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viernes, 30 de junio de 2017

La animación sociocultural como metodología específica de intervención con personas mayores



La animación sociocultural

Se plantea también, necesariamente, como una metodología de trabajo en grupo y en interacción personal y que puede buscar la consecución de diversos objetivos, ya sean de aprendizaje (animación formativa), de comunicación y de relación interpersonal (animación relacional) o con una mayor proyección terapéutica (animación estimulativa).

De este modo, la utilización de determinadas técnicas y conocimientos propios de la animación de grupos, entendida como antítesis de la metodología tradicional escolar o de corte academicista, ofrece un sentido relacional y lúdico que se convierte en la base de la acción pedagógica en la vejez. En este caso, y aunque la mayor parte de las técnicas de trabajo especificas que utiliza puedan estar apoyadas en técnicas vivenciales de animación de grupos (técnicas y actividades de presentación, conocimiento, comunicación, autoestima, asertividad resolución de conflictos...), se logran completar los tres ejes de las necesidades de los mayores (Sociabilidad, Seguridad, Conocimiento y desarrollo personal).

La Animación Sociocultural:
  • Abarca el ocio.
  • Favorece el desarrollo de una comunidad.
  • Provoca cambios de actitud y de conducta en las personas.
  • Las actividades son desinteresadas.

Algunos de sus objetivos a lograr:
  • Favorecer que los mayores participen en el grupo, intentando mejorar su calidad de vida.
  • Vivir en relación con el grupo, que se acepten y se respeten en sus valores y creencias.
  • Darles la oportunidad de que puedan intercambiar sus ideas y expresarse libremente.
  • Motivar a los mayores para que sigan activos, creativos, participativos, críticos, solidarios y útiles a la sociedad.


      
     
    La figura que imparte el Curso


    Es la persona que inspira y motiva a los demás. Es el responsable de lo que sucede en el grupo, él propone los ejercicios, pero sin negar la corresponsabilidad de los participantes en ese taller.

    El monitor no es solamente la persona que entretiene y que organiza salidas, no es solamente un experto en juegos. Un monitor es un educador y, para ser educador, tiene que ser uno mismo, debe tener un espíritu crítico, ser auténtico y buscar el equilibrio.

    El taller debe constituirse en un “espacio privilegiado” donde ocurren procesos profundos en cada una de las personas. Por ello, la información no sale al público ni se mencionan nombres, lo que acrecienta la confianza y fidelidad del grupo.

    El educador hace las funciones de guía, de inspirador, de apoyo y ayuda a los participantes a crecer.

    Él crece en cada curso, si es que ha mantenido una actitud abierta y de autoobservación en un camino inacabado de aprendizaje continuo.

    Es un ser con valores y sentimientos, que comparte y se expresa con entusiasmo, por ello su presencia acapara la atención. Es flexible, pero sabe exigir. Deberá ser una persona disciplinada y manejará situaciones de conflicto y ambigüedad. No debe rendirse ante el fracaso.

    Debe ser responsable de formar a cada persona en el aprendizaje de percibir las realidades cotidianas desde otra perspectiva más favorable.

    El profesional que va a trabajar desde el humor ha de ser, ante todo, una persona optimista, cargada de razones para reír y exteriorizar su alegría, para contagiar a los demás su visión positiva de la vida. Ha de ser capaz, a través del ejemplo, de romper con las creencias destructivas y sembrar, desde la empatía, la paciencia y la comprensión, la esperanza y la ilusión en las personas que acuden al taller.

    Debe trasmitir a los mayores la necesidad de vivir el presente con entusiasmo, para que disfruten de las pequeñas cosas y hacerles ver que la felicidad es el camino a recorrer, no una meta a la que llegar de cualquier modo.

    Reaprender a reír puede ser una de las mejores estrategias para sanar a los que en estos momentos sufren dolor físico o de espíritu.

     
    Pienso

    A la hora de impartir formación en distintos organismos tanto privados como públicos, nos encontramos con una población cuya predisposición a trabajar no es siempre la misma, bien sea por falta de motivación bien por impedimentos de tipo físico o psíquico. 
     
    Se dice que los mayores son poco participativos, pero el error está en que no lo hacen porque a menudo se les ofrecen demasiadas actividades, de las cuales una gran mayoría no les motiva.

    Naturalmente, cada grupo precisará una adecuación y adaptación de la metodología y técnicas a utilizar en función de sus características específicas y de sus intereses particulares.

    Creemos que a la hora de preparar un programa, proyecto o cualquier tipo de curso o taller, debemos tener en cuenta: primero, que las actividades llenen todas las esferas, (tanto de conocimiento, como físicas y psíquicas) y segundo, que motiven a nuestros alumnos.
     
    Debemos considerar ser mayor siempre como enriquecimiento y siempre abierto a muchas posibilidades, nunca como deterioro o problema social. Buscamos el desarrollo de su potencialidad más que la manera de entretenerlos. Ellos así lo entienden y de hecho aportan “su sabiduría”.

    Uno de nuestros objetivos es conseguir su desinhibición (aunque es algo que ya va con ellos, como lo demuestran en los talleres), enseñarles a relacionarse, disfrutar con los demás, saber vivir y así empezar a lograr que se motiven por sus tareas.

    Los educadores, pedagogos, terapeutas, psicólogos y demás profesionales que trabajan con personas mayores reconocen la importancia del sentido del humor: 
     
    Tanto de cara a la propia estabilidad emocional y cuidado personal, al trabajar con una población vulnerable, como en la búsqueda de estrategias de intervención socioemocionales creando talleres, elaborando materiales o diseñando dinámicas.

    Debemos enseñar a los mayores Fortalezas y Habilidades Sociales y hacer en nuestros cursos un seguimiento para valorar cómo las van perfeccionando, a la vez que las ponen en práctica en situaciones reales.
    Debemos motivarlos a salir y comunicarse con los demás, superar momentos de apatía, así como valorar aquellos instantes, situaciones y personas que les hacen reír y divertirse, con el objetivo de establecer una buena comunicación consigo mismos, con las personas con las que se interrelacionan y con el entorno.

    En nuestros cursos cobran un especial auge el sentido del humor y la risa. Sobre esto partimos a la hora de plantearnos los objetivos.
    Entre las personas que ríen juntas se establece un vínculo de solidaridad. ”Cuanto más se divierte uno, más unido está el grupo. A veces el grupo se crea de la nada a partir de la risa”.

    Es también una experiencia social, nos ayuda a sentirnos más relajados con los demás, fomenta la sensación de unidad y pertenencia al grupo y reduce los sentimientos de soledad o aislamiento. 
     
    Estar activo durante la vejez es uno de los factores que mejor explica el bienestar subjetivo porque, además de ejercer un efecto directo sobre la satisfacción con la vida, el realizar actividades es positivo para la salud física, mental, la percepción del envejecimiento y las relaciones sociales. Variables, todas ellas, fundamentales para mejorar el sentimiento de felicidad (Zamarrón y col, 2000).

    Utilizar el humor como herramienta educativa es una de las causas más serias  e inteligentes que se le ha ocurrido al ser humano. Si al comenzar un curso o un taller sorprendemos, rompemos los esquemas, mantenemos la atención de los alumnos, con un juego o una dinámica, estamos logrando que ellos comiencen a descubrir un mundo fascinante que pondrá en movimiento todas las emociones y no los dejará indiferentes.

    En los talleres, cursos... se tomarán técnicas de las más diversas procedencias: actorales, dinámicas de grupos, expresión corporal, clown, juegos, masajes, memoria, relajación, etc.

    Desde mi experiencia

    "Hoy soy una persona feliz. Gracias a todos los que habéis estado ahí ayudándome para lograrlo."

    Trabajo con mayores desde hace varios años y, a lo largo de todo este tiempo, he aprendido que estas personas tienen muchas ganas de participar en cursos y talleres. Es gente con problemas comunes: la soledad, la falta de comunicación y el deseo de relacionarse. Y uno de los pocos lugares con que cuentan para poder hacerlo es en los centros de mayores, asociaciones y otros organismos.

    Su nivel de desinhibición es muy grande y, cuando están en grupo, dan lo más importante de ellos: la alegría, la imaginación, los recuerdos y las ganas de jugar.

    Busco la manera de llegar a ellos a través del juego y del humor. El juego es la mayor herramienta que tenemos los humanos para conocernos, comunicarnos y desarrollarnos. En el juego solemos comportarnos tal como somos y nos permitimos actuaciones que probablemente reprimiríamos en la vida real.


     
    Para conseguir el máximo provecho de los juegos tenemos que hacerlos de una forma natural, sin complejos ni vergüenzas, de una forma desinhibida, como lo hacen los niños, procurando mostrarnos tal cual somos en la vida normal.

    "Defendemos el uso del juego en la vejez por el simple placer de jugar, de divertirse y de disfrutar."

    Trabajamos también el movimiento, la dramatización, el conocimiento y el sentido del humor. Les animo a que vivan el ahora, que se ocupen del presente, que disfruten, que consigan jugando y riendo librarse de actitudes mentales negativas.

    Siempre que empezamos un curso, lo primero que les digo es: cultivar la ilusión, fortalecer las ganas de vivir y poner en práctica las habilidades para la vida que enseñamos. Eso es lo que quiero conseguir al final del curso, es mi principal objetivo.





jueves, 9 de junio de 2016

EL SENTIDO DEL HUMOR, SU REPERCUSION EN LA CALIDAD DE VIDA DE LAS PERSONAS MAYORES



Introducción:

Según la UNESCO; y en concreto, según el informe DELOR´S (1996) la educación debería sustentarse sobre los pilares de aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a convivir y aprender a ser.
Aquí juegan un importante papel las instituciones educativas, debido al rol de la educación al ocuparse de valores que hacen posible el funcionamiento de la sociedad. Este proceso educativo que debe ser continuo y permanente (a lo largo de toda la vida), debe potenciar el desarrollo emocional, como complemento al desarrollo cognitivo ya que ambos son esenciales para el desarrollo completo de la personalidad del individuo.

Personas mayores:

Los mayores tienen derecho a conocer y a aprender, debemos de tener en cuenta el concepto de aprendizaje como algo que se desarrolla a lo largo de toda la vida.
Todo el mundo tiene derecho a aprender, por lo que se debe ampliar el marco de atención educativa a todos aquellos escenarios sociales y culturales definidos, tanto en el ámbito de la educación formal Como, y muy especialmente, de la educación no formal.

El propósito de la intervención educativa con personas mayores, visto desde un punto de vista práctico para este grupo de edad, podemos resumirlo en:

  • Prevenir el grado de deterioro, tanto a nivel físico como psíquico como consecuencia del envejecimiento normal y/o patológico.
  • Prever y desarrollar papeles y situaciones, mediante dinámicas, trabajos y lecturas, donde las personas mayores se sientan reconocidas y se encuentren cómodas.
  • Desarrollar o potenciar el crecimiento personal y aumentar la calidad y disfrute de su vida.

¿Qué objetivos y contenidos deben aparecer en un programa de educación para la mejora en la calidad de vida para personas mayores?

Enfocaremos este apartado desde dos puntos de vista, trataremos de llegar a fundirlos, siempre tomando como referencia el beneficio cognitivo o emocional cuya finalidad es aumentar el bienestar personal y social de los mayores. Estos son:

  1. Un enfoque académico desde la perspectiva emocional según los aportes de la psicología positiva donde pondremos como representantes a Bisquerra, Anna Soldevilla y colaboradores.
  2. Un enfoque desde la educación no formal, basándonos en los principios de Animación Sociocultural.

Enfoque más académico:

Este enfoque considera el estudio sobre los programas que trabajan con los mayores, viendo que la mayoría de ellos van dirigidos al mantenimiento del estado de salud física, al mantenimiento de las funciones cognitivas superiores (cursos para el mantenimiento de la memoria), y a sus actividades de ocio, viajes programados, voluntariado y asociacionismo, en las que escasean las que potencian el desarrollo emocional.
Entiende que el desarrollo humano es un proceso abierto al aprendizaje y que tiene lugar en la interacción con un medio social y cultural organizado donde la educación debe considerarse como un factor central.
En este sentido Bisquerra (2000) define la educación emocional como un proceso educativo continuo que pretende potenciar el desarrollo emocional como complemento indispensable del desarrollo cognitivo, cuyo objetivo es capacitar al individuo para afrontar mejor los retos que se plantean en la vida cotidiana.
Este enfoque de educación emocional ofrece a la persona la posibilidad de descubrir nuevas formas de adaptación a las situaciones vitales, comprender aquello que les está ocurriendo y contribuir a su bienestar personal y social.
Un ejemplo de este tipo de formación serían, las aulas de la tercera edad y los programas universitarios para mayores.
Anna Soldevilla tiene un programa que se llama “Emociona´t”, lo imparten en el ayuntamiento de Lleida, en distintos centros municipales en formato de talleres.

Enfoque menos académico, desde la educación no formal:

Como base pondríamos, la animación sociocultural para mayores. Ésta es una disciplina que está empezando y que emerge en el campo de la Gerontología. Su finalidad es ayudar a las personas a tomar conciencia de sus problemas y de sus necesidades, impulsándoles a interrelacionarse para buscar soluciones colectivas.

Desde nuestra perspectiva:

A la hora de impartir formación en centros y ayuntamientos, nos encontramos con una población cuya predisposición a trabajar no es siempre la misma, bien sea por falta de motivación o bien por impedimentos de tipo físico o psíquico.
Se dice que los mayores son poco participativos, pero el error está en que no lo hacen porque a menudo se les ofrecen demasiadas actividades, de las cuales una gran mayoría no les motiva.
Naturalmente, cada grupo precisará una adecuación y adaptación de la metodología y técnicas a utilizar en función de sus características específicas y de sus intereses particulares.

Creemos que a la hora de preparar un programa, proyecto o cualquier tipo de curso o taller, lo primero que se nos plantea es: primero, que las actividades llenen todas las esferas tanto de conocimiento como físicas y psíquicas. Y segundo, que motiven a nuestros alumnos.

Debemos de considerar ser mayor siempre como enriquecimiento y siempre abierto a muchas posibilidades, nunca como deterioro o problema social. Buscamos el desarrollo de su potencialidad más que la manera de entretenerlos. Ellos así lo entienden y de hecho aportan “su sabiduría”.

Algunos de nuestros objetivos son:

  • Conocer y poner en práctica todas las habilidades sociales, cognitivas y fiscas, que lleven a mejorar su calidad de vida utilizando como herramienta el humor.
  • Potenciar los recursos y habilidades personales para prevenir situaciones de soledad y aislamiento, facilitando la integración en el medio social.
  • Potenciar la autonomía e independencia.
  • Motivar a los mayores para que sigan activos, participativos, críticos, creativos, solidarios y útiles a la sociedad.
  • Mejorar su estado de ánimo, mejorando y modificando las actitudes y estereotipos negativos de las personas mayores.
  • Comunicar de manera asertiva.
  • Identificar las emociones de los demás.
  • Adoptar una actitud positiva ante la vida.
  • Mejorar la imagen y la confianza en uno mismo.
  • Crear un clima de respeto y aceptación mutua.
  • Disfrutar del momento presente.
  • Afrontar el estrés, a través de la risa.
  • Utilizar el lenguaje de manera positiva.
  • Desarrollar el sentido del humor.
  • Desarrollar el gusto por el juego y la travesura.

Los Educadores, Pedagogos, Terapeutas, Psicólogos y demás profesionales que trabajan con personas mayores reconocen la importancia del sentido del humor:
Tanto de cara a la propia estabilidad emocional y cuidado personal al trabajar con una población vulnerable. Como búsqueda de estrategias de intervención socioemocionales creando talleres, elaborando materiales o diseñando dinámicas.
Debemos enseñar a las personas mayores estrategias y habilidades intra e interpersonales con la intención de que aparte de conocer y reconocer emociones y vocabulario emocional, (empatía, autoestima y habilidades sociocognocitivas como la toma de decisiones), lograremos como prioridad mejorar su sentido del humor para supera frustraciones y superar el duelo, si es que existe
Debemos de motivarlos a salir y comunicarse con los demás, superar momentos de apatía, así como valorar aquellos momentos, situaciones y personas que les hacen reír y divertirse con el objetivo de establecer una buena comunicación consigo mismo, con las personas con las que se interrelaciona y con el entorno.
En nuestros cursos cobra un especial auge, el sentido del humor y la risa. Sobre esto partimos a la hora de plantearnos los objetivos.
Es también una experiencia social porque nos ayuda a sentirnos más relajados con los demás, fomenta la sensación de unidad y pertenencia al grupo y reduce los sentimientos de soledad o aislamiento.
Estar activo durante la vejez es uno de los factores que mejor explica el bienestar subjetivo, porque además de ejercer un efecto directo sobre la satisfacción con la vida, el realizar actividades es positivo para la salud física, mental, la percepción del envejecimiento y las relaciones sociales. Variables todas ellas, fundamentales para mejorar el sentimiento de felicidad (Zamarrón y col, 2000).




 






 
Utilizar el humor como herramienta educativa es una de las causas más serias  e inteligentes que se le ha ocurrido al ser humano. Si al comenzar un curso un taller, sorprendemos, rompemos los esquemas, mantenemos la atención, de los alumnos, con un juego o una dinámica, estamos logrando, que el alumno, comience a descubrir un mundo fascinante que pondrá en movimiento todas las emociones y no lo dejará indiferente.

En los talleres, cursos..., se tomarán técnicas de las más diversas procedencias: Actorales, Dinámicas de Grupos, Expresión Corporal, Clon, juegos, masajes, memoria, Relajación, etc.

Podéis ampliarlo en el siguiente artículo:

http://haciaunavejezdigna.blogspot.com.es/2012/10/el-arte-de-envejecer-con-humor.html

 

Qué nos demandan los mayores después de realizar el taller:

Lo que nos encontramos:

Por experiencia y refiriéndome a hogares de jubilados, nos encontramos con locales de lo más variopinto. Como una sala de 50 metros dividida en una secretaria, salita para ver la televisión y una mesa grande con 15 sillas. Al ser una sala abierta sin muros que la independicen, continuamente se interrumpe la sesión.
Otras salas son muy grandes, pero están mal acondicionadas.
Otras son enormes, de más de 200 metros, donde se pierde la intimidad.

Sobre las personas que nos podemos encontrar:

Siempre basándonos en nuestra experiencia y en talleres realizados en distintos municipios en hogares de jubilados:
Hemos tenido alumnos entre 60 y 85 años. En algunas zonas, se daba esa horquilla, en otras era una población donde la mayoría estaba entre los 60 y los 72, y en otras nos encontrábamos con una población que superaba los 70.
De todos ellos, sólo en dos centros hemos tenido 2 personas con muletas y otra con principios de demencia senil, (todos se incorporaron y participaron perfectamente).
Son en general personas espontáneas, con mucho carácter, que les hace ser muy impulsivos. A la hora de trabajar en grupo no tienen mucha experiencia por lo que se suelen interrumpir unos a otros, incluso puede llegar a haber una cierta tensión entre ellos.

Sexos:

En estos talleres la gran mayoría eran mujeres. En algunas localidades al 100%. La mujer es más participativa, los hombres se reúnen a charlar o a jugar a las cartas, fuera de estos grupos.

Asistencia:

Los talleres estaban preparados para 20 personas, en un principio en todas había lista de espera.
La asistencia no era continua, en todas las poblaciones nunca se llegó a completar, fue muy irregular. Las primeras sesiones estaban llenas, luego ya empezaban a fallar.

Causas de la no asistencia:

  • En un principio, asisten por curiosidad.
  • Climáticas, (la población donde se trabajó, era en la Sierra Norte).
  • Salud, (por las características de la edad).
  • Obligaciones.
  • Viajes y excursiones, (a estas personas, se les prepara muchas excursiones y viajes, que se realizan a lo largo del año, por lo que a veces coincide con los cursos).

En los talleres que se realizaron en la sierra, una de las técnicas de evaluación que utilizó el profesor fue la del círculo y la ronda: el círculo permite la comunicación en todos los sentidos, dando a todos los participantes la oportunidad de hablar de una manera cómoda y relajada, ya que participa y opina junto con el profesor y los demás compañeros.
Mediante la ronda, se da la palabra por turnos a todos los participantes y así exponen su opinión, sobre unas preguntas que hace el profesor.
Algunas de las preguntas que hizo el profesor fueron:

  • ¿Qué fue con lo que más disfrutaron?
  • ¿Qué cambiarían?
  • ¿Qué les gustaría añadir?
  • ¿valoración general del curso?

Opiniones de los participantes:


  • Habría que aumentar el tiempo de los cursos.
  • Les gustó las dinámicas de improvisación.
  • Les hubiera gustado moverse un poco más.
  • Los ejercicios de concentración y memoria, les resultó un poco complicado, sintiéndose algo nerviosos cuando lo estaban desarrollando. Pero valoraron positivamente su realización.
  • Les gustaría aumentar las dinámicas de gesticulación, humor, trabalenguas y emociones.
  • Otra parte que les gustó, fue cuando se trabajó el tacto y la relajación, que junto con la risa, era donde más participaban.
  • La parte final del taller donde se trabaja una estrategia, mediante una lectura y un debate sobre ella. Los participantes interpretan bien el contenido y el fondo, disfrutando a la hora de trabajarla.
  • También les gustaron las dinámicas de expresión corporal, y preferirían ampliar más esta parte.
  • La opinión general de todos los grupos, es que la parte de dramatización; donde representaban algunas escenas cotidianas. Junto con la improvisación, es con la que se sintieron más a gusto.

Reflexión de cada uno de ellos:

  • Satisfacción, tranquilidad y amistad con los demás.
  • Me encuentro muy feliz asistiendo a las clases.
  • Una forma de distraerme.
  • Me obliga a salir de casa, cambiar de ambiente.
  • Un lugar de relajación y de creatividad.
  • Me ha dado la vida, nunca había ido a ningún sitio igual.
  • Estar en compañía de personas como yo.
  • Es un aliciente para vivir.
  • Satisfacción para la edad.
  • En el centro se convive y se aprende.
  • Es mi segunda casa. Encuentro comprensión, ayuda y buenas amistades.
  • Llena mis horas libres y aprendo cosas nuevas.
  • Compañerismo, amistad y mucho cariño.
  • Un motivo muy grato de amenizar la monotonía de la semana.

Resaltar en los grupos:

  • El grado óptimo de desinhibición alcanzado, son grupos donde todas las mujeres, se conocen y todas suelen participar en casi todas las actividades que se les ofrecen.
  • Un amplio sentido del humor en todos los grupos.
  • La gran espontaneidad y desbloqueo corporal que se logra como resultado de la desinhibición.
 

El docente:




Debe apostar por la investigación y la formación permanente. Pensar siempre en atender las necesidades del grupo, mantener el interés como motivo principal, motivar.
El docente debe ser una persona organizada, mantener una buena calidad en las relaciones, tener una gran paciencia y una buena habilidad para integrarse con el grupo y dar a cada uno la ocasión de que expresen sus ideas y sentimientos hacia objetivos comunes.
Debe favorecer que las personas participen en la vida del grupo y de la sociedad. Debe intentar que se incorporen a las actividades todos los alumnos, pero sin forzar a nadie.
A la hora de trabajar las dinámicas, el docente debe tener la capacidad para improvisar cambios cuando la situación lo requiera, estar atento a todas las dudas y situaciones que se vayan produciendo. En una palabra, el docente debe conocer y dominar lo que está haciendo.
Trabajar el sentido del humor para que los mayores tengan la oportunidad de gozar, disfrutar y reír.

Actitudes:

  • Debe ser paciente.
  • Mostrar empatía.
  • Optimista.
  • Sentido del humor.
  • Imaginativo.
  • Responsable.
  • Flexible.


     
    Habilidades y estrategias que debe mostrar:

  • Calidad de las relaciones.
  • Las de relación interpersonal.
  • La solidaridad, compromiso y tolerancia.
  • Hacer las sesiones gratas.
  • Ser creativo.
  • Dinámico.
  • Actor y espectador.
  • Buen comunicador.
  • Mantener la atención y el interés.
  • Saber conducir un grupo.

Sugerencias para el docente:

  • Escuchar a todos los participantes.
  • No juzgar.
  • Evitar preguntas condicionadas.
  • Mantener la atención del grupo.
  • Intentar que los participantes reflexionen.


Reflexión:

En el largo trayecto que llevo trabajando con esta población de mayores, siempre me fascinó, la gran capacidad que muestran a la hora de participar, por lo que aprovecho para dejarles un espacio para que se muestren y pongan en práctica las cosas con las que disfrutaron a lo largo de su vida y disfruto viéndolos como se sienten orgullosos y valiosos a la hora de trabajar en ello.
Llevo muchos años, desarrollando este proyecto, y cada vez, veo como va cambiando, ampliándose y marcando nuevas pautas y objetivos, siempre tratando de mejorar contando con su valiosa ayuda.
Una parte del proyecto está dedicada a formar a profesionales que vayan a trabajar con mayores y confío en que pueda disponer de tiempo para poder emprender esta nueva aventura, pues es difícil satisfacer todas las necesidades que se presentan de formación y considero que hay que ir dejando paso a nuevas ideas.



Y para terminar, me gustaría trasmitir en este articulo lo que siempre repito una y otra vez a mis alumnas/os: la idea de que es fundamental tener un propósito vital, claro y definido, una gran pasión, lo que llevará a una gran satisfacción y dará significado a nuestra vida. 

 

viernes, 11 de diciembre de 2015

Otra visión del sentido del humor: El Payaso y el Clown


    Una de las cosas más grandes que tiene esta profesión es que puedes hacer reír en el mismo momento a personas de 9 a 90 años, chinos, europeos, africanos, todos a la vez. Eso es maravilloso.

Mi experiencia, cuando asistí a formarme como clown en la escuela de Pablo Pundik
    En la escuela, fueron dos años estupendos, donde compartí con mis compañeros y con Pablo: Vivencias, emociones, sentimientos y amistad.
"Nos poníamos detrás de un biombo. Cuando Pablo nos decía, salíamos, nos situábamos en medio del biombo más o menos y mirábamos al público.
    Luego nos poníamos la nariz y hacíamos lo mismo, mirábamos a la gente. (Pablo nos iba indicando, levantar mas las cejas, abrir más los ojos, mirar al público, contactar con ellos. A la vez nos iba provocando, "no te rías, mueve las piernas, ese brazo, etc. La idea era ver cómo nos sentíamos ante las personas, si estábamos a gusto, si los espectadores estaban a gusto también con nosotros. Siempre nos recalcaba la importancia del contacto ocular con el público, ver si estaban bien.
 

Opiniones de Pablo sobre el clown:
    El clown, es un provocador de risas, sensaciones y emociones, nos hace reflexionar con su visión del mundo y sus intentos de posarse por encima de sus fracasos.
    El clown, busca ser amado por el público que le están viendo, por eso nunca debe perder el contacto visual con el público, debe ver si este se rie, para seguir haciendo la misma cosa, o esta serio, para cambiar de actividad.
    El clown es vulnerable, es el niño que todos llevamos dentro, disfruta jugando, quiere ser adulto, intenta integrase, pero nunca lo consigue, quiere parecerse a los demás, sin conseguirlo.
    El clown es espontaneo y no tiene sentido del ridículo. Son tremendamente curiosos y cualquier cosa puede sorprenderlos y alucinarlos.
Si se les regala un juguete carísimo pueden sacarlo de la caja, dejarlo a un lado
y pasarse horas jugando con la caja y el envoltorio, (el mundo al revés).
     El clown siempre interactúa con el público, los dos participan, si no, no sería espectáculo clown. El clown y el público son cómplices, este los mira y ellos le miran. Y según lo haga, así actúa el clown.
    Al espectador le da pena, el clown quiere hacer reír, quiere hacer cosas para que el público vea que es alguien importante.
    Hace algo malo y en su error, mira al público como compartiendo sus errores, no quiere pasar desapercibido.
 

    Después de esos dos años con Pablo, puse en práctica en mis cursos y talleres con adultos y mayores muchas risas, desinhibiciones, picardías grandes alegrías y mucha ilusión además de Compartir conocimientos, juegos y momentos de clown.
 

 

Jesús Jara, (El clown, un navegante de las emociones)
    Con Jesús coincidí en unas jornadas "sobre el humor", en Alcalá de Henares, también estaba Pepe Viyuela. Recuerdo que Jesus cerró las jornadas sobre el humor haciendo una versión clown del resumen de lo tratado esos días.

Cito algunos comentarios sacados de su libro:
    Y cuando vemos un buen clown, reímos. Reímos de lo que hace, por lo que hace o deja de hacer, reímos por lo que imaginamos y, sobre todo, reímos porque o nos identificamos con él o identificamos algo o a alguien conocido en el o en su comportamiento. Y es que detrás del trabajo de clown hay un arte y el origen de cualquier arte es encontrar una identificación.
    El clown nos ofrece también todo un abanico de emociones que forman parte de la esencia del ser humano. Sus muecas reflejan dolor, ilusión, escepticismo, picardía, tristeza, amor, rabia, alegría. Hay clowns que parecen niños. Otros se comportan como gamberros adolescentes, los hay que parecen adultos intentando mantener las formas y algunos reflejan la serenidad y el cansancio físico de la vejez. Nos ayudan, por tanto, a comprender mejor a los demás y a nosotros mismos, a aceptarlos y a aceptarnos. Los clown nos recuerdan lo que hemos sido, lo que somos y lo que seremos. Son como un espejo del ser humano. Nos muestran, tras la mueca que hay entre la risa y el llanto, cual es nuestro verdadero rostro.
    El alma del payaso representa el alma del ser humano: los opuestos, las contradicciones, la dualidad.

    El clown basa una gran parte de su repertorio, de su inspiración, en imitar lo que ve, en reproducir nuestras conductas. En parodiar, es un transgresor.
    En las terapias de modificación de conducta sus posibilidades son ilimitadas, ya que sacar fuera nuestro clown significa sacar fuera con total libertad nuestros pensamientos y sentimientos más auténticos, primarios y sinceros y esa es la base para solucionar cualquier tipo de problema. Como dicen Foulkes y Anthony en psicoterapia grupal, una situación terapéutica es aquella "Donde el paciente puede expresar libremente sus más íntimos pensamientos sobre sí mismo, sobre cualquier otra persona y sobre el terapeuta. Puede tener la certeza de que no está siendo juzgado y que es plenamente aceptado tal como es y diga lo que diga".
    Muchas veces se dice que el payaso es como un niño. Y no van descaminados los que lo dicen. Hay muchas características de los niños en el universo del clown, en su comportamiento, su forma de razonar, su manera de afrontar los problemas. En sus bromas, sus reacciones, sus cambios de humor, como por ejemplo el paso del llanto a la risa sin transición. La curiosidad, la ingenuidad, la mirada clara, la sinceridad y la espontaneidad, ciertamente, son conceptos comunes en las pautas de comportamiento del niño y el clown. El deseo de tener, de jugar y experimentar, de aprender, tienen sutiles lazos entre uno y otro.
    El clown es, más bien, un adulto que actúa siempre como lo hacen los adultos cuando no son observados, cuando no están expuestos al juicio de los demás.
    Y es que cuando nos encontramos solos, nuestro comportamiento se vuelve libre, dando rienda suelta a nuestras verdaderas emociones y mostrando la desnudez de nuestro interior.
    El clown mira de frente, ojos abiertos, cejas arqueadas. Inocencia. Mirada clara, receptiva, abierta a recibir, sentir y conocer. Mirada que anuncia, que informa. El clown busca compartir, implicar al que le observa. Le arrebata su deseo de complicidad con los otros.
     Su mirada es una puerta abierta para comunicar, para expresar. Nunca para ocultar, ni siquiera cuando lo intenta. Es una puerta social para el intercambio, el puente de comunicación de su mundo interior. Y la manera de confrontar este con el de los demás, con las normas sociales.
    Su mirada es un diario abierto a través del cual recibimos permanente información sobre sus intenciones, ilusiones, experiencias, decepciones, miedos, deseos. Sus sentimientos escapan por sus ojos como el humo por la chimenea, de manera natural, irrefrenable, casi involuntaria.
   Un clown de circo, Machuca, aconsejo a otro que comenzaba: "Si quieres hacerte con el público, tienes que mirar al espectador cara a cara, o de lo contrario el público se meterá contigo, te increpara. Hay que mirar a la gente cara a cara para ganártela.

Una nariz roja frente al horror (Pepe Viyuela)
    La risa es quizá, uno de los pocos espacios no susceptibles de ser invadidos que le restan al ser humano. No puede ser comprada, vendida, ni obligada a existir, los poderes económicos, militares o de cualquier otro tipo, carecen de la capacidad para hacer de la risa un espacio anexionado. Constituye un espacio interior y personal de cada ser humano, y lo mismo que el pensamiento, forma parte de lo que nadie puede controlar de nosotros mismos. Es un gran espacio de libertad, que podemos hacer cada día mayor.
    ¿Qué es lo que llevamos con nosotros los payasos? ¿Que viaja con nosotros en nuestra maleta? ¿Que aportamos en los lugares de crisis? ¿Para que servimos, si es que servimos para algo, fuera del contexto de un circo o un teatro?
    Un payaso parece tener únicamente un lugar dentro de la carpa de un circo o el recinto cerrado de un teatro. Pero en estado libre, sin más limites que los dibujados por la propia realidad, inmerso en la vida cotidiana, el payaso es un elemento que abre un espacio infinito de preguntas: representa en sí mismo al inadaptado, al errante, al desposeído, al diferente, al desplazado, a aquel que por parecer diferente se sitúa al margen, aquel de quien los demás hacen mofa.

    Pero también representa aquello en quien los otros descubren que pueden reírse de sí mismos y de lo absurdo de su propia existencia, porque en él se recogen elementos en los que todos nos reconocemos, puntos de humanidad y de vulnerabilidad, de ingenuidad que todos guardamos. Constituye un elemento poético y filosófico, que escapa de lo cotidiano y que inconscientemente nos muestra una claraboya que ilumina nuestra rutina, plagada las mas de las veces de elementos que la hacen insufrible y de la que necesitaríamos escapar. Esto resulta mucho más evidente en lugares donde los conflictos bélicos o sociales son muy fuertes. Allí resulta más necesario que ningún otro el aporte de aire fresco, de colores vivos, la sugerencia de que, aunque el ser humano es capaz de los mayores horrores, también lo es de la mejor poesía y del mayor encanto; el ser humano es capaz de torturar y de matar, de violar y de asesinar, pero también es capaz de enamorar, de cantar, de sonreír, de emocionar. Eso, comprensiblemente, se olvida fácilmente en medio del horror. Nosotros no queremos que eso se olvide, porque quizá sea lo único capaz de salvarnos del desastre. Queremos refrescar la memoria, no solo a las víctimas, sino también a los verdugos. Vamos en busca del que sufre, pero también nos dirigimos al que ha provocado el sufrimiento, queremos poner un espejo delante de unos y de otros, de las victimas para que recuperen la esperanza y de los verdugos para que, si queda un resto de vergüenza en su ser, se cuestionen lo que les lleva a actuar como lo hacen. El payaso lleva en su cara, en su traje, en su nariz, en sus bolsillos el mensaje de que es posible elegir como ser, de que nadie ni nada, salvo nosotros, debería elegir ni como vestimos, ni si nos pintamos o no la cara o el pelo, ni si las ideas que tenemos han de ser de bote o naturales. Es un canto a la libertad del ser humano, frente a cualquier tipo de imposición.
Una nariz roja en medio de un universo de pólvora y agresividad es una apuesta por el ser humano.
    Cuando un payaso viaja al escenario de la guerra, la dimensión absurda de esta subraya todavía más. Un hombre de uniforme frente a otro hombre de uniforme son la viva imagen de una batalla que puede estar a punto de empezar. Un hombre de uniforme frente a un hombre vestido de colores, con zapatones y una nariz roja, representa un choque conceptual que cuestiona el enfrentamiento y que nos hace preguntarnos si de veras merece la pena tanto horror, cuando también se es capaz de producir tanta alegría.
    En medio de los fusiles y de los tanques, un payaso parece no pintar nada, pero es entonces cuando quizá también podemos preguntarnos quien es quien pinta menos en la vida de los hombres: ¿que nos hace menos falta: una nariz roja o un fusil?
    En un paisaje en el que la presencia abrumadora de la hostilidad y de la fuerza a través de la violencia es el pan de cada día, una nariz roja disloca el horror y prueba la existencia de la esperanza, refugiada en el corazón.
"el sentido del humor puede ayudarnos a pasar por alto lo antiestético, a tolerar lo desagradable, a superar lo inesperado y a sonreír en medio de lo insoportable."
Waldocks
 

 

Humor y amor, de la terapia al contexto: la estrategia del amor, "Patch Adams"
Y esa seducción. ¿Cómo puede llevarse a cabo?
    El mecanismo de trasformación más fuerte que conozco es el de ofrecer a las personas la oportunidad de ayudar a quienes sufren. Al cabo de un tiempo, muchos sienten un impulso poderoso, un "resplandor interno", que hace que ayudar a los demás pase a ser parte integrante de su vida.
    Los hospitales y la profesión médica del mundo entero están pidiendo a gritos volver a conectar con la compasión, la alegría, el amor y el humor.
    En la "estrategia del amor" no existe un interés individual por obtener poder ni beneficio.
    Cuando amor y humor constituyan el clima del hospital, cada empleado será amoroso, alegre, tierno y divertido por elección propia, para beneficio tanto del cuidador como del paciente.
    Si permitimos que nuestro "amor estratégico" siga siendo terapia, implícitamente admitiremos que hay situaciones en las que no es necesario. Por el contrario, si nos comprometemos a cultivar el amor como clima, crearemos una atmosfera continua de alegría, amor y risa.
    Hay tantas maneras sencillas de conseguirlo... (a menudo siento que la ropa de payaso es un truco para acercarnos al amor al paciente).
    En cuanto seamos capaces de comprender los efectos positivos para la salud de un clima alegre, amoroso y divertido-tanto la del paciente moribundo como la de cualquier persona-podremos decidirnos a apoyar la creación de un clima diario de amor y diversión. Esto haría que nuestras comunidades fuesen más sanas, favoreciendo la construcción de una sociedad pacifica y amorosa. Tanto esta decisión individual, así como los gestos y acciones que activa, podrían dar un sentido dulce a la vida de cualquiera.
    En los muchos años que llevo, con esta labor he descubierto que la artillería pesada de la estrategia del amor son la simpatía y la celebración de la vida.
    Si a ellas añadimos la generosidad-fácilmente capaz de calmar situaciones tensas y de reconfortar incontables sufrimientos-podremos paladear una revolución de los cuidados sanitarios.
    Mis experimentos me han enseñado que el amor y la diversión públicos son tan importantes que desde hace más de 20 años he optado por vestirme todos los días solamente con la ropa de payaso, para aportar así mi granito de arena.
    Cuando empecé a pasar consulta (cualquiera que fuese la edad del paciente), me empeñaba en ser divertido, incluso con los enfermos mas graves. Sin embargo, menos evidente resultaba que, además de ser divertido (amoroso y alegre) con los pacientes, debía serlo también con sus familiares y con el personal hospitalario.
    Se que la esencia del payaso se trasmite principalmente a través de una boca y unos ojos sonrientes, de una canción improvisada y de una escucha atenta y paciente. Con el paso de los años, he añadido atrezzo y me he convertido en personaje. Durante cientos de horas he sido "el tío del pez".
    En 1997 lleve payasos a los campos de refugiados de Kosovo. Tras el primer día de intervención, los ancianos del lugar se nos acercaron para decirnos que era la primera vez que veían a los niños del campamento jugando y a parejas cogidas de la mano: el amor y el humor insuflaban vida a estas personas que estaban sufriendo.
    Quiero aplaudir a los hospitales por abrirse a la creación, en sus propias instalaciones, de espacios y puestos de payasos, y a los propios payasos que afrontan este trabajo curativo. Y también quiero animar a todos, sean payasos profesionales o no, a que imaginen que su quehacer diario puede formar una parte poderosa de la creación de un clima de amor y diversión. ¡Cada uno de nosotros podemos ser un instrumento de la "estrategia de amor"!
    Los payasos de hospitales han pasado la mayoría del tiempo en pediatría, y yo desde el principio les he animado a que visiten las plantas de adultos. De hecho, prefiero hacer el payaso par adultos, ya que tienen una experiencia de la vida mucho mayor.

"Nuestro sentido del humor y la capacidad de reír puede nutrir y proteger nuestro organismo, mente y espíritu en estos tiempos de rápidos cambios."
Patty Wooten

"El actor inventa o interpreta un personaje, mientras que el payaso inventa el suyo propio."
Roberto Benigni


Experiencias en hospitales:

 
"Al actuar, uno siente como renace la esperanza en los niños, como la alegría toma el lugar que hasta entonces estaba ocupado por la tristeza y el abatimiento."
    La risa tiene algo de irracional que ayuda a desbloquear psicológicamente a la persona de la tensión y la dificultad que le produce la enfermedad, le proporciona una nueva forma de verla y un mecanismo de funcionamiento frente a ella, le permite superar las propias dificultades y ver las cosas de una manera positiva.
"la relación que se establece entre la persona que hace reír y la persona que ríe es especialmente significativa y maravillosa cuando tiene lugar en situaciones de crisis, de urgencia y de necesidad. Es todavía más impactante cuando el objeto de la intervención son niños y niñas enfermos.
Es precisamente ante esta situación, cuando reír y jugar se convierte en actos terapéuticos y, por si mismos, paliativos.
Los payasos no curan ninguna patología, pero pueden ser perfectamente un complemento a los tratamientos más convencionales. 

Fragmento entrevista revista Vital diciembre 2001, la sonrisa medica

  "Teóricamente cuando preguntamos a un niño si podemos entrar y nos dice que no, hemos fracasado. Sin embargo, fíjate que la naturaleza del payaso está basada en el fracaso. El éxito del clown esta en el fracaso. El clown trabaja encima de los fracasos, el clown que te hace reír es el que trata de hacer las cosas bien hechas y lo consigue. Y esto es lo que causa la risa de la gente. En el caso del niño que rechaza nuestra entrada en su habitación, no nos lo tomamos negativamente y desde la puerta le decimos: "¡Pues no pasaremos, no pasaremos!", y entonces empezamos a movernos de un lado a otro por el pasillo, de acá para allá, y nos chocamos y nos tropezamos y nos caemos y nos levantamos y nos despedimos y volvemos a chocarnos y, de pronto, el niño se está riendo. No hay que perder ninguna oportunidad para hacerles reír"
Fragmento del diario de un payaso de hospital
    "(...) después de tanto tiempo en el hospital ya sabemos que la casualidad no existe, que los hechos se encadenan unos con otros de una forma irreal pero cierta, que solo hay que abrir los ojos para que pasen cosas que unos tildan de destino divino, otros de sincronicidad y los mas racionalistas lo justifican con la palabra "causalidad", pero ya sabemos que no, que no es así, porque nos da igual, la enfermedad sigue su curso y los niños siguen postrados esperando que alguien les saque de ese estado tan anómalo. Seguimos nuestro trabajo, tropezamos con las camas, nos caemos por el suelo, se nos cae todo lo que llevamos en la maleta y como no conseguimos mantener el equilibrio optamos por trabajar desde el suelo. La risa ya se ha convertido en carcajada. Es el triunfo del fracaso. Otra vez la adversidad ha sido vencida. Hasta mañana."
Asociación "Pupaclown"
    Ya sabíamos a que nos enfrentábamos. Un montón de indiferencia hacia los niños provocada por exceso de trabajo, fe ciega en la santa medicina y un poco de malas pulgas en algunos casos. Un desprecio inicial por una actividad que suena a mofa (la verdad es que lo es) y que primero hay que curar al niño y que después que se vaya al circo.
    Dicen que con cada suspiro creces un poco. Nosotros crecimos mucho aquel día Y comenzamos el trabajo de replantearlo todo.
    Entre todos hemos hecho un buen equipo: ellos se ocupan de sanar el "cuerpo" y nosotros nos ocupamos de las "almas". Lograr que estos niños sometidos a interminables tratamientos recuperen su capacidad de soñar y vuelvan a sentirse niños en nuestro objetivo.

Asociación "PayaSOSpital"
    No existe una única verdad de lo que es un Clown, cada profesional intenta encontrar su verdad, la que a él le funciona y ha ido construyendo con el tiempo según su formación y experiencia.
    Mantener la distancia correcta en cada situación para cada niño/a, según su edad y estado para que no viva la situación como una amenaza, es imprescindible. Al igual que respetar el tiempo adecuado para que el niño se habitué a la presencia de un ser desconocido y extraño. Hay que tener en cuenta que en determinadas edades el tiempo de reacción es mucho más lento que un adulto.
    Al mismo tiempo cuidamos mucho la apariencia física (evitamos los maquillajes agresivos, vestuario exagerado, accesorios voluminosos o sofisticados...), permanecemos atentos al lenguaje verbal (voces extrañas, gritos, sustos...) y al no verbal (gesticulación, movimientos bruscos, sobresaltos, cambios de ritmo inesperados...)
Los/las niños/as
    Nos acogen con entusiasmo, nos esperan con una sonrisa, se incorporan a pesar de la fiebre y verbalizan su deseo de acogernos en su habitación. Bailan, juegan, se ríen, nos cantan una canción o nos hacen un dibujo. Si tienen que volver a una consulta externa, quieren hacerlo el día que saben que están los payasos, y de ese día solo recuerdan el momento del espectáculo o juego que les ofrecieron sus "doctores" favoritos.
    En ocasiones, les permite canalizar la hostilidad que representa la hospitalización: el dolor de la enfermedad. La aplicación de los tratamientos, la separación con su entorno habitual y la permanencia en un medio desconocido. Pueden manifestar su impotencia, desacuerdo, e incluso, en ocasiones, su agresividad con la figura del payaso ya sea de forma directa (payaso-niño) o indirecta (disfrutando de las peleas, tortazos, golpes, caídas simulacros de pinchazos...entre payasos).
    Nosotros, los payasos, la personificación del ridículo, del error y del fracaso, jugamos a ser sabios, a imaginar que hemos encontrado el antídoto del dolor, la formula de la inmortalidad. Recuperamos de este modo el rol del clown: ayudar a asumir mejor la torpeza y la imperfección de la condición humana, la fragilidad de la vida, la finitud del ser humano.

"Da un poco de amor a un niño y ganaras un corazón"
John Ruskin

"Como la sonrisa es un bien difícil de encontrar en los hospitales, los payasos le ponen un poco de sal y pimienta al tratamiento. Y así, entre inyecciones y sonrisas, el niño se cura... o no se cura. Porque los payasos solo son una sencilla pastilla diaria."
Pallapupas
BIBLIOGRAFIA:
PAYASOS SIN FRONTERAS: Risas y Humor,
JARA, Jesús: El clown, un navegante de las emociones.