lunes, 6 de octubre de 2014

Envejecer bien

 


Saber envejecer es una obra maestra de la sabiduría, y una de las partes más difíciles del gran arte de vivir.

HENRIC FREDERIC AMIEL

             Nos dice Lewis Woper: “Cuando somos jóvenes no pensamos en la vejez; simplemente no forma parte de nuestra agenda. De modo que cuando envejecemos no estamos preparados para ello y puede resultar toda una sorpresa. A mí me llego como un bombazo. ¿Cómo puede un adolescente de 17 años como yo tener 81 de repente? Los únicos síntomas obvios, si no me miro al espejo, son que ahora camino tan despacio que la mayoría de la gente me adelanta con rapidez por la acera, y que estoy retirado de mi trabajo en la universidad. Me cuesta aceptar ambas cosas. Pero también olvido nombres, palabras y caras. Hace poco olvide varias cosas que tenía intención de hacer, y me preocupó que tuviera alguna relación con la edad y que indicara un principio de demencia. Pensé en preguntarle a mi psiquiatra en la siguiente cita que tenia concertada para hablar de la depresión. Fui a verlo y, más tarde, me reí al recordar mientras me dirigía de vuelta a casa en bicicleta, que había olvidado preguntarle.”

El envejecimiento se asocia a una disminución de la vitalidad, y aunque no se pueda evitar envejecer, si podemos evitar llegar a ser viejos prematuramente, del mismo modo que podemos intentar llegar a cumplir la mayor cantidad posible de años en plenitud. El envejecimiento normal se diferencia del patológico (no natural), en que mientras el primero supone la  llegada de la sabiduría, la paz de espíritu, el control de nuestras emociones negativas y un lento declive que  no nos impide disfrutar de la vida, en el segundo solamente existe dolor, tristeza, y pérdida manifiesta de las facultades físicas e intelectuales.

El envejecimiento suelen notarlo más los otros que uno mismo, y muchas personas mayores se consideran aún jóvenes. Es importante reparar en que cada cual envejece de un modo diferente, dependiendo de las circunstancias. El gran interrogante es como manejarse con la vejez.  ¿Procuramos encontrar actividades nuevas? ¿Debemos reflexionar sobre nuestra vida para valorar si mereció la pena? Y ¿Cómo nos enfrentamos al deterioro tanto físico como mental?

 Todo cambio, suceso negativo o desagradable van a hacer que nos sintamos mal; esto va a ser inevitable; sin embargo, en nuestras manos está el conseguir que tengan una repercusión mínima sobre nuestra vida y nuestro estado emocional.

Desafortunadamente, todos los mensajes que recibimos  están relacionados con la juventud, y ninguno con la fortuna de llegar a viejos. Asociamos viejo con dolor, la soledad, la dependencia, y estos mensajes desalentadores nos ocasionan  un deseo de no querer llegara a viejos. Debemos olvidar esto y para ello el primer requisito para llegar a cumplir muchos años es desear cumplirlos, y desearlo intensamente todos los días de nuestra vida.

Es importante envejecer con éxito, tanto en lo físico como en lo psíquico, para vivir adaptado e independiente en la sociedad en la que vivimos. Dice Rocío Fernández Ballesteros, envejecer con éxito es envejecer de un modo “Activo, productivo, satisfactorio y saludable”, añadiendo a ello”Una baja probabilidad de enfermar y de discapacidad, compromiso con la vida, alto funcionamiento mental y alto funcionamiento físico.

Nos dice Francisco Mora: “De ahí lo importante del trabajo consciente, duro de -querer seguir vivo- a base de empezar la –carrera- de la vejez bastante tiempo antes de la jubilación. Y no hay alternativa viable que no sea aquella que, a través de un trabajo, sea este el que fuere, la de seguir motivado, -enamorado del mundo y sus gentes-. Para eso hay que luchar activamente de –cuerpo y alma- y, como Ulises, no escuchar los cantos de sirenas del –ya está- o tomar la píldora del rejuvenecimiento que se anuncia en cada época. El verdadero  rejuvenecimiento no pasa por la toma de ciertas vitaminas, hormonas o cualquier “pócima” que promete combatir o revertir el envejecimiento, sino por la adquisición del hábito de –querer seguir vivo- a toda costa y sin descanso por el trabajo. Y eso solo se logra arrancando con estrategias desde mucho antes de que la palabra envejecimiento adquiera un significado.

El estilo de vida que adopte el individuo va a ser un componente casi determinante de la longevidad y para ello:

Nos da unos consejos para envejecer bien:
 
  • El ejercicio físico,  sobre todo (andar y correr) seria importante que tras alcanzar la edad de la jubilación, seria una buena solución para mantener la perfusión de sangre al cerebro de una forma óptima y con ello un buen estado de salud mental, comprobándose también que aparte de la conducta motora también afectan a áreas cerebrales que tienen que ver con la emoción, la motivación y hasta el aprendizaje y la memoria y el propio pensamiento, es decir, el hipocampo y las áreas de asociación de la corteza cerebral.
  • El control de la ingesta  de alimentos a la hora de comer. Comer menos no solo alarga la vida, sino que disminuye las enfermedades asociadas al proceso de envejecimiento, como patologías autoinmunes, cáncer, diabetes, cataratas, hipertensión, enfermedades cardiovasculares y fallo renal.
  • El ejercicio intelectual.
  • Prestar tiempo a los demás, dice  López Aranguren en su ensayo sobre la vejez”Cierto que el tiempo del viejo es corto. Pero cierto también que solo prestando tiempo, sabiduría y trabajo a los demás cobra sentido la existencia social del  viejo. 

“Cifremos la felicidad exclusivamente en las cosas que dependan de nosotros mismos.”

Descartes




Begoña González y Miguel Ángel Ruiz  en su libro  “Como mantener una buena salud mental, guía de ayuda para personas mayores dicen que:

 Recuerde:

  • La salud mental es tan importante como la salud física. No olvide cuidarla igualmente.
  • Tener salud es mucho más que la ausencia de felicidad, significa lograr un estado pleno de bienestar.
  • Existen muchos tópicos y estereotipos relacionados con las alteraciones mentales. Todos podemos padecerlas en algún momento, lo importante es pedir ayuda.
  • La edad no supone ningún impedimento para hacer todo aquello que desee. No la utilice como excusa.
  • Las alteraciones mentales más frecuentes son los trastornos de ansiedad y del estado de ánimo.
Como mantener una buena salud mental:

  • Cuídese externa e internamente.
  • Mantenga activa su mente, piense, razone, reflexione y aprenda nuevas cosas.
  • Mantenga activo su cuerpo, dedique tiempo a hacer deporte, bailar y pasear. En compañía de otros será mucho mejor.
  • Dedique tiempo a tareas o aficiones que le generen satisfacción personal.
  • Siéntase a gusto consigo mismo. Quiérase tal como es o intente cambiar aquello que no le agrada. No se resigne a aceptar algo que no quiere.
  • Tómese las cosas con paciencia y tranquilidad. Las prisas solo provocan ansiedad, estrés y preocupación.
  • Intente buscar siempre el lado positivo de las cosas y soluciones alternativas a los problemas. La preocupación no soluciona nada.
  • No deje que las dificultades interfieran en su vida. Si algo no puede modificarse, no lo piense más, no le va a aportar nada bueno.
  • No le de más vueltas a sucesos desagradables, mire hacia delante e intente actuar de la forma mas eficaz.
  • Evite aquellas situaciones desagradables que, si no es posible modificar, es mejor evitar.
  • Pida ayuda siempre que lo necesite.
  • Rodéese de gente con la que compartir buenos momentos y con la que poder contar.
  • Dedique tiempo a sus amigos, familiares y seres queridos. Quiera y déjese querer.
  • Prepárese para aquellas situaciones inevitables: independencia de los hijos, jubilación; la adaptación será mucho mas fácil.
  • Evite refugiarse en el pasado. Recuerde los mejores momentos del pasado pero viviendo en el presente.
Como definiríamos el envejecimiento 

No se puede determinar con exactitud la edad en la que empieza la vejez, ya que esta no es un buen indicador del grado de envejecimiento; debemos basarnos en las capacidades funcionales, nivel de actividad y ganas de vivir que tiene una persona. Muchos autores afirman que “la vejez es, más que todo, un estado mental”, ya que una persona de 75 años, arrugas y canas puede tener un nivel de actividad, motivación y relaciones sociales mucho mayor que otra con 20 años que vive aislada y envejeciendo mentalmente a pesar de su edad.

Diferentes tipos de edades dentro de una misma persona:

  • Edad cronológica: determinada por los años  reales que tenemos, marcada por el calendario.
  • Edad biológica: marcada por la edad del organismo, el envejecimiento de nuestro cuerpo no tiene por qué coincidir con la anterior, ya que una persona con 60 años puede sentirse físicamente como si tuviera 20 años; de igual forma muchas personas con 20 años parecen tener una edad mucho mayor por la gran cantidad de molestias y deterioro físico que presentan.
  • Edad subjetiva: hace referencia a la edad que cada persona siente tener, determinada por su participación en los roles de la sociedad, nivel de actividad física y mental.

Etapas de la vida

Niñez:

  • Confianza.
  • Novedad.
  • Obediencia.
Juventud:

  • Identidad.
  • Rebeldía.
  • Formación.
Madurez:

  • Estabilidad.
  • Amistad.
  • Trabajo.
  • Producción.
Vejez:

  • Sabiduría.
  • Satisfacción personal.
  • Ocio.
  • Autorrealización.
  • Adaptación.
¿Cambiamos al hacernos mayores? 

            La característica principal  que define el envejecimiento es una marcada variabilidad entre los individuos, es decir no todos envejecemos a la misma velocidad y los cambios que aparecen en una u otra persona también van a ser distintos.

Esta variabilidad podemos observarla en diferentes niveles:

  • Nivel fisiológico: los órganos de una misma persona varían en relación con el grado de envejecimiento, y por tanto de su funcionalidad; es decir, no todos los órganos de nuestro cuerpo presentan el mismo grado de deterioro, ni todas ls personas lo presentan de igual forma. Habrá comprobado como dos personas de la misma edad presentan diferentes signos de envejecimiento: esta variabilidad está determinada por múltiples factores: genéticos, ambientales, estilos de vida, etc.
  • Nivel cognitivo/emocional: no todas  las capacidades de una persona parece disminuir con la edad: memoria, percepción, atención lenguaje, movimiento, es más, no siempre aparece un menor funcionamiento de estas capacidades sino que algunas de ellas, a medida que avanzamos en edad, parecen incrementarse, como es el caso del lenguaje, razonamiento. La practica continuada y la estimulación de estas capacidades, como atención, memoria y, razonamiento, mediante diferentes actividades: el ejercicio físico, leer, hacer crucigramas, puzles, juegos estratégicos… previenen un posible declive que puede tener lugar a estas edades. La misma variabilidad se puede observar en aspectos emocionales tales como, actitudes hacia el envejecimiento, enfrentamiento a situaciones difíciles, percepción de control de nuestras vidas y autoestima. Estos factores emociónales son los que, en última instancia, van a determinar nuestra actitud hacia la vida, hacia el envejecimiento y hacia nuestro bienestar en general.
  • Nivel social: relacionado con los actores económicos, se refiere a relaciones sociales, actividades placenteras, hábitos alimenticios e higiénicos, actividades de ocio y culturales. Todos estos factores varían en todas las personas y también en las diferentes etapas de la vida.
Cambios fisiológicos

            Se refieren a los aspectos físicos o corporales, el funcionamiento de los órganos, aparatos y sentidos que tienen lugar en el proceso de envejecimiento: 

  • Disminución de la masa muscular: pérdida de peso.
  • Cambios en huesos, músculos y articulaciones: dificultades en los movimientos.
  • Reducción de la altura.
  • Reducción en la capacidad de bombeo del corazón: mayor fatiga al realizar actividades físicas.
  • Menor rendimiento del sistema respiratorio: podemos reducir su impacto mediante el ejercicio físico, bailar, nadar, cantar, ejercicios de respiración.
  • Molestias gastrointestinales: estreñimiento, gastritis.
  • Disminución en la efectividad de los riñones: menor ritmo de actividad de filtración, excreción y reabsorción: menor capacidad para eliminar  eficientemente la medicación, incontinencia urinaria.
  • Disminución del sistema hormonal e inmunológico: menor control de la temperatura, mayor vulnerabilidad ante determinadas enfermedades: gripe, infecciones…
  • Alteraciones en el patrón del sueño: se necesita más tiempo para conciliar el sueño y se interrumpe el sueño varias veces a lo largo de la noche.
  • Disminución en la agudeza visual, capacidad auditiva y sensibilidad a los sabores y olores, lo que puede llevar a malos hábitos alimenticios.
  • La personalidad se mantiene estable a lo largo del ciclo vital. Idea que rompe con el mito tradicional de “los viejos son cascarrabias y gruñones”.
  • Enlentecimiento en procesar la información. Sin embargo se mantienen intactas las capacidades de juicio, pensamiento abstracto, capacidad de planificación y vocabulario.
En la mayoría de los casos, la existencia de un declive más acentuado es debido a los malos hábitos de vida, mala nutrición, baja actividad física, mental y social. El promover estilos de vida saludables es uno de los objetivos principales a plantearse para envejecer con éxito y satisfacción. 

Actividad mental 

El rendimiento intelectual, así como nuestra agilidad mental, memoria, y atención no son inmunes al paso del tiempo, sin embargo no todo son perdidas, aunque podemos notar enlentecimiento o una menor eficacia, ganamos en calidad de pensamiento, sabiduría, y razonamientos más profundos. Estamos en la llamada “edad de la sabiduría”

            Nuestra memoria puede verse afectada a la hora de recordar o memorizar determinados sucesos: olvido del nombre, no recordar lo que se iba a hacer, olvidar el lugar donde se guardó un determinado objeto, perder el hilo en conversaciones… seremos capaces de recordar nuestro pasado en perfectas condiciones, teniendo mayores dificultades a la hora de traer a nuestra memoria hechos recientes. Deberemos hacer trabajar a nuestra memoria, ya sabe que “aquello que no se usa tiende a estropearse”. 

Herramientas:

  • Recuerde y evoque acontecimientos ocurridos a lo largo del día.
  • Relaciónese con otras personas y plantee debates y conversaciones de interés.
  • Manténgase independiente, tomando sus propias decisiones y razonando sobre pequeños problemas que puedan surgir día a día.
  • Mantenga el recuerdo de su pasado: fotos, objetos, antiguos conocidos y amigos, lugares imborrables, compare y comente con otras personas costumbres, tradiciones que han ido cambiando, manteniéndose abierto a los nuevos cambios evitando criticar y cerrarse al pasado; pero también manténgase actualizado en el presente: el uso de calendarios, relojes o agendas le ayudara a estar al día, felicitar a los seres queridos en fechas señaladas, recordar acontecimientos pasados importantes o tareas a realizar.
  • Mantener y fijar la atención también nos facilitara el recordar mejor; analice con detalle todo aquello que quiera recordar, intente observar cualquier pequeño cambio que se produzca en su entorno o en su barrio.
  • Manténgase activo y distraído con hobbies o nuevos aprendizajes, anímese a intentar todo aquello que no pudo hacer y que le hubiese gustado.
  • Finalmente, y más importante, mantenga sus propias señales de identidad y de personalidad, cuide por si mismo sus pertenencias, manténgase coqueto y cuidado, elija su propia ropa, su perfume favorito recuerde que lo principal es estar satisfecho y a gusto con uno mismo.
Cambios sociales 

            Aunque muchos de estos cambios pueden ser difíciles de asumir, otros pueden convertirse en el inicio del disfrute, satisfacción de las actividades y sueños que no pudimos hacer en otros tiempos, y que nos merecemos disfrutar con optimismo y satisfacción. Para evitar que la jubilación tenga un efecto negativo sobre nuestro estado emocional y podamos disfrutar de ella con total satisfacción, algunas recomendaciones que pueden ser útiles son las siguientes: 

  • Considerar la jubilación como el primer día del resto de su vida. Desde el momento en el que se produce la jubilación aun quedan 25-30 años para seguir disfrutando de la vida; está en sus manos decidir vivirla con satisfacción o aburrimiento.
  • Realice actividades con amigos y familiares, ya que  constituyen un apoyo social imprescindible.
  • Manténgase activo, tanto física como mentalmente. Emplee su tiempo libre en todas las actividades con las que disfrute y organice aquellas a las que le gustaría dedicarse, incluso al trabajo remunerado o voluntario.

 
La psicóloga Becca Levy, de la universidad de Yale, descubrió que quienes contemplan la vejez como una experiencia positiva viven un promedio de siete años más. Esto significa que una actitud positiva  es más eficaz que no fumar o que mantener un peso saludable. Levy dice que el paternalismo y el empleo de un lenguaje infantilizador pueden repercutir en su competencia y en la duración de la vida. Dicen que ser optimista y afrontar los problemas es más importante para envejecer bien que la salud física. Pero siga practicando ejercicio. Nótese, además, que hay ciertos indicios que sugieren que el aburrimiento produce problemas cardiacos y una muerte prematura.
Decía José Luis Sampedro que el miedo causa estragos. El miedo a la vejez es peor que la vejez misma. El miedo a perder la autonomía-el valor más preciado-, a no poder disfrutar… seguramente si afrontamos las posibles fuentes de inseguridad y temor y hacemos los duelos debidamente, nos sentiremos mejor.
Mientras seamos capaces de entusiasmarnos, de tener ideales y proyectos por los que luchar, mientras tengamos sentimientos de rebeldía ante las injusticias, mientras cultivemos la amistad y sembremos buenos sentimientos y buen humor nos encontraremos a gusto con nuestra edad.
Dice Canetti en -Elogios de la vejez-  “Siento el mayor respeto por quienes se han ganado a pulso su propia vida.”
Carmen Alborch, en su libro -Los placeres de la edad- dice: Es obvio que perdemos juventud física, pero ganamos emocionalmente, y, además,  disponemos de más tiempo libre. La mayoría de las personas mayores se sienten felices, tienen menos estrés y muestran menos hostilidad. Tendemos a imaginar la vejez como una especie de epílogo de la vida, pero en realidad quienes están en esta etapa se  sienten  como si estuvieran leyendo un emocionante relato en una revista, van justo por la mitad, dice Frank Schirrmacher, y les queda mucho por delante. Por eso es importante envejecer con inteligencia, desdramatizar en la medida de lo posible y tener modelos, referentes, espejos en los que mirarnos.
Según diversos estudios científicos, tras el bache de los cuarenta, la felicidad remonta y alcanza su apogeo al cumplir los sesenta. Es el momento de encontrarnos ante lo que queremos ser –la mejor versión de uno o una misma-, de estar en sintonía con los deseos y con la forma de vivir que cada cual había imaginado. Serenidad y equilibrio, y nunca olvidar la memoria para reconciliarnos con nuestra propia historia, saber donde se esta y donde se ha estado. Vamos aprendiendo de nuestros aciertos, nuestros fracasos y nuestras crisis. Como bien señala la psiquiatra Carmen  Sáez, todos los cambios vitales son costosos y lentos porque se elaboran con el tanteo entre el acierto y el error. Decía Gertrude Stein: “La mente humana nada tiene que ver con la edad”.
Eleanor Roosevelt nos explica  a los setenta y cinco años el secreto de su vida activa: “Cuando uno deja de prestar un servicio es cuando empieza a  morir. Y, por tanto, pienso que para envejecer con gracia y alegría es del todo necesario hacer algo en lo que una se sienta útil. A ninguna edad podría yo estar satisfecha ocupando un rincón y conformándome con mirar el fuego de la chimenea. La vida esta ahí para ser vivida. Hay que mantener la curiosidad. Lo trágico seria experimentar el rechazo de la vida. Eso nunca: bajo ningún concepto debe dársele la espalda a la vida”. 
Para finalizar este artículo quiero que reflexionemos sobre  una charla que se debatía entre varias personas y una de ellas dijo:
“Yo no querría volver a mi juventud, ni siquiera llevando escondida en mi cerebro la sabiduría que poca o mucha haya acumulado con los años. No quiero volver atrás porque no queda allí nada que quiera recoger. Quiero vivir, si puedo, con plenitud, la vida que me corresponde a cada paso del tiempo. Para mí la única realidad, viva en su sentido más literal, es la que vivo ahora y esa además es la que quiero vivir."
 
BIBLIOGRAFIA:
 GONZALEZ RODRIGUEZ. Begoña y  RUIZ CARABIAS. Miguel Ángel: Como mantener una buena salud mental, guía de ayuda para personas mayores. (2014). ED. Síntesis
MORA. Francisco: El sueño de la inmortalidad. (2014). ED. Alianza Editorial.
WOLPERT. Lewis: Por ti no pasan los años, “La sorprendente naturaleza del envejecimiento”. (2012). ED. TusQuets.
ALBORCH. Carmen: Los placeres de la edad. (2014). ED. Espasa libros.

domingo, 31 de agosto de 2014

ALGUNOS CONCEPTOS E IDEAS SOBRE LA PERCEPCION, LA ATENCION Y LA MEMORIA QUE PUEDEN AYUDAR A LOS MAYORES




Introducción:

Voy a desarrollar  una serie de artículos que tienen como  objetivo la descripción  de  distintas habilidades y herramientas que sirvan para mantener en buen estado nuestro cerebro, logrando una mayor  estimulación cognitiva. Es reconocido el gran avance que desde la Neurociencia se esta implementando  sobre las funciones cognitivas y las enfermedades neurológicas que afectan a una gran parte de nuestra población adulta.
En este primer artículo voy a hablar sobre  algunas capacidades cognitivas como la memoria, la atención y la percepción, y en otros posteriores planteare un plan para optimizar el cerebro y desarrollar acciones de potenciación y rehabilitación del deterioro mental en el adulto mayor y así envejecer   de una manera mas sana, mejorando nuestra calidad de vida.
 
La percepción:
 
 La representación mental del mundo se consigue a través de la sensación; pero, sin la capacidad para seleccionar, organizar e interpretar nuestras sensaciones esta representación no sería completa. Este segundo proceso lo denominamos PERCEPCIÓN.
La percepción, por lo tanto, es la interpretación secundaria de las sensaciones, en base a la experiencia y recuerdos previos.
La percepción es cómo se interpreta y se entiende la información que se ha recibido a través de los sentidos. La percepción involucra la decodificación cerebral y el encontrar algún sentido a la información que se está recibiendo, de forma que pueda operarse con ella o almacenarse. “El acto de percibir es el resultado de reunir y coordinar los datos que nos suministran los sentidos externos (sensaciones)”.
 La percepción implica “la captación de información, a través de nuestros sentidos, y su posterior procesamiento para dar un significado a todo ello” (Marina 1998). Se trata de un mecanismo activo, selectivo, constructivo e interpretativo.
Algunos problemas que presentan  los adultos mayores con lo que acabamos de ver:
 
 Los adultos mayores tienen problemas de agudeza y procesamiento visual, problemas de sensibilidad a la iluminación con dificultades de visión en lugares poco iluminados, problemas para distinguir colores (especialmente verdes y azules), problemas para enfocar diferentes distancias y déficit en la percepción espacial (percepción del movimiento y la velocidad). Estas dificultades influyen en el tiempo que necesitan para identificar estímulos visuales, y por lo tanto, aumenta el tiempo requerido para resolver tareas perceptivas en comparación con los jóvenes.
En las fases leves de la enfermedad de Alzheimer se presentan dificultades para reconocer objetos complejos o nuevos, las caras nuevas, los colores de gamas y matices sutiles, los espacios de organización compleja y las partes internas del cuerpo. En la fase moderada es frecuente que se altere el reconocimiento de caras familiares poco frecuentes, de olores y objetos familiares, de los espacios de organización simple, que haya trastornos del reconocimiento táctil del propio cuerpo y los colores, excepto rojo, amarillo, azul, verde y negro. En la última fase, o de deterioro avanzado, el paciente no puede reconocer su propia cara ni la de familiares más cercanos, la mayoría de los objetos, los colores, excepto el rojo y verde, los sitios con poca organización espacial, tiene, además, poco reconocimiento de su cuerpo y aparece la incontinencia.
Los déficits sensoriales deben ser corregidos inmediatamente, una vez que sean detectados, con el uso de los artículos de ayuda que requieran (anteojos graduados, aditamentos para sordera, etc.), los que pueden disminuir las alteraciones perceptivas derivadas de los cambios ya mencionados, y relacionados con la edad.
 
 Trastornos en la percepción
 
Las percepciones falsas independientes de realidad toman la forma de alucinaciones o pseudoalucinaciones.
Una alucinación es una percepción que no tiene ninguna base en la realidad objetiva.
La alucinación varía según la modalidad sensorial; forma (de amorfa a organizada); intensidad (fuerte o suave); claridad (vago o claro); situación espacial (interna o externa, cercana o lejana); y grado de convicción o urgencia que conllevan.
 
 
La atención:
 
Alguna definición:
 
BALLESTEROS (2000): Proceso por el cual podemos dirigir nuestros recursos mentales sobre algunos aspectos del medio, los más relevantes, o bien sobre la ejecución de determinadas acciones que consideramos más adecuadas entre las posibles. Hace referencia al estado de observación y de alerta que nos permite tomar conciencia de lo que ocurre en nuestro entorno.
 
Tipos de atención
 
Atención selectiva: es la capacidad que nos permite seleccionar voluntariamente e integrar estímulos específicos o imágenes mentales concretas.  La atención selectiva implica filtrar los estímulos que nos rodean para centrarnos en la información que nos interesa. Un ejemplo es cuando estamos en cualquier situación social en las que se producen varias conversaciones simultáneamente, pero solo prestamos atención a una de ellas.
 
Atención sostenida: es la capacidad de concentración que nos permite mantener el foco de la atención, resistiendo el incremento de fatiga a pesar del esfuerzo y de las condiciones de interferencia y distracción.
 
            Por ejemplo, un trabajador  que esta en una cinta transportadora retirando todas las manzanas  dañadas que van pasando por delante de él.
 
Atención dividida: es la capacidad que nos permite alternar entre dos o más focos de atención. Puede ser entre dos estímulos diferentes, o entre un estímulo y una imagen mental.
Consideramos muy importante señalar que las alteraciones que puedan presentarse en la atención del adulto mayor están íntimamente relacionadas con la motivación que despierte la tarea que se esté acometiendo, y con las alteraciones perceptivas que pudieran estar relacionadas con la edad, de tal manera que en condiciones ambientales desfavorables, la atención mantenida podría debilitarse, mientras que en ambientes estimulantes y tareas de interés, podría lograrse una optimización de la atención del mayor.
Algunas condiciones mentales, como la depresión, podrían también afectar la atención, así como el consumo de psicofármacos, fundamentalmente de benzodiacepinas. Esto debe ser siempre tomado en cuenta por el especialista examinador ante un senescente que, espontáneamente o por preocupación de un familiar, solicite su valoración por dificultades para concentrarse.
En los procesos demenciales la atención no le permite al paciente guardar la información, por lo tanto, la atención comienza a deteriorarse junto con la memoria reciente, y en la medida en que la enfermedad avanza, se vuelve mas distraído y con mayor dificultad para mantener la atención en las actividades que realiza. La capacidad para seleccionar los estímulos adecuados para la realización de cada tarea, se va alterando progresivamente hasta el ensimismamiento en etapas de deterioro avanzado.
En los adultos mayores sanos el ejercicio de la atención tendrá un propósito preventivo, y bastará con pedirles que mantengan su atención de manera voluntaria en las actividades que realizan, en su entorno, en señales simultáneas, que practiquen la lectura, el cálculo, estudien, escuchen música o realicen ejercicios físicos.
 
Cultive su atención
 
La cultura de la atención, aunque marginada de la cultura de la memoria, se asocia estrechamente con ésta, pues, el más frecuente desarrollo de la memoria es proporcional al de la atención. Cultivando la atención, usted cultiva entonces al mismo tiempo, la memoria.
Es lo que Montaigne había, desde hace tiempo, remarcado ya al escribir: “La atención es el buril de la memoria”.
 
Tipos de Atención y situaciones típicas
 
  • Interna: atender a las sensaciones físicas internas que apareen en el estado de relajación.
  • Externa: atender a las señales de circulación durante la conducción.
  • Voluntaria/activa: prestar atención a la lección magistral del profesor.
  • Involuntaria/pasiva: orientarse hacia un sonido estrepitoso que proviene de fuera del aula inmediatamente después de escucharlo.
  • Abierta: girar la cabeza hacia la fuente de ruido de la situación anterior.
  • Encubierta: tratar de escuchar la conversación del grupo que tenemos a nuestro lado discretamente (orientamos nuestra atención, pero no resulta observable.
  • Dividida: realizar un trabajo en el ordenador, escuchando la radio y esperando a que la secadora acabe su proceso.
  • Selectiva/focalizada: atender a una persona que habla en un ambiente ruidoso.
  • Visual/espacial: parte de la atención implicada al ver una película.
  • Auditiva/temporal: atención implicada en la escucha de la radio.
  • Global: grado de arousal/activación en el sujeto recién salido del coma.
  • Sostenida: el trabajo de un controlador aéreo es un buen ejemplo.
 Como desarrollar la atención y la memoria, con ejercicios:
 
 
La memoria

 Se dice de la memoria que es la capacidad para retener y hacer un uso secundario de una experiencia.

            La memoria dice Jacques Barbizet, nos permite retener nuestra lengua materna y otras lenguas que podamos haber aprendido, mantener nuestros hábitos, nuestras habilidades motoras, nuestro conocimiento del mundo y de nosotros mismos, de nuestros seres queridos y odiados, y referirnos a ellos durante nuestra vida.


 
Tipos de memoria
 
Memoria sensorial
 
 Esta memoria está relacionada con la llegada de la información a un órgano receptor (el ojo), hasta que el cerebro ha realizado su percepción. Su función operativa es de segundos, la entrada de la información es muy rápida, la persistencia es muy breve, se diría que antes que ocurra otra fijación ya ha desaparecido la anterior; y la evocación depende de la velocidad en que el cerebro procesa la información.
 
Memoria a corto plazo
 
            Se entiende por esta memoria el recuerdo de información de forma inmediatamente posterior a su presentación o a su recuperación ininterrumpida, por lo que también se la conoce como memoria inmediata. Esta forma de memoria depende totalmente de la capacidad de atención, ya que hay que prestarle mucha a lo que se quiere retener. La capacidad de esta forma de memoria es bastante limitada, (normalmente, entre 6 y 8 elementos de información, que pueden ser imágenes, palabras, cifras etc…)
            Un ejemplo seria cuando la utilizamos para memorizar los números premiados de la loto que nos acaban de anunciar, hasta que podemos anotarlos en un papel.
 
Memoria a largo plazo
 
La memoria de largo plazo está constituida por todos los conocimientos, experiencias y saberes que se almacenan a lo largo de la vida y resulta fundamental al momento de comprender. Sólo se comprende aquello que puede relacionarse coherentemente con lo que ya se conoce, es decir, con aquello que se tiene en la memoria de largo plazo.
Una de sus características es su capacidad infinita de almacenar información,
No obstante, si se quiere recoger nueva información en la memoria a largo plazo, al realizar el proceso de la lectura, es necesario que ésta pase por la memoria a corto plazo, pretender que esto suceda de otra manera interferiría la comprensión lectora, la memoria a corto término “no es la antesala a largo término, sino la parte que utilizamos de esta última para entender a, y obtener sentido de, una situación común” (Smith, 1995). En otras palabras, la memoria a largo plazo es la fuente de información permanente acerca del mundo, fuente de conocimiento previo acerca del lenguaje y del mundo.
La memoria a largo plazo realiza un proceso de adquisición y organización supeditado a lo que ya se conoce, lo que hace posible la lectura y su comprensión.
Existe alguna relación entre la memoria y la atención. Un determinado acontecimiento puede o no ser analizado o procesado con más detalle, dependiendo de si se atiende a él o no. En efecto, muchos de los denominados problemas de memoria son consecuencia de no prestar atención.
Existen distintos tipos o almacenes de memoria que han sido presentados por algunos estudiosos: la sensorial, la de corto plazo y la de largo plazo. La primera se relaciona con los órganos sensitivos hasta la llegada de la información al cerebro, la segunda, es de capacidad limitada, propuesta para explicar la cabida que tienen las personas para retener y repetir dígitos y sílabas sin sentido. El tiempo durante el cual la información permanece en ella es de unos pocos segundos. Mientras que la memoria de largo plazo es de capacidad y retención indefinida.
 
¿Es siempre  la memoria la que nos falla?
 
 
 
 
 
Hay algunas formas frecuentes de “despistes”, que en realidad, no supone un fallo de memoria. Son los lapsus cotidianos. Algunos ejemplos:
·         Estamos quitando la mesa y sin darnos cuenta ponemos las servilletas dentro de  la nevera.
·         Algunas veces estamos yendo a una estancia de la casa con la intención de hacer algo y, sin saber como, nos hemos puesto  a hacer otra cosa distinta.
·         Cogemos el coche para ir a visitar a un amigo y, de repente, nos damos cuenta que estamos yendo hacia la casa de nuestro/a hijo/a, que para nosotros es una ruta mas familiar.
Ninguna  de estas cosas representa un problema de memoria; son despistes o distracciones y a todos nos puede suceder. Por eso también les llamamos lapsus  y presentan las siguientes características:
  • Suelen producirse durante la realización de tareas muy aprendidas y que, en gran medida, son automáticas.
  • Suelen producirse cuando estamos preocupados o distraídos.
  • En algunos casos se ven implicadas intrusiones de otras acciones habituales que comparten algunas características con la acción pretendida.
Estos  hábitos intrusivos son más propensos a suceder cuando:
 
·         De alguna forma, pretendemos apartarnos de nuestra rutina; por ejemplo, hemos decidido dejar de poner azúcar en el café pero, cuando nos damos cuenta, ya lo hemos puesto.
·         La situación ha cambiado, exigiendo un cambio en nuestra rutina habitual: por ejemplo, nuestra hermana se ha mudado, pero cuando la vamos a visitar a veces nos dirigimos primero al lugar donde vivía antes.
·         La situación comparte rasgos  con otra situación muy familiar:  un ejemplo seria, vamos a subir al coche de un amigo y tratamos de abrir la puerta con la llave de nuestro coche.
No podemos hablar de memoria sin hablar de olvido. Olvidar no es malo. De hecho, es necesario y beneficioso. Imaginemos que recordáramos cada minuto y cada detalle de nuestra existencia. No podríamos soportarlo, ni sería efectivo cuando quisiéramos recuperar solo determinada información. Lo que si nos preocupa, sería olvidar cosas que si consideramos importantes y que si son útiles para nuestro desarrollo cotidiano, y es para estos casos  para los que las estrategias de memorización y recuerdo, así como las ayudas externas, pueden sernos de gran utilidad.
 
El olvido benigno o lo que nos dificulta el recuerdo
 
  • Falta de ejercitación mental.
  • Falta de atención o desinterés.
  • Déficits sensoriales.
  • Problemas en la comprensión.
  • Ansiedad o depresión.
  • Alteas exigencias o inadecuadas atribuciones.
 
Algunos ejemplos de olvido benigno
 
  • ¿Cómo se llamaba…?
  • ¿A por que venia…?
  • ¡Yo no fui, se me olvido…!
  • ¿Dónde lo había dejado…?
  • ¿Que era lo que tenia que comprar…?
  • ¿Qué numero era…?
  • ¿Tome ya la medicación…?
Podemos incluir también:
 
  • Perder objetos de uso cotidiano: las llaves, las gafas.
  • Acciones automáticas: apagar el gas o la luz, cerrar la puerta…
  • Guardar objetos y olvidar donde están: una prenda de vestir, documentos.
  • Nombres de personas muy conocidas.
 
Memoria y edad, ayudando a la memoria:
 
Muchas personas mayores tienden a asumir creencias erróneas, como que el declive de la memoria con la edad es inevitable, irreversible y que, de hecho, constituye una parte incontrolable del proceso de envejecimiento o, incluso, una señal de alarma de demencia, llevando a una excesiva preocupación. Las personas jóvenes también pueden tener problemas de memoria, pero suelen atribuirlos a distracción, estrés u otros problemas externos.
 El uso de una estrategia de esfuerzo para aprender materiales en una tarea de memoria implica alguna creencia implícita de que la memoria puede ser afectada positivamente por algo que una persona hace.  Encontraron que las personas de edad sentían un menor control sobre su memoria que las jóvenes, y que quienes sintieron menos control mostraron un menor uso espontáneo de estrategias en la realización de la tarea de memoria.
 En resumen, los estudios revisados ponen de manifiesto que existe una relación entre la edad, las atribuciones y el rendimiento en memoria. Como hemos visto, las personas mayores tienden a hacer atribuciones a factores incontrolables (como la capacidad) más que a factores controlables (como el esfuerzo o el uso de estrategias).
 
Medidas preventivas:
 
  • Estimulación  cognitiva: general y específica.
  • Control de la ansiedad que genera el olvido,  para ello es importante aprender algunas tecnicas de relajación.
  • Fomentar estilos de vida saludables, (ejercicio fisco, lectura, ejercicio para entrenar la memoria).
  • Modificar estilos de vida perjudiciales, (sedentarismo, tabaquismo
  • Detectar y controlar factores de riesgo, (hipertensión arterial, diabetes, depresión…etc.
  • Buena calidad del poder de la atención.
  • Motivación.
  • Potenciar el significado de los sucesos y detalles de nuestras experiencias personales puede ayudar a convertirlos en memorias duraderas.
  • Tranquilícese y céntrese en las cosas de una en una, tratando de dirigir la atención a aquellas cosas que desea recordar.
  • Hay que dormir bien, cuando dormimos mal, las capacidades cognitivas son la primeras en verse repercutidas
  • Organice sus tareas cotidianas: tenga los papeles importantes de gestiones a realizar, como pagos pendientes etc., en lugares visibles en lugar de tenerlos guardados en el cajón.  Adquiera el hábito de escribir notas de recordatorio y trate de establecer rutinas en cosas que hace habitualmente como regar plantas y si añade otra pauta como hacerlo después de comer, lo recordará mejor.
 
Mejorar la memoria en personas mayores: variables a tener en cuenta:
Ejercicios de memoria de la Caixa
 Taller de memoria para personas mayores