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lunes, 6 de mayo de 2019

Descubriendo la Psicología Positiva



Podemos ver las cosas a la luz del alma o a la luz del ego.
A la luz del alma, las cosas adquieren plenitud; a la luz del ego, se vuelven vacías.


Lo que atraigamos, y eso será lo que nos ocurrirá en la vida, estar relacionado con nuestros pensamientos y con nuestras emociones. De ahí la importancia de lo que pensamos y sentimos, de la calidad de nuestros pensamientos y de nuestros sentimientos. Nuestra felicidad depende de ellos, son las dos varitas mágicas que nos han obsequiado al nacer.
Todos sabemos que la cabeza da vueltas y vueltas a los problemas. El corazón se abre a las soluciones. Podemos movernos con la mente y podemos movernos con el corazón, pero podemos hacer algo mucho mejor: unir nuestras mentes con nuestros corazones.
Las emociones positivas
Hay que tener presente que, al contrario de lo que cabria creer, la psicología positiva no es (una psicología) del "buenísmo", donde "todo el mundo es bueno, todo el mundo es amable". La psicología positiva no elude la cuestión del sufrimiento humano ni los medios para ponerle remedio. El sufrimiento forma parte de nosotros; es también lo que hace nuestra riqueza, nuestra complejidad humana. Sin embargo, en lugar de interrogarse únicamente sobre lo que no funciona, la psicología positiva nos propone partir de lo que va bien: de nuestros recursos, de nuestras potencialidades. Y también, por supuesto, invita a ver lo que se puede mejorar.
Las emociones positivas actúan como verdaderos antídotos para nuestras tendencias negativas. Cuando uno aprende a alegrarse de la felicidad de los demás, tiende manos a mostrarse envidioso. Cuando se cultiva la benevolencia, queda menos espacio para el odio. Es lo que Barbara Fredrickson denomina la espiral ascendente. Cuanto más nos focalicemos en la parte positiva de nuestra vida, mas emociones positivas experimentaremos, y estas nos llevaran a reaccionar o actuar positivamente.

 
Diez emociones positivas que nos confieren superpoderes
  • La alegría
¿Qué me pone alegre?
  • El reconocimiento, la gratitud
¿Por qué podría dar las gracias? ¿A cuando se remonta el último impulso de gratitud experimentado? ¿Qué circunstancias o acontecimientos provocaron en mí ese reconocimiento?
  • La serenidad
¿En qué momentos me siento realmente bien, tranquilo y confiado? ¿Qué me procura esa sensación en mi vida?
  • La curiosidad , el interés
¿Qué me intriga, despierta mi curiosidad o me atrae de manera inevitable?
  • La esperanza
¿Cuándo me muestro más optimista respecto al futuro? ¿Cuándo me siento en plena posesión de mis facultades y sé que puedo realizar mis sueños o superar las adversidades?
  • El orgullo
¿De qué me siento orgulloso?
  • La diversión
¿Qué me divierte, me suscita una sonrisa o me hace reír?
  • La inspiración
¿Qué me inspira y me impulsa a superarme?
  • La admiración
¿Qué admiro y me resulta extraordinario?
  • El amor
¿Qué me permite sentir amor? ¿Qué me produce la sensación de ser amado o me suscita el irresistible deseo de amar?
 
Optimismo inteligente, (María Dolores Avia y Carmelo Vázquez)
Dice Seligman, que la psicología positiva, la ciencia social positiva que vislumbro para el siglo XXI , tendrá como una útil consecuencia indirecta la posibilidad de prevenir las enfermedades mentales graves, puesto que hay una serie de características positivas humanas que muy probablemente protegen contra la enfermedad mental: la valentía, el optimismo, las habilidades interpersonales, el trabajo, la ética, la esperanza, la responsabilidad, la honestidad o la perseverancia, por nombrar unas cuantas. Pero también tendrá como efecto directo el poder comprender científicamente como desarrollar capacidades y virtudes cívicas personales y como alcanzar lo mejor de la vida.
El ser humano es un ser intrínsecamente social. Como nos han enseñado los psicólogos evolutivos, al menos desde Vigostky, una buena parte de nuestro comportamiento y nuestra actividad mental se centran, desde edades muy tempranas, en la interacción con los demás. Incluso a los pocos días de nacer ya se observan conductas en el bebe (mirar a los ojos de la madre que le amamanta o efectuar sonrisas sin finalidad aparente) que tienen el claro objetivo de incrementar el apego mutuo entre en el recién nacido y los que le rodean.
La felicidad "socializada" prevalece sobre la felicidad "autista".
Bienestar, satisfacción con la vida, felicidad, calidad de vida y optimismo.
Hasta ahora nos hemos estado refiriendo a conceptos que guardan entre sí mucha relación, pero que no son del todo equivalentes. Para empezar, hay que distinguir entre emociones positivas y estado de ánimo, humor o tono afectivo positivos. Estos últimos términos se refieren a estados anímicos que tienen menos intensidad y más duración que las emociones y, sobre todo, son más globales y difusos. Una diferencia fundamental entre ambos es que los estados anímicos no están relacionados necesariamente con un objeto manifiesto (así, un día determinado uno se siente de buen o de mal humor, sin razón aparente), mientras que las emociones, que desde luego son también estados afectivos, están ligadas a un objeto identificable - e que determina su amor o su odio, por ejemplo - y además tienen como característica fundamental la de predisponer al individuo a realizar acciones congruentes con ellas (como aproximarse al objeto amado, vengarse o simplemente rehuir al que se odia). Esta primera distinción es importante porque afecta, a su vez, a otras: por ejemplo, al concepto, actualmente muy utilizado, de bienestar subjetivo.

Al fin y al cabo, la felicidad
A veces pienso que las personas no se acaban de creer que eso de la felicidad existe. A lo sumo un día bueno. A lo sumo unas horitas de subidón. A lo sumo el tiempo de alcanzar un deseo. Pero de verdad, de verdad, no nos lo acabamos de creer. Generalizando adrede, preferimos sostenernos en la red de la preocupación. Preferimos sufrir un poco más pero no morir de éxito. Preferimos construir miedos como muros de seguridad antes que hacer cometas de libertad. Preferimos mas aguantar que lanzar. Preferimos mas tragar que expresar. Preferimos dar más que recibir. Preferimos mas hablar que escuchar. Preferimos que los demás vayan delante y nosotros atrás. Preferimos estar mal acompañados que solos. En fin, que no nos creemos que podamos ser felices incluso a pesar de todo. Sera por eso que leemos tanto sobre la felicidad y en cambio la practicamos tan poco.
Por todo ello le diría a mi amigo Amadeu que la ilusión, más que la esperanza, es lo más parecido a la felicidad. Porque es en la ilusión de llegar a ser felices donde encontramos la felicidad. Como también metaforiza Eduard Punset "la felicidad está escondida en la sala de espera de la felicidad". Es lo que el poeta Konstantinus Kavafis intuyo: "Cuando partas hacia Ítaca pide que tu camino sea largo y rico en aventuras y conocimiento...no apresures el viaje, mejor que dure muchos años y viejo seas cuando a ella llegues, rico con lo que has ganado en el camino sin esperar que Ítaca te recompense". Tú eres quien hace el viaje y de ti depende la ilusión con que lo vivas. En cambio si esperas, puedes desesperarte.
Cinco verdades sobre el miedo, según Susan Jefferson:
1. El miedo nunca desaparecerá mientras siga creciendo.
2. La única manera de liberarse a hacer algo es hacerlo.
3. La única manera de sentirme mejor es enfrentarlo.
4. No soy único sintiendo miedo, les pasa igual a todos los demás.
5. Vencer el miedo asusta menos que convivir con un miedo subyacente que proviene de la impotencia.

Tu misión de vida

Según el doctor Christophe Faure, "tu vocación consiste en ser llamado por tu corazón y tratar de darle voz". Nada mejor que utilizar el corazón a modo de brújula para que nos guie hacia lo que es bueno para nosotros y lo que debemos realizar en esta vida. Seguir la vía de nuestro corazón podría procúranos mayor felicidad, pero también permitirnos gozar de mejor salud y vivir más tiempo.
Entre las personas con mayor riesgo de deceso, cuya misión de vida era claramente menos significativa, aparecían con regularidad estos tres enunciados:
  • "tengo la sensación de que ya he hecho cuanto debía de hacer en la vida".
  • "Antes me fijaba objetivos, pero ahora me digo que es una pérdida de tiempo."
  • "Mis actividades cotidianas me parecen insignificantes y sin importancia."
A la luz de dichos resultados, si deseamos vivir más tiempo, tengamos en mente que es importante fijarse objetivos, alimentar la sensación de que todavía hay cosas que hacer y que nuestra vida. Tiene valor.
Tal vez te preguntes: "pero ¿cuál es mi misión de vida?" y con razón, porque no siempre es fácil identificarla, sobre todo si hace varios años que te has perdido de vista...
Ante todo, debes saber que la misión de vida puede ser percibida como una intención profunda. ¿Qué cosas buenas haces ya en tu vida? ¿Qué te planteas realizar a lo largo de tu existencia? ¿Qué deseas dejar como huella de tu paso por este mundo? Preguntas todas ellas susceptibles de mover a reflexión.
La psicología positiva propone tres preguntas para ayudar a cualquier persona a discernir lo que podría ser su misión de vida y, sobre todo, para servirle de chispa a la hora de dar sentido a su vida.
Estas son las tres preguntas:
  1. ¿Qué es realmente importante para ti?
  2. ¿Qué te procura placer y te permite sentirte feliz?
  3. ¿cuáles son tus fortalezas y tus recursos?


También podrías encontrar tu misión o propósito de vida utilizando el modelo SFM de Robert Dilt (En programación neurolingüística) este sugiere que lleves un diario en el que anotes diversas respuestas a las preguntas siguientes, concernientes a las cinco dimensiones de tus objetivos de vida: pasión, visión, misión, ambición y papel:
Tu pasión: ¿Qué te anima, que te da la sensación de estar más vivo? ¿Cuál es tu sueño? ¿Qué harías con tu vida si no tuvieras que trabajar por un sueldo? ¿Qué te hace sentir feliz?
Tu visión: ¿Qué es lo que la energía de tu pasión te da ganas de cambiar en el mundo? ¿Qué querrías ver en mayor o en menor medida en tu entorno? ¿Qué podría cambiar el mundo que te rodea? ¿Qué necesitarían quienes te rodean para sentirse más felices, mas realizados?
Tu misión: ¿Cuál puede ser tu contribución única, sea de escasa o de suma importancia, a la realización de tu visión? ¿Cuál es la cualidad especial que posees y que querrías poner al servicio de los demás?
Tu ambición: ¿Qué quieres conseguir que sea importante para ti en la vida? ¿Qué estatus, ingresos o titulo desearías obtener?
Tu papel: ¿Qué tipo de persona necesitas ser para realizar tu ambición de la mejor manera posible? Conociendo tu identidad de rol (por ejemplo, madre de familia, explorador, científico, coach), ¿a quién necesitas acercarte para realizar del mejor modo posible tu pasión y tu misión?
A continuación intenta ver si se perfila un hilo conductor en todo ello. Sigue haciéndote las preguntas hasta que todo se vuelva más claro en tu mente.
Eres más que tus pensamientos
Debes comprender que no debes hacer tanto caso a tus pensamientos, porque son cambiantes, están influidos por muchísimos factores ¡e incluso puedes observarlos!.
Tu cerebro piensa a veces unas cosas y luego otras. Y, a su vez, lo que piensas está influido por tu estado emocional en ese momento, por tus condicionamientos del pasado, por tus creencias, por tu cultura, por tu entorno y, quizá, incluso por tus antepasados.
No eres tus pensamientos, sino quien los observa. Recuerda: quien se identifica con sus pensamientos, creyéndose que es lo que piensa, sufre muchísimo a lo largo de su vida.
 
Amate a ti mismo
"Amarse a sí mismo es el comienzo de un romance eterno".
Empieza por quererte a ti, pues no podrás amar a nadie si no te amas a ti mismo. Por amor no tienes que renunciar a nada, ni a tus amigos, ni a tu talento, ni a tus gustos. El amor suma, no resta.
Nos dice Alejandro Jodorowsky, "para amar hace falta emprender un trabajo interior que solo la soledad hace posible. Un trabajo que requiere ser valiente y atreverse a mirar lo que hay dentro de uno. Si huimos de la soledad como si fuera el mismo diablo, no podemos conocernos, y quien no se conoce no puede amarse."
Si Sócrates decía: "conócete a ti mismo", el buda dijo: "amate a ti mismo". Estas dos ideas pueden parecer distintas, incluso opuestas. De alguna manera, una seria como la trompa y otra como la cola del mismo elefante. Pero los sabios nos han enseñado que conocer es amar y que amar es conocer. Conocimiento sin amor es lo que Rabelais llamaba "ciencia sin consciencia", que es "la ruina del alma". Amor sin conocimiento es amor ciego. Decía Oscar Wilde que "amarse a sí mismo es el comienzo de un romance eterno". Y la vida es una historia de amor eterna cuando hemos aprendida a amarnos a nosotros mismos, porque recibimos amor en la medida en que lo damos. Y solo podemos dar amor en la medida en que nos amamos a nosotros mismos.
Afirman los poetas que el amor es el alimento del alma. Sin este alimento, el alma esta triste y débil pero amar no es una actitud, un negocio o una formalidad; amar es un estado del alma. Hemos hablado de dar las gracias. Agradecer alimenta el amor. Cuando nos amamos a nosotros mismos, va apareciendo una felicidad que acaba desbordándonos y alcanzando a los que nos rodean. El amor, por uno mismo y por los demás, es algo indispensable para estar feliz.
"Solo podemos dar amor en la medida en que nos amamos a nosotros mismos."
 
Confía en la vida, todo irá bien
La vida nos ayuda cuando estamos dispuestos a dar el siguiente paso, a no mirar para otro lado y a aceptar las cosas tal y como son en este momento. Sin miedo. Sin quejas. Sin reproches. Sin culpas.
Se que dentro de nosotros hay un poder que puede trasformar cualquier cosa en nuestro interior en cuestión de segundos, pero para que algo así ocurra tenemos que confiar ciegamente en ese poder y saber que es posible.
"Es importante recordar que todos tenemos magia dentro de nosotros".
J. K. Rowling
"Mama decía que hay milagros todos los días. Mucha gente no se lo cree, pero es verdad". FORREST GUMP


La magia existe, pero para verla y experimentarla tienes que creer en ella.
En la vida hay una fuerza invisible que nos une a todos, que lo conecta todo y que lo sabe todo. Esa fuerza está en todas las partes, también dentro de ti. Pero para poder verla, utilizarla y disfrutarla, tienes que ser consciente de ella, porque, de lo contrario, es como si no estuviera. Y ese conocimiento es lo único que nos diferencia a unos seres humanos de otros. Todos somos magos, pero hay mucha diferencia entre serlo y saber que lo eres.
Y recuerda que la vida es un viaje de aprendizaje infinito y no hay viaje sin movimiento. Mientras aprendes, estás vivo.

 
Reflexión
"Antes, cuando pensaba en mis defectos, en todo lo que debía hacer por mi misma para hacerme más valiosa como persona, me desesperaba tanto que acababa en la cama, tapándome con una sabana hasta la cabeza, y desenado no despertar jamás. Ahora, en cambio, cuando pienso en algunas cosas que desearía pulir me digo que todo llegara. Me siento muy alegre cuando me veo a mi misma diciéndome: "Tranquila, todo llegara." ¡Sentir alegría por algo que todavía no he hecho es algo inaudito en mí! Antes solo era capaz de ver lo que no era y deseaba ser, pero al percibir mis carencias y errores me sentía totalmente desvalida, un ser sin valor alguno. Ahora, en cambio, mi valor no varía si hay aspectos en mí, digamos, imperfectos. Miro lo que deseo cambiar, pero a la vez hago balance de todo lo que ya he hecho, y eso me hace amarme más, me enorgullezco de todos mis logros, aun cuando son pequeños, incompletos e insuficientes. Cada paso, por insignificante que parezca, es para mí un éxito porque significa que hago algo positivo que antes no hacía. Por tanto, cada pequeño cambio que produzco en mi actitud me hace un poco mejor que antes, cuando simplemente me limitaba a refugiarme en la oscuridad de mi cuarto."
Tenía tantas cosas que nunca me dedique a ninguna. Que malo es acumular y poder hacerlo. Pierdes el sentido de la vida y aquello que seguro te haría feliz.


Todo ser humano tiene la libertad de cambiar en cualquier momento
VITOR FRANKL
Reflexión de Rosa Martínez
Hace tiempo que voy con el mapa en las manos. Al mirarlo reconozco los lugares por donde he pasado, los lugares en los que he vivido, las personas conocidas. Me sorprendo a veces del camino realizado; del atrevimiento de algunos momentos; de los grandes retos; de los cambios de sentido; de las curvas; de as grandes pausas. Siento de nuevo, ante el mapa dibujado, las viejas sensaciones y sentimientos, los miedos y alegrías, la tristeza, el decaimiento y el coraje. A medida que ando, voy dibujando mi mapa.
Me encuentro navegando por un rio, el de mi vida, a veces amplio y sereno, a veces de aguas bravas. Ahora navegando con remos, ahora con motor. Bajo el sol, la lluvia, vientos, frio y calor. Y cada día, una vez hecho el trayecto me acerco a las riberas. En la ribera derecha encuentro los amigos que me esperan, las relaciones, el arte, los museos, los libros. Allí acerco la barca y construyo un espacio frondoso y lleno de estímulos. En la ribera izquierda encuentro un desierto acogedor y solitario. Un mar de arena inacabable, lleno de huelas de lo que ya han hecho el camino. Ando por el atardecer en silencio.
Empiezo a pensar que cada día es nuevo, el punto de partida siempre es nuevo. Cada día, cada momento puedo decidir desde donde partir, a donde ir, por donde ir, con que equipaje y con quien quiero ir. A menudo veo lugares que me gustan, a los que puedo legar con facilidad. Veo otros que me ilusionan, aunque el camino está poco marcado. Tendré que hacer caso a mi intuición. Tendré que hacer caso a mi experiencia y coraje para apartarme de aquellos lugares que quiero evitar. Me dan miedo los pozos (quedarme a oscuras), las trampas escondidas (los engaños), sentirme perdida (no saber hacia dónde ir). Las posadas donde duermes días y días (dejar de vivir), las prisiones (sentirme atada) a veces siento que querría dejar por un tiempo la barca, cansada de pasar de una ribera a la otra. Si quiero volver al rio, no puedo adentrarme demasiado en los jardines o los desiertos.
En todo este caminar hay caminos señalizados, avisos de gente que ya han hecho el camino, de gente que vive aposentada en su paisaje particular, que se va quedando atrás en el viaje, gente que me acompaña en algunos trayectos, la gente del desierto y del jardín, la gente del rio...
Busco puentes. Busco un delta.

Bibliografía
  • "Descontrólate", libro de Xavier Guix
  • RAMON GAJA (bienestar, autoestima y felicidad)
  • Optimismo inteligente, (María Dolores Avia y Carmelo Vázquez)
  • "El poder de confiar en ti" libro de Curro cañete.


martes, 11 de septiembre de 2018

WI WEI: "Como parte de la Filosofía del Taoísmo"



A veces, la vida se vuelve tan complicada que resulta difícil no perderse en un torrente de sensaciones. Recuerdos dolorosos que nos recuerdan al pasado, sensaciones que nos llegan a través de los sentidos desde el presente, fantasías y temores que proyectamos hacia el futuro...
El frenético ritmo de vida actual, unido a las situaciones de crisis que nos rodean y a la necesidad de rapidez e inmediatismo que nos transmite nuestra conciencia propia de la cultura occidental, hace que deambulemos por la vida sobre preocupados. Esto supone un desgaste psicológico inmenso y puede acarrear numerosas alteraciones del estado de ánimo.
Lo que nos ocurre de verdad se mezcla con lo creado por nuestra propia mente.
A veces, este hecho hace que nos confundamos y lleguemos a un estado de saturación del que resulta complicado salir. Afortunadamente, hay formas de pensamiento provenientes de Asia que pueden servir para vivir de acuerdo al principio de la simplicidad.
A la mayoría de nosotros nos resulta extraño que haya una filosofía invitándonos a la no acción. Vivimos en una sociedad que constantemente nos induce a todo lo contrario. De hecho, vivimos saturados de actividades, sensaciones y pensamientos. Y cuando estamos sin hacer nada, nos sentimos extraños. Llegamos a pensar que esto es sencillamente una pérdida de tiempo.
El Tao Te Ching fue escrito hace 25 siglos por el filósofo Lao Tse. Este filósofo pensaba que la mejor manera de vivir era sincronizándose con el fluir de la naturaleza y el cosmos. Esta es la principal inspiración del Wu wei: dejar que las cosas tomen su curso natural y adaptarnos a él.
Lao Tse creía que el estado natural de las cosas debía incluir el modo en el que las personas nos comportamos. De ese modo, el comportamiento apropiado es el que imita el fluir simple y natural de las cosas. El Wu Wei es justamente esta idea: no alterar el transcurso natural de las cosas saliéndonos del camino por el que, por defecto, fluyen las cosas.
Así, al contrario de lo que ocurre en las culturas occidentales, la filosofía del taoísmo no resalta la importancia de la acción, sino la necesidad de vivir de manera sencilla. Mientras que desde la mentalidad occidental los cambios son vistos como el fruto de luchas entre fuerzas de la naturaleza o de la sociedad, desde el taoísmo se entiende que los procesos de cambio son sencillos y naturales. Es decir, que no tiene sentido no aceptarlos y tratar de impedir que ocurran.
 
Concepto de Wu Wei: vivir sin prisa: el arte de saber esperar
El Wu wei es un concepto del taoísmo que se traduce en ‘no acción’. Se trata de un principio en el que se señala que la mejor manera de enfrentar una situación, especialmente si es conflictiva, es no actuar. Y más que no actuar, no forzar ninguna solución, sino dejar que fluya, de este modo esa situación tendera a resolverse por sí mismo.
El Wu Wei implica no concentrar la atención en necesidad de actuar, sino dejar que las cosas fluyan. Implica también sentir más apego por la sencillez que por las ambiciones y los deseos.
Para la filosofía del Wu Wei no actuar no implica no hacer nada, sino hacer las cosas sin sobreesfuerzos y mediante el crecimiento personal. Dicho de otra manera, esta dinámica de pensamiento oriental defiende el hacer las cosas de una manera sencilla y natural, sin buscar el apremio o forzar las situaciones.
Pero, además, proporciona un estado mental que puede servir para meditar y para alcanzar un estado de relajación, perdiendo de vista las preocupaciones acerca de lo que nos imaginamos, lo que nos mantiene en el pasado y lo que ni siquiera tiene por qué ocurrir.
Uno de los ejes del Wu wei es el de aprender a esperar y mirar. Se parte de la idea de que la energía se debe conservar para aquellos momentos en los que sea inapelable la acción. Quien observa y aguarda el momento propicio sabrá actuar con gran sabiduría. También con enorme vitalidad, ya que no ha desperdiciado esta en acciones intrascendentes.
Los valores y virtudes en el Wu Wei desde la sencillez
El Wu wei propone una vida sencilla porque es la que más se traduce en paz y armonía. Esa sencillez implica no apegarnos demasiado a las ambiciones y deseos, ya que son las principales fuentes de intranquilidad y sufrimiento, más que de realización.
La sencillez también ayuda a que vivamos de una forma más serena. Cuando estamos enfocados a tener grandes logros y satisfacciones, esto resulta imposible. De lo que se trata entonces es de valorar lo que somos y lo que tenemos, en lugar de lamentarnos por lo que no somos o no poseemos.
Si dejamos que la filosofía del Wu Wei entre en nuestras vidas, podremos abrazar la sencillez de nuestra existencia manteniéndonos al margen de dramas y preocupaciones que, aunque no nos demos cuenta de ello, necesitan de nuestro permiso para inundar nuestra mente.
Así, las claves prácticas con las que guiarse para vivir según este principio de la simplicidad son las siguientes:
  • Dejar que la mente fluya en los momentos de calma, en vez de intentar dejar de pensar.
  • Aprender a apreciar el desarrollo de cambio natural de las cosas, que es aquél que se produce sin que nuestros objetivos y aspiraciones interfieran.
  • Aceptar que los problemas son creados de forma activa por nosotros.
  • No preocuparse por el modo en el que esos problemas son representados en nuestra mente, dejar que se disuelvan solos en el torrente de nuestro pensamiento.

En definitiva, valorar la simplicidad como estilo de vida por encima de las apariencias, los deseos y las expectativas.
El Wu Wei y los excesos
El Wu wei también nos llama la atención sobre el hecho de que la principal fuente de problemas son los excesos. Contrario a lo que muchos piensan, no son las carencias, sino los excesos los que nos llevan a sentir mayor malestar. De ahí que los elementos prácticos que nos propone el Wu wei se concentren en cuatro puntos principalmente:
  • Aceptar el hecho de que los problemas son una creación de nosotros mismos. Los problemas no surgen de la nada, son creados por nuestras acciones y por nuestra mente.
  • No hacer esfuerzos mentales por resolver los problemas. No representarlos en la mente, ni crear soluciones para ellos. La idea es dejar que se diluyan solos y no alimentarlos.
  • Aprender a apreciar el flujo natural de las cosas. Esto es, adoptar una actitud de observación frente a los acontecimientos, sin pensar que debemos intervenir en ellos.
  • Dejar que la mente fluya. No intentar dar una dirección o un enfoque especifico. Simplemente permitir que siga su propio curso, especialmente cuando estamos en calma.
 Actitudes sobre las que podemos desarrollar el Wu Wei
  1. Tranquilidad, consiste en evitar el desasosiego, la ansiedad y el nerviosismo por conseguir el resultado. Debemos incorporar tranquilidad a nuestro comportamiento y nuestra manera de pensar, sentir y actuar.
  2. Ligereza, consiste en no cargar de contenidos densos el significado de los sucesos en los que unas veces queriendo y otras sin quererlo, somos protagonistas. Tanto si son felices como si son desgraciados. La ligereza consiste en no dar, ni a los logros, ni a los fracasos, mayor importancia de la que tienen. Por lo que dejémonos fluir.
  3. Sencillez, lo contrario es lo complicado y cuando algo lo complicamos nos generamos problemas. Obtengamos las cosas de la manera más simple y con el menor coste posible (tiempo, medios, energía).

La no intervención
Si nos fijamos en aquellas ocasiones en las que intentamos no pensar o no hacer, observaremos que esto requiere de un gran esfuerzo por nuestra parte. Es muy complicado querer no hacer nada, por lo tanto, se gastan más energías que si nos dejamos llevar o fluir.
Este es el motivo por el que un gran número de personas que se inician en la meditación acaban por desistir. El concepto occidental que tradicionalmente se ha tenido de la meditación es el de imponerse no pensar e intentar dejar la mente en blanco, pero esto es imposible. Sin embargo, si tan sólo se dejaran llevar por la inactividad o la “no acción” se concentrarían y relajarían más rápidamente.
Pequeña reflexión
Uno de los principios más importantes del Wu Wei es aquel que literalmente reza “no hay que dejar nada por hacer”, solo que la idea es conseguir todas nuestras metas con el menor desgaste posible.
Para ello, debemos de cambiar nuestra manera de afrontar las situaciones, teniendo en cuenta dos aspectos básicos:
  • Debemos de aprender a confiar en los acontecimientos.
  • Debemos de aprovechar las circunstancias que se nos presentan.
Seguir los principios del Wu Wei no implica renunciar nuestros sueños con tal de no enfrentarnos a una serie de desafíos; sino de permanecer alerta a aquellas oportunidades que se nos presentan y aprovecharlas para conseguir nuestros objetivos con el menor esfuerzo o desgaste posible.
La idea del Wu Wei es conservar nuestra calma a pesar de los conflictos o problemas que nos puedan aparecer por el camino, ya que antes o después estos se solucionarán.
Hay que dejar que las cosas discurran, "lo que muere deja sitio a lo que brota, lo feo nos permite apreciar lo hermoso, lo brutal nos hace valorar lo sutil"
Debemos aprender a confiar, es decir mantener la confianza en el trascurso de la vida y de los acontecimientos, así como en nuestra propia capacidad para afrontarlos. Esta, y solo esta, es la única manera de mantener la mente despejada y estar atentos a las oportunidades que se nos aparecen.
Otra idea es "Aprender a fluir con el mínimo esfuerzo". Si hay que cambiar de dirección, se da media vuelta y se hace, sin pensarlo más. Porque: "Si no cambias de dirección, puedes terminar donde has comenzado".
Antes que actuar sobre personas y circunstancias, que no podemos controlar, el Wu Wei nos invita a hacer pacientemente los cambios necesarios dentro de uno mismo.


BIBLIOGRAFIA:
HENRI BOREL: Wu wei
LAO TSE: el Tao Te Ching.


lunes, 30 de octubre de 2017

IKIGAI



Es importante, para tener una vida larga y feliz, encontrar y querer una razón de ser, que nos mantenga siempre ocupados, lo que nos llevara a momentos de felicidad.
El Ikigai, se traduce como aquello que te hace levantarte con una gran ilusión cada día, disfrutando de ello y siendo consciente de que es por lo que vale la pea vivir.
El término Japonés Ikigai, reúne etimológicamente las palabras "ikiru" (vivir) y "Kai" (la materialización de lo que uno espera). Si las juntamos, nos dicen que es "tener un propósito para vivir".
Otra visión: "Iki" por "vida" y "gai" por "motivo, sentido, resultado, valor, merece la pena".
Describe la sensación de saber cuál es el sentido de la propia vida y en consecuencia, la seguridad de que tu existencia merece la pena. El descubrimiento del ikigai aporta sentido y felicidad. Un alto nivel de ikigai no sólo conduce a una experiencia más plena, sino que alarga la vida.
¿Por qué estoy aquí? ¿Cuál es mi misión en la vida? ¿Qué me hace feliz?
Todos nos hacemos estas preguntas, pero el Ikigai es esa fuerza vital interior que es la respuesta a todas las dudas existenciales.
Déjate seducir por la extraña sensación de lo que amas. No te desviará del camino.
RUMI
Quien no encuentra sentido a su existencia tampoco sabe para qué vive, ni entiende por qué debe bregar con cada nuevo día; y, en consecuencia, necesariamente tiene menos energía y ganas de vivir, en comparación con el que sabe reconocer el sentido de su vida y procura hacer cosas que le brinden plenitud y le deparen dicha alegría.
Cada persona siente en el fondo de su corazón el anhelo de una vida llena de sentido. Este anhelo es suficiente para que seamos buscadores y descubridores de sentido durante toda la vida.
ELISABETH LUKAS
El principio japonés del ikigai puede ayudarnos de forma sorprendente a encontrar un sentido a nuestra vida diaria. Sólo hay que descubrirlo, ya que cada uno de nosotros tiene su ikigai.
  Las 10 claves para vivir tu ikigai con éxito, (del libro de Héctor García y Francesc Miralles "IKIGAI" )


Para vivir más seguramente es necesario vivir mejor, ser más felices. Aquí tienes pautas, pasos, consejos inspirados en los centenarios japoneses.
1. Mantente siempre activo, nunca te retires
Quien abandona las cosas que ama y sabe hacer, pierde el sentido de su vida. Por eso, incluso después de haber terminado la vida laboral "oficial" es importante seguir haciendo cosas de valor, avanzando, aportando belleza o utilidad a los demás, ayudando y dando forma a nuestro pequeño mundo.
      1. 2. Tómatelo con calma

Las prisas son inversamente proporcionales a la calidad de vida. Como dice un viejo proverbio: "Caminando despacio se llega lejos". Cuando dejamos atrás las urgencias, el tiempo y la vida adquieren un nuevo significado.
      1. 3. No comas hasta llenarte

También en la alimentación para una vida larga "menos es más". Según la ley del 80%, para preservar la salud mucho tiempo, en lugar de atiborrarse hay que comer un poco menos del hambre que tenemos.
      1. 4. Rodéate de buenos amigos

Son el mejor elixir para disolver las preocupaciones: con una buena charla, contar y escuchar anécdotas que aligeren la existencia, pedir consejo, divertirnos juntos, compartir, soñar… En suma, vivir.
      1. 5. Ponte en forma para tu cumpleaños

El agua que se mueve, fluye fresca y no se estanca. Del mismo modo, tu vehículo para la vida necesita un poco de mantenimiento diario para que pueda durar muchos años. Además, el ejercicio segrega las hormonas de la felicidad.
      1. 6. Sonríe

Una actitud afable hace amigos y relaja a la propia persona. Está bien darse cuenta de las cosas que están mal, pero no hay que olvidar el privilegio de estar aquí y ahora en este mundo lleno de posibilidades.
      1. 7. Reconecta con la Naturaleza

Necesitamos regularmente volver a ella para cargar las pilas del alma. Aunque la mayoría de los seres humanos vivan en ciudades, estamos hechos para fundirnos con la Naturaleza.
      1. 8. Da las gracias

A tus antepasados, a la Naturaleza que te provee de aire y alimento, a tus compañeros de vida, a todo lo que ilumina tu día a día y te hace sentir dichoso de estar vivo. Dedica un momento del día a dar las gracias y aumentarás tu caudal de felicidad.
      1. 9. Vive el momento

Deja de lamentarte por el pasado y de temer el futuro. Todo lo que tienes es el día de hoy. Dale el mejor uso posible para que merezca ser recordado.
      1. 10. Sigue tu ikigai

Dentro de ti hay una pasión, un talento único que da sentido a tus días y te empuja a dar lo mejor de ti mismo hasta el fin. Si no lo has encontrado aún, como decía Viktor Frankl, tu próxima misión será encontrarlo.

El ikigai engloba:
  • El sentido de la vida.
  • Aquello por lo que merece la pena vivir.
  • Aquello por lo que merece la pena levantarse por las mañanas.
  • La felicidad de hacer cosas que nos complacen
  • La realización personal y la motivación.
  • La sensación de estar vivo.
  • La razón de existir.
  • La alegría y el objetivo vital.


Pero el ikigai es un concepto amplio que puede englobar también las actividades concretas, las circunstancias vitales, las relaciones interpersonales, las ideas o intereses profundos, así como los sueños y objetivos. Se puede decir que en el ikigai personal intervienen cuatro grades factores que son:
  • Las cosas que nos gusta hacer.
  • Nuestras fortalezas o lo que hacemos bien.
  • Las cosas por las que nos pagan; nos podrían pagar, o por las que recibiríamos una contraprestación por parte de otros.
  • Las cosas que el mundo necesita.
El ikigai también se halla en las pequeñas cosas, en apariencia insignificantes, que a menudo pasan desapercibidas. Así, cualquier persona puede encuentran su Ikigai en la contemplación del amanecer, en el hecho de reunirse con sus amigos, en dedicar un rato a la lectura, en sumergirse en otros mundos, en ejercitar la atención consciente, en estar presente para su familia, en dar largos paseos con su perro, en aprender otro idioma, en expresar su creatividad en un curso de pintura, etc. La suma de las pequeñas alegrías cotidianas da como resultado una vida más plena.


Lo verdaderamente importante es saber si puedes decir "sí" de corazón a aquello que te propones.
JOSEPH CAMPBELL
La búsqueda de nuestro tesoro no termina nunca y se recomienda sopesar de vez en cuando qué aspectos de nuestro ikigai perduran y cuáles de ellos requieren una actualización para que encajen con una nueva situación vital o un cambio de postura interna.
Hay un lugar en nuestro planeta donde los ancianos son más viejos que en ninguna otra parte. Es decir un sitio pequeño que concentra el mayor número de ancianos centenarios de la población mundial.
A estos mayores la idea de dejar de trabajar o de retirarse es algo que no se les pasa por la cabeza. Saben que sus ocupaciones merecen la pena y ven un sentido en sus quehaceres, tienen el ímpetu necesario para afrontar cada día con renovadas energías, y de buen ánimo, por muchos años que tengan.
Curiosonamente no hay palabra en japonés que signifique jubilarse, con el significado exacto de "retirarse para siempre", como tenemos en Occidente. Para ellos tener un propósito vital es muy importante y lo realizan mientras su salud se lo permita.
Nos dice Héctor García y Francesc Miralles en su libro Ikigai,:
el 3 de Abril de 1993, la federación de Clubes de Ancianos de la Aldea Ogimi, hace una declaración que dice lo siguiente:


A los 80 soy todavía un niño,
Cuando vengas a buscarme a los 90,
Olvídate de mí y espérame hasta que cumpla los 100.
Cuantos más viejos, más fuertes,
Y nada de dejar que nuestros hijos nos mimen.
Si quieres larga vida y salud, eres bienvenido a nuestra aldea,
Donde recibirás las bendiciones de la naturaleza y descubriremos juntos los secretos de la longevidad.

La importancia que tiene la comunidad
El Ikigai también está muy vinculado al sentimiento que tienen estas personas de pertenecer a la comunidad. Las personas forman parte de un grupo durante varias décadas y siempre pueden confiar en él. Todos se preocupan de cultivar los lazos sociales en su vida cotidiana y se apoyan unos a otros. Por eso cada individuo tiene conciencia de su propia responsabilidad ante sí mismo y ante la comunidad. El objetivo es socorrer a quien lo necesite hasta que esté en condiciones, a su, vez de prestar su apoyo a otra persona.
Todo aquel que cultiva unas relaciones sociales estables, y brinda su apoyo a otros cuando necesita ayuda, gana por partida doble. Por un lado, estará mejor pertrechado para hacer frente a cualquier problema de índole personal porque podría confiar en el respaldo de la comunidad; y por el otro, favorecerá que su Ikigai perdure.


Del libro de Bettina Lemke, "Encuentra tu ikigai"
Respuestas que dieron algunas personas cuando se le preguntoó ¿Qué da sentido a tu vida?:

  • Ver con gran esperanza el potencial de cada nuevo día.
  • Mis amigos y mi familia.
  • La compañía de otras personas.
  • Comer bien.
  • Hacer deporte.
  • Ser una buena persona y hacer aquello que me hace feliz.
  • Construir un refugio para un pequeño erizo que he encontrado en mi jardín, y que así pueda resistir el próximo invierno.
  • Las personas, los animales y las plantas, y también el planeta.
  • Tocar música con mis amigos y actuar en salas molonas. Crear algo nuevo para lograr un mundo mejor.
  • Ver crecer a mis hijos día a día.
  • El amor hacia mi compañero o compañera.
  • Dedicarme a lo que me entusiasma.
  • La posibilidad de encontrar ideas nuevas.
  • Reír en compañía.
  • Ayudar a otros a encontrar el sentido de su vida.
  • Mi violonchelo.
  • Hacer un voluntariado en una organización humanitaria. Esto llena de sentido mi vida cada día.
  • Profundizar en la compasión y la gratitud y trasmitir mi experiencia a otras personas.
  • La meditación de la primera hora de la mañana, pues se ha convertido en un pilar firme para todo lo demás.
  • Viajar a otros países y conocer otras culturas.
  • Mi perro Sam es mi compañero más fiel y mi mejor amigo.
  • La sonrisa de los niños que cuido en la guardería.
  • El trabajo en el huerto.
  • Soy profesora en un instituto. El trabajo con mis alumnos me aporta plenitud una y otra vez.
  • Aprender a confiar en mí mismo.
  • Fijar mis propias metas y tratar de conseguirlas.
  • Expresar mi creatividad.
  • En este momento mi ikigai es tomarme un periodo sabático de tres meses para hacer el Camino de Santiago.


BIBLIOGRAFIA:
García ECTOR Y Francesc MIRALLES: ikigai, los secretos de Japón para una vida larga y feliz. (2016). ED. Urano
García ECTOR Y Francesc MIRALLES: el método IKIGAI, despierta tu verdadera pasión y cumple tus propósitos vitales. (2017). ED. Aguilar
Bettina LEMKE: ENCUENTRA TU IKIGAI, el libro practico. (2017). ED. Urano.