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martes, 16 de febrero de 2016

Como afecta la tristeza a las personas mayores, maneras de combatirla




El aspecto más relevante que indica una adecuada salud mental en un individuo a cualquier edad es la valoración satisfactoria que este hace de sí mismo, de su entorno y de cómo maneja este entorno.
A lo largo de la vejez, diversas circunstancias cambian, y algunas de ellas están en relación con pérdidas a distintos niveles (muerte de seres queridos, tener una enfermedad crónica, etc.) que confluyen en este periodo de de la vida e influyen de forma importante en el estado de ánimo y por lo tanto en su bienestar. La tristeza es una reacción frecuente ante este tipo de experiencias.
Un primer paso para superar la tristeza es convencerse de que se puede superar.
En este artículo queremos ver cómo vamos a desechar la tristeza mejorando el grado de bienestar psicológico a través de la realización de actividades que den sentido a la vida cotidiana y permitan el disfrute y desarrollo personal.
Vamos a:
  • Saber diferenciar cuando una reacción de tristeza es normal y cuando es patológica.
  • Entender de qué depende el bienestar psicológico.
  • Prevenir estado depresivos.
  • Profundizar sobre el efecto positivo que la actividad tiene sobre el bienestar.
  • Incrementar el número de actividades agradables y la satisfacción que nos producen.


A lo largo de la vida suceden múltiples cosas: cumplimos años, tenemos peores condiciones de salud, mueren seres queridos, etc. Frente a estos cambios, una respuesta emocional muy común es la tristeza. La tristeza es una reacción normal e incluso "saludable" ante diversas situaciones. No sería "sano" no reaccionar emocionalmente ante una circunstancia que signifique perdida. Una filosofía de vida saludable es aquella que acepta y supera vivencias negativas y disfruta y se enriquece aceptándolas y superándolas.
La tristeza es un sentimiento que coge todo el ser, provocando la caída del estado de ánimo, y una sensación de pesar que se experimenta en el cuerpo, este se hace lento, y en la mente, la cual se llena de pensamientos oscuros.
Con la tristeza reducimos la atención focalizada en el entorno para centrarla sobre uno mismo.
La tristeza puede sobrevivir tras haber sufrido alguna perdida personal (amor, trabajo, estatus, sueños...) en cuyo caso puede que forme parte de una de las fases de duelo por las que las personas atravesamos en estos casos. Quizá también esté provocada por la caída de un ideal, que manteníamos, sobre otra persona, o incluso sobre nosotros mismos.
La tristeza en ocasiones, cursa un sentimiento de soledad, otras veces, tras una decepción, la tristeza nos trasporta a un lugar de nuestro pasado donde las cosas iban mejor y se trasforma en nostalgia.
Uno de los recursos más eficaces de los que dispone nuestro organismo para aliviar la tristeza es el llanto. Otras es la ira. La tristeza disimula con frecuencia una gran indignación y un gran enfado. A muchas personas que les cuesta la emoción del enfado se van con frecuencia a la tristeza, y cuando se permiten enfadarse la tristeza se va trasformando.
Saber diferenciar cuando una reacción es normal o patológica es el punto de partida para planificar cambios dirigidos a disminuir la tristeza y mejorar u optimizar el bienestar o, en caso necesario, solicitar ayuda profesional.



Diferencia entre estado de tristeza y como esta se va convirtiendo en depresión enfermedad.

1. Tristeza: Implica sentimientos de tristeza específicos relacionados con la vivencia de alguna perdida ocurrida.
Depresión: La tristeza se va asociando a perdida de interés por las actividades cotidianas, falta de concentración, sentimientos de autocompasión y desesperanza.
2. Tristeza: estos sentimientos no se generalizan a otras situaciones y no repercuten en los sentimientos de valía personal.
Depresión: los sentimientos depresivos se generalizan a todos los ámbitos de la vida.
3. Tristeza: no influyen de forma significativa en el nivel de actividad cotidiana ni comportan un retraimiento de las relaciones sociales.
Depresión: Aparecen síntomas fiscos: insomnio, fatiga, inapetencia, etc.
4. Tristeza: Tienen un límite en el tiempo. Cuando la circunstancia experimentada es grave (como es la pérdida de un ser querido), la adaptación supone un periodo de tiempo más prolongado que se caracteriza por la asimilación y aceptación progresiva de la nueva situación.
Depresión: los sentimientos de tristeza y depresión provocan una incapacidad para realizar actividades cotidianas y repercuten en retraimiento social. Esta problemática se prolonga en el tiempo.


Es importante afirmar que la edad no parece ser un factor determinante que influya ni de forma negativa ni positiva sobre el grado de bienestar. Son ciertas condiciones externas que sobrevienen a la vejez (tener peor salud, no poder valerse por sí mismo, etc.), las que influyen en el bienestar. Pero, además, muchas de esas condiciones tienen que ver con recursos personales, entendidos estos como las habilidades para relacionarse con los demás, y, desde luego, las actividades que realizamos dependerán esencialmente de nosotros mismos.


La importancia de ser una persona activa
Existe una continuidad a lo largo de la vida: las cosas que nos gustan, nuestras aficiones, se mantienen y añadiría la curiosidad por aprender cosas nuevas y la búsqueda de nuevas actividades.
Disfrutar con las cosas que hacemos, hacerlas con entusiasmo y energía es una buena receta y antídoto contra la tristeza, pues:
  • Mejoran la salud.
  • Contribuye al mantenimiento de habilidades funcionales.
  • Potencia el contacto con otras personas.
  • Generan un sentimiento de autoeficacia durante y después de su realización.
  • Mantiene y mejora la capacidad mental.
  • Propicia un pensamiento positivo.
  • Permiten el disfrute durante su consecución.
(Trabajo basado y ampliado del libro de Roció Fernández-ballesteros "Vivir con vitalidad")

 La tristeza puede llevarnos a La depresión
Hay muchas concepciones distintas que se plantean como aliviar la depresión. Algunas mantienen que las medicinas son la única manera; otras dicen que la nutrición es mejor. En realidad, ambas influyen en nuestra química cerebral y a su vez en nuestras emociones. Algunos dicen que la práctica regular de la meditación es la mejor; otros afirman que lo mejor es soltar las emociones reprimidas, y finalmente hay quien dice que todo consiste en encontrar significado y propósito en la vida.
 
Podemos cambiar como nos sentimos:
  1. Usando la mente.
  2. Calmando nuestro sistema nervioso.
  3. Moviendo el cuerpo de manera que refleje como queremos sentirnos.
  4. Visualizando.
  5. Ser agradecido.
  6. Da amor.






 

 
Todas las maneras funcionan. Pero la más rápida de todas para cambiar como nos sentimos en un momento dado, y la que genera de un modo más fácil cambios a largo término, es utilizar el cuerpo.
Partiendo sencillamente de los músculos faciales varios investigadores de la Universidad de Alaska, en Anchorage, pidieron a unos voluntarios que observaran fotografías de personas que sonreían o fruncían el ceño. A la mitad de los voluntarios se les pidió que miraran las caras, pero a la otra mitad se les dijo que imitaran la sonrisa, o bien el ceño fruncido. De una forma inmediata todos los voluntarios encajaron con esos estados de ánimo. Los que imitaron la sonrisa disfrutaron de un estado de ánimo más positivo. Los que imitaron el ceño fruncido no se sintieron de tan buen humor. Los que se limitaron a mirar las caras no sintieron nada. Y lo que resulta más interesante es que los resultados fueron más acusados cuando los voluntarios copiaron las expresiones faciales mientras se miraban en un espejo.
William James, sostenía que "Nosotros, con nuestra conducta, con nuestra manera de comportarnos, podíamos cambiar la forma en la que nos sentíamos". Si esto lo aplicamos a la sonrisa, lo que quiere decir es que, si lo natural cuando estoy contento es que sonría, también cuando elija sonreír, aunque de entrada no me apetezca, acabare sintiéndome contento. Por eso, "Si aprendes a gestionar tu cara, también podrás gestionar tus emociones".
Mover ciertas partes del cuerpo causa lo mismo. Cuerpo recto, hombros atrás balancear los brazos con alegría mientras caminamos eleva nuestro estado de ánimo, mientras que andar encorvado y mirar al suelo lo empeora.
Busca una postura: ponte derecho, espinazo erguido, cabeza y ojos al frente, las piernas abiertas a la altura de los hombros; los hombros hacia atrás y las manos en las caderas. Nos generan confianza.
Otra herramienta es la visualización, si quieres crear algo en tu vida, si quieres lograr un objetivo o alcanzar una meta, primero tienes que crearlo en tu mente, tienes que visualizarlo, sentirlo y desearlo con toda intensidad. Esa visión crea la energía para pasar a la acción y dar los pasos necesarios hasta que se convierta en realidad.
El cerebro no distingue lo real de lo imaginario. Por eso si nos imaginamos que actuamos como "Soy lo bastante bueno para no estar triste", nuestras redes neuronales cambiaran para reflejar que lo soy.
En los estudios sobre neuroplasticidad que comparan la práctica física con la práctica imaginada, los resultados son los mismos: el cerebro cambia con independencia de que una persona este haciendo algo o imaginándoselo. Como ya hemos dicho, el cerebro no distingue entre la realidad y la ficción.
"la magia ocurre cuando nos enfrentamos a nuestras dificultades, en lugar de intentar evitarlas".
Visualizar y adoptar posturas erguidas ayudan a salir de la depresión. Y recuerda "Tienes que creer lo que vas a hacer".


Ejercicio propuesto por David R. Hamilton en su libro "Lo que me gusta de mí"

  • Piensa en una situación donde tengas una baja autoestima. Podría ser miedo a relacionarte.
  • Ahora imagínate la misma situación, pero en un estado de "Soy lo bastante bueno". Imagínate en que posición estarías. ¿Cómo te moverías? ¿Tendrías la columna recta? ¿Y los hombros? ¿Como respirarías? ¿Qué dirías? ¿Cómo lo dirías? ¿Cuál sería el tono de tus palabras? ¿Hablarías rápido o despacio?
  • Representa esta escena mentalmente de cinco a diez veces mientras reconectas "Soy lo bastante bueno" en tu cerebro. Empieza recordándote que no estabas en la etapa de ser lo bastante bueno, pero tras visualizar la situación tres o cuatro veces, imagina tu comportamiento desde el espacio "Soy lo bastante bueno".
  • Repite este proceso de manera sistemática; diariamente o bien varias veces a la semana, hasta que en realidad compruebes que eres lo bastante bueno en esta situación.
Si cambiamos nuestro cerebro, y la manera en que reaccionamos a los acontecimientos de la vida, descubrimos que se abren nuevas posibilidades que antes sencillamente no existían para nosotros. Así es que:
"Podemos imaginarnos actuando con un nivel saludable de valía por uno mismo y nuestro cerebro se conecta con este nivel saludable.
Si esta intuición todavía no la has sentido, no desesperes. Sigue conectado con el "Soy lo bastante bueno" y lograras que se te pegue. ¡La repetición! Repetición y mas repetición... 

La importancia de ser agradecidos:
Nos dice Janice Kaplan en el diario de Gratitud:
"Agradecida por empezar mi año de vida en positivo. Feliz por aprender que la gratitud puede reducir el estrés, mejorar el sueño y hacerme feliz.
Afortunada por tener un diario precioso en el que solo escribiré pensamientos positivos
Agradecida por aprender que no necesito cosas para ser feliz. Muy contenta por las experiencias que puedo recordar. Afortunada por bajarme del carro del "quiero más".
Agradecida por aprender cómo influye la gratitud en nuestro sistema inmunológico y mejora la salud en general. Feliz por descubrir que la gratitud reduce el nivel de estrés. Impresionada por descubrir que la gratitud ha acabado con mi dolor de cabeza.
Agradecida por ver la gratitud como una acción, no solo como un sentimiento. Afortunada por descubrir el lado satisfactorio de dar a los demás. Contenta por ver gratitud por todas partes.
Agradecida por dejar de dudar de mi misma. Agradecida por las personas de hace tiempo y de ahora que saben valorar cada momento de la vida.
Feliz porque la gratitud ha convertido el que iba a ser un año más en el mejor año de mi vida."
Algunos de sus consejos:
  • Escribir todos los días tres razones por las que me siento agradecido. (una puesta de sol espectacular, el abrazo de un amigo...etc.)
  • Valora positivamente a las personas que tienes cerca, busca dos o más cualidades que creas que son buenas y díselas.
  • Cuando te levantes por la mañana, piensa en el precioso privilegio que es estar vivo, respirar, pensar, disfrutar, amar.
  • Encuentra algo positivo en cada conversación. Cuando alguien protestaba por el clima, yo alababa las bondades de la lluvia. "Estoy agradecida porque, al quejarme menos, me siento más feliz y valoro más las cosas."
  • Pensar en alguien que nos haya cambiado la vida a mejor y nos sentamos a escribirle una carta de agradecimiento. Debemos asegurarnos de que sea concreta y especifica, de unas trescientas palabras, y que describa lo que hizo esa persona y como nos influyo. A continuación nos citamos con la persona sin explicarle el motivo. Cuando llegamos, le leemos la carta sin prisas y con sentimiento. Y sin interrupciones. "a ver qué pasa" "como te sientes los días posteriores".
  • Escribe un diario de agradecimiento durante un año. En el vas a poner todo lo relacionado con los anteriores puntos.
Da amor:
Otro de los secretos para tener una vida donde la tristeza encuentre sitio para anidar es ser una persona con amor, ser amor. Vivimos esto de tres formas. Primero, decidimos amarnos a nosotros mismos. Segundo, decidimos actuar con amor hacia las personas más allegadas a nosotros (la familia, los amigos, etc.). Y finalmente tenemos que decidir dar amor en todas nuestras interacciones.
Existe una historia maravillosa en la tradición navajo. Un anciano navajo le cuenta a su nieto que a veces siente que hay una lucha en su interior, una lucha entre dos lobos: uno de ellos es el mal. Es el lobo de la rabia, la envidia, el arrepentimiento, el resentimiento, la arrogancia, la autocompasión, la codicia, la pena, la inferioridad, la superioridad, la culpabilidad, el miedo a sanar el cuerpo y el alma, el miedo al éxito, el miedo a explorar lo que otros consideran la verdad, el miedo a ponernos en la piel de los demás para ver una parte de su realidad a través de sus ojos y sus corazones, con excusas vanas que nuestro corazón sabe que son falsas.
El otro lobo es el bien. Es el lobo de la alegría, la paz, el amor, la esperanza, la serenidad, la humildad, la amabilidad, la empatía, la preocupación por los que nos han ayudado aunque sus esfuerzos no siempre hayan sido perfectos, el deseo de perdonarnos a nosotros mismos y a los demás y darnos cuenta de que nuestro destino está en nuestras manos.
El nieto reflexiona sobre lo que ha escuchado y pregunta: "Pero abuelo, ¿Que lobo gana?" y su abuelo le responde: "El lobo al que decidamos alimentar".
Debemos decidir actuar con amor hacia las personas más cercanas y hacer que las relaciones de amor sean una prioridad en nuestra vida.
Mucha gente, al avanzar en la vida, es cada vez más consciente de la importancia de actuar con amor, de la decisión de ser amable. Aprendiendo que actuar con amor no solo es bueno para los demás, sino que también nos trasforma en el proceso. Cuanto más nos centremos en actuar con amor, mas encontramos la felicidad.
Hay una plegaria que se utiliza en algunas meditaciones sobre el amor:
"Señor, déjame actuar con amor desde el momento en el que salga de esta casa hasta que vuelva a ella. Ayúdame para que cuando encuentre en mi camino a aquellas personas para las que una palabra amable, una sonrisa o un gracias puedan cambiarle la vida, no esté ocupada como para no darme cuenta".
Y cuando decidimos actuar con amor, dar amor a todas las personas que conocemos, cumplimos uno de los propósitos básicos de la vida humana, que es hacer con nuestra presencia que el mundo sea un lugar mejor.

Algunas reflexiones
"La armonía tiene que ver con una profunda sensación interior que no depende tanto como creemos de las circunstancias externas, sino que tiene que ver con una sensación de paz, de estabilidad interna. No depende del lugar ni del tiempo. Se experimenta en cualquier situación y momento. Ese sentimiento lo dan una serie de cualidades y valores positivos como la compasión, la bondad, el amor, la honestidad, la empatía, y especialmente ayudar a los demás. Estas virtudes son las que crean la sensación de plenitud. Es un estado de realización personal en el que acumulamos emociones positivas y nos despojamos de emociones negativas."

"Piensa cuales han sido los mejores momentos de tu vida, los momentos que más te han llenado e inspirado, los momentos que te hicieron sentir más pleno y satisfecho. ¿Cuáles son las actividades que te han proporcionado una mayor alegría o bienestar personal? ¿Que estabas haciendo? A lo mejor fue la música, la pintura, el arte, el voluntariado, el baile, la escritura, ayudar a otros, la aventura. ¿Qué es lo que verdaderamente te apasiona y da sentido a tu vida? Ese es el mayor descubrimiento que debes hacer.
"Tu vida es ahora y te está esperando a que la vivas de verdad"

Me gustaría finalizar con unas palabras del DR: Mario Alonso Puig:
"Busquemos una meta, cultivando la atención para buscar el lado positivo de las cosas, utilizando mas palabras estimulantes y menos palabras negativas, haciendo ejercicio fisco, meditando, usando la imaginación para visualizarnos frente a los retos como personas serenas, confiadas y capaces, aprendiendo a descansar, teniendo una ilusión, un verdadero propósito por el que vivir, cultivando la sonrisa, cuidando nuestra alimentación, hablando mas unos con otros, aprendiendo a reírnos mas, aprendiendo también a quitarle un poco el hierro a las cosas y, finalmente, cooperando con otras personas y ayudándolas a tener unas vidas más plenas."
Gracias Emi, por tus estupendas composiciones fotográficas, cargadas de tanta sabiduría.
BIBLIOGRAFIA:
FERNANDEZ-BALLESTEROS, Rocío. (2009): Vivir con vitalidad. ED. Orión Ediciones.
HAMILTON David R.: Lo que me gusta de mí. (2015). ED. Urano
KAPLAN. JANICE: El diario de la gratitud. (2016). ED. Zenith/Planeta
 

 

viernes, 11 de diciembre de 2015

Otra visión del sentido del humor: El Payaso y el Clown


    Una de las cosas más grandes que tiene esta profesión es que puedes hacer reír en el mismo momento a personas de 9 a 90 años, chinos, europeos, africanos, todos a la vez. Eso es maravilloso.

Mi experiencia, cuando asistí a formarme como clown en la escuela de Pablo Pundik
    En la escuela, fueron dos años estupendos, donde compartí con mis compañeros y con Pablo: Vivencias, emociones, sentimientos y amistad.
"Nos poníamos detrás de un biombo. Cuando Pablo nos decía, salíamos, nos situábamos en medio del biombo más o menos y mirábamos al público.
    Luego nos poníamos la nariz y hacíamos lo mismo, mirábamos a la gente. (Pablo nos iba indicando, levantar mas las cejas, abrir más los ojos, mirar al público, contactar con ellos. A la vez nos iba provocando, "no te rías, mueve las piernas, ese brazo, etc. La idea era ver cómo nos sentíamos ante las personas, si estábamos a gusto, si los espectadores estaban a gusto también con nosotros. Siempre nos recalcaba la importancia del contacto ocular con el público, ver si estaban bien.
 

Opiniones de Pablo sobre el clown:
    El clown, es un provocador de risas, sensaciones y emociones, nos hace reflexionar con su visión del mundo y sus intentos de posarse por encima de sus fracasos.
    El clown, busca ser amado por el público que le están viendo, por eso nunca debe perder el contacto visual con el público, debe ver si este se rie, para seguir haciendo la misma cosa, o esta serio, para cambiar de actividad.
    El clown es vulnerable, es el niño que todos llevamos dentro, disfruta jugando, quiere ser adulto, intenta integrase, pero nunca lo consigue, quiere parecerse a los demás, sin conseguirlo.
    El clown es espontaneo y no tiene sentido del ridículo. Son tremendamente curiosos y cualquier cosa puede sorprenderlos y alucinarlos.
Si se les regala un juguete carísimo pueden sacarlo de la caja, dejarlo a un lado
y pasarse horas jugando con la caja y el envoltorio, (el mundo al revés).
     El clown siempre interactúa con el público, los dos participan, si no, no sería espectáculo clown. El clown y el público son cómplices, este los mira y ellos le miran. Y según lo haga, así actúa el clown.
    Al espectador le da pena, el clown quiere hacer reír, quiere hacer cosas para que el público vea que es alguien importante.
    Hace algo malo y en su error, mira al público como compartiendo sus errores, no quiere pasar desapercibido.
 

    Después de esos dos años con Pablo, puse en práctica en mis cursos y talleres con adultos y mayores muchas risas, desinhibiciones, picardías grandes alegrías y mucha ilusión además de Compartir conocimientos, juegos y momentos de clown.
 

 

Jesús Jara, (El clown, un navegante de las emociones)
    Con Jesús coincidí en unas jornadas "sobre el humor", en Alcalá de Henares, también estaba Pepe Viyuela. Recuerdo que Jesus cerró las jornadas sobre el humor haciendo una versión clown del resumen de lo tratado esos días.

Cito algunos comentarios sacados de su libro:
    Y cuando vemos un buen clown, reímos. Reímos de lo que hace, por lo que hace o deja de hacer, reímos por lo que imaginamos y, sobre todo, reímos porque o nos identificamos con él o identificamos algo o a alguien conocido en el o en su comportamiento. Y es que detrás del trabajo de clown hay un arte y el origen de cualquier arte es encontrar una identificación.
    El clown nos ofrece también todo un abanico de emociones que forman parte de la esencia del ser humano. Sus muecas reflejan dolor, ilusión, escepticismo, picardía, tristeza, amor, rabia, alegría. Hay clowns que parecen niños. Otros se comportan como gamberros adolescentes, los hay que parecen adultos intentando mantener las formas y algunos reflejan la serenidad y el cansancio físico de la vejez. Nos ayudan, por tanto, a comprender mejor a los demás y a nosotros mismos, a aceptarlos y a aceptarnos. Los clown nos recuerdan lo que hemos sido, lo que somos y lo que seremos. Son como un espejo del ser humano. Nos muestran, tras la mueca que hay entre la risa y el llanto, cual es nuestro verdadero rostro.
    El alma del payaso representa el alma del ser humano: los opuestos, las contradicciones, la dualidad.

    El clown basa una gran parte de su repertorio, de su inspiración, en imitar lo que ve, en reproducir nuestras conductas. En parodiar, es un transgresor.
    En las terapias de modificación de conducta sus posibilidades son ilimitadas, ya que sacar fuera nuestro clown significa sacar fuera con total libertad nuestros pensamientos y sentimientos más auténticos, primarios y sinceros y esa es la base para solucionar cualquier tipo de problema. Como dicen Foulkes y Anthony en psicoterapia grupal, una situación terapéutica es aquella "Donde el paciente puede expresar libremente sus más íntimos pensamientos sobre sí mismo, sobre cualquier otra persona y sobre el terapeuta. Puede tener la certeza de que no está siendo juzgado y que es plenamente aceptado tal como es y diga lo que diga".
    Muchas veces se dice que el payaso es como un niño. Y no van descaminados los que lo dicen. Hay muchas características de los niños en el universo del clown, en su comportamiento, su forma de razonar, su manera de afrontar los problemas. En sus bromas, sus reacciones, sus cambios de humor, como por ejemplo el paso del llanto a la risa sin transición. La curiosidad, la ingenuidad, la mirada clara, la sinceridad y la espontaneidad, ciertamente, son conceptos comunes en las pautas de comportamiento del niño y el clown. El deseo de tener, de jugar y experimentar, de aprender, tienen sutiles lazos entre uno y otro.
    El clown es, más bien, un adulto que actúa siempre como lo hacen los adultos cuando no son observados, cuando no están expuestos al juicio de los demás.
    Y es que cuando nos encontramos solos, nuestro comportamiento se vuelve libre, dando rienda suelta a nuestras verdaderas emociones y mostrando la desnudez de nuestro interior.
    El clown mira de frente, ojos abiertos, cejas arqueadas. Inocencia. Mirada clara, receptiva, abierta a recibir, sentir y conocer. Mirada que anuncia, que informa. El clown busca compartir, implicar al que le observa. Le arrebata su deseo de complicidad con los otros.
     Su mirada es una puerta abierta para comunicar, para expresar. Nunca para ocultar, ni siquiera cuando lo intenta. Es una puerta social para el intercambio, el puente de comunicación de su mundo interior. Y la manera de confrontar este con el de los demás, con las normas sociales.
    Su mirada es un diario abierto a través del cual recibimos permanente información sobre sus intenciones, ilusiones, experiencias, decepciones, miedos, deseos. Sus sentimientos escapan por sus ojos como el humo por la chimenea, de manera natural, irrefrenable, casi involuntaria.
   Un clown de circo, Machuca, aconsejo a otro que comenzaba: "Si quieres hacerte con el público, tienes que mirar al espectador cara a cara, o de lo contrario el público se meterá contigo, te increpara. Hay que mirar a la gente cara a cara para ganártela.

Una nariz roja frente al horror (Pepe Viyuela)
    La risa es quizá, uno de los pocos espacios no susceptibles de ser invadidos que le restan al ser humano. No puede ser comprada, vendida, ni obligada a existir, los poderes económicos, militares o de cualquier otro tipo, carecen de la capacidad para hacer de la risa un espacio anexionado. Constituye un espacio interior y personal de cada ser humano, y lo mismo que el pensamiento, forma parte de lo que nadie puede controlar de nosotros mismos. Es un gran espacio de libertad, que podemos hacer cada día mayor.
    ¿Qué es lo que llevamos con nosotros los payasos? ¿Que viaja con nosotros en nuestra maleta? ¿Que aportamos en los lugares de crisis? ¿Para que servimos, si es que servimos para algo, fuera del contexto de un circo o un teatro?
    Un payaso parece tener únicamente un lugar dentro de la carpa de un circo o el recinto cerrado de un teatro. Pero en estado libre, sin más limites que los dibujados por la propia realidad, inmerso en la vida cotidiana, el payaso es un elemento que abre un espacio infinito de preguntas: representa en sí mismo al inadaptado, al errante, al desposeído, al diferente, al desplazado, a aquel que por parecer diferente se sitúa al margen, aquel de quien los demás hacen mofa.

    Pero también representa aquello en quien los otros descubren que pueden reírse de sí mismos y de lo absurdo de su propia existencia, porque en él se recogen elementos en los que todos nos reconocemos, puntos de humanidad y de vulnerabilidad, de ingenuidad que todos guardamos. Constituye un elemento poético y filosófico, que escapa de lo cotidiano y que inconscientemente nos muestra una claraboya que ilumina nuestra rutina, plagada las mas de las veces de elementos que la hacen insufrible y de la que necesitaríamos escapar. Esto resulta mucho más evidente en lugares donde los conflictos bélicos o sociales son muy fuertes. Allí resulta más necesario que ningún otro el aporte de aire fresco, de colores vivos, la sugerencia de que, aunque el ser humano es capaz de los mayores horrores, también lo es de la mejor poesía y del mayor encanto; el ser humano es capaz de torturar y de matar, de violar y de asesinar, pero también es capaz de enamorar, de cantar, de sonreír, de emocionar. Eso, comprensiblemente, se olvida fácilmente en medio del horror. Nosotros no queremos que eso se olvide, porque quizá sea lo único capaz de salvarnos del desastre. Queremos refrescar la memoria, no solo a las víctimas, sino también a los verdugos. Vamos en busca del que sufre, pero también nos dirigimos al que ha provocado el sufrimiento, queremos poner un espejo delante de unos y de otros, de las victimas para que recuperen la esperanza y de los verdugos para que, si queda un resto de vergüenza en su ser, se cuestionen lo que les lleva a actuar como lo hacen. El payaso lleva en su cara, en su traje, en su nariz, en sus bolsillos el mensaje de que es posible elegir como ser, de que nadie ni nada, salvo nosotros, debería elegir ni como vestimos, ni si nos pintamos o no la cara o el pelo, ni si las ideas que tenemos han de ser de bote o naturales. Es un canto a la libertad del ser humano, frente a cualquier tipo de imposición.
Una nariz roja en medio de un universo de pólvora y agresividad es una apuesta por el ser humano.
    Cuando un payaso viaja al escenario de la guerra, la dimensión absurda de esta subraya todavía más. Un hombre de uniforme frente a otro hombre de uniforme son la viva imagen de una batalla que puede estar a punto de empezar. Un hombre de uniforme frente a un hombre vestido de colores, con zapatones y una nariz roja, representa un choque conceptual que cuestiona el enfrentamiento y que nos hace preguntarnos si de veras merece la pena tanto horror, cuando también se es capaz de producir tanta alegría.
    En medio de los fusiles y de los tanques, un payaso parece no pintar nada, pero es entonces cuando quizá también podemos preguntarnos quien es quien pinta menos en la vida de los hombres: ¿que nos hace menos falta: una nariz roja o un fusil?
    En un paisaje en el que la presencia abrumadora de la hostilidad y de la fuerza a través de la violencia es el pan de cada día, una nariz roja disloca el horror y prueba la existencia de la esperanza, refugiada en el corazón.
"el sentido del humor puede ayudarnos a pasar por alto lo antiestético, a tolerar lo desagradable, a superar lo inesperado y a sonreír en medio de lo insoportable."
Waldocks
 

 

Humor y amor, de la terapia al contexto: la estrategia del amor, "Patch Adams"
Y esa seducción. ¿Cómo puede llevarse a cabo?
    El mecanismo de trasformación más fuerte que conozco es el de ofrecer a las personas la oportunidad de ayudar a quienes sufren. Al cabo de un tiempo, muchos sienten un impulso poderoso, un "resplandor interno", que hace que ayudar a los demás pase a ser parte integrante de su vida.
    Los hospitales y la profesión médica del mundo entero están pidiendo a gritos volver a conectar con la compasión, la alegría, el amor y el humor.
    En la "estrategia del amor" no existe un interés individual por obtener poder ni beneficio.
    Cuando amor y humor constituyan el clima del hospital, cada empleado será amoroso, alegre, tierno y divertido por elección propia, para beneficio tanto del cuidador como del paciente.
    Si permitimos que nuestro "amor estratégico" siga siendo terapia, implícitamente admitiremos que hay situaciones en las que no es necesario. Por el contrario, si nos comprometemos a cultivar el amor como clima, crearemos una atmosfera continua de alegría, amor y risa.
    Hay tantas maneras sencillas de conseguirlo... (a menudo siento que la ropa de payaso es un truco para acercarnos al amor al paciente).
    En cuanto seamos capaces de comprender los efectos positivos para la salud de un clima alegre, amoroso y divertido-tanto la del paciente moribundo como la de cualquier persona-podremos decidirnos a apoyar la creación de un clima diario de amor y diversión. Esto haría que nuestras comunidades fuesen más sanas, favoreciendo la construcción de una sociedad pacifica y amorosa. Tanto esta decisión individual, así como los gestos y acciones que activa, podrían dar un sentido dulce a la vida de cualquiera.
    En los muchos años que llevo, con esta labor he descubierto que la artillería pesada de la estrategia del amor son la simpatía y la celebración de la vida.
    Si a ellas añadimos la generosidad-fácilmente capaz de calmar situaciones tensas y de reconfortar incontables sufrimientos-podremos paladear una revolución de los cuidados sanitarios.
    Mis experimentos me han enseñado que el amor y la diversión públicos son tan importantes que desde hace más de 20 años he optado por vestirme todos los días solamente con la ropa de payaso, para aportar así mi granito de arena.
    Cuando empecé a pasar consulta (cualquiera que fuese la edad del paciente), me empeñaba en ser divertido, incluso con los enfermos mas graves. Sin embargo, menos evidente resultaba que, además de ser divertido (amoroso y alegre) con los pacientes, debía serlo también con sus familiares y con el personal hospitalario.
    Se que la esencia del payaso se trasmite principalmente a través de una boca y unos ojos sonrientes, de una canción improvisada y de una escucha atenta y paciente. Con el paso de los años, he añadido atrezzo y me he convertido en personaje. Durante cientos de horas he sido "el tío del pez".
    En 1997 lleve payasos a los campos de refugiados de Kosovo. Tras el primer día de intervención, los ancianos del lugar se nos acercaron para decirnos que era la primera vez que veían a los niños del campamento jugando y a parejas cogidas de la mano: el amor y el humor insuflaban vida a estas personas que estaban sufriendo.
    Quiero aplaudir a los hospitales por abrirse a la creación, en sus propias instalaciones, de espacios y puestos de payasos, y a los propios payasos que afrontan este trabajo curativo. Y también quiero animar a todos, sean payasos profesionales o no, a que imaginen que su quehacer diario puede formar una parte poderosa de la creación de un clima de amor y diversión. ¡Cada uno de nosotros podemos ser un instrumento de la "estrategia de amor"!
    Los payasos de hospitales han pasado la mayoría del tiempo en pediatría, y yo desde el principio les he animado a que visiten las plantas de adultos. De hecho, prefiero hacer el payaso par adultos, ya que tienen una experiencia de la vida mucho mayor.

"Nuestro sentido del humor y la capacidad de reír puede nutrir y proteger nuestro organismo, mente y espíritu en estos tiempos de rápidos cambios."
Patty Wooten

"El actor inventa o interpreta un personaje, mientras que el payaso inventa el suyo propio."
Roberto Benigni


Experiencias en hospitales:

 
"Al actuar, uno siente como renace la esperanza en los niños, como la alegría toma el lugar que hasta entonces estaba ocupado por la tristeza y el abatimiento."
    La risa tiene algo de irracional que ayuda a desbloquear psicológicamente a la persona de la tensión y la dificultad que le produce la enfermedad, le proporciona una nueva forma de verla y un mecanismo de funcionamiento frente a ella, le permite superar las propias dificultades y ver las cosas de una manera positiva.
"la relación que se establece entre la persona que hace reír y la persona que ríe es especialmente significativa y maravillosa cuando tiene lugar en situaciones de crisis, de urgencia y de necesidad. Es todavía más impactante cuando el objeto de la intervención son niños y niñas enfermos.
Es precisamente ante esta situación, cuando reír y jugar se convierte en actos terapéuticos y, por si mismos, paliativos.
Los payasos no curan ninguna patología, pero pueden ser perfectamente un complemento a los tratamientos más convencionales. 

Fragmento entrevista revista Vital diciembre 2001, la sonrisa medica

  "Teóricamente cuando preguntamos a un niño si podemos entrar y nos dice que no, hemos fracasado. Sin embargo, fíjate que la naturaleza del payaso está basada en el fracaso. El éxito del clown esta en el fracaso. El clown trabaja encima de los fracasos, el clown que te hace reír es el que trata de hacer las cosas bien hechas y lo consigue. Y esto es lo que causa la risa de la gente. En el caso del niño que rechaza nuestra entrada en su habitación, no nos lo tomamos negativamente y desde la puerta le decimos: "¡Pues no pasaremos, no pasaremos!", y entonces empezamos a movernos de un lado a otro por el pasillo, de acá para allá, y nos chocamos y nos tropezamos y nos caemos y nos levantamos y nos despedimos y volvemos a chocarnos y, de pronto, el niño se está riendo. No hay que perder ninguna oportunidad para hacerles reír"
Fragmento del diario de un payaso de hospital
    "(...) después de tanto tiempo en el hospital ya sabemos que la casualidad no existe, que los hechos se encadenan unos con otros de una forma irreal pero cierta, que solo hay que abrir los ojos para que pasen cosas que unos tildan de destino divino, otros de sincronicidad y los mas racionalistas lo justifican con la palabra "causalidad", pero ya sabemos que no, que no es así, porque nos da igual, la enfermedad sigue su curso y los niños siguen postrados esperando que alguien les saque de ese estado tan anómalo. Seguimos nuestro trabajo, tropezamos con las camas, nos caemos por el suelo, se nos cae todo lo que llevamos en la maleta y como no conseguimos mantener el equilibrio optamos por trabajar desde el suelo. La risa ya se ha convertido en carcajada. Es el triunfo del fracaso. Otra vez la adversidad ha sido vencida. Hasta mañana."
Asociación "Pupaclown"
    Ya sabíamos a que nos enfrentábamos. Un montón de indiferencia hacia los niños provocada por exceso de trabajo, fe ciega en la santa medicina y un poco de malas pulgas en algunos casos. Un desprecio inicial por una actividad que suena a mofa (la verdad es que lo es) y que primero hay que curar al niño y que después que se vaya al circo.
    Dicen que con cada suspiro creces un poco. Nosotros crecimos mucho aquel día Y comenzamos el trabajo de replantearlo todo.
    Entre todos hemos hecho un buen equipo: ellos se ocupan de sanar el "cuerpo" y nosotros nos ocupamos de las "almas". Lograr que estos niños sometidos a interminables tratamientos recuperen su capacidad de soñar y vuelvan a sentirse niños en nuestro objetivo.

Asociación "PayaSOSpital"
    No existe una única verdad de lo que es un Clown, cada profesional intenta encontrar su verdad, la que a él le funciona y ha ido construyendo con el tiempo según su formación y experiencia.
    Mantener la distancia correcta en cada situación para cada niño/a, según su edad y estado para que no viva la situación como una amenaza, es imprescindible. Al igual que respetar el tiempo adecuado para que el niño se habitué a la presencia de un ser desconocido y extraño. Hay que tener en cuenta que en determinadas edades el tiempo de reacción es mucho más lento que un adulto.
    Al mismo tiempo cuidamos mucho la apariencia física (evitamos los maquillajes agresivos, vestuario exagerado, accesorios voluminosos o sofisticados...), permanecemos atentos al lenguaje verbal (voces extrañas, gritos, sustos...) y al no verbal (gesticulación, movimientos bruscos, sobresaltos, cambios de ritmo inesperados...)
Los/las niños/as
    Nos acogen con entusiasmo, nos esperan con una sonrisa, se incorporan a pesar de la fiebre y verbalizan su deseo de acogernos en su habitación. Bailan, juegan, se ríen, nos cantan una canción o nos hacen un dibujo. Si tienen que volver a una consulta externa, quieren hacerlo el día que saben que están los payasos, y de ese día solo recuerdan el momento del espectáculo o juego que les ofrecieron sus "doctores" favoritos.
    En ocasiones, les permite canalizar la hostilidad que representa la hospitalización: el dolor de la enfermedad. La aplicación de los tratamientos, la separación con su entorno habitual y la permanencia en un medio desconocido. Pueden manifestar su impotencia, desacuerdo, e incluso, en ocasiones, su agresividad con la figura del payaso ya sea de forma directa (payaso-niño) o indirecta (disfrutando de las peleas, tortazos, golpes, caídas simulacros de pinchazos...entre payasos).
    Nosotros, los payasos, la personificación del ridículo, del error y del fracaso, jugamos a ser sabios, a imaginar que hemos encontrado el antídoto del dolor, la formula de la inmortalidad. Recuperamos de este modo el rol del clown: ayudar a asumir mejor la torpeza y la imperfección de la condición humana, la fragilidad de la vida, la finitud del ser humano.

"Da un poco de amor a un niño y ganaras un corazón"
John Ruskin

"Como la sonrisa es un bien difícil de encontrar en los hospitales, los payasos le ponen un poco de sal y pimienta al tratamiento. Y así, entre inyecciones y sonrisas, el niño se cura... o no se cura. Porque los payasos solo son una sencilla pastilla diaria."
Pallapupas
BIBLIOGRAFIA:
PAYASOS SIN FRONTERAS: Risas y Humor,
JARA, Jesús: El clown, un navegante de las emociones.