domingo, 20 de abril de 2014

Somos responsables de querernos cada día un poquito más



Es importante que para actuar bien con los demás es imprescindible primero hacerlo bien con uno mismo.

            La mayoría  de las personas piensan  que uno solo es bueno si se es bueno respecto a  los demás. La bondad reside en nuestra capacidad de hacerlo bien frente a los otros.

Muchos buscan la felicidad  en su trabajo, en lo que consiguen, en los placeres que les proporciona la vida, en las relaciones… creemos que la solución está fuera, en el exterior, sin embargo son muy pocos los que aciertan y buscan dentro de sí mismos.

            El interés por uno mismo debe ser prioritario en nuestra vida.

Amarse consiste en querer al ser humano que llevamos dentro tal y como ahora es, incluido todos sus defectos, es dar y darte la libertad para equivocarte confiando en ti y en el aprendizaje que sabrás obtener de todo.

¿Cuánto tiempo, dinero y energía dedicamos en conocernos, cuidarnos y mimarnos?

Gozar de un saludable bienestar emocional es una cuestión de comprensión, compromiso y entrenamiento.

Cada interior es un mundo Contienen tus alegrías, tu voluntad, tus tristezas, tu capacidad, tus desencuentros, tus fracasos y todos tus triunfos.

 “La vida te trata tal y como tu te tratas a ti mismo”
Louise L. hay

 Amarse es sinónimo de escucharnos, entendernos, aceptarnos, respetarnos, valorarnos.

Desde el punto de vista de las emociones solo podemos compartir con los demás aquello que primero hemos creado y alimentado en nuestro corazón.

 “No naciste siendo un ganador, del mismo modo que no naciste siendo un perdedor. Tu eres lo que haces de ti mismo”
Lou Holtz


Psicología:

             El psicólogo clínico Jorge Tello dice que existen muchas personas que no se quieren, que son seres que no disfrutan de su familia, de su trabajo de la vida, de sus amigos. Y nos da un ejemplo: No se aman porque se desvalorizaron o los compararon peyorativamente con otras personas: “eres un inútil”, “eres una carga” “ojala fueras como tu hermano”, etc… y quienes se lo dicen provienen del círculo familiar cercano, padres y educadores. Esa carga emocional está motivada porque nadie cree en estas personas, están completamente desvalorizadas.

Walter Riso en su libro Aprendiendo a quererse a si mismo nos dice:

Quererse a si mismo es quizá el hecho más importante que garantiza nuestra supervivencia en un mundo complejo y cada vez más difícil de sobrellevar. Cuando pensamos en nosotros mismos por demasiado tiempo, nos contemplamos o nos autoelogiamos, se nos responde: “todos los excesos son malos”. Esto es discutible pues algunos excesos nos recuerdan que estamos vivos.

            Nuestra civilización intenta inculcar principios como el respeto al ser humano, el sacrificio, la expresión de amor, el buen trato, la comunicación etc. Pero estos principios están dirigidos al cuidado de otros humanos. El autorrespeto, el autoamor, la autoconfianza y la autocomunicación no suelen tenerse en cuenta, se considera de mal gusto el quererse demasiado.

            Los psicólogos saben que el estilo de excesiva moderación hacia uno mismo es el caldo de cultivo de la tan conocida y temida depresión. Tienes el derecho a quererte y a no sentirte culpable por ello, a disponer de tu tiempo, a descubrir tus gustos a mimarte, a cuidarte y a elegir.

Estamos demasiado orientados “hacia fuera” buscando la aprobación de los demás y no gastamos el tiempo suficiente en  gustarnos.

            La suficiencia y la seguridad excesiva producen molestias. La inseguridad produce lástima. Por lo general, las personas tendemos a tomar partido por el más débil.

Desde pequeños nos enseñan conductas de autocuidado personal: lavarnos los dientes, bañarnos, cortarnos las uñas, comer, vestirnos. Pero ¿qué hay del autocuidado y de la higiene mental? No se nos enseña a querernos, a gustarnos, a contemplarnos y a confiar en nosotros mismos. Tampoco se enseña a los padres a enseñar.

Resumiendo lo que piensas y sientes acerca de ti mismo es aprendido y almacenado en formas de teorías llamadas autoesquemas y en ellos vemos cuatro aspectos:

  • El autoconcepto: que es lo que piensas de ti mismo.
  • La autoimagen: qué tanto te gustas.
  • La autoestima: como te refuerzas dandote premios.
  • La autoeficacia: qué grado de confianza tienes en ti mismo.
 
 
 
Anita Moorjani ha publicado su libro “Morir para ser yo” en el que relata su sorprendente curación de un cáncer tras tener una ECM (Experiencia Cercana a la Muerte).
Comprendí que solo puedo hallar la verdadera dicha y felicidad si me quiero a mí misma, yendo a mi interior, siguiendo a mi corazón y haciendo lo que me proporciona alegría.
 Descubrí que cuando mi vida parece estar a la deriva y me siento perdida (cosa que todavía me pasa a menudo), lo que ello significa es que he perdido el sentido de mí misma, mi sentido de ser. Significa que no estoy conectada con quien soy verdaderamente y con lo que he venido a hacer aquí. Esto es lo que ha tendido a suceder cuando he dejado de escuchar mi propia voz interior y he delegado mi poder en fuentes externas, como la televisión, los anuncios, los periódicos, las grandes compañías farmacéuticas, mis colegas, las creencias sociales y culturales, y cosas así.
“Debido a mi experiencia, estoy absoluta y poderosamente convencida de que todos tenemos la capacidad de curarnos a nosotros mismos, así como de facilitar la curación de otros. Cuando entramos en contacto con ese lugar infinito que hay en nuestro interior, donde somos todo, entonces la enfermedad ya no puede permanecer en el cuerpo”
Nuestra única obligación es ser siempre fieles a nosotros mismos y permitir que las cosas sucedan”
“Todo ocurre cuando estamos preparados para que ocurra”
Sé que mi única tarea es ser. Mi tarea aquí es ser yo misma, es decir, ser la expresión del amor que soy y ver la perfección en mí misma, en los demás y en el mundo que me rodea mientras sigo viviendo en este plano físico. Y eso es todo lo que cualquiera de nosotros necesita ser”
Fragmentos del epílogo:
La única solución universal que tengo es que te ames a ti mismo incondicionalmente y que no tengas miedo de ser tú mismo”. Esa es la lección más importante que aprendí en mi ECM, y creo sinceramente que, si siempre hubiera sabido esto, para empezar, nunca habría tenido cáncer.
Cuando somos fieles a nosotros mismos, nos convertimos en instrumentos de la verdad en este planeta. Como todos estamos conectados, tocamos las vidas de todos los que nos rodean, que a su vez afectan a las vidas de otros. Así, nuestra única obligación es ser el amor que somos y permitir que nuestras respuestas surjan de nuestro interior de la forma más apropiada para nosotros.
“El amor a uno mismo es el punto de partida del crecimiento de la persona que siente el valor de hacerse responsable de su propia existencia”

Viktor Frankl




Sobre la  tolerancia conmigo mismo

 Me pregunto ¿que pensarán los demás si me dedico a mi mismo?, ¿me dejarán de querer? ¿seré un egoísta? ¿me ocupo bastante de los demás?, ¿cual es el limite de la tolerancia con migo mismo?

Que es ser tolerante con uno mismo:
  • Es ocuparte de ti de tal manera que te sientas bien y, en consecuencia, con mucho que dar a los demás y ganas de hacerlo.
  • Es vivir tu vida para sentirte feliz, en paz y en armonía con tus valores, tus sueños, tus aspiraciones, sin que esto tenga un coste para nadie.
Habilidades para ser tolerante contigo mismo:

  1. La primera tener plena conciencia de ti mismo, es decir de tu cuerpo y de tus emociones y necesidades.
  2. La segunda, atrévete a cuidar de ti mismo, aunque moleste a los demás. Date gustos, distingue entre lo que es beneficioso para ti y lo que es perjudicial.
  3. Cultiva el dialogo a través de la expresión de ti  mismo, es decir, expresar, lo que siento sin juzgar, agredir o criticar al otro.
  4. Crea tu vida de acuerdo con quien eres en lo mas hondo de ti, es decir escúchate para conocerte (es la autoempatía) y intenta realizar tus sueños.
La autoempatía
“Un instante consciente de ti mismo vale más que mil buenas acciones”
Anónimo
 La autoempatía se produce en nosotros cuando volvemos hacia nuestro interior y aceptamos lo que pasa en nosotros y de ahí surgen dos preguntas: ¿como me siento? y ¿a qué aspiro, qué quiero en este momento?
            Si dedicamos un tiempo a conocer nuestros sentimientos y a preguntarnos a qué aspiramos, cuales son nuestras “necesidades”, sabremos qué hacer para satisfacerlas.
La autoempatía es una forma de “egoísmo bueno” en efecto, cuando algo no funciona, si nos tomamos un tiempo para escucharnos, tarde o temprano un “Clic”, empezaremos a ver claro y llegara la tranquilidad. De inmediato, nuestra energía volverá a su estado.
            Es bueno aceptar todos los sentimientos, pues cuando escuchamos por completo una emoción, esta se trasforma, y produce alivio.
            La autoempatía o escucha de tus sentimientos y necesidades es un camino real hacia el amor por los demás y el respeto por ti mismo, pues:
  • me enriquece tanto la atención que  de manera natural voy a volverme hacia los demás.
  • Lo que he escuchado y comprendido en mi, podré escucharlo y aceptarlo en los demás.
  • Lo que no he aceptado en mi, corro el riesgo de proyectarlo en los demás.
  • Si no me ocupo bien de mi, ¡tarde o temprano me ira mal!
 
Muy importante para una buena salud:
“Observa tres veces al día tus sensaciones físicas, tus sentimientos y tus necesidades.”
 
Atrévete a cuidar bien de ti mismo, aunque moleste a los demás
 
            Dedica momentos a encontrarte  contigo mismo, momentos de interioridad y de soledad.
            Curar las heridas de la infancia. Cada ser humano, sea consciente o no, vive experiencias difíciles o traumáticas.
            Recuerda que cuando aceptamos por completo un dolor, este se trasforma, mientras que aquello a lo que oponemos resistencia persiste.
Date caprichos, sal, vive, relájate con los amigos, juega.  Si lo haces empezaras a notar algunos signos de que lo estás haciendo  bien:
  • Entusiasmo.
  • Dinamismo.
  • Paz interior.
  • Creatividad.
  • Energía vital.
No olvides que tú eres tu mejor amigo.

Cuando me amé de verdad

 

Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y, entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre… autoestima.
Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es… autenticidad.
Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama… madurez.
Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es… respeto.

Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama… amor hacia uno mismo.
Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que eso es… simplicidad.
Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la… humildad.
Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama… plenitud.
Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. Y esto es… saber vivir!
No debemos tener miedo de cuestionarnos… Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.
Charles Chaplin
 
Bibliografía:
RISO. Walter. Aprendiendo a quererse a si mismo. ED. Grupo Norma.
MOORJANI. Anita. Morir para ser yo
VAN STAPPEN Ane. Cuaderno de ejercicios para ser tolerante con uno mismo.
 ED. Terapias Verdes.


lunes, 10 de marzo de 2014

La gratitud en nuestra mejora de calidad de vida



¡Gracias a todos los que leéis este blog! 

Hace tiempo que quería opinar sobre el  valor de la gratitud, pues considero que, una vez superada la media vida, sería  una necesidad convertida en satisfacción trasmitir mi agradecimiento a todas las personas que compartieron conmigo buenos y malos momentos. También me gustaría  compartir  información de otras personas poniéndola a vuestra disposición  para que la empleéis como creáis conveniente. Os doy las gracias porque con vuestro trabajo podéis contribuir a difundir  momentos de alegría a la gente próxima a vosotros.

La gratitud, el amor,  la generosidad, la amabilidad y la empatía a parte de estar correlacionadas son valores que nos pueden poner en camino hacia el logro de la felicidad.

Es importante preguntarse: ¿he dicho “GRACIAS” suficientes veces hoy?, porque el que lo escucha se siente  bien y al que lo dice, le gusta sentirse reconocido ya que acrecienta también su autoestima. Así que  utilizar palabras como “Gracias”, “Te lo agradezco” etc… deben empezar a ser  importantes en nuestro vocabulario.

Para algunas personas es muy fácil dar las “Gracias” por los pequeños servicios cotidianos que recibimos: el desayuno, la ropa limpia, los compañeros de oficina. Pero tenemos que pensar que la gratitud no significa devolver el favor, ser agradecido no es pagar una deuda, “Es reconocer la generosidad ajena”.

A lo largo del tiempo hemos sido influenciados o marcados por personas que nos han acompañado desde el principio de nuestra vida, otras  aparecieron después  y han estado acompañándonos en nuestro desarrollo y han participado en nuestro aprendizaje.

Sería el momento de plantearnos ¿Qué nos aporta la gratitud?, ¿Cómo influye en nuestras relaciones? Y ¿Cuáles son las consecuencias de ser agradecido?

Puedes sentirte agradecido muchas veces al día por las pequeñas cosas que suceden como   por ejemplo, si te gustan las plantas y tienes alguna en casa puedes agradecer lo hermosas  y la alegría que desprenden cuando florecen.

También puedes expresar gratitud a los demás, no solo por hacer favores, sino porque son parte de tu vida.

Expresar gratitud no tiene nada que ver  con las creencias sean del tipo que sean, podemos estar agradecidos a la vida, al mundo…
 

Me gusta la definición de gratitud que da Yves-Alexandre Thalmann “Sentir gratitud hacia alguien o algo es un movimiento hacia el exterior de nosotros, que nos lleva hacia los demás y el mundo; una ola que nos sumerge al tiempo que nos apacigua; un calor que irradia desde nuestro corazón; una impresión benéfica de que las cosas son exactamente como deberían de ser.”
 
Píldoras sobre la gratitud
 
 “Tan solo hay un pecado, del cual surgen los demás… es la ingratitud. Solo hay una virtud: la gratitud. El niño de pecho la celebra durmiendo tras haber mamado el pecho materno, y el girasol, orientando su flor hacia la luz.”
Ernst Jünger
“Sentir gratitud y no expresarla es como envolver un regalo y no darlo”
William Arthur Ward
 “Todo nuestro descontento por aquello de lo que carecemos procede de nuestra falta de gratitud por lo que tenemos”.
Daniel Defoe
“El agradecimiento es la memoria del corazón”
Lao Tsé
Expresar gratitud es la mejor de todas las estrategias para alcanzar la felicidad”
Soja Lyubomirky
“El mejor medio para hacer buenos a los niños es hacerlos felices”
Oscar Wilde
“Agradece  a la llama su luz, pero no olvides el pie del candil que, paciente, la sostiene.”
Rabindranath Tagore



Algunas cosas que se pueden hacer

  • Cartas de agradecimiento. A todas las personas por las que te sientas agradecidas por algo.
  • Diario de satisfacciones. Donde expresaras gratitud hacia ti misma. Apuntar algunas cosas para hacer diariamente y sentirse agradecidos por ellas.
Desde la Psicología

Watking y compañeros, pidieron a unos participantes; en unos experimentos que realizaron;  probar una serie de ejercicios de gratitud diferentes, tales como pensar en una persona viva por quien sintieran gratitud, escribir sobre alguien de quien se sintieran  agradecidos o escribir una carta para entregarla a una persona por la que se sintiera gratitud. Más tarde se pidió a los participantes del grupo de control que describieran  su estado emocional. Los participantes que habían realizado un ejercicio de gratitud mostraron aumentos en sus experiencias de emoción positiva inmediatamente después del ejercicio, y este efecto fue mayor para los participantes a los que se les pidió pensar en una persona de la que estaban agradecidos. Los participantes que tenían personalidades agradecidas desde un primer momento, mostraron un mayor benéfico de estos ejercicios de gratitud.
Desde el punto de vista de la Psicoterapia Cognitiva  os dejo un trabajo bastante interesante sobre la gratitud:

http://www.palermo.edu/cienciassociales/publicaciones/pdf/Psico11/11Psico_01.pdf
 
 
 
 
Algunas reflexiones
 
Quiero compartir dos reflexiones de dos buenas amigas:
  Mi amiga Rosa:
El regalo de decir “Gracias por ser tú”
“Todos nosotros tenemos personas en nuestra vida que nos importan, unas mucho,  otras menos  y otras quizá pasan más desapercibidas. Parece que es lo normal tener a nuestro alrededor la pareja,  nuestros padres, hijos, amigos, compañeros de trabajo, conocidos, vecinos como si fueran a vivir eternamente.  Quizá no nos paramos a pensar y sentir que ELLOS son vitales para que se actualice nuestra capacidad de amar.
Los días nacen y mueren con un  sinfín de actividades y movimientos. Parece que todos vamos bajo la consigna de  ¡¡rápido, rápido, rápido!! Desde la mañana a la noche nuestra vida se desgrana  en el hacer, el pensar, el sentir, actividad frenética que nos saca del presente, del aquí y ahora.  No  nos damos cuenta del gran valor que representan los otros en actualizar nuestro potencial  de amar, de experimentar, de gozar y de compartir.
La  oportunidad de expresar y sentir amor se presenta justamente a través de la convivencia  con los más cercanos. Es la alegría de recibir,  la alegría de dar.
¿Qué pasaría en nuestro mundo si todos optáramos por vivir desde la valoración y gratitud conscientes?
¿Qué pasa en nuestro corazón, nuestra energía amatoria, cuando nos paramos, en silencio, dando espacio a la singularidad del otro, esa persona que está en nuestra vida?
¿Qué ocurre cuando le decimos al otro “Gracias por ser tú”, es decir, gracias por existir, por ser como eres, por aportar al mundo tu singularidad, tu gracia, tu talento, tu forma especial de hacer, hablar y sentir.
Gracias por compartir conmigo tu vida, tus palabras o tus silencios. Gracias por hacerme reír, por decirme esas tonterías que provocan mi  alegría   Gracias por decirme aquellas cosas de mí que me cuesta aceptar. Gracias por tu apoyo, gracias por la paciencia que despliegas  esos días en que ni yo misma me aguanto. Gracias por pasar por alto mis torpezas y mi espesura mental. Gracias por poner buen humor en esos días en que todo parece salirme mal.
Gracias por quererme tal como soy, sin querer ni pretender que sea diferente. Porque cuando tu haces eso, algo en mí se abre, se ablanda, y siento que el mundo es amable.”
Comparto su Blog: http://www.educar-hoy.es/
 
 
 
Mi amiga Emy:
 
Mi palabra mágica. ¡GRACIAS!
Sentida desde el corazón y con una sonrisa, es una caricia en la distancia, puede parar una regañina y alargar el tiempo de un abrazo.
 Evocando el valor de todo lo sencillo, de lo cual me declaro defensora, creo que practicar la gratitud, es la mejor inversión en estos momentos. (Gracias; producto de muy bajo coste con alto rendimiento).
Creo, que agradece el que sabe recibir.
Cada día, agradezco a Dios, porque de Él recibo la magia que doy.
Desde el corazón...   GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS!!!
Todas las fotos del articulo, son creaciones suyas… ¡GRACIAS EMY!

 
Que opinan algunos profesionales
 
La gratitud es muchas cosas para muchas personas. Es asombro,  es agradecimiento, es mirar  el lado bueno de un contratiempo, es comprender la abundancia, es agradecer a alguien  en tu vida, es dar gracias a Dios, es literalmente dar las gracias por lo que tienes. Es disfrutar, es no dar nada por sentado, es afrontar, es centrarse en el presente. La gratitud es un antídoto contra las emociones negativas, un neutralizador de la envidia, la avaricia, la hostilidad, la preocupación y la irritación.    Sin embargo, la persona media probablemente asocia la gratitud con dar  las gracias por un regalo o por algo que ha recibido.
Robert Emmons, la define como “Un sentimiento de asombro, agradecimiento y apreciación por la vida”. La práctica de la gratitud supone centrarse en el presente: en apreciar tu vida como es hoy y lo que le ha hecho así.
En algunos estudios experimentales que piden muestras de gratitud a personas desprevenidas y  a continuación, registran las consecuencias.
En el primero los participantes que tuvieron que manifestar gratitud tendieron a sentirse más optimistas y más satisfechos con su vida.
Otros estudios han demostrado que los días que las personas se esfuerzan por  expresar su gratitud  experimentan más emociones positivas (Es decir, sentimientos como interés, entusiasmo, alegría y orgullo), y es más probable que digan que han ayudado a alguien, que se sientan conectados con los demás, y hasta que duerman bien durante más horas.
Ocho maneras  en que la gratitud aumenta la felicidad
 
  1. En primer lugar, pensar con gratitud  ayuda a saborear las experiencias  positivas de la vida.
  2.  En segundo lugar, expresar gratitud refuerza la autoestima y el amor propio.
  3. En tercer lugar, la gratitud nos ayuda a afrontar el estrés y el trauma.
  4. En cuarto lugar, la expresión de la gratitud estimula el comportamiento moral.
  5. En quinto lugar, la gratitud puede ayudar a establecer vínculos sociales a fortalecer las relaciones existentes y a preocuparse de las nuevas.
  6. En sexto lugar, expresar gratitud tiende a inhibir las comparaciones envidiosas con los demás.
  7. En séptimo lugar, practicar la gratitud es incompatible con emociones negativas, y de hecho puede reducir o evitar sentimientos como la rabia, la amargura y la codicia. Un psiquiatra decía que la gratitud… disuelve los sentimientos negativos: la rabia y los celos se funden en su abrazo, y el miedo y la actitud defensiva se encogen.
  8. En octavo lugar, aunque no el menos importante, la gratitud nos ayuda a frustrar la adaptación hedonista.



 
Mi agradecimiento
 
            Tengo  tanto que agradecer que todos los días mi pensamiento y mi voz se dirigen hacia muchas personas y situaciones,  pero no quiero concretar pues sería hacer el artículo muy largo, sin embargo si me gustaría   generalizar en algunos casos.
Deseo dar las gracias desde el momento que me levanto al que me acuesto por esas cosas tan bonitas e interesantes que ocurren alrededor de mí.
Gracias a todos mis amigos
También quiero expresar mi agradecimiento  a mi familia y a todas las personas cercanas y a aquellas que comparten conmigo parte de mi tiempo.
            Siempre estaré en deuda con todos los lectores de mi blog,  ¡GRACIAS! Por aprender juntos.
Quiero dar un montón de gracias a todos mis alumnos mayores por compartir conmigo buenos momentos, me siento compensado con su asistencia a mis talleres ver como esa fragilidad, que se hace más visible en los mayores nos demuestra que todos necesitamos y nos enriquecemos mutuamente.
Me siento orgulloso de compartir. Cada día que pasa veo como mi tiempo se va haciendo más valioso, pues compruebo con suma satisfacción  como ellos lo saben valorar.
Trabajo con personas que han disfrutado de una vida larga, unas veces más afortunada otras más complicada y difícil y de ese proceso, nace la sabiduría que ellos comparten y nosotros aprendemos.
Debemos ser agradecidos a esas personas  que en el pasado crearon nuestro presente y nosotros junto con lo que construyan los que vienen detrás nuestra, será el futuro de nuestro bienestar.
Leí en algún sitio que “Las personas mayores son un  mundo virgen sin explotar, un mundo del cual antes o después cada uno de nosotros pasaremos a formar parte.”
Debemos aprovechar el patrimonio de nuestros mayores, y para preservar ese patrimonio es condición indispensable que exista una trasmisión oral desde las personas mayores a sus descendientes y así sucesivamente.
 
 
 
La gratitud desde la música
 
Quiero compartir, una serie de videos de música, donde  mujeres con sentido común y una gran carga de humildad y lucha por los derechos humanos  escribieron y cantaron una de las canciones más bellas sobre la gratitud. La letra de la canción es la misma, pero  la voz  y el alma ponen su particular visión en cada una de ellas.
http://www.youtube.com/watch?v=rMuTXcf3-6A (Joan Báez y Mercedes Sosa)
 
Videos:

 
Bibliografía:
 
DEMARTINI. John. El efecto Gratitud. ED. Urano
THALMAN.Yves-Alexandre. Cuaderno de ejercicios de gratitud (2012). ED. Urano.