lunes, 12 de septiembre de 2011

COMO INFLUYE LA PSICOLOGIA POSITIVA EN LA CALIDA DE VIDA


Desde hace años, la psicología moderna ha estado preocupada, por curar a las personas que llegan enfermas a la consulta. En los últimos años, se da un nuevo enfoque, la psicología deja de ser una ciencia victimista que ve a las personas, como seres pasivos. Ahora según Seligman, las enfermedades se pueden prevenir, ya que todos tenemos o podemos adquirir una serie de habilidades o fortalezas, que nos protegerán contra las enfermedades mentales, (Ej.: valentía, optimismo, ética, responsabilidad, creatividad, trabajo). Con esto las personas son capaces de tomar decisiones.

La psicología positiva quiere dejarnos un mensaje y es: que no solo sirve para intentar arreglar lo que falla, sino que también su objetivo es encontrar esas cualidades o fortalezas que tienen las personas para mejorar su calidad de vida.


Por otro lado los seres humanos mejoramos a través del conocimiento, y mediante el desarrollo del aprendizaje también crecemos a lo largo de toda la vida a diferentes ritmos, que nosotros nos ponemos.


 
“Uno crece: cuando no hay vació de esperanza, ni debilitamiento de voluntad, ni perdida de fe. Uno crece, cuando acepta la realidad y tiene aplomo de vivirla. Cuando acepta su destino, pero tiene la voluntad de trabajar para cambiarlo.”


También sabemos que el ser humano es un ser social, nuestro comportamiento y nuestra actitud se centra en la interacción con los demás. Desde mi experiencia, y como reflexión, diría que aquellas personas que quieren mejorar su calidad de vida y no enfermar, deben:

“Mantener viva la curiosidad, aprovechar las oportunidades y saber rodearse de las personas adecuadas.”

Ademas: dedicarle tiempo a una buena lectura, aprender cosas nuevas, movernos, viajar, pensar siempre en positivo, hablar, relacionarnos, reír y dedicarse a una buena obra social.


Cuando pensamos de forma positiva, nos preparamos para afrontar aquello que pensamos o nos llega, darle una respuesta más provechosa más eficaz y que nos haga menos daño, así aumentamos nuestro nivel de bienestar y felicidad.

Nuestra calidad de vida es proporcional a la calidad de nuestros pensamientos. Así pensamos, así somos.

El pensamiento positivo nos dice que lo que nos afecta no son los sucesos en si mismos, sino la interpretación que hacemos de ellos y el significado que le atribuimos, determinado por el aprendizaje que hemos tenido a lo largo de nuestra vida.

Siempre te beneficia hacer lo correcto, a largo, a medio y a corto plazo. Si llenas tu vida de muchos buenos momentos, esa es una buena vida.

Tu felicidad personal no esta separada de la felicidad de las demás personas, si ayudas al entorno que te rodea, al planeta, te ayudas a ti mismo.

“No hay nada tan malo que no esconda aspectos positivos, ni nada tan bueno que no incluya negativos.”

Según el Dalai Lama, debemos empezar “identificando los factores que nos hacen felices y aquellos que nos producen sufrimiento”. El paso siguiente consiste en “suprimir gradualmente los factores que nos conducen al sufrimiento y fomentar los que nos conducen a la felicidad”.


“El optimismo es como una profecía que se cumple por si misma. Las personas optimistas presagian que alcanzaran lo que desean, perseveran, y la gente responde bien a su entusiasmo. Esta actitud les da ventaja en el campo de la salud, del amor, del trabajo y del juego, lo que a su vez revalida su predicción optimista”.
(Susan C. Vaughan)



Como influye el pensamiento positivo en la calidad de vida de nuestros mayores



Tomamos como referencia a Marie Hennezel, psicóloga y terapeuta que trabaja con mayores y en uno de sus libros “La suerte de envejecer” nos dice:

Me puse a trabajar. Recogí testimonios, y más tarde cuando encontré personas mayores llenas de luz, que me ayudaron a cambiar mi percepción acerca de la ancianidad, pude comprobar hasta que punto esta vejez luminosa era fruto de un verdadero trabajo de conciencia y lucidez, que se prepara desde el principio.


A la generación de los baby-boomers, es a quienes corresponde inventar un nuevo arte de envejecer, paradójico, porque se trata justamente de aceptar envejecer sin por ello volverse “viejo”

¿Cómo convertirse en símbolo de felicidad en lugar de en una presencia perjudicial para nuestro entorno? Lo han adivinado, el talismán que guiara nuestra búsqueda es la convicción de que hay algo en nosotros que nunca envejece. Le llamare el corazón. No el órgano, que obviamente si envejece, sino la capacidad de amar y desear. Esa fuerza inexplicable, incomprensible, que mantiene al ser humano vivo, y que Spinoza denomino “conatus”, la intencionalidad de vivir.

No podemos aspirar a tener una vejez serena y luminosa sin haber hecho el duelo por la juventud perdida, así como sin haber meditado sobre la llegada de la muerte.

Para finalizar el artículo os dejo esta bonita reflexión de Bernard Bauch:

“Yo nunca seré viejo, porque para mi ser viejo es siempre tener diez años mas de los que tengo”.


Bibliografía:

DE HENNEZEL, Marie. (2009): la suerte de Envejecer. ED. Orión Ediciones.

ROJAS MARCOS, Luís. La fuerza del Optimismo.

SELIGMAN E. P., Martin. (2005): La autentica felicidad. ED. Ediciones B





2 comentarios:

  1. Amigo Ramón: Si te diera mil gracias, me quedaria corta,por que tienes que saber que lo que dices en tu articulo ,me ha venido como " comida " en un dia despues de llevar varios sin comer. De postre tomare las fotos que tambien me encantan.

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  2. Querido Ramón,

    Estoy totalmente de acuerdo con la visión positiva de la psicología, una visión preventiva, y que a su vez, nos nutre con el reconocimiento de cualidades inherentes a nosotros mismos, muchas veces, desconocidas.

    Un abrazo.

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