domingo, 18 de mayo de 2014

Sobre la lentitud o el disfrute de hacer las cosas despacio



Antes de empezar a entrar en materia, quiero daros las bases sobre el arte o la búsqueda de  hacer las cosas despacio. El escritor Carl Honoré, uno de los principales teóricos de la Filosofía Slow, conocido por su libro “Elogio de la lentitud”, sostiene que la hiperactividad actual nos lleva a  dedicar nuestras energías a otras metas que nos hacen olvidar las cosas importantes de la vida. Sufrimos la enfermedad del tiempo creyendo que todo se debe hacer rápido. Intentemos decrecer el ritmo alocado en qué vivimos para no degradarnos nosotros mismos. Simplemente reduzcamos la marcha y busquemos el tiempo justo para cada cosa; saboreemos cada momento priorizando lo  imprescindible.

Elogio de la lentitud. Carl Honoré:
 
Fruto de esta teoría, surgió un movimiento, El movimiento Slow. Es una tendencia global en alza que surgió como contrapartida a la rapidez y aceleración continuas, características de las grandes ciudades modernas. Promueve la conciencia de cómo los seres humanos invierten su tiempo, propone un equilibrio en el empleo del tiempo entre las obligaciones laborales y el resto de las tareas diarias, permitiéndose el disfrute de actividades tales como saborear una comida o dar un paseo.
Primero se tuvo noticias del movimiento Slow food cuya premisa es saborear y disfrutar de la comida. En la actualidad este movimiento abarca mucho más que la comida, es una corriente cultural que partiendo de la premisa de que lo lento es positivo, aboga por una mejor calidad de vida(Honoré, 2008)
 
Movimiento Slow:



 
A partir de esta información que podéis consultar en Internet,  en los enlaces que os facilito, quiero ofreceros otra visión, más personal y documentada en la bibliografía que he recogido y compartido en los cursos y talleres que imparto con adultos y mayores para ayudar a la mejora y beneficio en su calidad de vida.
 
 
Vivir en calma es disfrutar de hacer las cosas  despacio, es una búsqueda personal, un deseo al que  a todos nos gustaría llegar.
¿Y eso que nos lleva a hacer?: dejar de correr para coger un trasporte, dejar de preocuparte y alterarte  por las cosas que olvidas o que cuando buscas no encuentras… ¿seguro que tendrás una gran lista?.
Intentemos decrecer el ritmo alocado en que vivimos para no degradarnos nosotros mismos. Reduzcamos la marcha y busquemos el tiempo ideal y justo para cada cosa, saboreemos cada momento.
Es bueno, en el trabajo hacer de vez en cuando el vago, tener momentos de ocio, abstraerse y dejar que el pensamiento vague, como dicen en Galicia “Pasmar”. Demos paseos por la oficina, tomemos un café con los compañeros, y dejar que nuestra mirada vague hacia el infinito.
Hazte un sitio. Quita de tu espacio todo aquello que te estorbe. Empezarás a  vivir de otra manera, tendrás más tiempo con lo que sentirás más serenidad y podrás dedicar   ese  espacio de tiempo  a entretenerte y disfrutar de ti y de las personas que quieres.
Trata de ralentizar tus movimientos y disfrútalos:
Concéntrate en tu cuerpo, como esta tu postura, como es tu contacto, cuales son tus sensaciones.
Cuando vayas por la calle o en un trasporte publico, aminora tu paso, camina más lentamente, levanta la cabeza y mira hacia el frente, hacia la lejanía. Toma conciencia de que cuando vas andando  das un paso después otro…. aprovecha también y:
 
  • Saborea el momento presente.
  • Despierta tus sentidos. “no te muevas, cierra los ojos, escucha….
  • Sonríe y ríe lo máximo posible.
  • Nútrete de ideas placenteras.
  • No dejes que tu agenda te gobierne. Muchas de las cosas que te planteas ahora son postergables. Hazlo, pruébalo y ya verás..
  • Cuando estés con tu gente querida, pareja, hijos, amigos, desconecta tu mente de otras cosas y tu teléfono. Es bueno compartir tu tranquilidad con los demás.
  • Habla con calma.
  • Pasa tiempo a solas contigo mismo, escucha  tu voz interior.
  • Escucha música con calma disfruta.
  • No creas eso de que en poco tiempo das amor. Es una estupidez pensar que se puede amar una hora por día y basta con eso.
  • Tomate tu tiempo para comer y beber aprécialo como se debe, este es uno de los placeres de la vida, no lo estropees.
  • Ponte en calma con tu pasado.
  • Da un primer paso; luego, otro, pero no mires ni muy allá, ni muy atrás.
  • Disfruta dejando que la gente se pregunte cual es el secreto de tu tranquilidad.
  • Deja de lamentarte por tus tareas. Hazte promesas de una hora, eligiendo el momento más propicio y así sabrás a que hora comienzas y a que hora habrás acabado.
  • Dale la vuelta a tu estado de animo, así que cada vez que te sientas irritado, un poco pesimista o depre: coge un libro interesante, ponte ropa diferente, haz algunos ejercicios de gimnasia, date un baño, vete a dar un paseo, dale un cambio a tu lugar donde estás la mayor parte del tiempo poniendo flores, velas etc.

 

Nos hemos obsesionado con llenar cada segundo que pasamos despiertos, nos hemos vuelto expertos en crear una actividad frenética sin ninguna necesidad.

Hay un viejo proverbio que dice: “por mucho que corras no llegarás antes”. Pero con el bombardeo de mensajes que aseguran  que tenemos que correr sin parar para ir a la cabeza de la carrera o hacer un esprint final para ganar sin conformarnos simplemente con llegar a la meta; aunque, naturalmente, esta carrera no tiene meta, es importante que aprendas que:

  • No te sientas culpable por hacer un descanso.
  • Ríete de la persona que entra en una espiral de actividad improductiva, no lo copies.
  • Todos tenemos velocidades distintas. Elige la que se ajuste a ti, no la que otros te marquen.
  • Si tienes la sensación de que te falta tiempo, piensa en la cantidad de tiempo que malgastas.
  • Busca tiempo para aquello que sea importante. Tu familia y tus amigos te necesitan. Y tú a ellos.

En nuestra sociedad  de alta velocidad, donde todo va de prisa, donde todo es urgente, es esencial, desacelerar, bajar el ritmo para llevar una vida serena llena de pausas.

Algunas pistas para encontrar tu ritmo y disfrutar de la armonía y nuevas sensaciones serian. La  fuente: “Cuaderno práctico para vivir con alegría” de Francois Dorn:
 

  • Ralentiza tus gestos escoge una actividad que hagas mecánicamente: cocinar, arreglar el jardín, pasear…  respira larga y profundamente, y ralentiza hasta el extremo todos tus movimientos, como si  te pesara todo el cuerpo. concéntrate en tu postura, en cada uno de tus gestos y en lo que te rodea.
  • Una mañana, olvídate del reloj y del móvil. Ideal para despegarte de la percepción exterior del tiempo que pasa.
  • Olvídate de consultar el e-mail, después de las 19 horas, y del trabajo los fines de semana.
  • Échate una siesta.
  • Date un baño  tómatelo con toda la tranquilidad, pon unas velas, música, etc.
 
 
Fragmento del libro “Dn´t  warry de Douglas Miller”.
 
Hace tiempo asistí a una fiesta infantil y me sorprendió la ansiedad que fue capaz de crear la anfitriona, quien dirigió la fiesta en función de un horario rígido autoimpuesto por ella misma. La primera norma era que la fiesta duraría dos horas. Le asignó a una amiga la tarea de ir consultando el reloj (a las 16:30 había que sacar el pastel), con lo que le traspaso á  ella su propia ansiedad (la amiga, que no llevaba reloj, se puso nerviosa porque no encontraba su móvil, que sí  tenía reloj). En el momento del pastel, sacaron repentinamente a todos los niños de la piscina, que lo estaban pasando de cine chapoteando en el agua y que habrían seguido tres horas más en ella. Después del pastel, fueron enviados al jardín posterior de la casa, donde jugaron tranquilamente fingiendo dar de comer a las muñecas. Pero muy pronto fueron las 17:30 horas, y, a pesar de que todos estaban de lo más relajados, era hora de irse.
 El hecho de que la anfitriona impusiese innecesariamente un horario tan rígido hizo que nadie disfrutara de verdad.
 
             Douglas Miller también nos introduce los elementos esenciales de la naturaleza basados en la medicina tradicional china:
 
 El aire:
            Disfruta simplemente estando en casa, no hace falta irse muy lejos. ¿Crees que puedes bajar el ritmo lo suficiente como para disfrutar de lo que tienes alrededor?
 
 La tierra:
            Tomate tu tiempo este elemento nos remite a las cosas con las que más disfrutamos; aquellas que son parte natural de nosotros y que nos ayudan a relajarnos. Este elemento está formado por la naturaleza y el placer que de ella podemos obtener. Vamos a  recuperar nuestra energía estimulando los cinco sentidos.
Como por ejemplo:
Gusto: cocinar una buena comida y comerla tranquilamente en lugar de engullirla para irse a sentarnos delante de la tele, besar a una persona que quieras.
Tacto: el cuerpo de tu pareja, el suelo, tus hijos, telas, madera, comida.
Olfato: la pagina de un libro nuevo, el mar, el campo, la comida, olores que te traigan recuerdos.
Vista: la arquitectura, los viejos amigos, algo nuevo, mirar hacia arriba y no al frente cuando vayas por la ciudad.
Oído: el silencio verdadero, la música en directo, los pájaros.
 
Agua:
            Obtenemos claridad, con el tremendo estrés que se nos plantea a lo largo de nuestra vida, puede ser de gran ayuda libera parte de la tensión física y psicológica que, al parecer, acumulamos. Obtener claridad (la pureza del agua agradable y limpia) ahorra tiempo y nos refresca la mente.
 
Fuego:
            Tiempo para recuperar la energía perdida. Todos nacemos con distintas cantidades de energía, pero se va perdiendo, algunas cosas para generar nueva pueden ser:
  • El ejercicio físico.
  • Dale a tu vida variedad. Ve al trabajo por caminos diferentes, reúnete con tu familia fuera de casa, aprende a tocar un instrumento.
  • No dejes que la ansiedad anule tu alegría. En momentos de ansiedad tenemos que esforzarnos en recuperar esa alegría y energía.
  • Con las actividades que haces, se produce una retroalimentación. La energía nueva genera más energía.

Nuestra relación con el tiempo es complicada. A veces lo convertimos en un producto de consumo mas, pervirtiendo su significado. Lo usamos, lo rechazamos, lo regalamos, lo invertimos… la realidad es que el tiempo pasa y nosotros con el. Escatimamos tiempo en encuentros, conversaciones ayudas, abrazos, miradas, palabras… ese tiempo no podremos recuperarlo. Lo no vivido ya esta perdido irremediablemente.          

            Estamos en camino pero no caminando dice Ernesto Sabato, ya nada anda a paso de hombre ¿Acaso alguien de nosotros camina lentamente?

            La prisa añade violencia a nuestra vida, porque cuando vamos apresurados no respetamos los territorios de los demás, los invadimos, nos inmiscuimos y nos entrometemos.

            No podemos ser tiernos cuando no tenemos en cuenta que cada persona es diferente en su ritmo y tempo para hacer, para pensar, para sentir y expresar.

            Lentamente toca mirar a  aquella persona que dábamos por vista. Dibujar con nuestra mirada su contorno actual, recorriendo su cara, sus rasgos, sus arrugas.  Nada grandioso puede crearse de repente, ni un fruto ni un hijo. Es preciso esperar que un árbol crezca, que lentamente se haga adulto, que florezca y madure. Como un hijo.

Estamos perdiendo las experiencias más significativas de nuestra vida, cuidar los hijos, tomarnos nuestro tiempo, disfrutar de nuestra pareja y amigos. Tenemos tantas cosas que hacer, que el componente placer que está en la felicidad lo vamos reduciendo. El correo electrónico, la rapidez con la que circula la información, el teléfono móvil, hace que la vida se nos haga más compleja, contribuyendo a la presión constante de tiempo y a la experiencia de que las actividades potencialmente agradables distraen nuestra atención.

“Cuando tenemos demasiadas cosas que hacer que compiten por nuestro tiempo y por nuestra atención, nuestra capacidad de estar presente disminuye y con ella nuestra capacidad de apreciar y disfrutar la experiencia.”  Tal Ben- Shahar

            La presión del tiempo es generalizada y, en cierta forma, es responsable del incremento de los índices de depresión. Estamos  demasiado ocupados, tratando de hacer cada vez más actividades en menos tiempo, por lo que no logramos disfrutar  de lo que podemos tener a nuestro alrededor, ya sea nuestro trabajo, de una clase, de una pieza de música, de un paseo, de un paisaje, de nuestra pareja…

 ¿Intenta hacer una reflexión sobre que áreas o actividades, sientes que estás comprometiendo tu felicidad por la presión del tiempo?

Ante esto podemos hacer algo para disfrutar más de nuestra vida, considero que no hay varita mágica, somos nosotros quienes haciendo un acto de sentido común tenemos que simplificar nuestra vida, bajar el ritmo.  Ya decía en el siglo diecinueve, Henry David Thoreau aconsejando a sus contemporáneos que redujeran la complejidad de sus tareas diarias. “¡simplificad, simplificad, simplificad!”. “Yo digo que hay que tener dos o tres cosas entre manos, no cien mil; en lugar de un millón, contar media docena.”

           
Los investigadores Susan y Clyde Hendrick subrayan la importancia de simplificar para tener una relación saludable: “si podemos ayudar a la gente a simplificarse la vida, reduciendo así su nivel de estrés, lo mas probable es que sus relaciones (incluido el amor y el sexo) se enriquezcan enormemente. Además, los aspectos positivos de sus vidas también se enriquecerán en consecuencia”.

            Debemos proteger nuestro tiempo, aprender a decir “no” más veces, lo cual no es nada fácil. Significa priorizar, elegir actividades que queramos hacer de verdad, descartando otras.
 

Teresa Amabile publica un articulo “Creatividad a punto de pistola” donde disipa el mito que trabajar bajo presión produce mejores resultados: “cuando la creatividad se ve amenazada, suele acabar muerta. Aunque la presión de tiempo puede hacer que la gente trabaje más y sea más productiva, e incluso que se sienta más creativa, en realidad hace que piense menos creativamente. La presión del tiempo produce frustración, y cuando experimentamos frustración u otras emociones negativas, nuestro pensamiento se vuelve mas limitado y estrecho, menos amplio y creativo. Descubrió que la gente no es consciente de este fenómeno y vive con la ilusión de que cuando experimenta la presión del tiempo es mas creativa. Esto explica porque es tan difícil liberarse de la presión, de la competitividad: la percepción de creatividad lleva a la perpetuación del estrés. Incluso habla de la “resaca de la presión”, donde los niveles altos de presión continúan varios días después.
           

            Es posible que nos justifiquemos a nosotros mismos diciendo que, debido a las presiones temporales a las que decidimos someter nuestras propias vidas, necesitamos tomar las decisiones deprisa y dejar así el cerebro libre para meditar sobre las posibles soluciones siguientes, pero, en realidad, lo que posiblemente hagamos sea dar con la mejor solución en función de la poca cantidad de información disponible y del poco tiempo que nos hemos permitido. De modo que aquellos que sufran  ansiedad temporal vale la pena que se pregunten:

  • ¿Cuanto tiempo tengo realmente para tomar esta decisión?
  • En cuento le haya dado al problema o a la oportunidad un lugar en mi mente donde aposentarse, ¿podré dejar de “darle vueltas” e intentar forzarme a mi mismo para encontrar una solución?
  • ¿Puedo confiar en que hallaré una solución cuando haya dejado de pensar en ella conscientemente?
 
Richard Swenson habla sobre ese espacio que dejamos para el descanso, la relajación, el ocio, y alguna vez simplemente para la meditación.

Nos dice que entre vacaciones, días libres que nos corresponden y otros tiempos, tenemos  suficiente tiempo para hacer algunas de las cosas que cita, pero las encuestas dicen que dormimos menos que antes. Hay suficientes pruebas como para firmar que la mayoría de este tiempo extra lo pasamos delante del televisor, de una pantalla de ordenador o de nuestro móvil. Así que tal vez el problema no sea tanto el tiempo como lo que hacemos con ese tiempo. ¿Están sufriendo las relaciones tradicionales y los lazos (familiares, comunitarios, etc), debido a la naturaleza fragmentada de nuestro tiempo libre?

            Aprender a no hacer nada, a contemplar o quizá a meditar, pero sobre todo no tener que estar constantemente haciendo algo es una habilidad que requiere mucho tiempo. Pero, si logras aprenderla, te ayudará a restaurar el equilibrio y el orden en tu vida.

            Así que la lección es que, en la medida de lo posible, no te sientas culpable por no hacer nada. Tus pensamientos podrán estar libres y llevarte adonde quieras. Sin embargo, lo más importante es olvidarse del tiempo.
 

“Sea cual sea la libertad que nos quiten, siempre hay algo que somos libres de elegir: nuestra actitud ante cada situación”.

“En la vida hay algo mas importante que incrementar la velocidad.”Gandhi


Relato de unas vacaciones:

Entendí el valor de unas vacaciones hace un par de años cuando me fui con unos amigos a un pueblo. Estuvimos en casa de un matrimonio de avanzada edad que estaba encantado con su vida.

            La pareja tenía una vieja casa con un precioso jardín, donde, lógicamente, pasaban la mayor parte del tiempo. Llevaban una vida sencilla, pero a nosotros nos pareció muy plena y ocupada, aunque no siempre hacían cosas. Daba la impresión de que sabían cuando bajar el ritmo.

            No tenían televisor, tan solo una vieja radio en la que casi siempre sonaba música. Mis amigos y yo pasamos tres noches en su casa, tres noches que nunca olvidare. Durante el día aprendimos diversas cosas sobre la naturaleza y disfrutábamos de las vistas y el aire fresco. Debía de ser pintoresco ver a un grupo de niños de ciudad  en tan relajante entorno. Por las noches nos sentábamos fuera, en el jardín, y contemplábamos el cielo mientras compartíamos nuestros pensamientos y experiencias. No estábamos rodeados de lujo, ¡pero no recuerdo haber mirado el reloj ni una sola vez!

            Quizá nuestros anfitriones no sufrían ansiedad y eran felices porque no esperaban grandes cosas de la vida, aparte de disfrutar de las cosas sencillas. Nosotros, naturalmente, habíamos vivido experiencias diferentes, y nuestras expectativas también eran distintas. Durante esos tres días de descanso recargué las pilas por completo. Desconecté del mundo entero y volví renovada y llena de energía. Al menos durante un tiempo supe no estresarme por cosas que, en realidad, no son importantes. El hecho de que aún recuerde aquellos días demuestra lo mucho que me marcó una experiencia tan sencilla.

 “Para los que corremos para morirnos, dice mi amiga Emy, que es momento de parar y reflexionar. Ella cree que corremos para tener y tener, cuando lo que deberíamos hacer es parar para ser. Dice también que cuando mas tenemos es siendo y esto se consigue parando.
"Dejemos de correr para morirnos y paremos a vivir.”

 
 
 
Articulo relacionado:
 
 
Bibliografía:
HONORE. Carl. Elogio de la lentitud. ED. RBA libros.
KUNDERA. Milan. La lentitud. ED. Tusquets. 1995
SHAHAR. Tal Ben. Ganar felicidad. ED. Integral. 2008
MILLER. Douglas. Don´t  Worry, elimina la ansiedad de tu vida. ED. Urano. 2007



domingo, 20 de abril de 2014

Somos responsables de querernos cada día un poquito más



Es importante que para actuar bien con los demás es imprescindible primero hacerlo bien con uno mismo.

            La mayoría  de las personas piensan  que uno solo es bueno si se es bueno respecto a  los demás. La bondad reside en nuestra capacidad de hacerlo bien frente a los otros.

Muchos buscan la felicidad  en su trabajo, en lo que consiguen, en los placeres que les proporciona la vida, en las relaciones… creemos que la solución está fuera, en el exterior, sin embargo son muy pocos los que aciertan y buscan dentro de sí mismos.

            El interés por uno mismo debe ser prioritario en nuestra vida.

Amarse consiste en querer al ser humano que llevamos dentro tal y como ahora es, incluido todos sus defectos, es dar y darte la libertad para equivocarte confiando en ti y en el aprendizaje que sabrás obtener de todo.

¿Cuánto tiempo, dinero y energía dedicamos en conocernos, cuidarnos y mimarnos?

Gozar de un saludable bienestar emocional es una cuestión de comprensión, compromiso y entrenamiento.

Cada interior es un mundo Contienen tus alegrías, tu voluntad, tus tristezas, tu capacidad, tus desencuentros, tus fracasos y todos tus triunfos.

 “La vida te trata tal y como tu te tratas a ti mismo”
Louise L. hay

 Amarse es sinónimo de escucharnos, entendernos, aceptarnos, respetarnos, valorarnos.

Desde el punto de vista de las emociones solo podemos compartir con los demás aquello que primero hemos creado y alimentado en nuestro corazón.

 “No naciste siendo un ganador, del mismo modo que no naciste siendo un perdedor. Tu eres lo que haces de ti mismo”
Lou Holtz


Psicología:

             El psicólogo clínico Jorge Tello dice que existen muchas personas que no se quieren, que son seres que no disfrutan de su familia, de su trabajo de la vida, de sus amigos. Y nos da un ejemplo: No se aman porque se desvalorizaron o los compararon peyorativamente con otras personas: “eres un inútil”, “eres una carga” “ojala fueras como tu hermano”, etc… y quienes se lo dicen provienen del círculo familiar cercano, padres y educadores. Esa carga emocional está motivada porque nadie cree en estas personas, están completamente desvalorizadas.

Walter Riso en su libro Aprendiendo a quererse a si mismo nos dice:

Quererse a si mismo es quizá el hecho más importante que garantiza nuestra supervivencia en un mundo complejo y cada vez más difícil de sobrellevar. Cuando pensamos en nosotros mismos por demasiado tiempo, nos contemplamos o nos autoelogiamos, se nos responde: “todos los excesos son malos”. Esto es discutible pues algunos excesos nos recuerdan que estamos vivos.

            Nuestra civilización intenta inculcar principios como el respeto al ser humano, el sacrificio, la expresión de amor, el buen trato, la comunicación etc. Pero estos principios están dirigidos al cuidado de otros humanos. El autorrespeto, el autoamor, la autoconfianza y la autocomunicación no suelen tenerse en cuenta, se considera de mal gusto el quererse demasiado.

            Los psicólogos saben que el estilo de excesiva moderación hacia uno mismo es el caldo de cultivo de la tan conocida y temida depresión. Tienes el derecho a quererte y a no sentirte culpable por ello, a disponer de tu tiempo, a descubrir tus gustos a mimarte, a cuidarte y a elegir.

Estamos demasiado orientados “hacia fuera” buscando la aprobación de los demás y no gastamos el tiempo suficiente en  gustarnos.

            La suficiencia y la seguridad excesiva producen molestias. La inseguridad produce lástima. Por lo general, las personas tendemos a tomar partido por el más débil.

Desde pequeños nos enseñan conductas de autocuidado personal: lavarnos los dientes, bañarnos, cortarnos las uñas, comer, vestirnos. Pero ¿qué hay del autocuidado y de la higiene mental? No se nos enseña a querernos, a gustarnos, a contemplarnos y a confiar en nosotros mismos. Tampoco se enseña a los padres a enseñar.

Resumiendo lo que piensas y sientes acerca de ti mismo es aprendido y almacenado en formas de teorías llamadas autoesquemas y en ellos vemos cuatro aspectos:

  • El autoconcepto: que es lo que piensas de ti mismo.
  • La autoimagen: qué tanto te gustas.
  • La autoestima: como te refuerzas dandote premios.
  • La autoeficacia: qué grado de confianza tienes en ti mismo.
 
 
 
Anita Moorjani ha publicado su libro “Morir para ser yo” en el que relata su sorprendente curación de un cáncer tras tener una ECM (Experiencia Cercana a la Muerte).
Comprendí que solo puedo hallar la verdadera dicha y felicidad si me quiero a mí misma, yendo a mi interior, siguiendo a mi corazón y haciendo lo que me proporciona alegría.
 Descubrí que cuando mi vida parece estar a la deriva y me siento perdida (cosa que todavía me pasa a menudo), lo que ello significa es que he perdido el sentido de mí misma, mi sentido de ser. Significa que no estoy conectada con quien soy verdaderamente y con lo que he venido a hacer aquí. Esto es lo que ha tendido a suceder cuando he dejado de escuchar mi propia voz interior y he delegado mi poder en fuentes externas, como la televisión, los anuncios, los periódicos, las grandes compañías farmacéuticas, mis colegas, las creencias sociales y culturales, y cosas así.
“Debido a mi experiencia, estoy absoluta y poderosamente convencida de que todos tenemos la capacidad de curarnos a nosotros mismos, así como de facilitar la curación de otros. Cuando entramos en contacto con ese lugar infinito que hay en nuestro interior, donde somos todo, entonces la enfermedad ya no puede permanecer en el cuerpo”
“Nuestra única obligación es ser siempre fieles a nosotros mismos y permitir que las cosas sucedan”
“Todo ocurre cuando estamos preparados para que ocurra”
“Sé que mi única tarea es ser. Mi tarea aquí es ser yo misma, es decir, ser la expresión del amor que soy y ver la perfección en mí misma, en los demás y en el mundo que me rodea mientras sigo viviendo en este plano físico. Y eso es todo lo que cualquiera de nosotros necesita ser”
Fragmentos del epílogo:
“La única solución universal que tengo es que te ames a ti mismo incondicionalmente y que no tengas miedo de ser tú mismo”. Esa es la lección más importante que aprendí en mi ECM, y creo sinceramente que, si siempre hubiera sabido esto, para empezar, nunca habría tenido cáncer.
Cuando somos fieles a nosotros mismos, nos convertimos en instrumentos de la verdad en este planeta. Como todos estamos conectados, tocamos las vidas de todos los que nos rodean, que a su vez afectan a las vidas de otros. Así, nuestra única obligación es ser el amor que somos y permitir que nuestras respuestas surjan de nuestro interior de la forma más apropiada para nosotros.
“El amor a uno mismo es el punto de partida del crecimiento de la persona que siente el valor de hacerse responsable de su propia existencia”

Viktor Frankl




Sobre la  tolerancia conmigo mismo

 Me pregunto ¿que pensarán los demás si me dedico a mi mismo?, ¿me dejarán de querer? ¿seré un egoísta? ¿me ocupo bastante de los demás?, ¿cual es el limite de la tolerancia con migo mismo?

Que es ser tolerante con uno mismo:
  • Es ocuparte de ti de tal manera que te sientas bien y, en consecuencia, con mucho que dar a los demás y ganas de hacerlo.
  • Es vivir tu vida para sentirte feliz, en paz y en armonía con tus valores, tus sueños, tus aspiraciones, sin que esto tenga un coste para nadie.
Habilidades para ser tolerante contigo mismo:

  1. La primera tener plena conciencia de ti mismo, es decir de tu cuerpo y de tus emociones y necesidades.
  2. La segunda, atrévete a cuidar de ti mismo, aunque moleste a los demás. Date gustos, distingue entre lo que es beneficioso para ti y lo que es perjudicial.
  3. Cultiva el dialogo a través de la expresión de ti  mismo, es decir, expresar, lo que siento sin juzgar, agredir o criticar al otro.
  4. Crea tu vida de acuerdo con quien eres en lo mas hondo de ti, es decir escúchate para conocerte (es la autoempatía) y intenta realizar tus sueños.
La autoempatía
“Un instante consciente de ti mismo vale más que mil buenas acciones”
Anónimo
 La autoempatía se produce en nosotros cuando volvemos hacia nuestro interior y aceptamos lo que pasa en nosotros y de ahí surgen dos preguntas: ¿como me siento? y ¿a qué aspiro, qué quiero en este momento?
            Si dedicamos un tiempo a conocer nuestros sentimientos y a preguntarnos a qué aspiramos, cuales son nuestras “necesidades”, sabremos qué hacer para satisfacerlas.
La autoempatía es una forma de “egoísmo bueno” en efecto, cuando algo no funciona, si nos tomamos un tiempo para escucharnos, tarde o temprano un “Clic”, empezaremos a ver claro y llegara la tranquilidad. De inmediato, nuestra energía volverá a su estado.
            Es bueno aceptar todos los sentimientos, pues cuando escuchamos por completo una emoción, esta se trasforma, y produce alivio.
            La autoempatía o escucha de tus sentimientos y necesidades es un camino real hacia el amor por los demás y el respeto por ti mismo, pues:
  • me enriquece tanto la atención que  de manera natural voy a volverme hacia los demás.
  • Lo que he escuchado y comprendido en mi, podré escucharlo y aceptarlo en los demás.
  • Lo que no he aceptado en mi, corro el riesgo de proyectarlo en los demás.
  • Si no me ocupo bien de mi, ¡tarde o temprano me ira mal!
 
Muy importante para una buena salud:
“Observa tres veces al día tus sensaciones físicas, tus sentimientos y tus necesidades.”
 
Atrévete a cuidar bien de ti mismo, aunque moleste a los demás
 
            Dedica momentos a encontrarte  contigo mismo, momentos de interioridad y de soledad.
            Curar las heridas de la infancia. Cada ser humano, sea consciente o no, vive experiencias difíciles o traumáticas.
            Recuerda que cuando aceptamos por completo un dolor, este se trasforma, mientras que aquello a lo que oponemos resistencia persiste.
Date caprichos, sal, vive, relájate con los amigos, juega.  Si lo haces empezaras a notar algunos signos de que lo estás haciendo  bien:
  • Entusiasmo.
  • Dinamismo.
  • Paz interior.
  • Creatividad.
  • Energía vital.
No olvides que tú eres tu mejor amigo.

Cuando me amé de verdad

 

Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y, entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre… autoestima.
Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es… autenticidad.
Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama… madurez.
Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es… respeto.

Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama… amor hacia uno mismo.
Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que eso es… simplicidad.
Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la… humildad.
Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama… plenitud.
Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. Y esto es… saber vivir!
No debemos tener miedo de cuestionarnos… Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.
Charles Chaplin
 
Bibliografía:
RISO. Walter. Aprendiendo a quererse a si mismo. ED. Grupo Norma.
MOORJANI. Anita. Morir para ser yo
VAN STAPPEN Ane. Cuaderno de ejercicios para ser tolerante con uno mismo.
 ED. Terapias Verdes.