lunes, 11 de diciembre de 2017

NIÑOS EMOCIONALMENTE FELICES


En este nuevo post del mes de Diciembre quiero presentaros el libro escrito por Lorena, una compañera que está cursando conmigo "El Experto Universitario en Psicología Positiva". Hace poco que nos conocemos. Trabajamos con poblaciones distintas: yo con adultos y mayores, ella con niños; pero nuestros deseos son los mismos: aprender y trasmitir esos conocimientos, para hacer que estas personas sean más felices.
Así que le cedo el espacio para que se presente y nos hable de su libro:
 
Soy:
Lorena Rodríguez, Técnica Superior en Actividades Físicas y Deportivas, Maestra con Especialidad en Educación Infantil, Coach y Experta Universitaria en Comunicación y PNL. Actualmente, continúo mi formación en Psicología.
Nací en Soria el 8 de octubre de 1983, viviendo mi primera infancia aquí. En el año 1989 viaje a Buenos Aires, exactamente a Tigre, donde vivieron mis abuelos paternos que eran naturales de Betanzos (A Coruña). Posteriormente residí en Luján, donde crecí, jugué y estudié, pasando mi niñez y adolescencia.
En el 2004 regresé a Soria donde seguí con mis estudios superiores en la Facultad de Educación de la Universidad de Valladolid. 
Hoy en día, mí trabajo en el aula, y el sentir de los alumnos, es el motor de mis emociones..
Sobre mi libro:


Buenos días:

Me dirijo a vosotros, ya que deseo compartir con amigos, 

compañeros y lectores mi libro NIÑOS EMOCIONALMENTE FELICES…





Pequeña reseña:

Los primeros años de vida del niño son cruciales para su desarrollo 

y bienestar emocional, ya que en este periodo son capaces de 

identificar, experimentar y expresar sus propias emociones. No 

olvidemos que además de sentir las emociones durante el 

embarazo, un niño recién nacido se hace presente por su llanto y 

posee una parte ínfima de las capacidades que llegará a adquirir 

con el paso de los años.

El objetivo no es crear súper niños, sino niños emocionalmente 

felices, desarrollando estas capacidades potenciales, y teniendo

 en cuenta los factores afectivo-emocionales poniéndolos a su 

alcance para que puedan decidir como utilizarlas con total 

normalidad.

En este libro los padres y madres pueden encontrar un punto de 

partida  para entender qué son las emociones y su 

importancia en el desarrollo, crecimiento y maduración de 

sus hijos.

Como agentes activos en la educación, y en el desarrollo integral 

de los niños y niñas os invito a la reflexión personal, tomando 

conciencia de la importancia de vuestras propias emociones y de 

las del propio niño.

Las emociones no son buenas ni malas, simplemente son, están

 ahí... conociéndolas y aceptándolas  mucho mejor estará nuestro corazón.

El libro, más información y blog están a vuestra disposición en

www.niñosfelices.es


"LORENA RODRIGUEZ"

Saludos atentamente y muchísimas 

 

gracias ante todo.

Lorena Rodríguez





lunes, 30 de octubre de 2017

IKIGAI



Es importante, para tener una vida larga y feliz, encontrar y querer una razón de ser, que nos mantenga siempre ocupados, lo que nos llevara a momentos de felicidad.
El Ikigai, se traduce como aquello que te hace levantarte con una gran ilusión cada día, disfrutando de ello y siendo consciente de que es por lo que vale la pea vivir.
El término Japonés Ikigai, reúne etimológicamente las palabras "ikiru" (vivir) y "Kai" (la materialización de lo que uno espera). Si las juntamos, nos dicen que es "tener un propósito para vivir".
Otra visión: "Iki" por "vida" y "gai" por "motivo, sentido, resultado, valor, merece la pena".
Describe la sensación de saber cuál es el sentido de la propia vida y en consecuencia, la seguridad de que tu existencia merece la pena. El descubrimiento del ikigai aporta sentido y felicidad. Un alto nivel de ikigai no sólo conduce a una experiencia más plena, sino que alarga la vida.
¿Por qué estoy aquí? ¿Cuál es mi misión en la vida? ¿Qué me hace feliz?
Todos nos hacemos estas preguntas, pero el Ikigai es esa fuerza vital interior que es la respuesta a todas las dudas existenciales.
Déjate seducir por la extraña sensación de lo que amas. No te desviará del camino.
RUMI
Quien no encuentra sentido a su existencia tampoco sabe para qué vive, ni entiende por qué debe bregar con cada nuevo día; y, en consecuencia, necesariamente tiene menos energía y ganas de vivir, en comparación con el que sabe reconocer el sentido de su vida y procura hacer cosas que le brinden plenitud y le deparen dicha alegría.
Cada persona siente en el fondo de su corazón el anhelo de una vida llena de sentido. Este anhelo es suficiente para que seamos buscadores y descubridores de sentido durante toda la vida.
ELISABETH LUKAS
El principio japonés del ikigai puede ayudarnos de forma sorprendente a encontrar un sentido a nuestra vida diaria. Sólo hay que descubrirlo, ya que cada uno de nosotros tiene su ikigai.
  Las 10 claves para vivir tu ikigai con éxito, (del libro de Héctor García y Francesc Miralles "IKIGAI" )


Para vivir más seguramente es necesario vivir mejor, ser más felices. Aquí tienes pautas, pasos, consejos inspirados en los centenarios japoneses.
1. Mantente siempre activo, nunca te retires
Quien abandona las cosas que ama y sabe hacer, pierde el sentido de su vida. Por eso, incluso después de haber terminado la vida laboral "oficial" es importante seguir haciendo cosas de valor, avanzando, aportando belleza o utilidad a los demás, ayudando y dando forma a nuestro pequeño mundo.
      1. 2. Tómatelo con calma

Las prisas son inversamente proporcionales a la calidad de vida. Como dice un viejo proverbio: "Caminando despacio se llega lejos". Cuando dejamos atrás las urgencias, el tiempo y la vida adquieren un nuevo significado.
      1. 3. No comas hasta llenarte

También en la alimentación para una vida larga "menos es más". Según la ley del 80%, para preservar la salud mucho tiempo, en lugar de atiborrarse hay que comer un poco menos del hambre que tenemos.
      1. 4. Rodéate de buenos amigos

Son el mejor elixir para disolver las preocupaciones: con una buena charla, contar y escuchar anécdotas que aligeren la existencia, pedir consejo, divertirnos juntos, compartir, soñar… En suma, vivir.
      1. 5. Ponte en forma para tu cumpleaños

El agua que se mueve, fluye fresca y no se estanca. Del mismo modo, tu vehículo para la vida necesita un poco de mantenimiento diario para que pueda durar muchos años. Además, el ejercicio segrega las hormonas de la felicidad.
      1. 6. Sonríe

Una actitud afable hace amigos y relaja a la propia persona. Está bien darse cuenta de las cosas que están mal, pero no hay que olvidar el privilegio de estar aquí y ahora en este mundo lleno de posibilidades.
      1. 7. Reconecta con la Naturaleza

Necesitamos regularmente volver a ella para cargar las pilas del alma. Aunque la mayoría de los seres humanos vivan en ciudades, estamos hechos para fundirnos con la Naturaleza.
      1. 8. Da las gracias

A tus antepasados, a la Naturaleza que te provee de aire y alimento, a tus compañeros de vida, a todo lo que ilumina tu día a día y te hace sentir dichoso de estar vivo. Dedica un momento del día a dar las gracias y aumentarás tu caudal de felicidad.
      1. 9. Vive el momento

Deja de lamentarte por el pasado y de temer el futuro. Todo lo que tienes es el día de hoy. Dale el mejor uso posible para que merezca ser recordado.
      1. 10. Sigue tu ikigai

Dentro de ti hay una pasión, un talento único que da sentido a tus días y te empuja a dar lo mejor de ti mismo hasta el fin. Si no lo has encontrado aún, como decía Viktor Frankl, tu próxima misión será encontrarlo.

El ikigai engloba:
  • El sentido de la vida.
  • Aquello por lo que merece la pena vivir.
  • Aquello por lo que merece la pena levantarse por las mañanas.
  • La felicidad de hacer cosas que nos complacen
  • La realización personal y la motivación.
  • La sensación de estar vivo.
  • La razón de existir.
  • La alegría y el objetivo vital.


Pero el ikigai es un concepto amplio que puede englobar también las actividades concretas, las circunstancias vitales, las relaciones interpersonales, las ideas o intereses profundos, así como los sueños y objetivos. Se puede decir que en el ikigai personal intervienen cuatro grades factores que son:
  • Las cosas que nos gusta hacer.
  • Nuestras fortalezas o lo que hacemos bien.
  • Las cosas por las que nos pagan; nos podrían pagar, o por las que recibiríamos una contraprestación por parte de otros.
  • Las cosas que el mundo necesita.
El ikigai también se halla en las pequeñas cosas, en apariencia insignificantes, que a menudo pasan desapercibidas. Así, cualquier persona puede encuentran su Ikigai en la contemplación del amanecer, en el hecho de reunirse con sus amigos, en dedicar un rato a la lectura, en sumergirse en otros mundos, en ejercitar la atención consciente, en estar presente para su familia, en dar largos paseos con su perro, en aprender otro idioma, en expresar su creatividad en un curso de pintura, etc. La suma de las pequeñas alegrías cotidianas da como resultado una vida más plena.


Lo verdaderamente importante es saber si puedes decir "sí" de corazón a aquello que te propones.
JOSEPH CAMPBELL
La búsqueda de nuestro tesoro no termina nunca y se recomienda sopesar de vez en cuando qué aspectos de nuestro ikigai perduran y cuáles de ellos requieren una actualización para que encajen con una nueva situación vital o un cambio de postura interna.
Hay un lugar en nuestro planeta donde los ancianos son más viejos que en ninguna otra parte. Es decir un sitio pequeño que concentra el mayor número de ancianos centenarios de la población mundial.
A estos mayores la idea de dejar de trabajar o de retirarse es algo que no se les pasa por la cabeza. Saben que sus ocupaciones merecen la pena y ven un sentido en sus quehaceres, tienen el ímpetu necesario para afrontar cada día con renovadas energías, y de buen ánimo, por muchos años que tengan.
Curiosonamente no hay palabra en japonés que signifique jubilarse, con el significado exacto de "retirarse para siempre", como tenemos en Occidente. Para ellos tener un propósito vital es muy importante y lo realizan mientras su salud se lo permita.
Nos dice Héctor García y Francesc Miralles en su libro Ikigai,:
el 3 de Abril de 1993, la federación de Clubes de Ancianos de la Aldea Ogimi, hace una declaración que dice lo siguiente:


A los 80 soy todavía un niño,
Cuando vengas a buscarme a los 90,
Olvídate de mí y espérame hasta que cumpla los 100.
Cuantos más viejos, más fuertes,
Y nada de dejar que nuestros hijos nos mimen.
Si quieres larga vida y salud, eres bienvenido a nuestra aldea,
Donde recibirás las bendiciones de la naturaleza y descubriremos juntos los secretos de la longevidad.

La importancia que tiene la comunidad
El Ikigai también está muy vinculado al sentimiento que tienen estas personas de pertenecer a la comunidad. Las personas forman parte de un grupo durante varias décadas y siempre pueden confiar en él. Todos se preocupan de cultivar los lazos sociales en su vida cotidiana y se apoyan unos a otros. Por eso cada individuo tiene conciencia de su propia responsabilidad ante sí mismo y ante la comunidad. El objetivo es socorrer a quien lo necesite hasta que esté en condiciones, a su, vez de prestar su apoyo a otra persona.
Todo aquel que cultiva unas relaciones sociales estables, y brinda su apoyo a otros cuando necesita ayuda, gana por partida doble. Por un lado, estará mejor pertrechado para hacer frente a cualquier problema de índole personal porque podría confiar en el respaldo de la comunidad; y por el otro, favorecerá que su Ikigai perdure.


Del libro de Bettina Lemke, "Encuentra tu ikigai"
Respuestas que dieron algunas personas cuando se le preguntoó ¿Qué da sentido a tu vida?:

  • Ver con gran esperanza el potencial de cada nuevo día.
  • Mis amigos y mi familia.
  • La compañía de otras personas.
  • Comer bien.
  • Hacer deporte.
  • Ser una buena persona y hacer aquello que me hace feliz.
  • Construir un refugio para un pequeño erizo que he encontrado en mi jardín, y que así pueda resistir el próximo invierno.
  • Las personas, los animales y las plantas, y también el planeta.
  • Tocar música con mis amigos y actuar en salas molonas. Crear algo nuevo para lograr un mundo mejor.
  • Ver crecer a mis hijos día a día.
  • El amor hacia mi compañero o compañera.
  • Dedicarme a lo que me entusiasma.
  • La posibilidad de encontrar ideas nuevas.
  • Reír en compañía.
  • Ayudar a otros a encontrar el sentido de su vida.
  • Mi violonchelo.
  • Hacer un voluntariado en una organización humanitaria. Esto llena de sentido mi vida cada día.
  • Profundizar en la compasión y la gratitud y trasmitir mi experiencia a otras personas.
  • La meditación de la primera hora de la mañana, pues se ha convertido en un pilar firme para todo lo demás.
  • Viajar a otros países y conocer otras culturas.
  • Mi perro Sam es mi compañero más fiel y mi mejor amigo.
  • La sonrisa de los niños que cuido en la guardería.
  • El trabajo en el huerto.
  • Soy profesora en un instituto. El trabajo con mis alumnos me aporta plenitud una y otra vez.
  • Aprender a confiar en mí mismo.
  • Fijar mis propias metas y tratar de conseguirlas.
  • Expresar mi creatividad.
  • En este momento mi ikigai es tomarme un periodo sabático de tres meses para hacer el Camino de Santiago.


BIBLIOGRAFIA:
García ECTOR Y Francesc MIRALLES: ikigai, los secretos de Japón para una vida larga y feliz. (2016). ED. Urano
García ECTOR Y Francesc MIRALLES: el método IKIGAI, despierta tu verdadera pasión y cumple tus propósitos vitales. (2017). ED. Aguilar
Bettina LEMKE: ENCUENTRA TU IKIGAI, el libro practico. (2017). ED. Urano.




martes, 26 de septiembre de 2017

El cómo y el con quién "de mi" jubilación lo decido Yo


  (Parte 2)


Dos generaciones que confluyen, dos generaciones que conviven:

Una, la generación de la resignación, la que ahora es mayor, la que nos ha cuidado, guiado y educado. Donde la gran mayoría son dependientes tanto de sus familias como del estado. Una generación basada en el silencio, invisibles para una sociedad que sólo piensa en subsistir tratando de superar todos los problemas que se le van presentando en estos tiempos de crisis.

La otra, y en la que me incluyo, una generación inconformista, una generación inquieta, nacida en los años 50, donde la mayoría de sus miembros supera ya los 50 y va camino de la jubilación.

Las dos conviven, pero la segunda tiene un compromiso moral con la primera y es el de favorecerles en todo lo que puedan.

Todos los que trabajamos en este ámbito, (pedagogos, psicólogos, geriatras, educadores), debemos reflexionar en un nuevo modelo de envejecer, debemos poner todos nuestros conocimientos y experiencias en ello tanto a nivel corporal, intelectual, social, solidario y de esparcimiento.

La generación de la resignación:

Como resultado de la crisis que sufrimos, muchos ayuntamientos están recortando partidas presupuestarias y han visto que una de ellas, y que tiene poca repercusión informativa, es la formación sociocultural en adultos y mayores.
En estos dos años, muchos de los profesionales que trabajamos con estos colectivos hemos visto como se van eliminado talleres y cursos, como los centros se van quedando vacíos y como a muchas de estas personas se les cierra una puerta de comunicación.
¿Qué va a pasar con las personas que venían a convivir y compartir sus ilusiones, sus desilusiones y sus ganas de ser escuchadas?

Si hacemos una reflexión sobre este colectivo, la gran mayoría al jubilarse o enviudar presentan problemas de soledad y aislamiento, no cuentan con motivaciones que favorezcan su calidad de vida; al contrario, cuando van envejeciendo van perdiendo las redes sociales con las que contaban (familia, amigos, compañeros de trabajo...) y, por lo tanto, pueden sufrir aislamiento social e incluso convertirse en un colectivo en riesgo de exclusión social.

Son personas con estudios primarios, nivel económico medio-bajo, carecen de apoyo social y vivir resignados les lleva a un sentimiento de fracaso, a encontrarse con una sensación de vida inacabada, que no han hecho todo aquello que habían soñado.

Es en este ámbito donde las instituciones y los profesionales debemos empezar a plantearnos objetivos y retos, tratando de prevenir el aislamiento y fomentar el asociacionismo y la participación social. Ellos por su parte nos los ponen fácil, pues en sus logros está la búsqueda de compañía, cariño y amistad.

Debemos crear expectativas y entusiasmo, haciendo que participen. Pero para lograrlo, deben ser los órganos competentes los que favorezcan esto, y, como dije en un principio, se tiende a todo lo contrario, encontrándonos con muchas ganas por parte de esta población pero cerrándose muchas puertas por parte de la administración. En medio están los formadores. Para muchos de los cuales su única fuente de ingresos ha sido la impartición de programas para mayores y ahora se encuentran con que tienen que abandonar estos colectivos para poder vivir.

Como profesionales debemos:

Concienciar a las instituciones para que se respete el derecho del mayor a la educación permanente.

Desarrollar cursos de carácter formativo que proporcionen a los mayores conocimientos, habilidades y fortalezas que les posibiliten, una manera de envejecer positiva y saludable.

Acciones dirigidas a un mantenimiento psicofísico, potenciando su actividad física y mental (senderismo, natación, expresión corporal, entrenamiento de la memoria, desarrollo de habilidades psicoemocionales: “autoestima, prevenir la ansiedad, meditación”, yoga, etc).

Participación social e integracion en las labores de la comunidad: intercambio generacional, participaciones de voluntariado (protección civil, medio ambiente, apoyo a otras personas, etc).

Desarrollar las capacidades de aprendizaje basandonos en actividades de tipo cultural-educativas (acercarlos a las nuevas tecnologías, formación permanente y una serie de programas culturales).

La importancia también de su ocio para que obtengan un mayor disfrute y satisfacción vital.

Siempre con un objetivo fundamental: una mejor calidad de vida. Debemos aportar algunos elementos para colaborar en un envejecer activo, creativo y feliz, en oposición al envejecimiento como sinónimo de enfermedad. 
Sabemos que fruto de los avances de las ciencias y la tecnología ha aumentado la esperanza de vida de las actuales generaciones de mayores se ha extendido.
Los mayores se encuentran con disponibilidad de tiempo libre, con su cuerpo y mente potencialmente dispuestos para la actividad y con motivación para seguir haciendo cosas importantes.

Vamos a buscar soluciones y compromisos, tanto las instituciones como las personas que estamos trabajando con ellos a poner de nuestra parte todo lo que sea beneficioso y convertirlo en un objetivo de máxima prioridad. También debemos sensibilizar a la sociedad, en general, para que facilite todas las vías positivas para el desarrollo de la libertad en las personas de edad, y superar todos los estereotipos y obstáculos que están limitando dicho desarrollo.
Señala el profesor Millán Arroyo (1999:9):

Feliz el mayor que ve acrecentarse en el sentido del humor, de la ternura, la sensibilidad ante la naturaleza y la belleza y mantiene en alza la curiosidad, el afán de aprender, de experimentar de vivir.”

Este debe ser nuestro objetivo, provocar esto en nuestros cursos, lograr que los adultos y mayores que participan, una vez finalizado, salga con esta ilusión. esto provocaría nuestra satisfacción y confianza en una tarea bien realizada.

Reflexión:

No quiero ser una persona dependiente. Debemos dejar que las nuevas generaciones ocupen su lugar y hacerles comprender que no vamos ni queremos ser una carga para ellos. 

Entre envejecer en casa, con una vejez que se presenta difícil, o la de que sólo me planteen como alternativa la residencia, tan temida para muchos, está el compartir con quien quiera o como yo quiera mi tiempo, mi vejez; quiero empezar desde ahora mismo e ir marcando mis tiempos y mis ideas sobre lo que deseo y juntarme con quien piensa igual o parecido a mí.

Quiero buscar maneras, acuerdos donde un grupo de personas creen vínculos y, con el tiempo, estén capacitadas a compartir unas normas de vida, de convivencias, para hacer más llevaderas las actividades diarias. Es decir, crear un entorno que sea amigable y comprometido.

Creo en el grupo, en la fuerza que tiene, en la ayuda emocional que puede provocar para que las personas permanezcan activas realizando las actividades con las que se encuentren a gusto. Donde se promueva una convivencia de respeto y buenas normas. Donde se participe de manera activa, crítica. Donde abunde una buena comunicación, basada en la empatía, donde tengamos la libertad de ser asertivos.

Debemos llegar a convivir en comunidades donde la ética de unión debería ser el respeto y la solidaridad. Comunidades donde seamos activos y donde todos participen, donde se excluya todo tipo de manipulación animando a todos los miembros del grupo a que sean protagonistas. Donde los ritmos los ponga cada uno.

Pertenecer a un grupo y participar en su actividad llevará a que surjan inquietudes y necesidades que les motivará para el buen desarrollo de sus tareas. Esto provocará que el grupo llegue a un compromiso colectivo que hará mejorar las situaciones personales y sociales de cada uno de sus miembros creando una especie de contrato de solidaridad entre todos.

Para los formadores: se nos presenta una nueva visión del concepto de formación continua:
  1. Preparase.
  2. Anticiparse.

Empezando desde la jubilación y preparando a las personas en habilidades y fortalezas, tanto psicoemocionales, como de dinámicas y técnicas de grupos, habilidades sociales, (Comunicación, asertividad, empatía, resolución de conflictos.) Que se preparen para llevar una mejor convivencia con las personas con las que van a compartir una gran parte de su vida.

Para las instituciones: que faciliten y pongan los medios para que se lleve acabo el proyecto. Rosario Limón: nos hace una enumeración de espacios educativos dirigidos al mayor y que se puede aprovechar para darle difusión:

  • Cursos de preparación a la jubilación.
  • Centros de mayores.
  • Centros de día.
  • Centros residenciales.
  • Centros sanitarios.
  • Centros cívicos.
  • Programas de ayuda a domicilio.
  • Aulas de la tercera edad, universidades de mayores, universidades populares.
  • Casas de cultura.
  • Escuelas de adultos.
  • Programas de vacaciones (programa de animación socio-cultural).
  • Programas de balnearios.
  • Voluntariado (formación de voluntarios).
  • Medios de comunicación: programas de radio y televisión….

 
Deciros que hay dos grandes fortalezas que forman parte de nuestra vida: la primera, y que ya he tratado, es el sentido del humor y su repercusión en la calidad de vida en los mayores. La otra, la que se trabaja en este artículo, es la fuerza y el sentido que da a nuestra vida “EL GRUPO”

 
La jubilación:

Cuando menos lo esperamos, la vida nos coloca delante un desafío que pone a prueba nuestro coraje y nuestra voluntad de cambio.”
PAULO COELHO

Una persona llega a la jubilación sin estar preparado para lo que le pueda venir. Algunos ni siquiera pensaron en la jubilación. Esto no quiere decir que los jubilados estén cerrados a nuevas experiencias educativas, pero aquí, como en otros ámbitos de la vida, la información debe preceder a la formación.
La información más urgente es hacer saber a los jubilados que pueden hacer mucho por su bienestar físico, social y psicológico. Después vendrá el momento de aportarles los conocimientos, las habilidades, experiencias e instrumentos que necesitan para conseguir ese bienestar.
Es aquí donde tenemos que empezar a pensar en cómo queremos vivir, en lo que deseamos hacer con nuestra vida, somos nosotros los que tomamos las decisiones y partir de aquí, y con “La formación” adecuada, trabajar estas cuestiones. Podremos conocer a personas con las mismas inquietudes que nosotros y valorar la conveniencia de formar grupo en esas vivencias que nos agraden.

Formación para la jubilación:

Objetivos:

  • Favorecer que las personas participen en la vida del grupo y de la sociedad intentando la mejora permanente de la calidad de vida.
  • Vivir en relación con las otras personas, en la aceptación y el respeto a cada uno, sus valores sus creencias y las de su medio.
  • Dar a cada uno la ocasión de intercambiar las ideas y expresarse libremente.
  • Disminuir el vacio sociocultural entre extractos sociales.
  • Motivar a los mayores para que sigan activos, participativos, críticos, creativos, solidarios y útiles a la sociedad.
  • Favorecer el desarrollo de una comunidad.
  • Provocar cambios de actitud y de conducta en las personas que formarán el grupo.
  • Ofrecer a los colectivos oportunidades para que refuercen el sentido de su identidad y de pertenencia a la comunidad.
  • Potenciar y favorecer la ilusión por vivir.
  • Generar empatía y crear nuevas formas de interacción.
  • Adoptar una actitud positiva ante la vida.
  • Potenciar el trabajo y cohesión grupal desde el respecto y la aceptación mutua.

Qué queremos lograr en esta formación de jubilados:

El asociarse como una solución a los mayores

Las cooperativas cobran fuerza como una opción para cubrir las necesidades derivadas del adelgazamiento del Estado de bienestar. Negocios orientados al consumo, al trabajo y a los servicios ofrecen soluciones alternativas y participativas.
Los expertos apoyan la iniciativa. Mariana Galdós, psicóloga especializada en la tercera edad, asegura que la convivencia continua es enriquecedora y aleja la sensación de soledad. “Todo depende de cada individuo. Lo importante es que mantengan la mente abierta y positiva”.
Opciones: visión de futuro "La importancia de la convivencia con nuestros semejantes"
El "cohousing":
Esa mentalidad es la base de esta tendencia en la vivienda, el "cohousing" nació en los años sesenta en Dinamarca, en los ochenta se extendió por EEUU y Canadá, y ahora por fin llega a España. En Torremocha del Jarama, una cooperativa ha desarrollado un proyecto pionero en nuestro país. Se trata de una vivienda colaborativa, diseñada específicamente para este fin. La construcción protege la intimidad individual con espacios propios al mismo tiempo que desarrolla espacios comunes que promueven la integración de todos los vecinos en proyectos conjuntos. La filosofía del "cohousing" se basa en compartir. Quien opta por él elige vivir en comunidad. Representa, en cierto modo, una vuelta al pasado, a la vida de pueblo, a la solidaridad y al respeto por los años vividos
Se basa en compartir espacios comunes y mantener la intimidad en la propia vivienda.

Compartir viviendas:

Otra opción relacionada con la anterior, pero para personas cuya economía es más baja.

Ecoaldea:
Grupos de personas que se organizan en cooperativas para hacer frente a la crisis

Crear una asociación:

Podría ser interesante a través de lo que las redes sociales nos facilitan buscar por ejemplo en facebuk, Xing, Linkedin. Etc
Se trataría de preparar un programa sobre la convivencia en grupo, plantear unos objetivos y lanzarlos a las redes para que la gente interesada pueda participar.

Dichos objetivos serian:

  • Una cierta edad.
  • Personas a quienes no les importara jubilarse y convivir con otras.
  • Tener intereses comunes para poder elegir el tipo de asociacionismo que les interesara.
  • Sería libre la opción de elegir grupo y manera de convivir, según los intereses particulares de cada persona y ver dónde podrían encajar.

Reflexión:
Las personas mayores cuentan con el entusiasmo, optimismo y motivación necesarios para emprender este nuevo reto de “convivencia”.

Un proyecto de investigación, financiado por el Imserso y realizado por el Centro de Ciencias Humanas y Sociales del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, se propuso estudiar en el año 2007 las claves que permiten envejecer más y mejor. Aparte de la importancia de factores como el optimismo, el estudio señala aspectos como la fortaleza interior y la autoestima.

La felicidad en la vejez obedece más a una actitud positiva que a la salud que se posea, señala un estudio realizado por el Sam and Rose Stain Institute for Research on Aging (SIRA), perteneciente a la Universidad de California en San Diego. La investigación, llevada a cabo por el profesor Dilip Jeste, señala que el optimismo y la actitud positiva hacia los devenires de la vida son importantes para conseguir un buen envejecimiento y que el estado físico no es sinónimo de un envejecimiento óptimo. Se examinó a 500 voluntarios de edades comprendidas entre los 60 y 98 años, que vivían independientes y que habían padecido diversas enfermedades, como el cáncer, fallos cardiacos, diabetes, problemas mentales u otro tipo de disfunciones. Lo sorprendente de los resultados obtenidos fue que las personas más optimistas no siempre coincidían con los que tenían mejor salud. Nuestra vida tiene otro color cuando nuestra actitud es optimista.

Investigadores de la Universidad de Granada han publicado un artículo en la prestigiosa Revista Journal of Happiness Studies (2013). En él exploran sobre la felicidad actual (en el momento del estudio) y pasada (a lo largo de la vida) de hombres y mujeres mayores de 65 años, con diferentes características personales y sociodemográficas. Los datos obtenidos hacen referencia a que las personas mayores de 65 años son más felices cuando, a su vez, han disfrutado de una vida feliz. Además, aquellos mayores que no sufren de depresión, que cuentan apoyo familiar y que pueden ejercer su actividad diaria sin depender de otros, están más satisfechos con su vida.

Laura Carstensen, directora y psicóloga del Centro de Longevidad de la Universidad de Standford (California) asegura que las personas mayores son, al menos estadísticamente “más felices” que las jóvenes. Se pidió a personas de entre 18 y 90 años que llevaran un diario de vida enfocado en sus estados emocionales y descubrió que la frecuencia con que jóvenes y mayores experimentaban emociones positivas era muy similar, pero que los mayores experimentaban menos emociones negativas. Además, comprobó que en las personas mayores los estados positivos duraban más y los negativos menos; es decir, que con la edad las personas se recuperaban antes cuando se sentían tristes y que cuando estaban alegres… les duraba más tiempo.

En referencia a lo anterior, el estudio  Mood Regulation in Real Time: Differences in the Role of Looking, publicado en la revista científica Current Directions in Psychological Science (2012), confirma que los mayores tienen más capacidad para superar las adversidades que los jóvenes.

Las investigaciones en psicología gerontológica promueven la imagen positiva de la vejez y del envejecimiento.

La Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento Madrid 2002 destaca la necesidad de implementar todas las acciones que favorezcan el envejecimiento saludable, su bienestar subjetivo o felicidad y el “empoderamiento”, entendiéndose como empoderamiento la revalorización de las personas mayores en la sociedad.

Promover la felicidad de los mayores beneficiará su salud y, por ende, a toda la sociedad. Las personas felices no solo disfrutan más de la vida, sino que además tienen menos posibilidades de morir en los próximos años si su estado anímico es positivo. Diversos estudios sobre la longevidad han demostrado que felicidad y longevidad están estrechamente relacionadas.




PROYECTO:

"Jubilación: la importancia de formarse a lo largo de toda la vida"

Sugerencias generales para dar a conocer el proyecto:

  • Presentación oficial del proyecto.
  • Reunión con otros grupos y asociaciones para informarles del proyecto.
  • Programar alguna actividad inicial que despertase el interés de las personas.
  • Recoger información relevante durante el proyecto.
  • A nivel provincial.
  • En cada provincia un responsable elegido entre todos. Si son muchos elegir varios miembros.
  • Formación a cargo de personas que conozcan el proyecto.
  • Ponerse en contacto con asociaciones que ya están funcionando.
  • Invitar a estas asociaciones para que nos cuenten su proyecto.
  • Reuniones con los mayores para conocer su opinión sobre la marcha de las actividades, lo que nos valdrá para conocer sus inquietudes.
  • Flexibilidad para adaptarse a los cambios que puedan surgir sobre la marcha.

Objetivo: Siempre es posible compartir mi vida “tiempo” después de la jubilación con personas afines a mí.

  1. Adquirir un mejor conocimiento de las propias emociones.
  2. Identificar las emociones de los demás.
  3. Desarrollar la habilidad de controlar las propias emociones.
  4. Adoptar una actitud positiva ante la vida.
  5. Incrementar su capacidad de analizar diferentes situaciones, adecuando sus comportamientos a las demandas de éstas.
  6. Motivar a la persona para que descubra que no está solo, que puede compartir su vida con otros individuos.
  7. Enseñar a utilizar las habilidades sociales y hacer amigos y compañeros de camino.
  8. Ejecutar las habilidades adquiridas de forma espontánea y en diferentes ambientes.
  9. Poner en contacto a personas con las mismas inquietudes.
  10. Formar a estas personas para que conozcan sus derechos, sus obligaciones, cómo se pueden beneficiar de las instituciones y sobre las novedades y últimas tendencias de asociacionismo de mayores.
  11. Una gran dosis de creatividad para inculcarles ilusión, ganas y una visión positiva de que todo puede llegar a lograse.
  12. Favorecer la comunicación, la autoestima y las relaciones sociales entre los participantes.

Áreas de intervención:

  • Área de información y organización.
  • Área educativa.
  • Área de animación sociocultural: relaciones sociales y actividades


Temario: "A elección del proyecto elegido por la institución que plantea la formación y por el profesional que la imparte.

Ejemplo:

  • Sobre habilidades sociales, (autoestima, asertividad, empatía, resolución de conflictos, gestionar el estrés, …).
  • Pensamiento positivo.
  • Creatividad.
  • Técnicas de Relajación y de Meditación… minifulnes y tai-chi
  • Vivir y compartir con el grupo.
  • Como me pueden ayudar las instituciones, en que me puedo beneficiar, a quien o a donde tengo que recurrir según mis necesidades.
  • Últimas tendencias en asociacionismo de mayores, donde puedo obtener información, que tenemos en nuestro país.
  • Como puedo entrar en contacto con más personas. (centros culturales, universidades, asociaciones, etc…).
  • Saber que derechos tengo por ser mayor. (Seguridad social, instituciones de ámbito general, comunitario y local.).
  • El voluntariado, una manera de vida y de conocer y compartir con personas afines a mí.
  • Autonomía personal en la etapa de la vejez. (los factores que intervienen en la reducción o pérdida de la independencia del adulto mayor, desde el punto de vista biológico y cultural