miércoles, 18 de julio de 2012

ACTUAR CON SENTIDO PARA EL CAMBIO


Con este artículo cierro una parte importante de habilidades, estrategias y de reflexiones sobre nuestra manera de ser, de pensar y de actuar cara a un futuro para lograr el fin último que es mejorar nuestra calidad de vida.

Hablamos del poder de lo simple, donde reflexionamos sobre como lograr una vida más simple consiguiendo lo deseado y disfrutando de ello de una manera más tranquila, cogiendo el timón de nuestra vida logrando su control, lo que nos lleva a ser más productivos y felices.

Trabajamos el tema de la soledad, partiendo de una sociedad individualista, donde solo interesa acaparar bienes materiales y no ser buenas personas.

Es necesario plantearse si en estas sociedad en la que vivimos estamos pasando por una profunda crisis de valores, tratando de entender que es normal que muchas personas se sientan solas. Aportamos distintas teorías sobre la soledad.

Profundizamos en nuestro mundo interior, en hacer un alto y reflexionar sobre nosotros, sobre nuestros intereses, llegando a hacer un alto en el camino y empezarnos a plantearnos ¿si nuestra vida necesita un cambio? ¿si esos sueños que tengo me apetece que se cumplan.

Esto es lo que vamos a trabajar en este artículo, en esta búsqueda de uno mismo, acercarnos a descubrir lo que nos lleva a ese cambio, cuales son los factores tanto externos e internos que nos llevan a él, con qué barreras nos podemos encontrar ¿como nos motiva a realizar el cambio?, ¿Cómo recuperamos viejos sueños de juventud?

Lo que hicimos en el pasado no lo podemos cambiar en el presente, pero si podemos comenzar a actuar para modificar nuestro futuro. Podemos empezar hoy mismo decidiendo algo, algo que aunque no sea muy grande sí nos valga y nos traiga consecuencias para mañana.


“Cuando menos lo esperamos, la vida nos coloca delante un desafío que pone a prueba nuestro coraje y nuestra voluntad de cambio.”

PAULO COELHO


Muchas veces deseamos el cambio pero también lo tememos, a veces no sabemos lo que deseamos, o estamos influenciados por los deseos de los otros.

Todos deseamos la comodidad de un nuevo camino recto y fácil, pero podemos saber que sin los titubeos y algunos cambios de rumbo en la subida, no aprenderíamos valiosas lecciones que nos harán valorar no solo la cima, sino también todo lo que hemos aprendido en la ascensión.

Pocos conocen su potencial para crecer y cambiar. La gente cree que la vida es lineal, que nuestras capacidades menguan a medida que nos hacemos mayores y que las oportunidades que desaprovechamos las perdimos para siempre, muchas personas no han encontrado “su cambio” porque no comprenden su permanente potencial para renovarse.

No sabemos como será el futuro, pero el único modo de prepararse para él, es sacar el máximo provecho de nosotros mismos, en la convicción de que al hacerlo seremos todo lo flexibles y productivos que podamos llegar a ser.

Todos tenemos habilidades e inclinaciones que pueden servirnos de estímulo para alcanzar mucho más de lo que imaginamos. Entender esto lo cambia todo.

Tener suerte o no, depende de algo más que la mera casualidad. Con frecuencia, las personas que han triunfado comparten actitudes parecidas, como la perseverancia, la confianza en sí mismos, el optimismo, la ambición y el sentimiento de frustración. La forma de percibir nuestras circunstancias, así como las de crear y aceptar las oportunidades depende en gran medida de lo que esperamos de nosotros mismos.

Las aptitudes no llegan a hacerse patentes a menos que tengamos la oportunidad de utilizarlas. La consecuencia, desde luego, es que puede que nunca descubramos nuestro verdadero proyecto. Depende mucho de las oportunidades que tenemos, de las que creamos, de si las aprovechamos y de cómo lo hacemos.



 Debemos considerar los siguientes aspectos:



Podemos seguir un plan para el cambio:

1. pensar y visualizar como me gustaría que fuera mi vida.

2. visualizar las situaciones que no nos gustan, las que quisiéramos cambiar.

3. visualizar alguna situación donde usted haya tomado la rienda y lograra cambiarla en su favor.

4. Motivación: ver si me apetece el esfuerzo y como afectaría a mi vida. No cambie solo por cambiar, piense sobre ello.

5. Acción: ¡ya, póngase en marcha!


“Lo que lamentamos no es lo inalcanzable, sino lo alcanzable no alcanzado”.


Reflexionar sobre como enfrentarnos al cambio después de acontecimientos difíciles y traumáticos:

Muchas veces nos preguntamos que es lo que provoca que una persona de el gran salto y cambie su vida. Algunas personas lo realizan al cumplir los 50 años, otros al divorciarse, una muerte en la familia, una enfermedad, quedarse sin empleo, jubilarse, etc.

sea cual sea el motivo es importante que:

• Actuar con sentido. el mejor antídoto contra un pasado traumático es participar positivamente en la construcción del presente, ya que la huella positiva borrará el rastro de la negativa. Un ser humano entregado completamente a la acción deja de languidecer en las sombras del pasado.

• Relativizar. Darnos cuenta de que muchas otras personas sufren y han pasado por episodios parecidos o peores que los nuestros, y los han superado, es un motor para nuestra resiliencia. No estamos solos en el sufrimiento.

• Empezar de cero. Cuando nuestro pasado ha quedado destruido por un hecho muy traumático- la muerte de un ser querido, una invalidez, pasar por un divorcio o un despido-, hay que replanear la vida de nuevo estableciendo nuevos objetivos.


La motivación:

Debemos encontrar el equilibrio entre las aptitudes naturales y las inclinaciones personales, esto llevará a las personas a hacer lo que les gusta y haciéndolo se sienten realmente ellos mismos: les parece que el tiempo trascurre de manera diferente y se sienten más vivos, más centrados y llenos de vida, el estar motivados les lleva a experiencias de disfrute y felicidad, cuando las personas están en esta comunión, establecen contacto con algo fundamental para lograr sus objetivos y su bienestar. Es como si experimentaran una revelación, perciben quienes son realmente y que deben hacer en la vida.

Debemos reconocer la habilidad y creatividad humana y los beneficios que supone conectar correctamente con nuestros talentos.


La acción:

Para crear necesitamos: pensar, analizar y hacer. La acción es nuestro gran remedio para frenar la angustia, para ser más libres y detener la corrosión que produce dar y dar vueltas a las preocupaciones. Hay una falsa creencia de que la sobre información nos ayuda a prevenir y a evitar un problema, cuando es la acción la que ayuda a resolverlo. Hablar y analizar continuamente las malas noticias que genera la crisis solo contribuye a elevar los niveles de adrenalina, de ofuscación. Así pues, no pensemos en como cambiar la bombilla, cambiémosla y punto.

El triunfador el que persigue incansablemente el éxito, como única opción posible. Estas personas han llevado siempre a la práctica, de forma consciente o inconsciente, todos los hábitos o principios del éxito que venimos estudiando.

1. Definir claramente un objetivo concreto, difícil pero alcanzable.

2. Aprovechar al máximo todas las experiencias, descubrimientos y trabajos realizados por los demás y, por supuesto, las propias experiencias vividas.

3. Mantener sin desmayo esa mágica actitud mental positiva, que siempre encuentra alternativas y soluciones ante las dificultades.

4. Tener autodisciplina e inmejorable disposición para pagar siempre el precio del éxito, cualquiera que sea.

5. Estar capacitado para un empleo más eficaz del tiempo.

“Aquellos que deliberan exhaustivamente antes de dar un paso, se pasan la vida sobre una sola pierna”

ANTHONY DE MELLO


Libro: cambio de rumbo de Eva Perea

El libro de Eva Perea nos habla sobre el cambio, y nos pone una pequeña biografía de un grupo de personas que sufrieron un cambio muy importante en sus vidas, un cambio que hizo que abandonaran su vida anterior para dar comienzo a otra totalmente distinta.

Muchas de las personas que nos cuentan sus vivencias superan la mediana edad y todas coinciden en que los años no son ningún impedimento para tomar una decisión, donde se cambiarán muchos apegos largamente adquiridos y disfrutados a lo largo de toda una vida.

Dice la autora, “Hasta el momento creo que he logrado un propósito de vital importancia para mí: sencillamente, no pasarme la vida haciendo algo que no me satisface. Y, sin embargo, me veo rodeado de personas que dedican toda su existencia a realizar actividades carentes de sentido e insatisfactorias.

Existen industria poderosas, cínicas y eficientes, cuyo propósito es manipularnos para hacernos creer que poseer esas baratijas nos traerá la plenitud que nos esta vedada por culpa de la vida que hemos aceptado vivir como tontos. Y con la esperanza vana de obtener más felicidad, más satisfacción o mejores relaciones sexuales. Trabajamos hora extras y ganamos unos pocos céntimos mas para luego entregárselos impacientes a los peces gordos que dirigen esas industrias a cambio de basura.

Todos llevamos dentro una inquietud que nos fuerza a plantearnos, cuando menos de cuando en cuando, si lo que hacemos es realmente lo que queremos, si estamos aprovechando la vida al máximo, si vamos camino de cumplir nuestro sueño, lo que hemos sido llamados a realizar en nuestro fugaz paseo por este mundo.

Y, sin embargo, no son las condiciones medioambientales el factor principal para el cambio, sino la esencia, el coraje o tal vez la epopeya que aún anidan en el interior de cada uno.

En ocasiones los acontecimientos de cambio se desarrollan lentamente, en otras, de forma vertiginosa. Pero todos son ejemplos de coraje y honestidad.”

Qué puede mover al cambio:

Son variadas y diversas: una muerte familiar o enfermedad, ver como los hijos se han hecho mayores y son capaces de cuidarse por sí mismos. Estas experiencias, algunas traumáticas, otras de lo más naturales, pueden ser catalizadoras para impulsar un cambio en la vida radical.

Muchos jubilados y jubiladas desean seguir trabajando y aprovechar su enorme experiencia para emprender nuevos caminos.

En otras ocasiones, las personas buscan mayor calidad de vida, flexibilidad, libertad, o un mayor desafío. Otros desean dedicar su tiempo y su vida a su pasión.

Harold Whitman dijo “no te preguntes que es lo que el mundo necesita; pregúntate que es lo que te hace sentir vivo y hazlo. Porque lo que el mundo necesita es gente que se sienta vivía”

Pero cuales son los factores básicos, los más importantes, para explicar porque unas personas se arriesgan a dar un golpe de timón mientras que otras se conforman con dejarse llevar por unas rutinas que no les colman.

Estos son los ingredientes para realizar el cambio: (Pág.26 a 30)

• Capacidad de asumir riesgos. Cualquier cambio implica la aceptación de incorporar cierta dosis de riesgo. Sin él no hay cambio posible, ya que lo más seguro es continuar haciendo lo que uno hace. Sin riesgo no hay acción, no hay apuesta, ni movimiento.

• Cierta dosis de inconformismo para romper con una situación que tal vez no es la ideal, pero que es percibida como fácil y cómoda; esa extensión del claustro materno. La sociedad nos empuja hacia la seguridad, hacia un puesto de trabajo estable para toda la vida. Romper esto es duro.

• Motivación. Todas las personas que realizaron este cambio, tenían una fuerza interior, un convencimiento claro de que querían cambiar sus vidas. Una pasión que les movía por dentro y una piel dura e impermeable para resguardarse de las criticas externas. Un entusiasmo que perdura tras las dificultades iniciales, que siempre se presentan, y que permite continuar frente a la adversidad.

• Creatividad. Todas estas personas tenían grandes dosis de creatividad, de imaginación, una capacidad de plantear su vida de modo diferente y de ver las cosas desde un ángulo original.

• Experiencia. Son pocos y muy agraciados los jóvenes que saben que es lo que están llamados a hacer con sus vidas. La mayoría necesitamos un largo periodo previo para estar seguros. La gran mayoría necesita de una amplia experiencia para saber hacia donde dirigirse.

• Honestidad. Es preciso contar con buenas dosis de lucidez y honradez para situarse ante el espejo, mirarse el alma y decirse con la máxima sinceridad, sin engaños, que es lo que uno realmente desea.

• Proceso introspectivo. Ante de ser capaces de responderse con la honestidad requerida, aquellos que han perseguido su sueño han pasado por un proceso difícil de introspección. Muchas veces, esto ocurre tras una profunda crisis personal o como consecuencia de algún otro tipo de detonante. Es una fase dura, pero de la que uno sale fortalecido.

• Pasar a la acción. Es fantástico tener un sueño, una pasión, pero si no nos lleva a la acción, no será más que un refugio engañoso para las decepciones diarias, un espejismo.

• Perseverancia. No nos engañemos: intentar hacer realidad un sueño no suele ser un camino de rosas. Muchas veces se presentan obstáculos que nos llevan al fracaso o dificultades que retrasan su cumplimiento. Es necesaria la constancia para intentarlo de nuevo, a pesar de todo y de todos. Cada derrota no e debe tomar mas que como un vericueto que nos acerca al éxito final. Solo trabajando con constancia, día a día, con pequeños movimientos, nos acercamos a la meta.

Y esto lo que algunas de esas personas piensan de su nueva vida:

• Nos obligan a ir por un carril, igual que un tren. Sin salirse del trazado. Mucha gente quiere vivir de otra manera, pero cree que no se puede. Y si, se puede. Incluso en la mitad de la vida es posible empezar un nuevo camino.

• Solo al sentir la muerte acechando me arme del valor para rectificar. Me jure no volver a perder mas horas en trasbordos de trenes, ni a comer mas comida basura, ni a malgastar mas tiempo en quemar una vida sin sentido.

• La felicidad no existe fuera de nosotros, ni los hombres ni las cosas te la dan. Ese pequeño duende se encuentra dentro de ti mismo y se te revela cuando aprendes a no pedirle demasiado al mundo.

• Si encuentras lo que realmente deseas hacer, has de lanzarte y consagrarte a muerte, al cien por cien. Esto, el ir a muerte por ello, el dedicarte de lleno, es lo que marca la diferencia entre un capricho y una verdadera vocación.

• Tres son los factores clave que conducen al éxito: estar dispuesto a hacer sacrificios, asumir ciertos riesgos y poseer visión de futuro.

• En la vida tienes que poner en marcha nuevos proyectos. Lo peor seria quedarte con la sensación de que no lo has intentado; por eso lo más importante es, llegado el momento, lanzarse.

• Para mí la realidad esta ahí para ser cambiada si hace falta. Hay mucha gente que vive de forma pasiva, que se conforma con todo. Mi mentalidad consiste en trasformar las cosas, crear impacto. Y llegar a ser todo lo que deseamos ser.


Para finalizar

Como vimos a lo largo del artículo, tenemos toda una vida, para ponernos manos a la obra, no hace falta dar un gran cambio radical, como los protagonistas del libro de “Eva Perea”, simplemente podemos empezar con esos proyectos de vida que han estado con nosotros a lo largo de nuestra vida, coger alguno de ellos y trabajarlo. Luego, ya se ira viendo. ¿Quién sabe donde podemos llegar?, dicen que donde nosotros queramos.

 
Nuestra fe, nuestra ilusión, deben ir propulsadas por la pasión, esa arrolladora fuerza interior que pulveriza las dificultades y desconoce la palabra imposible.

BERNABE TIERNO


BIBLIOGRAFIA:

PEREA. Eva: Cambio de rumbo. (2008). ED. mr ediciones.

lunes, 25 de junio de 2012

NUESTRO MUNDO INTERIOR


“Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y esa, solo esa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas”.

PABLO NERUDA

Todas las personas deberíamos, en algunas de las tantas estaciones que atravesamos a lo largo de nuestra existencia, detenernos a firmar un tratado de paz con nosotros mismos.

Todos, en algún momento de nuestra vida, antes o después, nos replanteamos nuestra existencia, queremos saber quienes somos, que es lo que queremos etc.

Sea cuando sea esta llamada, lo importante es que ocurra y que nos motive, para que no nos quedemos solo con lo que nos viene dado.

Con el paso del tiempo nos vamos planteando preguntas que surgen de una lectura, de una conversación, etc. Este hecho me hace cuestionar si son verdad y buscar entre todas ellas las que considere verdaderas.

Esto nos va llevando a periodos de reflexión, donde podemos ayudarnos de herramientas. Una de ellas es la meditación.

Hay muchos tipos de meditación, lo importante es ir probando hasta encontrar la que mejor se adapte a uno. Meditar nos hace conocernos mejor interiormente, es decir ver cuales son nuestros límites, nuestros miedos y debilidades. Es muy importante porque te hace ser más positivo y lograr ser mejor persona.


La autovaloración


La autovaloración exige de una cuota importante de humildad. A la hora de la verdad, tenemos que admitir que los problemas no están con “los demás” o “allá afuera”, sino que las barreras más infranqueables las hemos construído nosotros a lo largo del tiempo, determinando que el enemigo esté “aquí dentro”, muy cercano a nosotros. Humildad, porque ser objetivo, imparcial y capaz de una autocrítica constructiva exige de nosotros una cuota considerable de madurez.

¡Eso que refleja es la verdadera persona que es usted! ¿Pensó acaso por un instante si la imagen que usted representa es fiel reflejo de su verdadera personalidad? Verá cuantas cosas tiene para decirse, para llorar y para reír; tiempo para la alegría y para la tristeza, tiempo para el pensamiento y para la reflexión, y tiempo para descubrir su misión en esta vida.

Haga proyectos, permítase disfrutar de aquello que solo usted sabe que lo hace sentir bien, aquello que, revisando su historia, lo aproxime a la imagen que quiere que los demás reconozcan de usted.

Nadie, absolutamente nadie, es tan crítico como nosotros con nosotros mismos. Esas voces que resuenan como un eco entre las montañas nos hacen dudar de cada una de las decisiones que debemos tomar, desorientándonos e impidiendo que avancemos aún a riesgo de equivocarnos.

Queremos y necesitamos hacer las cosas tan perfectas que finalmente no avanzamos por miedo a errar y quedar en evidencia frente a los demás.

Nuestro punto de partida es hoy; la meta final, la autovaloración; el objetivo de la travesía es el autodescubrimiento, la investigación de nuestras áreas más sensibles, del lado profundo de la vida, de esos rincones prohibidos hasta el presente, y donde no dejamos nada sin revelar.

Cuando lleguemos a nuestro destino, no seremos las mismas personas que cuando iniciamos la travesía, y el cristal con el que miramos el mundo que nos rodea habrá sido cambiado. Esta nueva forma de interpretar nuestra realidad nos dotará de una gran fuerza interior que será nuestra coraza de choque ante las dificultades que nos vayan surgiendo a lo largo de nuestra vida.

Si le diéramos a la autovaloración la jerarquía que merece; si nos tomáramos el tiempo para ejercer el respeto por nosotros mismos; si creyéremos más en nuestra mente y en nuestra manera de pensar, lo más importante para nosotros ya no sería conformar a los demás, sino establecer claramente nuestra línea de acción y los parámetros con que vamos a juzgar los acontecimientos, para que no nos dañen de modo innecesario.

Esto es asumir la responsabilidad de lo que nos va a suceder en la vida, como consecuencia de una postura personal, única, irrepetible, y que se identifica con los principios básicos con que manejamos nuestra existencia.

Actitudes que nos identifican con la verdadera fuerza:

• Solucionar los problemas sin buscar culpables.

• Ver en los obstáculos desafíos para aproximarnos a nuestros objetivos.

• No necesitar de la aprobación de los demás para estar seguros de nosotros mismos.

• Mantenernos serenos en tiempo de crisis.


Preguntas que nos conducen hacia la autovaloración:

• ¿Como soy?

• ¿Cuál es la imagen que tengo de mi valor personal?

• ¿Soy capaz de tomar decisiones que respeten mi espacio y generen límites naturales en mi relación con los demás?

• ¿Acepto mis errores y equivocaciones como hechos vinculados a mi condición humana o estoy siempre en busca de lo perfecto?


A partir de aquí, y para sentirnos seguros me gustaría pensar en dos virtudes que todos tenemos y podemos cultivar. La primera: es la ESPERANZA en conseguir algo y creer que es posible, la segunda: LA FÉ EN UNO MISMO o la creencia en nuestras propias fuerzas para obtener algo y el valor de intentarlo aunque sabiendo que se puede fracasar.

Pienso que tanto la Fé como la Esperanza, son el motor que mueve nuestra motivación.

Mundo interior y mundo exterior

Relacionamos el mundo exterior con el TENER, creemos que para estar en perfecta armonía con el mundo exterior debemos tener todas las posesiones materiales y el mundo interior, basado en el SER.


Mundo interno: la mente, los pensamientos, el inconsciente personal, las ideas, la mente creativa, lo espiritual, las fantasías, la conciencia. Es de naturaleza más espiritual, se deciden opciones y los valores. Y se practica la soledad y la reflexión

Mundo externo: o también llamado público es más fácil de manejar, lo compone el trabajo, juego, posesiones y un sinfín de conocidos que forman la red social en que nos movemos. Es la parte de nuestra existencia más fácil de evaluar en términos de éxito, popularidad, riqueza, belleza, etc.

Una vez que exploras tu interior descubres que dentro de tí, existen sentimientos positivos como la serenidad, la paz, el amor, la alegría, la bondad, la solidaridad, la fortaleza, etc. son fuertes cimientos que te permiten ir construyendo la mejor y más digna mansión dentro de tu interior, aunque en esta búsqueda también te toparás con sentimientos negativos, como: la ira, la ansiedad, el odio, la impulsividad, el rencor , los cuales al ser detectados pueden ponerse a trabajar a tu propio servicio, aprenderás a manejarlos y encauzarlos para tu beneficio una vez que los hayas aceptado totalmente.

Los seres humanos, tenemos la fortuna de estar en ambos mundos y decidir en cual de los dos permanecer más tiempo, aunque lo ideal es estar en equilibrio conmigo, con mi mundo externo y con mi mundo interno; puesto que si solo estás en el exterior, pierdes el sentido moral de la vida; y si solo permaneces en el interior, no podrás poner al servicio de los demás tu esencia, ni hacer el bien en la vida.

El mundo interior es el motor que te impulsa a hacer o no hacer las cosas que quieres, caracteriza y gobierna todas tus acciones, si estás bien adentro estarás bien afuera.

Así que desarrollar y mejorar las relaciones internas hará que tengas una vida mucho más fácil, agradable y amena.

Todo lo que hay en nuestro interior tiende a materializarse en nuestro exterior. Esto se debe a que nuestro interior y exterior no son dos cosas distintas sino dos vertientes de la misma cosa. La vertiente interior, o subjetiva, y la vertiente exterior, u objetiva. Son la cara y la cruz de la misma cosa.

No podemos pasar todo el tiempo echándole la culpa de lo que nos ocurre, a las circunstancias, o confiando en ellas. Cuando nos adentramos en nuestro interior y reflexionamos, vamos descubriendo que los problemas que uno vive, la insatisfacción, las dificultades, lo vive por culpa de algo que tenemos dentro, es decir por el modo de ser de uno, por como se encuentra emocionalmente etc. Ya que todas las personas ante circunstancias iguales las padecemos o nos enfrentamos de manera distinta.

En la medida en que nosotros seamos capaces de cambiar el contenido cambiaremos, así nos daremos cuenta que tenemos en nuestras manos la responsabilidad de nuestra vida.

Conceptos que forman parte de nuestro mundo interior

La autoempatía o autoescucha:

Se dá cuando nos volvemos hacia nuestro interior y aceptamos lo que pasa en nosotros, dos preguntas van a ayudarnos a crear esta conexión con nosotros mismos:

• ¿Cómo me siento?

• ¿A que aspiro?, ¿Qué quiero en esta situación?

Un ejercicio de autoempatía:

• OBSERVACIÓN, describe la situación de manera imparcial.

• SENTIMIENTOS, explora los sentimientos en relación con los hechos.

• NECESIDADES, piensa cuales son las necesidades no satisfechas.

• PETICIÓN, piensa qué podrías hacer para tener en cuenta tus necesidades.

La paz interior:

Más subjetiva, es el sentimiento bien fundado y de unión que tenemos cuando nos liberamos de las preocupaciones, el sufrimiento, el dolor, el estrés y el miedo y somos conscientes de las maravillas que nos ofrece la vida. Es el conocimiento de que todo está bien.

Para llegar a ella, tenemos que superar los baches de la envidia, la impaciencia, la terquedad y la rigidez.

Un medio para llegar a ella es la meditación, la cual nos ayuda a trasladar nuestra atención al momento presente y al control de nuestra mente y de nuestro espíritu.

La paz personal engendra energía. Nuestro incremento eficaz de energía física y espiritual es consecuencia de nuestro descubrimiento de paz interior.

La reflexión:

En nuestra sociedad actual se habla mucho y se piensa poco. La información recibida precisa siempre de una larga digestión y de un proceso de profunda reflexión, sin los cuales la mente no puede asimilar aquellos nutrientes intelectuales que la enriquecen. La simple deglución y almacenamiento de datos priva al hombre de toda función Intelectiva.

La inteligencia solo se desarrolla con el ejercicio diario, analizando, discerniendo, contrastando las nuevas sensaciones con las viejas experiencias, renovando los patrones mentales, afirmando la sensibilidad y cavilando sobre los inevitables errores, de modo que una conducta mejorada revierta cada vez mas positivamente sobre la naturaleza, la sociedad y, finalmente, sobre uno mismo.

Los grandes habladores que hoy nos aturden desde cualquier tribuna no son, en general, productores de ideas, sino meros trasmisores de los que leen o les cuentan. La ausencia de reflexión, además de dejar al individuo huérfano de ideas, acarrea un mal mayor: atrofia progresivamente su inteligencia.

Así están las cosas. El mundo es de los habladores, de los vendedores incansables de modas. Afortunadamente, todavía quedan pensadores, pero, por el momento, parecen condenados a seguir huyendo en su interior, de espaldas al reconocimiento público y que sigan así no cayendo en la tentación.

La serenidad:

La serenidad es una sensación de bienestar que nos permite focalizar las cosas que suceden a nuestro alrededor desde un costado más activo. Las personas serenas logran pensar antes de decidir y no se sienten demasiado asustadas, preocupadas o ansiosas por el porvenir. Tampoco se encuentran en la infelicidad del pasado, ni fantasean posibles catástrofes futuras. En realidad, quienes son más serenos pueden disfrutar de la vida y pensar que podrán, en algún momento, superar los problemas.

Esto no significa esperar que las cosas pasen o mejoren solas. Por el contrario, se trata de actuar de acuerdo a lo que cada uno crea mejor para si mismo y para lo que debe afrontar.

Tener serenidad puede requerir un arduo trabajo personal, pero resulta fundamental para enfrentar las pérdidas y la adversidad. Y aunque no existe una formula para aprender aquellas respuestas serenas que le sirvan, es preciso tener en cuenta la importancia de vivir aquí, ahora y con lo que existe… y cambiar, si de usted depende.


El mundo interior una visión espiritual



Para muchos la vida interior viene a ser como una especie de recetario para conseguir un mayor equilibrio de su personalidad, y nada más. Para otros, vida interior significa cultivar una calidad en el pensar o en el sentir, calidad que luego se manifestará en su vida profesional o social, proporcionándoles una mayor intuición o una mayor inspiración, etc. Para otras personas, vida interior quiere decir dirigirse a eso superior, a lo que se le puede dar el nombre de Dios, o el que se quiera, y tratar de armonizarse con esta fuerza superior y así conseguir una paz, un amor, y una fuerza de orden superior. Es decir, desean llegar a una armonía con Dios, de forma que uno viva de un modo positivo como expresión de esta paz.

Una persona que no haya logrado un mínimo equilibrio y fortaleza en su personalidad no llegará a alcanzar un equilibrio en su vida espiritual

Oriente tiene una visión de la realidad panteísta donde se propone que todos tenemos una parte de Dios dentro de nosotros mismos y que ese poder está a nuestro alcance.

En cada momento de crisis y cambios, cuando todo alrededor parece que se desmorona; todos tenemos un refugio inalterable en nuestro interior capaz de devolvernos la calma y la tranquilidad y de permitirnos recuperar el equilibrio y la confianza.

La forma de ponernos en contacto con esa fuente de paz es aprender a estar en soledad, con nosotros mismos.

Las religiones occidentales utilizan la oración o la repetición de palabras sagradas, que consideran tienen poder para liberarse de los pensamientos y para producir cambios físicos, psicológicos y en el ambiente.

Chopra en su libro “El sendero del mago” afirma que en el hombre siempre existe la semilla de lo místico. La búsqueda espiritual es para este pensador el sendero del mago, porque dice que: "Hay un mago dentro de nosotros que lo sabe todo y debemos aprender a escucharlo." Este nos enseña a encontrarnos a nosotros mismos, tal cual somos, seres con poderes ilimitados.

El mago interior acepta el mundo como es y no reacciona de ninguna forma, sin embargo no es pasivo, porque considera que el mundo es el mismo; y al aceptarlo como es, también se esta aceptando a si mismo y puede experimentar el verdadero amor.

“San Juan de la Cruz, cuando habla del pensamiento, apela a lo que brota del mundo interior, de valores de sentido e interpretación de la realidad desde Dios, de ética y de conciencia, de vivencia creyente.”

“Schopenhauer decía acerca del mundo como una representación de cada persona. Todo lo que tú conoces como real, es únicamente tu representación del mundo. Y aquí es donde se aplica esa frase de cada cabeza es un mundo.”

El hombre necesita saber quién es para lograr insertarse en la vida normalmente y elaborar un proyecto.

La voz interior nos rescata para corregir los errores y cambiar nuestra manera de pensar, y el perdón es el más importante recurso que tiene este aprendizaje para poder cambiar.

Cuando logramos la paz interior tenemos como centro de referencia nuestra voz interior, y no el ego, nos liberamos de toda amenaza y la vida se torna milagrosa.

Problemas que pueden surgir

Comprender las fuerzas positivas y negativas:

Las fuerzas positivas y negativas se encuentran en batalla constante por controlar nuestras actitudes y decisiones. Pero la existencia de estas fuerzas de signo contrario tienen un significado: podemos elegir llevar una vida que nos aproxime a la Excelencia, física y espiritualmente, o elegir el camino del deterioro del cuerpo y el alma, donde el miedo a vivir, las sustracciones y la guerra indiscriminada contra las circunstancias que parecen agredirnos, son nuestra actitud constante y cotidiana.

La experiencia personal es uno de los instrumentos más importante a la hora de hacer el intento por trasformar nuestras vidas. Las únicas verdades que nos ayudarán en este proceso son aquellas que nos han sido reveladas a través de la vivencia propia. Podemos recibir muchos consejos acerca de cómo crecer y desarrollarnos como personas útiles a nosotros mismos, pero las ideas superficiales, que no han tocado las fibras más profundas de nuestro corazón, no pueden crecer como elemento de sabiduría. Es por eso que el autor sostiene una y otra vez que las verdaderas respuestas a los interrogantes fundamentales de nuestra existencia están dentro de nosotros y que, cuando somos capaces de ver la verdad por nosotros mismos, esa experiencia se convierte en una parte inseparable de nuestro proceso de crecimiento.

El vació interior:

El vació interior se manifiesta como depresión, con síntomas como falta de motivación, desesperanza, carencia de proyectos, sensación de extrañamiento, desasosiego, sentimiento de inseguridad y de temor a la vida y ausencia de sentido de la existencia.

El vació surge cuando se pone el empeño en vivir para fuera, creyendo que la felicidad es algo que se puede comprar. Pero todos sabemos que aun teniéndolo todo, la vida puede resultar vacía y sin sentido.

Lo único que nos reconcilia con la vida es ser nosotros mismos, hacer realidad la persona que somos y apasionarnos con nuestros propios proyectos.

Tener tiempo para uno mismo es necesario, porque cuando permanecemos siempre conectados a algo, nos alienamos y perdemos la conciencia de nosotros mismos, nos confundimos con los otros, con los proyectos de otros, con la vida de los otros.

Mayores

El desarrollo de la interioridad es un valor de los mayores, según el psicoanalista Eric H. Ericsson, valor ejemplar en una sociedad vertida a lo exterior. Decía Heidegger: que ahora lo que necesitamos no es el pensar calculador, que es el único que domina el mundo occidental, sino el pensar meditativo.

Al tener menos adrenalina en el cuerpo como resultado de ir perdiendo el impulso de la juventud, se produce menos distracciones en la mente. Al bajar el ritmo de nuestra vida no estamos haciendo menos sino más cosas. Al bajar el ritmo físicamente, estamos en un estado mejor para subir el ritmo psíquicamente, nos estamos convirtiendo en contemplativos, dejamos de concentrarnos en el exterior para mirar nuestro interior.

Estamos bajando el ritmo para ser más profundos a fin de ir más de prisa hacia aquello que es necesario cambiar urgentemente.

Aristóteles:

La razón de tu vida eres tú mismo. Tu paz interior es la meta de tu vida, cuando sintieres un vació en el alma, cuando creyeres que aún te está faltando algo, aún cuando tengas todo, envía tus pensamientos hacia tus deseos más íntimos y busca la divinidad que existe en tí. Deja de poner tu felicidad cada vez más lejos de tí.

Busca en tu interior la respuesta para tranquilizarte, tú eres el reflejo de lo que piensas a diario. Deja de pensar mal de tí mismo y sé tu mejor amigo siempre.

“quien sabe viajar por dentro de su propio ser, va camino de conquistar la felicidad”.

Como mayor se debe y se trata de adquirir un sereno pensar meditativo. Antiguamente la meditación del silencio servia para centrarnos, pero en la actualidad hemos olvidado estas costumbres.

La meditación debe hacerla el mayor, porque se sienten desahuciados e inútiles y les es preciso recuperar su buen estado mental, sin dejarse llevar por el estrés, que en ellos es frecuente al sentirse desplazados de la vida activa.

“Soy solamente una persona: pero aún así soy alguien. No soy capaz de hacer todo, pero aún así soy capaz de hacer algo. No renunciaré a hacer lo poco que pueda."

HELEN KELLER



Me gustaría recomendaros la práctica del Minsfulness que la definen algunos autores como la prestación de la atención de una manera especial, intencionadamente, en el momento presente y sin juzgar.

La persona que quiero recomendaros es Vicente Simón y en concreto su libro “Aprender a practicar el Mindfulness” un libro sencillo y claro de esta técnica. Vicente nos lo define como: “la capacidad humana universal y básica, que consiste en la posibilidad de ser conscientes de los contenidos de la mente momento a momento.”

En youtube podéis ver algunos ejemplos:


http://www.youtube.com/watch?v=7VULfVBcYKE

http://www.youtube.com/watch?v=j-tFf5oFR0w

Algunas meditaciones suyas:

http://www.youtube.com/watch?v=gr4-eWUO-h0&feature=related


Para terminar un pequeño y sencillo ejercicio de meditación:

Practica Zen:

Hacer silencio interior, es decir, fijarse en una cosa sin especial significado: por ejemplo, estar sentado tranquilamente sin esfuerzo y contar poco a poco hasta diez, respirando con el abdomen, y volver a empezar, sin pensar en otra cosa que en ese repetir diez números, y vuelta a comenzar. Y hacerlo así durante quince a treinta minutos. Lo importante no es el tiempo empleado en ello, sino tener constancia y hacerlo todos los días.


BIBLIOGRAFIA:

SIMON, Vicente.  (2012): Aprender a practicar MINIDFULNES. ED: Sello editorial

DRESEL, Walter. (2009): Tomar un café contigo mismo. ED: Planeta. Booket









miércoles, 23 de mayo de 2012

SOLEDAD COMO REFLEXIÓN Y APRENDIZAJE



Introducción

 
El hombre es un ser social por naturaleza. Desde que nacemos necesitamos de afecto, sentirnos integrados en un grupo y mantener relaciones de apego.

 
Y sin embargo, vivimos en una sociedad cada vez más individualista, donde es importante destacar sobre los demás sin importar las personas con las que te cruzas ni sus sentimientos. Solo nos importa acaparar bienes materiales y no ser buenas personas.

 
Es necesario plantearse si en nuestra sociedad y el mundo en su conjunto estamos pasando por una profunda crisis de valores, pues no es normal que en este mundo cada vez mas globalizado y multicultural haya personas que se sientan solas. Es un modelo de sociedad basado únicamente en el egoísmo, la falta de solidaridad, el consumismo, el capitalismo salvaje..etc

 
Definiciones

 
Psicológicamente definimos la soledad como la ausencia, real o percibida, de relaciones sociales satisfactorias, que se presentan con síntomas de trastornos psicológicos y desadaptacion, como ansiedad, depresión, insomnio, abuso de drogas y alcoholismo

El diccionario de la lengua española la define como carencia de compañía, pesar y melancolía que se sienten por la ausencia, muerte o pérdida de alguna persona o cosa.

 
En un estudio realizado por la Universidad de Granada en 2001 (Rubio y Aleixandre, 2001), los españoles la definen como:

 
  • Ausencia de personas.
  • Sufrimiento.
  • No tener a quien acudir.
  • Angustia.
  • Insatisfacción.
  • Miedo. 

     
También la soledad puede en algunos casos ser simplemente tristeza sin causas aparentes, a lo que hace referencia por ejemplo el término “saudade”.

 
Vemos pues, que la soledad puede ser definida de diversas formas, pero en principio, la soledad es una condición de malestar emocional que surge cuando una persona se siente incomprendida o rechazada por otros o carece de compañía para las actividades deseadas, tanto físicas como intelectuales o para lograr intimidad emocional. La experiencia de soledad, en el fondo, es la sensación de no tener el afecto necesario deseado, lo cual produce sufrimiento, desolación, insatisfacción, angustia, etc., si bien se puede distinguir entre aislamiento y desolación, es decir, entre la situación de encontrarse sin compañía y la conciencia de deseo de la misma, de añorar personas o situaciones (Rubio, 2007).

 
De la soledad objetiva a la percepción subjetiva de la soledad
  
Cuando analizamos la soledad encontramos en ella dos dimensiones: la objetiva y la subjetiva. No es lo mismo estar solo que sentirse solo. Estar solo no es siempre un problema, (Rubio, 2004). Todas las personas necesitan pasar cierto tiempo solas, lo que se aprovecha para conseguir ciertos objetivos. A veces deseamos estar solos porque ciertas cosas no pueden hacerse si no es así. Evidentemente, la soledad deseada y conseguida no constituye un problema para las personas, incluidas las personas mayores.
  
Sentirse solo, en cambio, es algo más complejo y paradójico, ya que puede ocurrir incluso que lo experimentemos estando en compañía. En este sentido, la soledad es una experiencia subjetiva que se produce cuando no estamos satisfechos o cuando nuestras relaciones no son suficientes o no son como esperaríamos que fueran (Bermejo, 2005).
 
Por ello se habla de soledad objetiva y soledad subjetiva. La primera se refiere a la falta de compañía, y no siempre implica una vivencia negativa sino que puede ser una experiencia buscada y enriquecedora, aunque la mayoría de estas personas se han visto obligadas a ello, en esa línea podemos citar en nuestro país a un 19’5% de los mayores de 65 años que viven solos, según el Censo de Población de 2001,lo cual sería una población en principio con perfil de riesgo porque debemos tener en cuenta que su relación con otras enfermedades como depresión y Alzheimer, tan frecuentes en la población mayor actual.

 
La dimensión subjetiva es la que padecen las personas que se sienten solas, independiente de que vivan o no con otras personas, o estén insertas en un contexto social, porque aquí no hablamos de ausencia, sino de ese sentimiento doloroso y temido por muchas personas mayores. Nunca es una situación buscada.

 
Soledad social

 
Se conoce que muchas de las personas que experimentan la soledad realmente tienen problemas con sus competencias y habilidades sociales. Existe el miedo a compartir con los otros, lo que hace que las personas se retraigan impidiéndoles establecer relaciones interpersonales sólidas.
 
Muchas personas, se sienten incapaces de contactar con un mínimo de confianza con quienes le rodean, tienen miedo de las cosas malas que le puedan hacer o a sentirse rechazados. Ponen un muro a su alrededor, se encierran y viven un vació que son ellos mismos quien se lo crean y lo justifican con planteamientos como “no me entienden”, “la gente solo quiere hacerte daño”, para lo único que les interesas es para sacar algo”, “cada vez que confías en alguien, termina haciéndote daño”.

 
Tenemos que distinguir que si la soledad es deseada nada hay que decir, pero también tenemos que entender que el ser humano es social por naturaleza y una red de amigos con los que compartimos tantas cosas, es un cimiento difícilmente sustituible para llevar una vida feliz.

 
La soledad no deseada puede terminar en un problema de angustia pues actuaremos como deseosos de vivir solos camuflando una apariencia de fortaleza, agresividad y timidez y lo cierto es, que lo que hacemos es esconder la inseguridad y el miedo a que no se nos quiera o no se nos respete.
Algunos recursos contra la soledad
 
 
Es muy importante antes de nada conocer que tipo de soledad estamos atravesando para comprender hacia donde debemos seguir nuestros pasos. Es decir, analizar si ello viene dado porque no tienes un grupo de amigos con el cual compartir, tiempo e ideas, o porque te falta una relación amorosa, o un buen amigo etc.
 
Muchas personas se encuentran solas porque son tímidas, es decir simplemente les da vergüenza acercarse a las personas. Cuantas agradecerían una buena conversación que seguro les alegraría el día.

 
Así que vamos a ver algunos recursos para poner en práctica contra la soledad:

 
Sentir la vida con placer:

 
Cuando estamos solos notamos mejor las cosas. Las sensaciones y emociones son más claras y más evidentes. Podemos elegir la sensación y disfrutarla. El tiempo parece que pasa más despacio, y se aprovecha mejor los momentos de sentir. Cuando estamos solos queremos más a la gente.

 
Escucharnos:

 
Debemos reflexionar sobre la opinión que tenemos de nosotros mismos, como somos como personas, pero esto lo hacemos poco, preferimos no parar nunca, por no enfrentarnos a nuestros miedos.

 
Meditar:

 
Dediquemos tiempo a meditar y relajar nuestro cuerpo.

 
Los recuerdos:

 
Los recuerdos son una fuente de felicidad. La soledad es un buen momento para quedarnos a solas con nuestros recuerdos, es decir elegir un recuerdo o conjunto de recuerdos y revivirlos en nuestro pensamiento.
 
Cambiar pensamientos negativos por pensamientos placenteros o positivos:

 
Consiste en sustituir el pensamiento que tenemos en nuestra mente por otro.
Existen dos formulas que solo citaremos. En cualquier manual de psicología se pueden encontrar estas dos tecnicas y otras muchas para trabajar el cambio de pensamientos o conductas. La primera es poner a trabajar los sentidos con concentración. La segunda consiste en proponernos a nosotros mismos un pensamiento sencillo y placentero.
 
Planes en las distintas parcelas de nuestra vida:

 
Cuando pensamos con anticipación en un tema, (Enamorar a una persona, distanciarnos de un problema, mejorar las relaciones con otros…etc), reflexionamos sobre sus aspectos positivos y negativos, buscamos alternativas y preparamos nuestras ideas, estamos tomando la iniciativa lo que nos lleva a que estamos mejor preparados para llevar a cabo lo que necesitamos o deseamos.

 
La soledad también tiene sus cosas buenas

 
La soledad no siempre es dañina, existen personas que la buscan para estar más tranquilos y reflexionar a la hora de tomar sus decisiones más importantes. Por lo que podemos apreciar que esta tipo de soledad es una soledad deseada elegida por nosotros.
 
A veces tomamos periodos de soledad para dar un paso atrás, mirar nuestra vida en retrospectiva y planear nuestro futuro.
 
A veces estamos solos sin tener que darle explicaciones a nadie, simplemente disfrutando de aquellas cosas que más nos apetecen, sobre todo si tenemos profesiones muy estresantes y necesitamos aparcarlas durante un tiempo.

 

 

“por ella aprendí tanto,

 
Que he vertido lágrimas;

 
Si alguna vez la repudio,

 
Ella nunca se rinde

 
Y, aunque prefiera el amor

 
De otra cortesana,

 
Ella será el último día

 
Mi última compañera.

 
No, no estoy nunca solo

 
Con mi soledad”

 

 
GEORGES MOUSTAKI


 
 
Como influye la soledad en los mayores

El 19´5% de las personas mayores viven en soledad, una de cada cuatro. Esta cifra encierra una realidad mas cruda: un 25´9 de las mujeres de edad viven solas y solo un 10´8 de los varones.

Destacar puntuaciones altas de soledad en separados, viudos y divorciados en los tres factores estudiados (Familiar, Conyugal y Crisis Existencial).

Es importante reconocer las manifestaciones de dependencia que puedan presentarse en el anciano como, por ejemplo, la incomunicación debida a perdidas sensoriales, problemas del sistema nervioso, depresión y soledad, así como aquellos trastornos orgánicos (accidentes cerebrovasculares, cataratas, inmovilización, traumatismos, uso de fármacos hipnóticos y antidepresivos, ansiedad, estrés y sentimiento de culpa) que puedan dificultar la comunicación.

También el mayor al igual que el resto de personas puede disfrutar de la soledad, pero hay que insistir en la soledad que se asocia a la plenitud, donde el mayor dice que emplea estos momentos de soledad para reflexionar, meditar, rezar, alimentar su vida interior. La soledad-plenitud es un testimonio de salud psíquica, un fenómeno natural, mientras que la soledad depresiva (patológica), representa una reacción de sufrimiento.

Algunos factores que parecen ser origen de soledad en los mayores:

Además de una edad avanzada, la pérdida de un ser querido (cónyuge) y los problemas de salud también podemos nombrar:

• Falta de autoestima.

• Alejamiento de la familia.

• Escasos recursos económicos.

• Muchas veces el no poder contar con nadie en caso de necesidad.

• El hecho de no poder salir de casa.

• Insatisfacción con las relaciones familiares.

• La insolidaridad y los conflictos familiares.

• Pobreza de las relaciones vecinales.

• Pensamientos negativos y restrictivos de carácter defensivo hacia su baja autoestima, hace que disminuyan las probabilidades de tener encuentros.


Algunas estrategias para combatir el aislamiento y la soledad en los mayores:

• Debemos creer en su capacidad para cambiar las cosas, es importante tener confianza en ellos y dejar de prepararles y planificarles su vida.

• utilizar la mente de manera creativa: escribir un diario, una carta, leer, meditar…

• Promover el intercambio Intergeneracional como herramienta susceptible de facilitar los lazos entre generaciones.

• Fomentar la formación del mayor, basándonos en la importancia de la formación a lo largo de toda la vida.

• No maltratarse con pensamientos, sentimientos y actuaciones de autodesprecio.

• Descubrir todo lo bueno que hay en uno y felicitarse por ello las veces que sea necesario.

• No exigirse demasiado.

• Rodearse de personas y contar con su apoyo emocional.

• Vive la soledad como una experiencia positiva esto equivale a estar satisfecho con uno mismo.

• Considerar el uso del ordenador e Internet para mitigar o reducir la soledad y el aislamiento social. En un estudio de (Clark, 2002 y Shaw y Grant, 2002) se encontró que el uso de Internet reducía significativamente la soledad y la depresión, mientras que el apoyo social percibido y la autoestima aumentaron significativamente.

• Apoyarse en las creencias religiosas. Creer en un ser supremo proporciona un sentimiento de ayuda espiritual e impide la soledad. Álvarez Turienzo nos dice: “lo que el individuo hace, en definitiva, con la soledad, efectivamente, es religión.”

• Actividades de voluntariado mas o menos organizado, donde la solidaridad y el deseo de ayudar a otros se vuelve también hacia uno mismo, satisfaciendo la necesidad de sentirse útil a la vez que los pone en relación con mas gente que hace lo mismo.

Conclusión

La soledad es el reflejo de las expectativas, ello explica que ante un mismo hecho, por ejemplo, muerte de una pareja, para unos es motivo de soledad, de presión para otros simplemente un evento negativo al que hay que adaptarse, depende de sus expectativas.

Creo que es ahí donde los que trabajamos con adultos y con mayores tenemos que incidir más.

Tenemos que formar a los mayores para que vivan una existencia plena y productiva. Para ello debemos enseñarle habilidades para que se planten preguntas, cuestiones y dudas sobre su vida, sobre sus emociones y sentimientos que les afecten para que poco a poco vaya conociéndose a si mismo.

Debemos enseñarles sobre la amistad, el respeto, la tolerancia, la solidaridad, educar en la colectividad, que sepan escuchar a los demás y que sepan trasmitir.

Debemos también escuchar sus inquietudes sobre sus necesidades de aprender, porque aquí estará su motivación que le ara vivir una existencia plena y productiva aumentando su calida de vida.

En muchas personas mayores también debemos tener en cuenta sus limitaciones. Por ello se debería vigilar y controlar los posibles problemas originados por la falta de motivación, disminución sensorial, depresión, falta de interés, debilidad psicomotriz y disminución de la capacidad de aprendizaje.

Mas que nunca los mayores necesitan ser valorados y apreciados y su ego esta recibiendo duros golpes debido a las propias perdidas y el proceso de envejecimiento. La angustia del mayor puede estar presente como consecuencia de toda la dinámica de pérdidas, separaciones y desarraigos reales, incluso imaginarios.

Si no se trabaja por evitar las consecuencias de la soledad de los mayores, los afectados no solo serán ellos, sino también la sociedad entera. “la soledad de los mayores supone la ausencia de su palabra en otras generaciones. Sufrimos una escasez de padres y maestros, de referencia. Vivimos vagabundos, sin alguien que nos diga palabras sabias. Una sociedad que margina a sus maestros perece en el subjetivismo.” (Moreno A. 1996)

“Si la realidad esta gris, la pongo verde” GLORIA FUERTES


BIBLIOGRAFIA:



RUBIO HERRERA. Ramona: la soledad de los mayores. Universidad de Granada

MEDINA, José. CEMBRANOS, Fernando. (1996): la soledad. ED. Aguilar.