martes, 11 de septiembre de 2018

WI WEI: "Como parte de la Filosofía del Taoísmo"



A veces, la vida se vuelve tan complicada que resulta difícil no perderse en un torrente de sensaciones. Recuerdos dolorosos que nos recuerdan al pasado, sensaciones que nos llegan a través de los sentidos desde el presente, fantasías y temores que proyectamos hacia el futuro...
El frenético ritmo de vida actual, unido a las situaciones de crisis que nos rodean y a la necesidad de rapidez e inmediatismo que nos transmite nuestra conciencia propia de la cultura occidental, hace que deambulemos por la vida sobre preocupados. Esto supone un desgaste psicológico inmenso y puede acarrear numerosas alteraciones del estado de ánimo.
Lo que nos ocurre de verdad se mezcla con lo creado por nuestra propia mente.
A veces, este hecho hace que nos confundamos y lleguemos a un estado de saturación del que resulta complicado salir. Afortunadamente, hay formas de pensamiento provenientes de Asia que pueden servir para vivir de acuerdo al principio de la simplicidad.
A la mayoría de nosotros nos resulta extraño que haya una filosofía invitándonos a la no acción. Vivimos en una sociedad que constantemente nos induce a todo lo contrario. De hecho, vivimos saturados de actividades, sensaciones y pensamientos. Y cuando estamos sin hacer nada, nos sentimos extraños. Llegamos a pensar que esto es sencillamente una pérdida de tiempo.
El Tao Te Ching fue escrito hace 25 siglos por el filósofo Lao Tse. Este filósofo pensaba que la mejor manera de vivir era sincronizándose con el fluir de la naturaleza y el cosmos. Esta es la principal inspiración del Wu wei: dejar que las cosas tomen su curso natural y adaptarnos a él.
Lao Tse creía que el estado natural de las cosas debía incluir el modo en el que las personas nos comportamos. De ese modo, el comportamiento apropiado es el que imita el fluir simple y natural de las cosas. El Wu Wei es justamente esta idea: no alterar el transcurso natural de las cosas saliéndonos del camino por el que, por defecto, fluyen las cosas.
Así, al contrario de lo que ocurre en las culturas occidentales, la filosofía del taoísmo no resalta la importancia de la acción, sino la necesidad de vivir de manera sencilla. Mientras que desde la mentalidad occidental los cambios son vistos como el fruto de luchas entre fuerzas de la naturaleza o de la sociedad, desde el taoísmo se entiende que los procesos de cambio son sencillos y naturales. Es decir, que no tiene sentido no aceptarlos y tratar de impedir que ocurran.
 
Concepto de Wu Wei: vivir sin prisa: el arte de saber esperar
El Wu wei es un concepto del taoísmo que se traduce en ‘no acción’. Se trata de un principio en el que se señala que la mejor manera de enfrentar una situación, especialmente si es conflictiva, es no actuar. Y más que no actuar, no forzar ninguna solución, sino dejar que fluya, de este modo esa situación tendera a resolverse por sí mismo.
El Wu Wei implica no concentrar la atención en necesidad de actuar, sino dejar que las cosas fluyan. Implica también sentir más apego por la sencillez que por las ambiciones y los deseos.
Para la filosofía del Wu Wei no actuar no implica no hacer nada, sino hacer las cosas sin sobreesfuerzos y mediante el crecimiento personal. Dicho de otra manera, esta dinámica de pensamiento oriental defiende el hacer las cosas de una manera sencilla y natural, sin buscar el apremio o forzar las situaciones.
Pero, además, proporciona un estado mental que puede servir para meditar y para alcanzar un estado de relajación, perdiendo de vista las preocupaciones acerca de lo que nos imaginamos, lo que nos mantiene en el pasado y lo que ni siquiera tiene por qué ocurrir.
Uno de los ejes del Wu wei es el de aprender a esperar y mirar. Se parte de la idea de que la energía se debe conservar para aquellos momentos en los que sea inapelable la acción. Quien observa y aguarda el momento propicio sabrá actuar con gran sabiduría. También con enorme vitalidad, ya que no ha desperdiciado esta en acciones intrascendentes.
Los valores y virtudes en el Wu Wei desde la sencillez
El Wu wei propone una vida sencilla porque es la que más se traduce en paz y armonía. Esa sencillez implica no apegarnos demasiado a las ambiciones y deseos, ya que son las principales fuentes de intranquilidad y sufrimiento, más que de realización.
La sencillez también ayuda a que vivamos de una forma más serena. Cuando estamos enfocados a tener grandes logros y satisfacciones, esto resulta imposible. De lo que se trata entonces es de valorar lo que somos y lo que tenemos, en lugar de lamentarnos por lo que no somos o no poseemos.
Si dejamos que la filosofía del Wu Wei entre en nuestras vidas, podremos abrazar la sencillez de nuestra existencia manteniéndonos al margen de dramas y preocupaciones que, aunque no nos demos cuenta de ello, necesitan de nuestro permiso para inundar nuestra mente.
Así, las claves prácticas con las que guiarse para vivir según este principio de la simplicidad son las siguientes:
  • Dejar que la mente fluya en los momentos de calma, en vez de intentar dejar de pensar.
  • Aprender a apreciar el desarrollo de cambio natural de las cosas, que es aquél que se produce sin que nuestros objetivos y aspiraciones interfieran.
  • Aceptar que los problemas son creados de forma activa por nosotros.
  • No preocuparse por el modo en el que esos problemas son representados en nuestra mente, dejar que se disuelvan solos en el torrente de nuestro pensamiento.

En definitiva, valorar la simplicidad como estilo de vida por encima de las apariencias, los deseos y las expectativas.
El Wu Wei y los excesos
El Wu wei también nos llama la atención sobre el hecho de que la principal fuente de problemas son los excesos. Contrario a lo que muchos piensan, no son las carencias, sino los excesos los que nos llevan a sentir mayor malestar. De ahí que los elementos prácticos que nos propone el Wu wei se concentren en cuatro puntos principalmente:
  • Aceptar el hecho de que los problemas son una creación de nosotros mismos. Los problemas no surgen de la nada, son creados por nuestras acciones y por nuestra mente.
  • No hacer esfuerzos mentales por resolver los problemas. No representarlos en la mente, ni crear soluciones para ellos. La idea es dejar que se diluyan solos y no alimentarlos.
  • Aprender a apreciar el flujo natural de las cosas. Esto es, adoptar una actitud de observación frente a los acontecimientos, sin pensar que debemos intervenir en ellos.
  • Dejar que la mente fluya. No intentar dar una dirección o un enfoque especifico. Simplemente permitir que siga su propio curso, especialmente cuando estamos en calma.
 Actitudes sobre las que podemos desarrollar el Wu Wei
  1. Tranquilidad, consiste en evitar el desasosiego, la ansiedad y el nerviosismo por conseguir el resultado. Debemos incorporar tranquilidad a nuestro comportamiento y nuestra manera de pensar, sentir y actuar.
  2. Ligereza, consiste en no cargar de contenidos densos el significado de los sucesos en los que unas veces queriendo y otras sin quererlo, somos protagonistas. Tanto si son felices como si son desgraciados. La ligereza consiste en no dar, ni a los logros, ni a los fracasos, mayor importancia de la que tienen. Por lo que dejémonos fluir.
  3. Sencillez, lo contrario es lo complicado y cuando algo lo complicamos nos generamos problemas. Obtengamos las cosas de la manera más simple y con el menor coste posible (tiempo, medios, energía).

La no intervención
Si nos fijamos en aquellas ocasiones en las que intentamos no pensar o no hacer, observaremos que esto requiere de un gran esfuerzo por nuestra parte. Es muy complicado querer no hacer nada, por lo tanto, se gastan más energías que si nos dejamos llevar o fluir.
Este es el motivo por el que un gran número de personas que se inician en la meditación acaban por desistir. El concepto occidental que tradicionalmente se ha tenido de la meditación es el de imponerse no pensar e intentar dejar la mente en blanco, pero esto es imposible. Sin embargo, si tan sólo se dejaran llevar por la inactividad o la “no acción” se concentrarían y relajarían más rápidamente.
Pequeña reflexión
Uno de los principios más importantes del Wu Wei es aquel que literalmente reza “no hay que dejar nada por hacer”, solo que la idea es conseguir todas nuestras metas con el menor desgaste posible.
Para ello, debemos de cambiar nuestra manera de afrontar las situaciones, teniendo en cuenta dos aspectos básicos:
  • Debemos de aprender a confiar en los acontecimientos.
  • Debemos de aprovechar las circunstancias que se nos presentan.
Seguir los principios del Wu Wei no implica renunciar nuestros sueños con tal de no enfrentarnos a una serie de desafíos; sino de permanecer alerta a aquellas oportunidades que se nos presentan y aprovecharlas para conseguir nuestros objetivos con el menor esfuerzo o desgaste posible.
La idea del Wu Wei es conservar nuestra calma a pesar de los conflictos o problemas que nos puedan aparecer por el camino, ya que antes o después estos se solucionarán.
Hay que dejar que las cosas discurran, "lo que muere deja sitio a lo que brota, lo feo nos permite apreciar lo hermoso, lo brutal nos hace valorar lo sutil"
Debemos aprender a confiar, es decir mantener la confianza en el trascurso de la vida y de los acontecimientos, así como en nuestra propia capacidad para afrontarlos. Esta, y solo esta, es la única manera de mantener la mente despejada y estar atentos a las oportunidades que se nos aparecen.
Otra idea es "Aprender a fluir con el mínimo esfuerzo". Si hay que cambiar de dirección, se da media vuelta y se hace, sin pensarlo más. Porque: "Si no cambias de dirección, puedes terminar donde has comenzado".
Antes que actuar sobre personas y circunstancias, que no podemos controlar, el Wu Wei nos invita a hacer pacientemente los cambios necesarios dentro de uno mismo.


BIBLIOGRAFIA:
HENRI BOREL: Wu wei
LAO TSE: el Tao Te Ching.


miércoles, 11 de julio de 2018

EL ARTE JAPONES DE LOS BAÑOS DEL BOSQUE



Nuestra relación con los bosques, por el Dr. Quing Li
Todos sabemos lo bien que nos hace sentir el contacto con la naturaleza. Lo hemos experimentado durante milenios. Los sonidos del bosque, el olor de los arboles, la luz del sol colándose entre las hojas, el aire fresco y limpio... todas estas cosas nos dan una sensación de bienestar. Nos quitan el estrés y las preocupaciones, nos ayudan a relajarnos y a pensar con mayor claridad. El contacto con la naturaleza puede quitarnos el mal humor, devolvernos nuestra energía y nuestra vitalidad, refrescarnos y rejuvenecernos.
Eso es algo que llevamos en las entrañas. Es como una intuición o un instinto, una sensación que a veces resulta difícil explicar. En japonés tenemos una palabra para describir esas sensaciones demasiado profundas como para expresarlas con palabras: yugen. Lo yugen nos comunica un profundo sentido de la belleza y del misterio del universo. Es algo de este mundo, pero sugiere algo del más allá. El dramaturgo Zeami Motokiyo lo describe como las "sutiles sombras del bambú sobre el bambú", la sensación que tienes cuando "contemplas la puesta de sol tras una colina cubierta de bosques" o "cuando paseas por un bosque inmenso sin pensar en el regreso".
Pero ¿qué es exactamente esa sensación tan difícil de expresar con palabras? ¿Qué es lo que hay detrás? ¿Qué hace la naturaleza para provocar que nos sintamos así? Yo soy científico, no poeta. Y he pasado muchos años estudiando la base científica de esta sensación. Quiero saber por qué nos sentimos mucho mejor cuando estamos en la naturaleza. ¿Cuál es ese poder secreto de los arboles que nos hace sentir mucho más sanos y felices? ¿Por qué nos sentimos menos estresados y recargamos energía solo con pasear por el bosque? Hay quien estudia los bosques. Hay quien estudia medicina. Yo estudio la medicina de los bosques para descubrir todos los modos posibles en que un simple paseo por el bosque puede mejorar nuestro bienestar.

Shinrin Yoku
Los fines de semana visito los parques verdes de Tokio y paso allí varias horas. Y cada lunes por la tarde me llevo a mis alumnos a dar un paseo. En realidad es más que un paseo. Practicamos lo que en Japón llamamos "baño de bosque" o Shinrin Yoku Shinrin en japonés significa "bosque", y yoku significa "baño". Así pues, "Shinrin- Yoku" significa sumergirse en el ambiente del bosque o absorber el bosque a través de los sentidos. No es una forma de hacer ejercicio, ni de excursionismo, ni una especie de carrera. Se trata simplemente de estar en la naturaleza, conectar con ella a través de los cinco sentidos. Cuando estamos bajo techo, tendemos a usar solo dos sentidos: la vista y el oído. Es fuera donde percibimos el olor de las flores, el sabor del aire fresco. Es fuera donde vemos el color cambiante de los arboles, donde oímos el canto de los pájaros y notamos la brisa sobre la piel. Y abriendo los sentidos podemos empezar a reconectar con el mundo natural.
Formamos parte del mundo natural. Nuestros ritmos son los de la naturaleza. Cuando paseamos lentamente por el bosque, observando, oyendo, oliendo, saboreando y tocando, sincronizamos nuestros ritmos con los de la naturaleza. El "Shinrin-Yoku" es como un puente. Abre nuestros sentidos y crea un puente entre nosotros y el mundo natural. Y cuando estamos en armonía con el mundo natural, podemos empezar a curarnos. Nuestro sistema nervioso puede reiniciarse, nuestro cuerpo y nuestra mente pude volver a su estado ideal, recuperar la sintonía con la naturaleza, renovarse y corregir sus defectos. Quizá nuestro paseo por el bosque no nos lleve muy lejos; sin embargo, al conectarnos con la naturaleza, el Shinrin- Yoku nos traslada y nos pone en contacto con nuestra propia esencia.



Los cinco pasos del Shinrin-yoku
Antes de ir a los cinco pasos, es importante prepararnos mentalmente para disfrutar del shinrin-yoku. Para ello hemos de dejar atrás las preocupaciones cotidianas, los compromisos y obligaciones pendientes, cualquier cosa que nos pueda distraer del aquí y ahora del bosque.


1. Entrégate totalmente a la experiencia, aquí y ahora
  • Para que el baño del bosque sea efectivo, debes renunciar al multitasking. Pon el teléfono móvil en modo avión y guárdalo en un lugar fuera del alcance de la mano.
  • Toma conciencia de cada paso, de la temperatura del aire, de la brisa, de los juegos de la luz. El objetivo del shinrin-yoku es que estés totalmente presente en el bosque.
  • Al igual que no es lo mismo tomar el té en un bar hablando de futbol o de política que sentados sobre un tatami con vistas a un bosque, conversando sobre el sonido de la lluvia, la intención es esencial en nuestro paseo. Caminaremos en silencio o, si vamos acompañados, evitaremos charlar de temas mundanos o que nos resulten estresantes.

2. Ten una ruta en mente, pero deja espacio a la improvisación

  • Es esencial no tener prisa ni agobiarse por alcanzar un determinado punto del itinerario. Toda nuestra atención debe estar puesta en caminar plácidamente, respirar y detenernos donde nos lo dicte la imaginación.
  • Date permiso para sentarte en una roca o sobre un tronco caído cuando te asalte la fatiga. Disfruta del universo de sonidos que llenan el bosque: pájaros, cigarras, el rumor de las hojas mecidas por el viento...Aspira los olores frescos y reparadores del bosque.
  • Toma una ruta alternativa si aparece un sendero que te atrae más. Entrega la brújula a tus pies para que caminen siguiendo la inspiración del momento.
  • Detente a contemplar los paisajes idílicos, especialmente el atardecer o el amanecer.

3. Respira lenta y profundamente

  • Además de caminar sin prisas y dejarte envolver por la naturaleza, vaciando la mente de problemas, la finalidad del shinrin-yoku es respirar. Hazlo de forma reposada y profunda, caminando, detenido de pie, sentado o tendido bajo la copa de un árbol.
  • Al respirar lentamente, movilizando el vientre, los pulmones y las clavículas, que se levantan, visualiza como las fitoncidas benefactoras penetran en tu interior. Con cada inspiración, absorbe los efluvios curativos de la naturaleza.
  • Siente que te inundas de verde, baña tu cuerpo y tu mente en esa sensación.

4. Deja pasar las nubes mentales

  • Acostumbrado a las distracciones constantes que obnubilan la mente, pude que en medio del shinrin-yoku te lleguen pensamientos de preocupación. Que no cunda el pánico, es normal.
  • Respira hondo y visualiza estas preocupaciones como si fueran nubes en el cielo de tu mente. Pasan de un lado a otro hasta que se las lleva el viento. Etiquétalas como "pensamientos" y déjalas pasar, sin rechazarlas ni retenerlas, sin analizarlas ni juzgarlas. Son solo pensamientos que vienen y van como nubecitas que se pierden en la lejanía, dejándote por fin sentir el presente.
  • Si te notas estresado por la tensión de la semana, haz una pausa en tu paseo para realizar unos estiramientos en pleno bosque, posiciones de tai chi o qigong.

5. Siéntete parte del todo

  • Anclada en el aquí y ahora, totalmente presente, empezaras a sentirte integrado en el bosque, la naturaleza, el universo entero.
  • Experimenta el yugen, la magia de ser uno con las plantas y animales que te rodean, con todos los seres humanos, con este bello planeta al calor de una estrella lejana.
  • Asume que eres parte importante del universo, no algo separado de él. Eres universo y el universo eres tú. Deja que tu ego se diluya en el entorno hasta fundirte con la naturaleza. Volviendo a Alan Watts: "Tú eres parte de lo que todo el universo está haciendo, de la misma forma que una ola es parte de lo que todo el océano está haciendo".

Principios curativos
La buena noticia es que solo pasar una pequeña cantidad de tiempo en la naturaleza pude tener un gran efecto en nuestra salud. Un baño de bosque de dos horas te pude ayudar a desconectar de la tecnología y a bajar el ritmo. Te devolverá al presente, te destresara y te relajara. Cuando conectas con la naturaleza a través de los cinco sentidos, empiezas a beneficiarte de los numerosos efectos positivos del mundo natural. Actualmente disponemos de muchísimos datos que demuestran que el Shinrin- Yoku puede:
  • Reducir la tensión arterial.
  • Reducir el estrés.
  • Mejora la salud cardiovascular y metabólica.
  • Reducir el nivel de azúcar en sangre.
  • Mejora la concentración y la memoria.
  • Combatir la depresión.
  • Mejorar el umbral del dolor.
  • Recargar la energía.
  • Potenciar el sistema inmunitario al aumentar el recuento de las células NK
  • Aumenta la producción de proteínas anticancerigenas.
  • Ayuda a perder peso.

Mindfulness al aire libre
El Monje Thich Nhat Hanh presenta una técnica para meditar y estar presente en cualquier lugar. También en medio de la naturaleza.
Meditar caminando por el bosque:
"Dondequiera que caminemos, podemos practicar la meditación. Esto significa que sabemos que estamos caminando. Y caminamos solo por caminar. Lo hacemos con libertad y solidez, ya no tenemos prisa. Estamos presentes con cada paso. Y cuando deseamos hablar, detenemos nuestro movimiento y prestamos toda nuestra atención a la otra persona, a nuestras palabras y a escuchar.
"Caminar de esta manera no debería ser un privilegio. Deberíamos poder hacerlo en todo momento. Mira a tu alrededor y date cuenta de cuán vasta es la vida, los arboles, las nubes blancas, el cielo ilimitado. Escucha a los pájaros. Siente la brisa fresca. La vida está por todas partes y estamos vivos y sanos y somos capaces de caminar en paz.
"Camina como una persona libre y siente que tus pasos se vuelven más livianos. Permítete disfrutar de cada paso que das. Cada paso es nutritivo y curativo. Mientras caminas, imprime tu gratitud y tu amor a la tierra.
Thich Nhat hanh


El shinrin-yoku es una excelente oportunidad de recuperar la percepción háptica, es decir, volver a percibir el mundo con todos nuestros sentidos.

Meditar con los cinco sentidos en la naturaleza
Este ejercicio se puede realizar tanto en el bosque como en un jardín urbano. Lo único importante es que estamos rodeados de verde. Puede hacerse tumbado o sentado, incluso en un banco de un parque. Hay que llevar algo pequeño para comer, como una pasa u otro fruto seco, o incluso un poco de chocolate.
Tras realizar unas cuantas respiraciones largas y profundas, hazte estas preguntas:

¿Que ves?
  • Observa las ramas que se mueven, los pájaros, las hojas caídas, los insectos volando...
  • Fijarte en las luces y sombras, en el Komorebi.
  • Registra con la mirada los troncos viejos, las rocas desgastadas, el wabi-sabi de la naturaleza.
  • Aprecia los distintos colores y el contraste entre ellos.

¿Qué hoyes?
  • Presta atención a la sinfonía de sonidos que te rodean.
  • Trata de separar e identificar cada uno de ellos, como si reconocieras los distintos instrumentos de una orquesta.

¿Qué hueles?
  • Con los ojos ahora entrecerrados, aspira profundamente los aromas del bosque que te rodea.
  • Trata de captar el olor de las flores, el frescor de las hojas, la humedad de la tierra...

¿Qué puedes tocar?
  • Extiende las manos para palpar suavemente alguna planta, una roca o incluso el suelo.
  • Explora la rugosidad de un tronco, la fría suavidad de una piedra, la fragilidad del tallo de una planta...
  • Siente en tu cuerpo la temperatura, la frescura de la brisa, la caricia del aire que entra y sale por tus fosas nasales.
  • Si estas de pie, descálzate y nota la textura del suelo, tu peso sobre la tierra... puedes dar unos cuantos pasos conscientes para sentirlo mejor.

¿Qué sabor tiene?
  • Llévate a la boca el pequeño alimento que has llevado contigo.
  • Mantenlo primero entre los labios, notando su textura.
  • Luego llévalo a la lengua para que la saliva empiece a desgranar su sabor.
  • Finalmente muérdelo y mastícalo para extraer todo su jugo.


BIBLIOGRAFIA:
DR. QUING LI: El poder del bosque, Shinrin Yoku. (2018). ED. Rocaeditorial
GARCIA Héctor y MIRALLES Francesc: Shinrin Yoku, El arte japonés de los baños del bosque. (2018). ED. Planeta


lunes, 18 de junio de 2018

COMUNICACIÓN POSITIVA



En todo proceso de comunicación existen los siguientes elementos:

  • Emisor. Parte comunicativa que transmite algo a los demás.
  • Mensaje. Información que el emisor envía al receptor.
  • Canal. Elemento físico que establece la conexión entre el emisor y el receptor.
  • Receptor. Parte comunicativa que recibe el mensaje a través del canal y lo interpreta.
  • Código. Es un conjunto de signos sistematizado junto con unas reglas que permiten utilizarlos. El código permite al emisor elaborar el mensaje y al receptor interpretarlo.
El emisor y el receptor deben utilizar el mismo código. La lengua es uno de los códigos más utilizados para establecer la comunicación entre los seres humanos.
  • Contexto. Relación que se establece entre las palabras de un mensaje y que nos aclaran y facilitan la comprensión de lo que se quiere expresar.


¿Qué es la Comunicación eficaz?

Una vez somos conscientes de nuestro estilo comunicativo, tendremos que hacer consciente qué es lo que queremos obtener del proceso que vamos a realizar. En este sentido tendremos en cuenta los siguientes aspectos:
1. Fijar el Foco: Nuestro interlocutor es lo único y más importante que debe existir mientras transcurra la sesión.
2. Saber dónde estamos: ¿Cuál es la situación actual de nuestro interlocutor?
3. Saber dónde queremos llegar: ¿Cuál es nuestro objetivo?
4. Entre los pasos 2 y 3: Apartar obstáculos ¿Cuáles son los próximos pasos a realizar?
5. Recopilar la información recibida durante el proceso y análisis del proceso.

Recuerda que para que un proceso comunicativo sea eficaz es necesario que exista confianza entre las partes.

El diálogo interior

¿Y cómo podemos manejar el diálogo interior? Son diversos los métodos que podemos aplicar. Desde un punto vista simplista los pasos a seguir son los siguientes:
1. Observarnos nuestras voces interiores.
2. Dotamos de personalidad a cada parte.
3. Creamos una conversación entre ambas.
4. ¿Cuál es la intención positiva de cada parte?.
5. Llegar a un acuerdo.


Introducción a la P.N.L

Desde la perspectiva de la Programación Neurolingüística se definen tres maneras de percibir al mundo: la visual, la auditiva y la kinestésica. Desde antes de nacer estamos percibiendo al mundo a través de nuestros sentidos y, hasta la fecha, seguimos percibiendo y aprendiendo a través de ellos. A estas maneras diferentes de ver el mundo les llamamos Sistemas Representacionales:

Visual

En general es una persona con alta energía, siempre anda haciendo algo, su imagen es lo más importante; por lo tanto anda bien arreglada, son personas por lo regular bastante ordenadas, tanto en su persona como en su casa u oficina y, como piensan en imágenes, hablan rápidamente.
Los visuales no solamente los puede uno reconocer por su arreglo personal, sino que, también, cuando hablan, suelen decir frases como: "a simple vista", "está bien visto", "un regalo para la vista", "ya veremos"... Son los predicados verbales visuales.
Cuando hablan tienden a mover los ojos hacia arriba

Auditivos

Los auditivos son personas con un nivel de energía más tranquilo, son personas más sedentarias, su arreglo es bueno y conservador, sin llamar la atención, su discurso es importante, cuidan mucho lo que dicen y por tanto les gusta leer para tener un buen manejo del lenguaje oral. A los auditivos les acompañan términos lingüísticos auditivos como por ejemplo: "inaudito", "llamar la atención", "oídos sordos", "palabra por palabra"... Son los predicados verbales auditivos.
  • El auditivo es un buen oyente.
  • Su voz es más grave.
  • Recuerdan las palabras y no las olvidan porque tienen una gran capacidad para recordar lo escuchado.
  • Una mujer auditiva prefiere que le digan cosas agradables al oído, a un ramo de flores.
  • Hablan con cautela y usan un tono tranquilo y armónico.
  • Recuerdan los nombres de las personas.
  • Ruidos estridentes, chillones, agudos los ponen de mal humor.
El movimiento ocular de los auditivos es hacia la derecha y la izquierda (hacia el oído).


El kinestésico

Los kinestésicos son personas más relajadas. Se les puede reconocer rápidamente por su arreglo personal. Suelen vestirse cómodos, la moda no les interesa, su energía es tranquila y hablan sin prisas, buscan su comodidad, gustan de los deportes y la buena comida, son personas muy sensibles. Los kinestésicos suelen usar expresiones sensoriales como: "es un bálsamo para el espíritu", "camisa de once varas", discusión acalorada", "es un martirio"... Son los predicados verbales kinestésicos.
  • Los kinestésicos se mueven más despacio.
  • Su voz es más grave.
  • Gozan de manera intensa aunque no lo expresan en forma verbal.
  • Desean la cercanía de las personas. Cuando te saludan, te tocan.
  • Les gustan las actividades donde puedan tocar, degustar, sentir algún aroma.
  • Deportes normales y actividades de alto riesgo son sus preferidos.
Su mirada tiende a estar hacia abajo a la derecha.

Alguna característica de cada uno de ellos:

Para desarrollar la parte visual piensa en:
  • En un atardecer y todos sus colores.
  • Una avenida llena de árboles.
  • Tus próximas vacaciones.
  • La casa de tus sueños.

Para desarrollar la parte auditiva escucha:
  • Escucha las olas del mar.
  • Imagina una tonada inventada por ti. -Escucha un coro de niños.
  • Cómo suena el trote de un caballo.

Para desarrollar la parte kinestésica experimenta:
  • El olor de una rosa.
  • Toca una piel muy suave.
  • Saborea tu plato favorito.
  • Siente un hielo en tu mano.


Al hablar de comunicación, en PNL hablamos de procesos sistémicos. La comunicación se produce cuando hay "feed-back", es decir, cuando hay una retroalimentación: el comunicador recibe el mensaje de que el receptor ha recibido la información de forma correcta. Uno de los postulados de la PNL dice que el sentido de la comunicación es la respuesta (la retroalimentación) que se obtiene, sea ésta verbal o no verbal.
La sincronización es la base de la comunicación para la PNL. Consiste en establecer una relación, creando una misma longitud de onda que nuestro interlocutor. Sincronizar significa adoptar los gestos y las actitudes de la persona con la que estamos hablando, con el fin de crear un mimetismo que nos lleve a un clima de confianza. La sincronización puede ser verbal o no verbal, directa o cruzada, reflejada o desfasada en el tiempo (la reformulación es, por ejemplo, una forma de sincronización). Para conseguir una buena sincronización, tenemos que fijarnos en la posición del cuerpo, los movimientos y los gestos. También podemos sincronizar a través de la voz, del tono, del ritmo, el volumen... Y también podemos reflejar las pausas y los silencios.
Podemos sincronizar la respiración, muy útil, por ejemplo, en terapia.
La sincronización permite crear un clima de confianza, pero, al mismo tiempo, permite crear las bases para "guiar" al otro hacia posiciones distintas a la suya.
Una vez que se ha producido la sincronización, podemos ir cambiando los parámetros, de tal forma que será el otro quien nos siga a nosotros. En terapia una vez sincronizado el cliente, se cambian los parámetros para hacerlo salir de su estado hacia un estado más abierto o positivo.

Escucha activa


"Nos involucramos en la conversación"
Escuchar es sin duda el acto más importante de la comunicación y probablemente al que menos tiempo dedicamos.

¿Es lo mismo escuchar que oír?

La diferencia fundamental entre oír y escuchar está en la intención. Cuando escuchamos lo hacemos intencionadamente, mientras que cuando oímos lo hacemos independientemente de nuestra voluntad. Por eso podemos oír sin querer y es imposible escuchar sin querer, porque cuando escuchamos lo hacemos con una intención, con un para qué. Escuchar lleva emparejada la idea de finalidad.

¿Qué es la Escucha Activa?

Daniel Goleman en su libro "Inteligencia Social" lo expresa del siguiente modo:
La escucha verdadera, me obliga a sintonizar con sus sentimientos, permitiéndole expresar lo que tenga que decir, de un modo tal que la conversación sigue el rumbo que ambos decidimos. Y cuando este tipo de escucha se da en ambas direcciones, se establece un auténtico diálogo en el que los participantes adaptan sus comentarios a lo que el otro siente y dice”.
Saber escuchar constituye un rasgo distintivo de los mejores directivos, maestros y líderes. Y también es una de las 3 habilidades que, según las organizaciones, distinguen a los mejores profesionales de ayuda (como médicos o trabajadores sociales)”.
La escucha atenta y cuidadosa orienta nuestros circuitos neuronales hacia la conexión y nos sintoniza en la misma longitud de onda que nuestro interlocutor.
 
María Jesús Alva Reyes en su libro "Emociones que hieren" lo expresa:

"Escuchamos activamente cuando estamos atentos a todo el proceso de la comunicación y no únicamente al mensaje verbal. Para ello tenemos que demostrar a la otra parte que le estamos escuchando:

¿Cómo demostrarla?

  • Mirándole directamente a los ojos.
  • Cercanía física y postura ligeramente inclinada hacia delante.
  • Expresión facial de atención (“interés”).
  • Movimientos de cabeza y/o manos.
  • Reflejar en nuestro rostro la emoción del otro.
  • Sonreír.

Verbalmente:

  • Emitiendo palabras que demuestren nuestra atención y apoyo.
  • Preguntas.
  • Añadiendo alguna palabra cuando la otra parte lo requiera.
  • Repitiendo ocasionalmente los aspectos más destacados.Recapitulando/resumiendo lo dicho.
  • Sin interrumpir.


Obstáculos de la Escucha Activa:

  • Querer ocuparnos de muchas cosas a la vez.
  • El ensimismamiento y preocupación en nosotros mismos reducen nuestra atención en el exterior.
  • La tentación de la solución.
  • La proyección personal, es una construcción personal de la realidad del otro.
  • Las interrupciones.
  • Los consejos.