal y aumentar su calidad de vida.

Trabajaremos la educación no formal y, dentro de ella, la ANIMACIÓN SOCIOCULTURAL. Con ella llegaremos a completar los puntos más importantes en cuanto a sus necesidades:

  • Sociabilidad.
  • Seguridad.
  • Conocimiento.
  • Desarrollo personal.
Con esto se abren nuevos escenarios para garantizar la calidad de vida de estas personas y es aquí donde me gustaría poner o vincular mi propuesta del sentido del humor, como contenido que debe ser trabajado para que nuestros mayores tengan la oportunidad de gozar, disfrutar y reír.
La importancia del humor y de las emociones positivas es básica para la conquista de un envejecimiento activo y saludable.

Los educadores, pedagogos, terapeutas, psicólogos y demás profesionales que trabajan con personas mayores saben y reconocen la importancia del sentido del humor desde dos perspectivas:
Primera: de cara a la propia estabilidad emocional y cuidado personal, al trabajar con una población vulnerable.
Segunda: de cara a buscar nuevas e imaginativas fórmulas, técnicas y estrategias de intervención socioeducativas: Creando talleres, elaborando materiales, diseñando dinámicas de comunicación y de relaciones divertidas y atractivas.
Hay que enseñarles el arte de vivir, disfrutar y relacionarse. Es necesario ayudar a las personas mayores estrategias y habilidades intra e interpersonales con intención de mejorar su sentido del humor para que puedan superar frustraciones, relativizar fracasos, sobrellevar desencantos, superar duelos, desterrar momentos de apatía, así como valorar aquellos momentos, situaciones y personas que les hacen reír y divertirse. El objetivo es establecer una buena comunicación con ellos mismos, con las personas con las que se interrelacionan y con su entorno.


El humor en el envejecimiento activo

  • Afronta el estrés. Al reírnos reducimos el estrés.
  • Nos da el tener una mirada humorística de la vida haciéndonos disfrutar de ella.
  • Humor como gozo de la vida y de las personas.
  • El humor nos hace tomar distancia entre los problemas y la vida.
  • El humor, como encuentro entre individuos, hace estrechar los lazos y aliviar las tensiones.
  • Ayuda a las personas a reírse de sí mismas y a autoaceptarse con sus puntos débiles y vulnerables.
  • Rompe con la rutina y la excesiva seriedad.
  • Fomenta las emociones positivas.
  • Aumenta la memoria y la resolución de problemas.
  • Mediante el humor podemos encontrar el equilibrio entre la tragedia y la comedia.
“Bienaventurados los que se ríen de sí, porque nunca les faltarán motivos de que reír.”

“No dejamos de jugar porque envejecemos sino que envejecemos porque dejamos de jugar.”

1.E Desde el sentido del humor el profesional debe conocer

  • Quiénes son los más propensos a reírse.
  • Quiénes se ríen más fácilmente.
  • Quiénes tienen una carcajada más contagiosa.
  • Apoyarse en quién tiene más sentido del humor.
  • Quiénes son más receptivos al taller.
  • Si no se realiza un juego, pasar a otro.
  • Estudiar al grupo.
  • Qué tipo de relación previa hay entre los asistentes que pueda facilitar o dificultar la cohesión y las dinámicas.
  • Dejarles claro que participe quien quiera.

Cómo conducir al grupo:

  • No dejar que tenga mucho tiempo para pensar en otra cosa.
  • Estar siempre atento a las reacciones.
  • No dar tiempo a la improvisación mientras se desarrolla el juego.
  • No aceptar sugerencias cuando empecemos.
  • Conocer de antemano a las personas con las que podemos colaborar.
  • Que las instrucciones sean claras y sencillas.
  • Cambiar rápido de juego si no funciona.
Existe una complicidad en el grupo:
  • La risa es contagiosa.
  • La gente se desinhibe más.
  • Se siente uno más cercano.
  • Existe una mayor comunicación.
  • Dicen que la distancia más corta entre dos personas es la sonrisa.

Tener en cuenta:

  • Número de participantes.
  • La edad.
  • Capacidad de movilidad.
  • El lugar y los recursos.
  • Condiciones de seguridad.
  • Juegos anteriores que se hayan realizado.

Muchas personas que acuden a un taller piensan que van a reírse desde el primer momento o que es obligatorio reírse. Nada más lejos de la realidad. Hay personas que en un solo taller logran reírse a carcajadas, mientras que otros simplemente observan y esbozan una pequeña sonrisa. Sería importante conocer, por parte del monitor, en qué proceso se encuentra cada una de ellas para valorar el impacto y el progreso obtenido en cada caso.


1.F Metodología

Utilizaremos una metodología que enseñe a los alumnos las distintas dimensiones de los mayores. Que sea creativa y activa, abierta a las innovaciones pedagógicas, que continuamente se revise, experimente e investigue.

La metodología está basada en el contacto, el reconocimiento, el disfrute, la confianza, la colaboración, el diálogo, la creatividad y la imaginación.

Será una metodología basada en: la práctica participativa, abierta y flexible, la creatividad de los participantes y dejará en ellos una agradable sensación de bienestar, alegría, entusiasmo y confianza. 
 
1.G Temporalidad

El curso tendrá una duración de 48 horas lectivas, distribuido en:

  • Un periodo de tres meses, 1 días a la semana con una duración de tres horas.
  • Fin de semana: los sábados de 10h. a 14h. y de 16h. a 20h. . Los domingos de 10h a 14h durante un periodo de 4 meses dos fines de semana al mes.

1.H Número de alumnos

De 10 a 15 personas


BIBLIOGRAFÍA

  • Díaz Martínez, José Ramón; "EL HUMOR Y EL JUEGO, Como herramienta para mejorar la calidad de vida de las personas mayores.". Editorial ViveLibro (2018)


viernes, 11 de diciembre de 2015

Otra visión del sentido del humor: El Payaso y el Clown


    Una de las cosas más grandes que tiene esta profesión es que puedes hacer reír en el mismo momento a personas de 9 a 90 años, chinos, europeos, africanos, todos a la vez. Eso es maravilloso.

Mi experiencia, cuando asistí a formarme como clown en la escuela de Pablo Pundik
    En la escuela, fueron dos años estupendos, donde compartí con mis compañeros y con Pablo: Vivencias, emociones, sentimientos y amistad.
"Nos poníamos detrás de un biombo. Cuando Pablo nos decía, salíamos, nos situábamos en medio del biombo más o menos y mirábamos al público.
    Luego nos poníamos la nariz y hacíamos lo mismo, mirábamos a la gente. (Pablo nos iba indicando, levantar mas las cejas, abrir más los ojos, mirar al público, contactar con ellos. A la vez nos iba provocando, "no te rías, mueve las piernas, ese brazo, etc. La idea era ver cómo nos sentíamos ante las personas, si estábamos a gusto, si los espectadores estaban a gusto también con nosotros. Siempre nos recalcaba la importancia del contacto ocular con el público, ver si estaban bien.
 

Opiniones de Pablo sobre el clown:
    El clown, es un provocador de risas, sensaciones y emociones, nos hace reflexionar con su visión del mundo y sus intentos de posarse por encima de sus fracasos.
    El clown, busca ser amado por el público que le están viendo, por eso nunca debe perder el contacto visual con el público, debe ver si este se rie, para seguir haciendo la misma cosa, o esta serio, para cambiar de actividad.
    El clown es vulnerable, es el niño que todos llevamos dentro, disfruta jugando, quiere ser adulto, intenta integrase, pero nunca lo consigue, quiere parecerse a los demás, sin conseguirlo.
    El clown es espontaneo y no tiene sentido del ridículo. Son tremendamente curiosos y cualquier cosa puede sorprenderlos y alucinarlos.
Si se les regala un juguete carísimo pueden sacarlo de la caja, dejarlo a un lado
y pasarse horas jugando con la caja y el envoltorio, (el mundo al revés).
     El clown siempre interactúa con el público, los dos participan, si no, no sería espectáculo clown. El clown y el público son cómplices, este los mira y ellos le miran. Y según lo haga, así actúa el clown.
    Al espectador le da pena, el clown quiere hacer reír, quiere hacer cosas para que el público vea que es alguien importante.
    Hace algo malo y en su error, mira al público como compartiendo sus errores, no quiere pasar desapercibido.
 

    Después de esos dos años con Pablo, puse en práctica en mis cursos y talleres con adultos y mayores muchas risas, desinhibiciones, picardías grandes alegrías y mucha ilusión además de Compartir conocimientos, juegos y momentos de clown.
 

 

Jesús Jara, (El clown, un navegante de las emociones)
    Con Jesús coincidí en unas jornadas "sobre el humor", en Alcalá de Henares, también estaba Pepe Viyuela. Recuerdo que Jesus cerró las jornadas sobre el humor haciendo una versión clown del resumen de lo tratado esos días.

Cito algunos comentarios sacados de su libro:
    Y cuando vemos un buen clown, reímos. Reímos de lo que hace, por lo que hace o deja de hacer, reímos por lo que imaginamos y, sobre todo, reímos porque o nos identificamos con él o identificamos algo o a alguien conocido en el o en su comportamiento. Y es que detrás del trabajo de clown hay un arte y el origen de cualquier arte es encontrar una identificación.
    El clown nos ofrece también todo un abanico de emociones que forman parte de la esencia del ser humano. Sus muecas reflejan dolor, ilusión, escepticismo, picardía, tristeza, amor, rabia, alegría. Hay clowns que parecen niños. Otros se comportan como gamberros adolescentes, los hay que parecen adultos intentando mantener las formas y algunos reflejan la serenidad y el cansancio físico de la vejez. Nos ayudan, por tanto, a comprender mejor a los demás y a nosotros mismos, a aceptarlos y a aceptarnos. Los clown nos recuerdan lo que hemos sido, lo que somos y lo que seremos. Son como un espejo del ser humano. Nos muestran, tras la mueca que hay entre la risa y el llanto, cual es nuestro verdadero rostro.
    El alma del payaso representa el alma del ser humano: los opuestos, las contradicciones, la dualidad.

    El clown basa una gran parte de su repertorio, de su inspiración, en imitar lo que ve, en reproducir nuestras conductas. En parodiar, es un transgresor.
    En las terapias de modificación de conducta sus posibilidades son ilimitadas, ya que sacar fuera nuestro clown significa sacar fuera con total libertad nuestros pensamientos y sentimientos más auténticos, primarios y sinceros y esa es la base para solucionar cualquier tipo de problema. Como dicen Foulkes y Anthony en psicoterapia grupal, una situación terapéutica es aquella "Donde el paciente puede expresar libremente sus más íntimos pensamientos sobre sí mismo, sobre cualquier otra persona y sobre el terapeuta. Puede tener la certeza de que no está siendo juzgado y que es plenamente aceptado tal como es y diga lo que diga".
    Muchas veces se dice que el payaso es como un niño. Y no van descaminados los que lo dicen. Hay muchas características de los niños en el universo del clown, en su comportamiento, su forma de razonar, su manera de afrontar los problemas. En sus bromas, sus reacciones, sus cambios de humor, como por ejemplo el paso del llanto a la risa sin transición. La curiosidad, la ingenuidad, la mirada clara, la sinceridad y la espontaneidad, ciertamente, son conceptos comunes en las pautas de comportamiento del niño y el clown. El deseo de tener, de jugar y experimentar, de aprender, tienen sutiles lazos entre uno y otro.
    El clown es, más bien, un adulto que actúa siempre como lo hacen los adultos cuando no son observados, cuando no están expuestos al juicio de los demás.
    Y es que cuando nos encontramos solos, nuestro comportamiento se vuelve libre, dando rienda suelta a nuestras verdaderas emociones y mostrando la desnudez de nuestro interior.
    El clown mira de frente, ojos abiertos, cejas arqueadas. Inocencia. Mirada clara, receptiva, abierta a recibir, sentir y conocer. Mirada que anuncia, que informa. El clown busca compartir, implicar al que le observa. Le arrebata su deseo de complicidad con los otros.
     Su mirada es una puerta abierta para comunicar, para expresar. Nunca para ocultar, ni siquiera cuando lo intenta. Es una puerta social para el intercambio, el puente de comunicación de su mundo interior. Y la manera de confrontar este con el de los demás, con las normas sociales.
    Su mirada es un diario abierto a través del cual recibimos permanente información sobre sus intenciones, ilusiones, experiencias, decepciones, miedos, deseos. Sus sentimientos escapan por sus ojos como el humo por la chimenea, de manera natural, irrefrenable, casi involuntaria.
   Un clown de circo, Machuca, aconsejo a otro que comenzaba: "Si quieres hacerte con el público, tienes que mirar al espectador cara a cara, o de lo contrario el público se meterá contigo, te increpara. Hay que mirar a la gente cara a cara para ganártela.

Una nariz roja frente al horror (Pepe Viyuela)
    La risa es quizá, uno de los pocos espacios no susceptibles de ser invadidos que le restan al ser humano. No puede ser comprada, vendida, ni obligada a existir, los poderes económicos, militares o de cualquier otro tipo, carecen de la capacidad para hacer de la risa un espacio anexionado. Constituye un espacio interior y personal de cada ser humano, y lo mismo que el pensamiento, forma parte de lo que nadie puede controlar de nosotros mismos. Es un gran espacio de libertad, que podemos hacer cada día mayor.
    ¿Qué es lo que llevamos con nosotros los payasos? ¿Que viaja con nosotros en nuestra maleta? ¿Que aportamos en los lugares de crisis? ¿Para que servimos, si es que servimos para algo, fuera del contexto de un circo o un teatro?
    Un payaso parece tener únicamente un lugar dentro de la carpa de un circo o el recinto cerrado de un teatro. Pero en estado libre, sin más limites que los dibujados por la propia realidad, inmerso en la vida cotidiana, el payaso es un elemento que abre un espacio infinito de preguntas: representa en sí mismo al inadaptado, al errante, al desposeído, al diferente, al desplazado, a aquel que por parecer diferente se sitúa al margen, aquel de quien los demás hacen mofa.

    Pero también representa aquello en quien los otros descubren que pueden reírse de sí mismos y de lo absurdo de su propia existencia, porque en él se recogen elementos en los que todos nos reconocemos, puntos de humanidad y de vulnerabilidad, de ingenuidad que todos guardamos. Constituye un elemento poético y filosófico, que escapa de lo cotidiano y que inconscientemente nos muestra una claraboya que ilumina nuestra rutina, plagada las mas de las veces de elementos que la hacen insufrible y de la que necesitaríamos escapar. Esto resulta mucho más evidente en lugares donde los conflictos bélicos o sociales son muy fuertes. Allí resulta más necesario que ningún otro el aporte de aire fresco, de colores vivos, la sugerencia de que, aunque el ser humano es capaz de los mayores horrores, también lo es de la mejor poesía y del mayor encanto; el ser humano es capaz de torturar y de matar, de violar y de asesinar, pero también es capaz de enamorar, de cantar, de sonreír, de emocionar. Eso, comprensiblemente, se olvida fácilmente en medio del horror. Nosotros no queremos que eso se olvide, porque quizá sea lo único capaz de salvarnos del desastre. Queremos refrescar la memoria, no solo a las víctimas, sino también a los verdugos. Vamos en busca del que sufre, pero también nos dirigimos al que ha provocado el sufrimiento, queremos poner un espejo delante de unos y de otros, de las victimas para que recuperen la esperanza y de los verdugos para que, si queda un resto de vergüenza en su ser, se cuestionen lo que les lleva a actuar como lo hacen. El payaso lleva en su cara, en su traje, en su nariz, en sus bolsillos el mensaje de que es posible elegir como ser, de que nadie ni nada, salvo nosotros, debería elegir ni como vestimos, ni si nos pintamos o no la cara o el pelo, ni si las ideas que tenemos han de ser de bote o naturales. Es un canto a la libertad del ser humano, frente a cualquier tipo de imposición.
Una nariz roja en medio de un universo de pólvora y agresividad es una apuesta por el ser humano.
    Cuando un payaso viaja al escenario de la guerra, la dimensión absurda de esta subraya todavía más. Un hombre de uniforme frente a otro hombre de uniforme son la viva imagen de una batalla que puede estar a punto de empezar. Un hombre de uniforme frente a un hombre vestido de colores, con zapatones y una nariz roja, representa un choque conceptual que cuestiona el enfrentamiento y que nos hace preguntarnos si de veras merece la pena tanto horror, cuando también se es capaz de producir tanta alegría.
    En medio de los fusiles y de los tanques, un payaso parece no pintar nada, pero es entonces cuando quizá también podemos preguntarnos quien es quien pinta menos en la vida de los hombres: ¿que nos hace menos falta: una nariz roja o un fusil?
    En un paisaje en el que la presencia abrumadora de la hostilidad y de la fuerza a través de la violencia es el pan de cada día, una nariz roja disloca el horror y prueba la existencia de la esperanza, refugiada en el corazón.
"el sentido del humor puede ayudarnos a pasar por alto lo antiestético, a tolerar lo desagradable, a superar lo inesperado y a sonreír en medio de lo insoportable."
Waldocks
 

 

Humor y amor, de la terapia al contexto: la estrategia del amor, "Patch Adams"
Y esa seducción. ¿Cómo puede llevarse a cabo?
    El mecanismo de trasformación más fuerte que conozco es el de ofrecer a las personas la oportunidad de ayudar a quienes sufren. Al cabo de un tiempo, muchos sienten un impulso poderoso, un "resplandor interno", que hace que ayudar a los demás pase a ser parte integrante de su vida.
    Los hospitales y la profesión médica del mundo entero están pidiendo a gritos volver a conectar con la compasión, la alegría, el amor y el humor.
    En la "estrategia del amor" no existe un interés individual por obtener poder ni beneficio.
    Cuando amor y humor constituyan el clima del hospital, cada empleado será amoroso, alegre, tierno y divertido por elección propia, para beneficio tanto del cuidador como del paciente.
    Si permitimos que nuestro "amor estratégico" siga siendo terapia, implícitamente admitiremos que hay situaciones en las que no es necesario. Por el contrario, si nos comprometemos a cultivar el amor como clima, crearemos una atmosfera continua de alegría, amor y risa.
    Hay tantas maneras sencillas de conseguirlo... (a menudo siento que la ropa de payaso es un truco para acercarnos al amor al paciente).
    En cuanto seamos capaces de comprender los efectos positivos para la salud de un clima alegre, amoroso y divertido-tanto la del paciente moribundo como la de cualquier persona-podremos decidirnos a apoyar la creación de un clima diario de amor y diversión. Esto haría que nuestras comunidades fuesen más sanas, favoreciendo la construcción de una sociedad pacifica y amorosa. Tanto esta decisión individual, así como los gestos y acciones que activa, podrían dar un sentido dulce a la vida de cualquiera.
    En los muchos años que llevo, con esta labor he descubierto que la artillería pesada de la estrategia del amor son la simpatía y la celebración de la vida.
    Si a ellas añadimos la generosidad-fácilmente capaz de calmar situaciones tensas y de reconfortar incontables sufrimientos-podremos paladear una revolución de los cuidados sanitarios.
    Mis experimentos me han enseñado que el amor y la diversión públicos son tan importantes que desde hace más de 20 años he optado por vestirme todos los días solamente con la ropa de payaso, para aportar así mi granito de arena.
    Cuando empecé a pasar consulta (cualquiera que fuese la edad del paciente), me empeñaba en ser divertido, incluso con los enfermos mas graves. Sin embargo, menos evidente resultaba que, además de ser divertido (amoroso y alegre) con los pacientes, debía serlo también con sus familiares y con el personal hospitalario.
    Se que la esencia del payaso se trasmite principalmente a través de una boca y unos ojos sonrientes, de una canción improvisada y de una escucha atenta y paciente. Con el paso de los años, he añadido atrezzo y me he convertido en personaje. Durante cientos de horas he sido "el tío del pez".
    En 1997 lleve payasos a los campos de refugiados de Kosovo. Tras el primer día de intervención, los ancianos del lugar se nos acercaron para decirnos que era la primera vez que veían a los niños del campamento jugando y a parejas cogidas de la mano: el amor y el humor insuflaban vida a estas personas que estaban sufriendo.
    Quiero aplaudir a los hospitales por abrirse a la creación, en sus propias instalaciones, de espacios y puestos de payasos, y a los propios payasos que afrontan este trabajo curativo. Y también quiero animar a todos, sean payasos profesionales o no, a que imaginen que su quehacer diario puede formar una parte poderosa de la creación de un clima de amor y diversión. ¡Cada uno de nosotros podemos ser un instrumento de la "estrategia de amor"!
    Los payasos de hospitales han pasado la mayoría del tiempo en pediatría, y yo desde el principio les he animado a que visiten las plantas de adultos. De hecho, prefiero hacer el payaso par adultos, ya que tienen una experiencia de la vida mucho mayor.

"Nuestro sentido del humor y la capacidad de reír puede nutrir y proteger nuestro organismo, mente y espíritu en estos tiempos de rápidos cambios."
Patty Wooten

"El actor inventa o interpreta un personaje, mientras que el payaso inventa el suyo propio."
Roberto Benigni


Experiencias en hospitales:

 
"Al actuar, uno siente como renace la esperanza en los niños, como la alegría toma el lugar que hasta entonces estaba ocupado por la tristeza y el abatimiento."
    La risa tiene algo de irracional que ayuda a desbloquear psicológicamente a la persona de la tensión y la dificultad que le produce la enfermedad, le proporciona una nueva forma de verla y un mecanismo de funcionamiento frente a ella, le permite superar las propias dificultades y ver las cosas de una manera positiva.
"la relación que se establece entre la persona que hace reír y la persona que ríe es especialmente significativa y maravillosa cuando tiene lugar en situaciones de crisis, de urgencia y de necesidad. Es todavía más impactante cuando el objeto de la intervención son niños y niñas enfermos.
Es precisamente ante esta situación, cuando reír y jugar se convierte en actos terapéuticos y, por si mismos, paliativos.
Los payasos no curan ninguna patología, pero pueden ser perfectamente un complemento a los tratamientos más convencionales. 

Fragmento entrevista revista Vital diciembre 2001, la sonrisa medica

  "Teóricamente cuando preguntamos a un niño si podemos entrar y nos dice que no, hemos fracasado. Sin embargo, fíjate que la naturaleza del payaso está basada en el fracaso. El éxito del clown esta en el fracaso. El clown trabaja encima de los fracasos, el clown que te hace reír es el que trata de hacer las cosas bien hechas y lo consigue. Y esto es lo que causa la risa de la gente. En el caso del niño que rechaza nuestra entrada en su habitación, no nos lo tomamos negativamente y desde la puerta le decimos: "¡Pues no pasaremos, no pasaremos!", y entonces empezamos a movernos de un lado a otro por el pasillo, de acá para allá, y nos chocamos y nos tropezamos y nos caemos y nos levantamos y nos despedimos y volvemos a chocarnos y, de pronto, el niño se está riendo. No hay que perder ninguna oportunidad para hacerles reír"
Fragmento del diario de un payaso de hospital
    "(...) después de tanto tiempo en el hospital ya sabemos que la casualidad no existe, que los hechos se encadenan unos con otros de una forma irreal pero cierta, que solo hay que abrir los ojos para que pasen cosas que unos tildan de destino divino, otros de sincronicidad y los mas racionalistas lo justifican con la palabra "causalidad", pero ya sabemos que no, que no es así, porque nos da igual, la enfermedad sigue su curso y los niños siguen postrados esperando que alguien les saque de ese estado tan anómalo. Seguimos nuestro trabajo, tropezamos con las camas, nos caemos por el suelo, se nos cae todo lo que llevamos en la maleta y como no conseguimos mantener el equilibrio optamos por trabajar desde el suelo. La risa ya se ha convertido en carcajada. Es el triunfo del fracaso. Otra vez la adversidad ha sido vencida. Hasta mañana."
Asociación "Pupaclown"
    Ya sabíamos a que nos enfrentábamos. Un montón de indiferencia hacia los niños provocada por exceso de trabajo, fe ciega en la santa medicina y un poco de malas pulgas en algunos casos. Un desprecio inicial por una actividad que suena a mofa (la verdad es que lo es) y que primero hay que curar al niño y que después que se vaya al circo.
    Dicen que con cada suspiro creces un poco. Nosotros crecimos mucho aquel día Y comenzamos el trabajo de replantearlo todo.
    Entre todos hemos hecho un buen equipo: ellos se ocupan de sanar el "cuerpo" y nosotros nos ocupamos de las "almas". Lograr que estos niños sometidos a interminables tratamientos recuperen su capacidad de soñar y vuelvan a sentirse niños en nuestro objetivo.

Asociación "PayaSOSpital"
    No existe una única verdad de lo que es un Clown, cada profesional intenta encontrar su verdad, la que a él le funciona y ha ido construyendo con el tiempo según su formación y experiencia.
    Mantener la distancia correcta en cada situación para cada niño/a, según su edad y estado para que no viva la situación como una amenaza, es imprescindible. Al igual que respetar el tiempo adecuado para que el niño se habitué a la presencia de un ser desconocido y extraño. Hay que tener en cuenta que en determinadas edades el tiempo de reacción es mucho más lento que un adulto.
    Al mismo tiempo cuidamos mucho la apariencia física (evitamos los maquillajes agresivos, vestuario exagerado, accesorios voluminosos o sofisticados...), permanecemos atentos al lenguaje verbal (voces extrañas, gritos, sustos...) y al no verbal (gesticulación, movimientos bruscos, sobresaltos, cambios de ritmo inesperados...)
Los/las niños/as
    Nos acogen con entusiasmo, nos esperan con una sonrisa, se incorporan a pesar de la fiebre y verbalizan su deseo de acogernos en su habitación. Bailan, juegan, se ríen, nos cantan una canción o nos hacen un dibujo. Si tienen que volver a una consulta externa, quieren hacerlo el día que saben que están los payasos, y de ese día solo recuerdan el momento del espectáculo o juego que les ofrecieron sus "doctores" favoritos.
    En ocasiones, les permite canalizar la hostilidad que representa la hospitalización: el dolor de la enfermedad. La aplicación de los tratamientos, la separación con su entorno habitual y la permanencia en un medio desconocido. Pueden manifestar su impotencia, desacuerdo, e incluso, en ocasiones, su agresividad con la figura del payaso ya sea de forma directa (payaso-niño) o indirecta (disfrutando de las peleas, tortazos, golpes, caídas simulacros de pinchazos...entre payasos).
    Nosotros, los payasos, la personificación del ridículo, del error y del fracaso, jugamos a ser sabios, a imaginar que hemos encontrado el antídoto del dolor, la formula de la inmortalidad. Recuperamos de este modo el rol del clown: ayudar a asumir mejor la torpeza y la imperfección de la condición humana, la fragilidad de la vida, la finitud del ser humano.

"Da un poco de amor a un niño y ganaras un corazón"
John Ruskin

"Como la sonrisa es un bien difícil de encontrar en los hospitales, los payasos le ponen un poco de sal y pimienta al tratamiento. Y así, entre inyecciones y sonrisas, el niño se cura... o no se cura. Porque los payasos solo son una sencilla pastilla diaria."
Pallapupas
BIBLIOGRAFIA:
PAYASOS SIN FRONTERAS: Risas y Humor,
JARA, Jesús: El clown, un navegante de las emociones.